Cómo hacer carne al horno jugosa y tierna

El horno es un buen aliado en la cocina para multitud de recetas. Las funciones avanzadas nos permiten aprovechar tiempo y dinero con resultados cada vez mejores, pero aún así, la mano del cocinero sigue teniendo presencia. La carne asada al horno es una opción deliciosa para una comida familiar o una cena especial, y lograr que quede jugosa y sabrosa requiere atención a los detalles. Preparar carne al horno puede ser un éxito o una decepción, todo depende de cómo la tratemos antes y durante la cocción. Como habéis visto, son muchas las técnicas y recursos que pueden hacer que nuestra carne asada sea la más tierna, jugosa y sabrosa del mundo. Sin duda nuestra recomendación es que procuréis utilizarlos todos en función del caso. Cocinar carne al horno es un arte que, cuando se hace bien, puede dar como resultado un plato jugoso y lleno de sabor. Desde las piezas de ternera hasta el cordero o el pollo, cada tipo de carne requiere su propio tiempo y técnica de cocción. El truco está en sellar bien la carne al principio y mantenerla hidratada durante el proceso, lo que garantiza una carne suave por dentro y dorada por fuera. Sigue nuestros consejos para conseguir una carne al horno perfecta, ya sea para una comida familiar o una cena especial. Preparar carne al horno parece sencillo, pero para conseguir que quede siempre tierna y jugosa hay que prestar atención a varios detalles. Dependiendo del tipo de carne, el tiempo de cocción y la técnica varían, pero lo que siempre debes buscar es que la carne mantenga todos sus jugos para un resultado perfecto. La época del otoño es un momento de transición no solamente entre los climas más dispares, sino también en la gastronomía. Por eso, el asado de carne se postula como uno de los platos favoritos en esas determinadas ocasiones hasta que llega la época más fría. Pero conseguir un asado al horno puede no ser tarea fácil, especialmente para quienes no tengan tanta habilidad frente a los fogones. Aunque no hace falta preocuparse, ya que como maestros en vacuno no solamente disponemos en nuestra carnicería online de la mejor carne Angus, sino que también te contaremos los trucos para que tus recetas salgan de rechupete. Si necesitas ayuda para preparar tus asados de carne, te hemos preparado unos prácticos consejos con los que te quedarán perfectos. Un resultado gastronómico impecable de carne al horno tierna y jugosa que hará que más de un comensal te pregunte eso de: ¿y cómo lo has conseguido? No es ningún secreto: lo primero que hace falta para que la carne al horno quede perfecta es disponer de una buena materia prima. Por eso en Miguel Vergara, conscientes de que nuestra carne de calidad marca la diferencia, te ofrecemos aquella de mayor grado de infiltración del mercado. No obstante, el lomo deshuesado o la tira de asado también son otras magníficas opciones debido a su calidad excepcional. El horno es uno de los electrodomésticos comodín de la cocina. Su funcionamiento permite cocinar todo tipo de alimentos, controlar la temperatura, así como, los tiempos de cocinado. Asar carne al horno es una opción muy recomendada por la variedad de platos que se pueden obtener, pero lograr el punto perfecto de la carne es todo un arte. Desde la selección de una carne de calidad hasta la elección de las salsas, en La Abuela Marga te damos los consejos que necesitas saber para que estas Navidades cocines la mejor carne asada y aprendas a sacar el máximo partido al horno.

La elección del corte de carne, clave para el éxito

La elección del corte de carne es el primer paso para que el resultado sea exitoso. Si queremos una carne tierna después de pasar por el horno, esta carne debe ser una pieza grande y jugosa, para evitar que la técnica de cocción la reseque en exceso. Procuraremos comprar carne con grasa infiltrada o piezas envueltas en una capa de grasa porque si asamos carnes muy magras -como suele ocurrir con el redondo- es fácil que quede sabroso pero algo seco. Si queremos hacer una carne tierna de cerdo, quedará mejor cocinando una paletilla de cerdo, presa ibérica, o un chuletero de cerdo con el lomo, que si usamos solomillo, que al ser una pieza pequeña, es probable que se nos reseque. Es cuestión de sentido común. Si vamos a cocinar con ternera, la carne quedará más tierna si es un lomo alto o un corte similar que si optamos por piezas más estrechas como la espaldilla, el rabillo o el pez, es más probable que nos queden menos jugosas y menos tiernas. Las piezas enteras son las que más tiernas quedan. Cuando vayamos a elegir qué carne comprar para asar al horno, se debe pensar en piezas de calidad grandes y jugosas. Si todavía no sabes qué carne incluir en tu menú de Navidad, en La Abuela Marga te damos algunas ideas que podrás encontrar aquí. Desde solomillo de ternera hasta pavo, con esta selección aptas para hornear, triunfarás esta Navidad.

Some cuts are better suited to the slow, prolonged cooking that the oven offers.

Cortes de carne para asar al horno

Prepara la carne y el horno

Hay opiniones contradictorias con respecto a la necesidad de atemperar la carne. Nosotros somos pro-atemperadores. La primera razón, es que retiene mejor sus jugos. Además, pasar del frigorífico al horno es un cambio brusco que puede provocar la pérdida de ciertas propiedades, como su sabor. La textura en el cocinado también mejora considerablemente con que tengas la pieza unos 30 minutos fuera del frigorífico. Puedes atemperar la carne también en el horno. Existen hornos con esta función o también puedes poner el tuyo a una temperatura muy baja y constante, hasta que la pieza esté lista para cocinar. El primer paso comienza antes de encender el horno, es aconsejable dejar el producto reposar a temperatura ambiente entre 20 y 30 minutos. Esto evita que el frío interno frene la cocción y garantiza que el calor se distribuya de manera pareja. Además, ayuda a que las fibras no se contraigan bruscamente, algo que suele volver la carne más dura. Para esta receta, recomendamos utilizar carne de ternera de la mejor calidad. Así, ya se trate de una pieza recién comprada o una que hayas decidido descongelar, asegúrate que la carne se encuentra siempre a temperatura ambiente al menos 2 horas antes de meterla al horno. Esto permite que pueda liberar sus jugos, por lo que obviamente siempre quedará más jugoso.

No introduzcas la carne con el horno frío. Hay muchas razones para no hacerlo, por ejemplo, es fácil calcular mal el tiempo de una receta partiendo de un horno que no ha alcanzado la temperatura indicada en ella. Además, con el calor, se pretende provocar una serie de reacciones químicas en la comida. En el caso de la carne no es una excepción. Se trata de un proceso donde los azúcares y proteínas interaccionan al alcanzar cierta temperatura. Como todos bien señalan, es un procedimiento complejo y el resultado es un color y olor que hace la carne, en este caso, harto apetecible, esa caramelización que ocurre en los alimentos cocinados. Un error muy común es pensar que no hace falta preparar el horno antes de meter la carne. Se trata de un fallo considerable y uno de los motivos por los que no se consigue el resultado deseado. Es fundamental precalentar el horno a 200 °C durante 15 min. porque ahorras tiempo, cocinas a la temperatura indicada y además la carne quedará uniforme. De lo contrario, entre otras cosas, costará que la pieza quede correctamente sellada.

Ten en cuenta que otra opción podría ser marinar la carne durante unas horas, ya que te ayudará a que quede más sabrosa y jugosa. ¿Y qué quiere decir esto? Marinar la carne consiste en sumergir la pieza en una mezcla líquida y la consecuencia es evidente: producirá reacciones que permitan ablandar la carne. El proceso para ello es bien sencillo: prepara un marinado con aceite de oliva, zumo de limón y tomillo, por ejemplo. Marinar la carne previamente a su cocinado puede producir reacciones que ablanden la carne, por lo que es una técnica muy recomendable Puedes hacer un marinado mezclando aceite de oliva, zumo de limón y tomillo y marinar la carne dentro durante una hora. Después se cocina a fuego vivo para hacer una costra dorada en el exterior y después se cocina en el horno siguiendo la receta que os guste. El resultado tras marinar la carne es tremendamente tierno y con mucho sabor. Otros marinados que funcionan: zumos de frutas como naranja, mandarina, papaya o piña que resultan ablandadores naturales de la carne. Obviamente, después de dejar la carne en el marinado o adobo, la secamos bien y la cocinamos a fuego vivo para hacer costra y después lento para asar el interior.

Sellar la carne antes de asarla: Otra manera de asegurarnos de que los jugos se conservarán dentro de la pieza es dorar antes la superficie en una sartén o cazuela. Al hacer esto, ocurre algo similar que en el caso anterior: los jugos exteriores se secan y los interiores quedan dentro de la pieza de carne. De esta manera, el asado puede hacerse a una temperatura moderada, ya que solo falta cocinar el interior de la carne. Antes de llevarla al horno, es importante darle un golpe de calor fuerte en una sartén o plancha. Este sellado crea una capa dorada y aromática que actúa como barrera natural, manteniendo los jugos dentro de la carne. El resultado final es una textura más tierna y un sabor potenciado, sin necesidad de mantequilla ni aceite.

Sellado de carne en sartén

Control de la temperatura y tiempo de cocción

Lo bueno del horno es que puedes tener un control absoluto sobre la temperatura. Si tienes un horno moderno, seguramente existan programas predeterminados para elegir la mejor combinación según tipo de carne y su peso. Basta con que pulses el botón y el horno se encarga. El control de la temperatura es crucial para una carne asada perfecta. Esto permite que la carne se cocine uniformemente y conserve su jugosidad. La elección del corte adecuado es fundamental para lograr una carne asada jugosa y sabrosa. El horno puede ser tu mejor aliado si sabés cómo usarlo. Estos son algunos tips clave para que la carne te quede jugosa y tierna: Temperatura baja y tiempo largo: cociná la carne entre 160° y 180°C, durante al menos 1 hora y media, dependiendo del tamaño del corte. Esta cocción lenta permite que los jugos se mantengan y que las fibras se ablanden. La primera razón, es que retiene mejor sus jugos. Además, pasar del frigorífico al horno es un cambio brusco que puede provocar la pérdida de ciertas propiedades, como su sabor. La textura en el cocinado también mejora considerablemente con que tengas la pieza unos 30 minutos fuera del frigorífico. Uno de los objetivos al cocinar carne en el horno es conseguir una carne sabrosa, pero quizás lo que más valoramos es que la carne quede blandita, tierna y jugosa. Son muchas las técnicas que puedes utilizar para que tus carnes queden jugosas y tiernas, y puedes utilizar varias o mezcla de unas y otras. Al final, si compras una buena carne, después sigues nuestros consejos y la mantienes en perfecto estado hasta el momento de cocinarla y sigues nuestras recomendaciones, obtendrás una carne asada memorable, tierna y con todo el sabor. Para mí el primer punto importante es elegir la carne y comprar bien. El horno con la puerta abierta: Pexels. Respetar la temperatura del horno: Un error común es abrir y cerrar la puerta constantemente o cocinar con temperaturas que suben y bajan. Lo ideal es precalentar el horno y mantener un calor estable todo el tiempo. De esta forma, la carne se cocina de manera uniforme y se preserva su ternura natural.

La misma pieza de un kilo y medio, estará bien cocinada tras 45 minutos a 200º en el horno, pero también quedará en su punto si se cocina 2 horas y media a 120º C. En el segundo caso, al hornearse más lentamente, quedará más sonrosada en su interior y mucho más jugosa que la otra. En la cocinada a 200ºC, la carne quedará cocinada bien, pero estará sobrecocinada en la parte exterior y algo cruda en el interior. Para conseguir que la carne quede más tierna es fundamental no usar temperaturas muy altas, que contraen las fibras y dejan la carne más dura. Es la técnica argentina de asar con la carne muy alejada de las brasas, la cocción lenta en la que alargando el tiempo de asado se consigue una carne muy muy tierna, sin someterla a temperaturas que quemen su superficie. En el horno doméstico podemos combinar la función vapor que también provoca terneza -podéis usar también una bandeja llena de agua en la parte inferior del horno- con una temperatura que no supere los 140º y alargar las cocciones de las carnes a 3 horas comprobando los resultados para posteriores usos.

Como regla general, se puede calcular aproximadamente 30-40 minutos de asado por cada kilo de carne a una temperatura de 150-160°C. ¡Recuerda! El tiempo de cocción varía según el tipo de carne y su tamaño. Si quieres que la carne asada al horno esté jugosa, calcula 15 min por cada medio kilo de la pieza. Por lo que, si quieres que esté al punto, llega a 20 minutos por cada 0’5 kg. Así, una pieza de carne de kilo y medio bastará con los 45 min. Uno de los mayores riesgos es que pueda quedar seca, y para evitarlo es perfecto emplear los líquidos del propio asado. Con esto conseguimos dos cosas: la carne mantiene su grado de humedad y su interior queda más jugoso. La clave para que la carne asada al horno mantenga su terneza y jugosidad es no dejar escapar sus jugos. Por tanto, una vez que hayas respetado los tiempos de la receta, ya sí que puedes pinchar la pieza para probar el punto de la carne. Dar la vuelta a la carne durante el horneado permitirá que se cocine de manera uniforme, por lo que este aspecto también es básico. Finalmente, otro aspecto fundamental simplemente es que dejes reposar la carne entre 10-15 minutos en el horno. ¿El motivo? Nada más apagar sigue cociéndose en el interior, por lo que es mejor permitir que los jugos se reabsorban. Un indicador de que lo has hecho adecuadamente es que al cortar no hay vapor ni jugos desprendidos.

Precalienta 15 min a 200 °C como te hemos indicado. Importante soasar la carne: deja que se selle a esta temperatura de 200 °C durante 5-10 minutos. Es clave sellar para mantener sus jugos. Baja a 180 °C para cocción durante 45 min aproximadamente para que sea constante y mantenga su humedad y temperatura adecuada. Con el horno apagado, déjala reposar 10 min.

Termómetro de cocina para asados

Técnicas para una carne jugosa

Esto depende del corte de carne pero, en general, sellarla antes de introducirla en el horno te va a ayudar a mantener mejor sus jugos. Así no se escapa ni medio. En este sentido, si por ejemplo vas a hacer carne tipo asada, preparar una buena salsa y rociar la pieza de vez en cuando con ella, ayuda a mantenerla jugosa. Cocinar con humedad controlada: Durante la primera parte de la cocción, conviene cubrir la carne con papel aluminio o usar una tapa de horno. Este paso genera un microclima húmedo que evita que se seque y mantiene la jugosidad del corte. Una vez que la carne está casi lista, se retira la cobertura para que la superficie se dore y quede crujiente.

El braseado, un sabor enriquecido: Esta técnica consiste en crear un ambiente húmedo dentro del horno. Una vez que comienza el asado, agregamos verduras, caldo o vino de manera que, a la vez que se cocina la carne, se condimenta y se enriquece su sabor. Verter caldo ayuda a humidificar el ambiente dentro del horno, mientras que el vino contribuye a mantener los jugos. Este método facilita que la carne quede jugosa y realza su sabor. No obstante, hay que estar más pendiente de la cocción que con las otras técnicas.

Un buen recurso cuando un asado no quedó demasiado jugoso o incluso cuando lo vemos algo reseco, es servir la carne acompañada de una salsa que ayude a hacerlo más húmedo. Con una cebolla, una salsa española y un poco de caldo podemos hacer maravillas para acompañar nuestras mejores recetas de asados de carne. Salseado: Usa los jugos de la cocción para preparar una salsa que acompañe a la carne. Desglasar los jugos para recuperarlos: El desglasado es fundamental. Consiste en recuperar todos los jugos de la bandeja, incluidos los que están caramelizados y adheridos. Con ello conseguiremos una rica salsa, con un sabor extraordinario, para acompañar el asado. Para hacer el desglasado más sencillo, quitamos la carne ya asada de la bandeja y colocamos esta fuente al fuego. Cuando los jugos de la superficie comienzan a chisporrotear por acción del calor, vertemos un vaso de vino (por lo general, vino blanco) y rascamos con una espátula la superficie de la bandeja. A continuación, agregamos un poco de caldo y maicena diluida. Vertemos esta mezcla en un cazo (colándola) y le damos un hervor para que se ligue la salsa. Si hiciera falta, ponemos a punto de sal.

Salsa de carne casera

El reposo de la carne, un paso crucial

Cuando saques la carne del horno, no te olvides de dejarla “respirar” unos cinco, o diez minutos, incluso. Los jugos se acaban de repartir, la carne reposa y, entonces, es hora de cortar, trinchar o filetear. Mantendrá su sabor y un olor delicioso. La mejor manera de comprobar que estos pasos funcionan, como comentábamos, es probarlos. Experimenta en la cocina con tus recetas, conoce tu horno, y prueba cómo obtener los mejores resultados para una carne jugosa en el horno. Ahora que ya conoces los secretos para cocinar una carne jugosa y sabrosa en el horno, es el momento de ponerte a prueba. Dar la vuelta a la carne cada cierto tiempo asegura una cocción uniforme. Antes de colocar la carne en el horno, es vital precalentarlo adecuadamente. Esto mantiene la humedad y añade sabor adicional a la carne. Cuando saques la carne del horno, no te olvides de dejarla “respirar” unos cinco, o diez minutos, incluso. Los jugos se acaban de repartir, la carne reposa y, entonces, es hora de cortar, trinchar o filetear. Mantendrá su sabor y un olor delicioso. La mejor manera de comprobar que estos pasos funcionan, como comentábamos, es probarlos. Experimenta en la cocina con tus recetas, conoce tu horno, y prueba cómo obtener los mejores resultados para una carne jugosa en el horno.

Descanso antes de cortar: Dejá reposar la carne unos 10 minutos después de sacarla del horno. Si comemos la carne justo al sacarla del horno, la CrockPot o Sousvide, las fibras y jugos de la carne no se han relajado y esa tensión puede ser causa de que la carne esté dura. Usemos la técnica que usemos, al terminar de cocinar la carne, es recomendable envolverla en papel aluminio y dejar reposar 15 minutos antes de servirla. En ese tiempo, los jugos recirculan por la carne y se asientan, y a la vez la carne queda a una temperatura homogénea y no más caliente por el exterior. Si hacéis esto la carne quedará mucho más tierna, y además, al estar más jugosa, todavía os lo parecerá más.

El corte de la carne una vez asada es fundamental para sacarle partido. En general hay que cortar perpendicular a la fibra para que los filetes no se desmenucen ni queden correosos. Tened también en cuenta que tras el reposado que os indicábamos envolviendo el trozo de carne antes de cortarlo, la labor de cortar se facilita bastante.

Carne reposando antes de cortar

Consejos adicionales para diferentes tipos de carne

Cómo conseguir un jugoso resultado según el tipo de carne: No es igual asar un kilo de pollo que un kilo de ternera, porque las carnes son diferentes. Y tampoco es lo mismo asar medio kilo que dos kilos de cordero, ya que el tiempo de cocción será distinto. Así, es importante ajustar los tiempos y la temperatura al tamaño de la pieza y al tipo de animal.

Asar cordero

El cordero es tan graso que apenas necesita preparación. Lo untamos con manteca -en caso de que queramos darle un toque castellano-, salamos la superficie, colocamos sobre una cazuela de barro y asamos durante 90 minutos a 180 ºC. A mitad de la cocción se le da la vuelta para que se dore por ambos lados. Vertemos también un vaso de vino blanco con un poco de agua, mojando de vez en cuando la superficie del asado con los jugos y la grasa que desprende a la cazuela de barro. La razón por la que utilizamos una cazuela de barro es que este material distribuye mejor el calor y, además, a la hora de servir lo mantiene, puesto que se usa para sacar a la mesa. En el caso del cordero, es muy importante conservar el calor, ya que cuando se enfría, como tiene tanta grasa, no queda tan rico y apetecible.

Asar ternera

Podemos asar diferentes partes: chuleta, solomillo, pierna, redondo… Las piezas nobles tan solo se untan de aceite o de manteca, se salan y se introducen en el horno caliente a unos 200 ºC durante 10 o 15 minutos (para que se cocine rápido la superficie). Luego vertemos un vaso con la mitad de vino y la mitad de agua, bajamos la temperatura a 180 ºC y cocinamos la pieza durante 2 horas, mojándola de vez en cuando con los jugos y la grasa que cae en la bandeja de horno. No hace falta agregar caldo de carne ni nada, ya que se debe asar en un ambiente bastante seco para realzar su característico sabor. Para asar el redondo, que es la pieza más seca de la ternera, podemos meterla entera en el horno, pero mechada con finas tiras de tocino que introduciremos en su interior. Conviene brasearla e incluso se puede preparar albardada (forrada con unas finas láminas de tocino) y bridada. La temperatura idónea es 170 ºC y el tiempo de cocción, unas 2 horas (incluso 3, si la pieza es grande).

Asar cerdo

Al tener bastante grasa, alcanza con salar ligeramente la pieza y regarla con un vaso de cerveza. Podemos asar unas costillas a 200 ºC durante 60 minutos, o preparar paletilla y pierna a 180 ºC durante 2 horas.

Asado de cerdo al horno

Asar aves

Cuando las aves son de gran tamaño o de carnes duras (como el pavo), podemos utilizar la técnica del albardado. Envolvemos la carne con finas lonchas de tocino o bacón, y bridamos la pieza para sujetarlas. Con esta técnica conseguimos que la piel del ave no se rompa por el tiempo que permanecerá en el horno, que el proceso de asado se haga despacio y que parte de la grasa del tocino pase al ave, haciendo su carne más jugosa. En cuanto al bridado, podemos hacerlo con la ayuda de una aguja o tan solo atando la pieza de forma adecuada y vistosa. Para asar un pollo, salamos la pieza y colocamos en su interior un aromático diente de ajo y medio limón. Introducimos en el horno a 200 ºC durante 70 minutos y ya tenemos un exquisito pollo asado. A media cocción podemos humedecer la carne con sus propios jugos, pero esto es opcional y no hace falta mucho más para conseguir un rico asado. El último detalle: desglasar la placa del horneado y acompañar el pollo con su propia salsa.

2 formas para Abrir el Pollo para Asar | Cocina Regional

La carne al horno puede ser simple o tener ese toque especial que sorprende. Una buena carne al horno empieza por una buena elección del producto. En American Meat nos especializamos en ofrecer carnes seleccionadas, con trazabilidad garantizada y cortes envasados al vacío, ideales para conservar frescura y sabor. Trabajamos con procesos que respetan el bienestar animal y la sostenibilidad, apostando por una producción responsable y de calidad. Ya sea para agasajar a tus seres queridos o para darte un gusto, la carne al horno es siempre una gran elección. Si seguís estos consejos, vas a lograr un plato jugoso, sabroso y digno de aplausos. Probá diferentes cortes, jugá con los sabores y confiá en la calidad de carnes como las que ofrecemos en American Meat.

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