Los canelones de pollo al ast son un plato emblemático de la cocina italiana, adaptado para aprovechar de manera deliciosa las sobras de un pollo asado o pechuga de pollo cocida. Esta receta, además de ser económica y fácil de preparar, ofrece una base excelente para incorporar verduras y crear versiones más ligeras o nutritivas, como la adición de espinacas, calabacín, acelgas o brócoli.
Preparación del Relleno: El Corazón del Sabor
Para comenzar, el relleno de estos canelones se prepara desmigando el pollo. Una opción es picar a cuchillo 200 g de pechuga de pollo en trocitos pequeños. A continuación, se sazona con sal y pimienta negra molida.
En una sartén a fuego medio, se sofríe ajo picado finamente en aceite de oliva. Luego, se añade cebolla picada finamente, una pizca de sal y se cocina durante unos 5 minutos. Posteriormente, se incorpora tomate frito, pimienta negra molida y orégano, mezclando bien y cocinando por 2 minutos más.
El pollo desmigado se añade a esta mezcla junto con salsa de soja y bechamel. Cocinar el conjunto durante siete minutos más es el secreto para lograr un relleno meloso. Tras corregir de sal y pimienta, el relleno se enfría en una bandeja tapado con film transparente en contacto directo.
Una alternativa para el relleno es aprovechar piezas de carne ya guisadas, saltándose el paso de cocinar el pollo fresco. Si no se dispone de pollo asado, se pueden usar contramuslos deshuesados o restos de pollo guisado o cocido. Para un relleno más jugoso, se puede picar la carne con un poco de la salsa resultante de su cocción.
En la preparación del relleno, se puede añadir un chorrito de Brandy y dejar que evapore, rectificando de sal. Si se busca una textura más cremosa, se puede añadir un poco de bechamel o leche al relleno.
Para la elaboración del relleno con pollo asado, se desmenuza un cuarto de pollo al ast y se pica finamente. Se sofríe cebolla en brunoise a fuego lento con aceite de oliva, añadiendo un poco de agua para hidratar y desglasar. Una vez dorada, se vierte vino rancio o brandy y se deja reducir. El pollo desmenuzado se mezcla con la cebolla caramelizada y un poco de bechamel para obtener una consistencia cremosa. Si se prefiere una textura más homogénea, el pollo puede triturarse junto con la cebolla y la bechamel.
Otro método para el relleno implica trocear el pollo en octavos, sazonar, y marcarlo a fuego vivo en una sartén tapada. Añadir cebolla en juliana, ajos laminados y hojas de laurel, y cocinar hasta que la cebolla se poche. Luego, añadir vino y cocinar tapado durante media hora, añadiendo agua o caldo si se seca la salsa.

La Bechamel Perfecta: Suavidad y Cremocidad
La bechamel es un componente esencial para la cremosidad de los canelones. Para prepararla, se derriten 40 g de mantequilla en un cazo a fuego medio, se incorpora una cucharada colmada de harina (unos 40 g) y se mueve bien. Se añade una pizca de pimienta y nuez moscada rallada. Se sigue removiendo y se añade leche caliente poco a poco, sin dejar de remover con varillas para evitar grumos. La cocción continúa a fuego lento hasta que empiece a hervir y espese ligeramente.
Otra forma de preparar la bechamel consiste en añadir dos cucharadas soperas de mantequilla a un cazo y, cuando derrita, agregar harina de maíz y de trigo (dos cucharadas de cada). Mezclar con una varilla y añadir leche templada, batiendo bien para evitar grumos. Cuando espese, añadir sal y nuez moscada.
Para una bechamel más rápida, se pueden usar placas de lasaña rápidas. Se ponen en remojo en agua caliente durante 10 minutos, removiendo ocasionalmente. Una vez listas, se retiran y se secan con un paño limpio.
La bechamel debe tener una consistencia que permita cubrir los canelones sin quedar demasiado espesa. Si espesa demasiado, se puede aligerar con un poco de leche, corrigiendo la sazón.

Montaje y Horneado: El Toque Final
Para montar los canelones, se hierven las placas siguiendo las instrucciones del fabricante. Una vez cocidas, se enfrían en agua fría para detener la cocción y se extienden sobre un trapo limpio, retirando el exceso de agua.
En cada placa de pasta, se coloca una cucharada del relleno y se enrolla, dejando la parte del cierre hacia arriba para evitar que se abran al servir. Los canelones se disponen en una bandeja para horno, que previamente se ha cubierto con una base de bechamel. Los canelones se cubren completamente con más bechamel y se espolvorea queso rallado por encima para gratinar.
La bandeja se introduce en el horno precalentado a 180-225 ºC, con calor arriba y ventilador, durante unos 15 minutos o hasta que el queso esté bien dorado y gratinado. El tiempo de horneado puede variar según cada horno.
Se recomienda servir los canelones calientes, ya sea en una fuente grande o en cuencos individuales de barro.

Consejos y Variaciones
Estos canelones son un plato principal contundente, pero pueden acompañarse de una ensalada, algún aperitivo o un postre fácil. Son ideales para comidas caseras y reconfortantes.
Para congelar los canelones, se extienden en una bandeja sin que se toquen, se congelan y luego se guardan en una bolsa. Al prepararlos, no es necesario descongelarlos previamente, ya que se descongelarán durante el horneado con la bechamel caliente y el gratinado.
Si no se desea utilizar vino en la salsa del relleno, se puede sustituir por cerveza, coñac o caldo. Asimismo, se puede emplear bechamel comprada para agilizar la preparación.
Esta receta es una fuente rica de proteínas y carbohidratos complejos, aportando minerales como fósforo y yodo, y vitaminas como la B6 y niacina.
Canelones de Pollo fáciles y deliciosos
Ingredientes para 30 canelones:
- 30 placas de canelón
- 150 g de queso rallado
Para el relleno:
- 800 g de pollo
- 1 vaso de vino blanco
- 1 cebolla
- 2 hojas de laurel
- 2 dientes de ajo
- Sal, pimienta y aceite de oliva
Para la bechamel:
- 500 ml de leche
- 40 g de mantequilla
- 1 cucharada colmada de harina (40g)
- Sal, pimienta y nuez moscada
