La Patata Cocida: Calorías, Beneficios y Claves para una Alimentación Saludable

Las patatas son, sin duda, uno de los alimentos más consumidos del mundo y un básico de la alimentación que durante cientos de años ha constituido un elemento fundamental de la dieta. A menudo subestimada, esta opción nutritiva contiene una variedad de vitaminas y minerales esenciales, que contribuyen al bienestar general.

Es un alimento al cual le podemos sacar mucho partido y nos puede aportar beneficios muy interesantes. Sin embargo, su consumo se ha reducido bastante, en parte por la mala fama que se ha generado en torno a este humilde alimento, especialmente por su elevado aporte de carbohidratos y su índice glucémico. Tal y como vamos a abordar en este artículo, esto tiene muchos matices y la mayoría de estudios realizados sobre el consumo de patata y el riesgo de enfermedades crónicas presentan diversas limitaciones.

El método de cocción, cómo y con qué se combinen las patatas, van a determinar en gran medida su efecto en nuestra salud, por ello que esta variedad de aspectos debe tenerse muy en cuenta.

¿Cuántas calorías tiene una patata cocida?

Una de las preguntas más comunes cuando se trata de la patata cocida es cuántas calorías aporta. Por cada 100 gramos de patata cocida, consumimos aproximadamente 87 calorías. Esta cifra puede variar ligeramente dependiendo del tipo de patata y la cocción, pero en general, es un alimento bajo en calorías si se compara con otras fuentes de carbohidratos. Además, al cocinarla sin grasas añadidas, se convierte en una excelente opción para mantener una dieta equilibrada.

La patata cocida aporta aproximadamente 87 calorías por cada 100 gramos, siendo una opción ligera y saludable. Una patata, en crudo, contiene unas 70-75 Kcal por cada 100g. Al cocinarlas, al menos en la mayoría de los casos, el aporte calórico va a ser más elevado. Sin duda, lo más sano es hervirlas en agua o al vapor. Su aporte en calorías no excede mucho de lo que contiene una patata cruda, ya que aportan unas 70-80Kcal/100g.

Tabla de calorías de patata por 100g según cocción

Beneficios de la Patata Cocida para tu Salud

Más allá de ser baja en calorías, la patata cocida es un alimento que aporta múltiples beneficios a nuestra salud. Además, gracias a su composición, la patata es una gran aliada en dietas de control de peso, siempre que se consuma en su forma natural.

1. Alta en Fibra, Baja en Grasas

Uno de los mayores beneficios de la patata cocida es su contenido en fibra, que favorece una buena digestión y ayuda a mantener la salud intestinal. Además, la patata cocida es naturalmente baja en grasas, lo que la convierte en una opción excelente para quienes desean reducir su consumo calórico sin sacrificar sabor o nutrientes. Contiene fibra, lo que mantiene el tránsito intestinal regular, por lo que es uno de los mejores alimentos para combatir el estreñimiento.

2. Fuente de Vitaminas y Minerales Esenciales

La patata cocida es rica en vitamina C, lo que contribuye a fortalecer el sistema inmunológico. También es una excelente fuente de potasio, un mineral esencial que ayuda a regular la presión arterial. Otros nutrientes importantes presentes en la patata cocida incluyen el magnesio y las vitaminas del complejo B, que favorecen la salud celular y el metabolismo. Las patatas contienen micronutrientes como la vitamina B6, el potasio, el folato y, aparte, contiene una significativa cantidad de fibra. Las diversas vitaminas (incluido un alto porcentaje de Vitamina C) y minerales presentes en la patata ayudan a mantener los huesos y los músculos fuertes, así como también a combatir enfermedades cardiovasculares y respiratorias, e incluso a tener un sistema inmunológico saludable.

La patata es una buena fuente de potasio, magnesio y contiene ciertas vitaminas, destacando la B6. Aunque contiene vitamina C, buena parte de esta se destruye cuando la patata es cocinada. También contiene folato, pero en niveles inferiores a los vegetales de hoja verde y las legumbres.

Cabe destacar que el contenido en micronutrientes de la patata variará en gran medida en función de la manera en la que la cocinemos. Además, cocerlas con piel es más que recomendable, dado que aportan muchas más vitaminas y minerales.

3. Propiedades Saciantes para Dietas de Control de Peso

Gracias a su contenido en fibra y su capacidad de retener agua durante la cocción, la patata cocida tiene propiedades saciantes. Esto significa que te ayuda a sentirte lleno por más tiempo, lo que puede ser de gran ayuda en dietas de control de peso. Además, este alto nivel de carbohidratos ayuda también a estar saciado durante más tiempo, por lo que puede formar parte de tu dieta para perder peso.

Beneficios nutricionales y saciantes de la patata cocida

Almidón Resistente en la Patata Cocida y su Impacto Glucémico

El índice glucémico (IG) mide la velocidad a la que un alimento eleva el nivel de glucosa en sangre. La patata cocida tiene un índice glucémico relativamente alto, lo que significa que puede provocar picos de glucosa en sangre si se consume en grandes cantidades o sin acompañarla de otros alimentos que reduzcan este efecto.

Sin embargo, el aspecto más interesante acerca de las patatas es su alto contenido en almidón resistente, el cual ejerce una acción prebiótica.

¿Qué es el Almidón Resistente?

Cuando hablamos de almidón resistente, nos referimos a aquellas partes del almidón o productos de su degradación que no se absorben a nivel de intestino delgado, por lo que llegan al intestino grueso para ser fermentado por nuestra microbiota. El tipo de fibra más abundante en las patatas es el almidón resistente, aunque también contiene pequeñas cantidades de celulosa, hemicelulosa, pectina y lignina.

El almidón resistente es un tipo de carbohidrato que pasa por el sistema digestivo sin ser absorbido por el intestino delgado, lo que ayuda a mantener niveles estables de glucosa en sangre. Es importante recalcar que la composición de nuestra microbiota va a depender de nuestra dieta y estilo de vida en general; un alimento no va a compensar una alimentación poco saludable o el sedentarismo.

Formación del Almidón Resistente en la Patata Cocida

La patata, cuando está cruda, presenta los gránulos de almidón nativos, en los que las cadenas de amilosa y amilopectina se encuentran unidas por puentes de hidrógeno formando dobles hélices muy ordenadas, conformando una estructura semejante a una red cristalina. Estos gránulos de almidón nativo no los podemos digerir y es lo que se conoce como almidón resistente tipo 2.

Sin embargo, cuando cocinamos la patata, se produce el proceso de gelatinización. El aumento de la temperatura ocasiona la rotura de los puentes de hidrógeno que mantienen unidas a las cadenas de amilosa y amilopectina, de manera que la estructura ordenada se rompe y las cadenas comienzan a establecer enlaces con las moléculas de agua, formándose así una especie de gel. Cuando la patata está recién cocinada, su almidón se encuentra de esta forma, gelatinizado, siendo altamente digerible, con lo que su índice glucémico será elevado (aunque ello dependerá también de los alimentos con los que se acompañe).

Pero, ¿podemos aumentar el contenido en almidón resistente de la patata cocinada? Efectivamente, lo podemos hacer y el tipo de almidón resistente que se generará será el tipo 3 (retrogradado). Ello lo conseguiremos al refrigerar la patata, ya que se producirá la retrogradación del almidón. En este proceso, al enfriarse el almidón gelatinizado, este vuelve a ordenarse, a recuperar en cierto modo su estructura cristalizada. De este modo, cuando cocinamos la patata y posteriormente la refrigeramos durante unas 24 horas, presentará un alto contenido en almidón resistente tipo 3, aunque también contendrá un pequeño porcentaje de almidón resistente tipo 2.

Extracción almidón de papa

Beneficios del Almidón Resistente

Los beneficios que obtenemos al preparar la patata de este modo son:

  • Mejor respuesta glucémica y aumento de la saciedad: el índice glucémico disminuye considerablemente, ya que buena parte del almidón no se absorbe, sino que es fermentado por nuestra microbiota. Los ácidos grasos de cadena corta resultan de gran interés, ya que se pueden unir a los receptores de ácidos grasos que presentan los colonocitos, estimulando de ese modo la liberación de incretinas, como el GLP-1 y el Péptido YY. Ambos péptidos intervienen en el metabolismo de la glucosa y el GLP-1 aumenta la sensación de saciedad, al igual que el Péptido YY.
  • Efecto prebiótico: el almidón resistente estimula la actividad y proliferación de diversas especies bacterianas beneficiosas, productoras de los ya citados ácidos grasos de cadena corta, entre otros compuestos de interés. Se incrementa de ese modo la biodiversidad de nuestra microbiota.

Por tanto, podemos ver como la patata es un alimento muy interesante y, si la preparamos para optimizar su contenido en almidón resistente tipo 3, nuestra respuesta glucémica tras su consumo será mejor, nos sentiremos más saciados y, aparte, resultará positivo para aumentar la biodiversidad de la microbiota intestinal. Una ensalada de patatas cocinadas el día anterior es un buen ejemplo de plato rico en almidón resistente.

Comparativa de Calorías: Patata Cocida vs. Otras Formas de Cocinado

La forma en que cocinamos las patatas tiene un impacto significativo en su valor nutricional y en la cantidad de calorías que aportan. Mientras que la patata cocida es conocida por ser una opción saludable y baja en calorías, otros métodos de cocinado, como freír o asar, pueden aumentar su contenido calórico.

Método de Cocinado Calorías por 100 gramos (aproximado) Notas
Patata Cruda 70-75 Kcal Contenido inicial de la patata.
Patata Cocida/Hervida 70-87 Kcal Opción ligera y saludable, sin grasas añadidas.
Patata al Vapor 80-90 Kcal Similar a la cocida, retiene más nutrientes.
Patata al Horno (sin grasas añadidas) 90-120 Kcal Puede aumentar con aceites o salsas.
Patata Frita 300-500 Kcal Alto contenido calórico debido a la absorción de grasa.

Patata Cocida vs. Patata Frita

En contraste, la patata frita contiene entre 300 y 500 calorías por la misma cantidad, dependiendo del tipo de aceite y método de fritura utilizado. Esto se debe a la absorción de grasa durante la fritura, lo que aumenta considerablemente el contenido calórico y las grasas saturadas. Por lo tanto, si estás buscando una opción baja en calorías y más saludable, la patata cocida es claramente la mejor elección frente a la frita.

Patata al Vapor vs. Patata al Horno

La patata al vapor es otra excelente opción saludable, con un contenido calórico similar al de la patata cocida, es decir, alrededor de 80-90 calorías por cada 100 gramos. Al cocinar al vapor, las patatas retienen más nutrientes, ya que no están expuestas a altas temperaturas ni se les añade grasa extra.

Por otro lado, la patata al horno puede ser una opción saludable si se cocina sin aceites ni grasas añadidas, aportando unas 90-120 calorías por cada 100 gramos. Sin embargo, cuando se añaden aceites, mantequilla o salsas, el contenido calórico puede dispararse. Otra forma riquísima de hacer las patatas es asadas al horno o, por qué no, en unas brasas. Su aporte aquí se sitúa alrededor de las 100 Kcal/100g.

Gráfico comparativo de calorías en patatas fritas y cocidas

Trucos para que la Patata Cocida Engorde Menos

Aunque la patata cocida es una opción más saludable que otras formas de cocinado, existen algunos trucos para hacerla aún más ligera y beneficiosa para la salud. Siguiendo estos consejos, no solo puedes reducir el impacto calórico, sino también mejorar su perfil nutricional, haciendo de la patata cocida un excelente aliado para dietas de control de peso.

Enfriar las Patatas para Aumentar el Almidón Resistente

Un truco interesante para reducir el índice glucémico y las calorías absorbidas de las patatas cocidas es enfriarlas después de cocinarlas. Cuando las patatas cocidas se enfrían, su almidón se transforma en almidón resistente, un tipo de fibra que no se digiere completamente, lo que significa que el cuerpo no lo convierte en calorías de inmediato. Para aprovechar este efecto, simplemente deja enfriar las patatas cocidas durante unas horas en la nevera antes de comerlas, o incluso recaliéntalas, ya que este proceso mantiene los beneficios del almidón resistente.

Cómo Combinarlas con Otros Alimentos para una Comida Equilibrada

Para evitar que la patata cocida contribuya en exceso a la ingesta calórica, es esencial combinarla con otros alimentos que aporten equilibrio nutricional. Una buena opción es acompañarlas con fuentes de proteínas magras, como pollo, pescado o legumbres, y con verduras ricas en fibra y agua. Esta combinación ayuda a ralentizar la absorción de los carbohidratos de la patata cocida, manteniendo estables los niveles de glucosa y promoviendo una mayor saciedad.

Ejemplos de combinaciones saludables con patata cocida

Composición y Valor Nutricional de la Patata

El 80% del peso de la patata es agua, mientras que el resto (20%) es su materia seca, de la cual el almidón conforma el 60-70%. Si algo es destacable sobre la patata es su elevado contenido en carbohidratos, tanto en forma de almidón como de fibra. La patata presenta un contenido relativamente bajo en proteínas (2-3 g/100 g de alimento crudo) y aún más bajo en grasas.

Valor nutricional de la patata cruda por cada 100 gramos:

  • Energía: 85 kcal
  • Agua: 76,7 g
  • Proteínas: 2,0 g
  • Hidratos de Carbono: 17,6 g
    • de los cuales azúcares: 0,0 g
  • Grasas: 0,1 g
    • de las cuales saturadas: 0,0 g
  • Fibra: 2,6 g
  • Vitamina A: 0,0 mg
  • Vitamina B1: 0,11 mg
  • Vitamina B2: 0,04 mg
  • Vitamina B6: 0,32 mg
  • Vitamina B11 (ácido fólico/folato): 20,0 µg
  • Vitamina B12: 0 µg
  • Vitamina C: 16,0 mg
  • Vitamina D: 0 µg
  • Sodio: 2,0 mg
  • Potasio: 450,0 mg
  • Calcio: 5,0 mg
  • Fósforo: 50,0 mg
  • Hierro: 0,5 mg
  • Magnesio: 20,0 mg
  • Cobre: 0,20 mg
  • Zinc: 0,30 mg

Variedades de Patata y Antioxidantes

En cuanto a sus antioxidantes, cabe mencionar que su contenido no es muy elevado si lo comparamos con las verduras y frutas, aunque sí que existen variedades de patata que resultan ser bastante ricas en ciertos fitoquímicos, como es el caso de la patata morada, que destaca por su riqueza en antocianinas. La patata violeta es una variedad rica en antioxidantes, antocianinas.

Además, en un ensayo clínico reciente se demostró que los participantes que consumieron patatas variedad morada experimentaron una menor subida de glucosa en plasma que aquellos que tomaron patatas normales (amarillas-blancas), y este efecto podría deberse a la riqueza en antocianinas que presentan las primeras. Las patatas Yukon Gold son las que presentan un mayor contenido en zeaxantina y luteína, que son un tipo de carotenos con acción antioxidante y antiinflamatoria. La bioaccesibilidad de estos carotenos en la patata amarilla parece ser bastante alta, especialmente la de la zeaxantina.

Diferentes variedades de patatas: morada y Yukon Gold

Patatas y Salud: Desmontando Mitos

Al estudiar la relación entre el consumo de patatas y las enfermedades no transmisibles, podemos observar que la mayoría de los estudios de los que disponemos son observacionales y presentan diversas limitaciones. Aunque en la mayoría de ellos se ajustan los factores del estilo de vida (ejercicio físico, tabaco, etc.) y de la alimentación de los participantes, siempre hay algunos que no se pueden medir, por lo que evitar por completo las variables de confusión resulta imposible.

Para estudiar la dieta de los participantes, se emplean cuestionarios de frecuencia de consumo de alimentos (FFQ), que en muchas ocasiones presentan una variedad de alimentos muy limitada, lo cual impide que se haga una completa evaluación. De hecho, en muchos de ellos no se diferencia entre patatas fritas, asadas, en puré o cocidas. Ello es muy importante, ya que el efecto de unas patatas asadas y enfriadas es muy distinto al de unas patatas fritas.

La forma en la que se consumen las patatas y con qué alimentos se combinan varía mucho de un país a otro. Así, cuando se estudia el consumo de patata en relación con el riesgo de mortalidad y de enfermedades no trasmisibles (especialmente obesidad y diabetes), no es lo mismo si la población es americana o española, por ejemplo, ya que el cómo y con qué se consume la patata va a resultar importante para evaluar su efecto en la salud. Al menos hasta la fecha, en los estudios observacionales realizados sobre la patata, no se ha tomado en consideración el contenido en almidón resistente de la patata.

Correlación no implica causalidad. En muchas ocasiones, el mayor consumo de patatas va ligado a un patrón dietético menos saludable: es frecuente que las patatas se tomen como guarnición, en sustitución de las verduras; así, el problema no son las patatas, sino que esa persona no consume suficientes verduras. Por tanto, resulta absurdo culpar a las humildes patatas.

Extracción almidón de papa

Consumo de Patata y Riesgo de Diabetes

En diversos estudios epidemiológicos el consumo de patatas, especialmente fritas, se ha encontrado asociado a un mayor riesgo de diabetes tipo 2. Sin embargo, esto debe entenderse en el contexto de cómo se consumen las patatas y con qué otros alimentos se combinan. La patata bien cocinada y acompañada se recomienda en dietas saludables.

Estos tubérculos también ayudan a estabilizar el nivel de azúcar en la sangre para que no haya ni bajadas ni subidas importantes, así como también los de colesterol y triglicéridos. En definitiva, la patata es un alimento que permite la elaboración de múltiples recetas ligeras y sanas. Evidentemente, todo depende de cómo se cocine. No va a ser el mismo aporte calórico el de unas patatas asadas al horno, que el de unas papas fritas. La patata puede ser clave para mejorar la función muscular y nerviosa. Durante el ejercicio, los niveles de potasio pueden disminuir debido a la sudoración, y consumir patatas puede ayudar a mantener un equilibrio adecuado de electrolitos.

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