Los "Cachis" de Croquetas: Un Icono Gastronómico de Aranda de Duero

En Aranda de Duero, la experiencia de disfrutar de la música en festivales como Sonorama Ribera trasciende lo puramente auditivo, adentrándose en el vibrante mundo de la gastronomía local. La ciudad, que ve su población multiplicarse en agosto, se convierte en un epicentro de sabores, donde platos tradicionales y propuestas vanguardistas conviven para deleitar a miles de visitantes.

Uno de los elementos que ha marcado la identidad culinaria de Aranda de Duero, especialmente en el contexto de sus eventos festivos, son los icónicos "cachis" de croquetas. Estos vasos, a menudo asociados con el legendario mesón El Cid, se convirtieron en un símbolo de la comida rápida y reconfortante, perfecta para disfrutar a cualquier hora del día o de la noche.

El Origen de una Tradición: El Mesón El Cid y sus Famosos "Cachis"

El mesón El Cid, un establecimiento que cerró sus puertas, dejó un vacío en el corazón de muchos, especialmente por sus generosos "cachis" de croquetas. Pedro Izcara, su propietario durante casi cuatro décadas, explica que la popularidad de esta forma de servir las croquetas surgió de la necesidad de ofrecer comida rápida a los clientes. "La gente quería llevarse la comida cuanto antes", comenta Izcara, recordando cómo incluso servía otros platos como tortilla, callos, albóndigas o chipirones rellenos en estos vasos.

El mesón El Cid no solo era conocido por sus "cachis", sino también por ser un punto de encuentro para los noctámbulos y aquellos que buscaban un bocado a altas horas de la madrugada. "Era matemático, la gente llegaba en tropel", recuerda Pedro sobre el destino de muchos tras el cierre de otros locales. Además, Izcara fue pionero en Aranda de Duero al introducir el menú del día para trabajadores en la década de los 80, demostrando su visión innovadora en el sector hostelero.

Fachada del mesón El Cid en Aranda de Duero

Aranda de Duero: Un Destino Gastronómico

Aranda de Duero se erige como un destino gastronómico de primer orden, donde la calidad de los productos locales y la maestría de sus cocineros son un reclamo tanto o más importante que la propia música de sus festivales. El lechazo asado en horno de leña es, sin duda, uno de los platos estrella, atrayendo a multitudes de festivaleros a asadores como Casa Florencio, Asador El Pastor, El Ciprés o El Lagar.

Para aquellos que buscan propuestas más modernas, Aranda ofrece opciones vanguardistas en restaurantes como Cumpanis, reconocido con un Sol de Repsol, el restaurante 51 del Sol o La Pícara Gastroteca. Las terrazas de El Somaten y El Tío Juanillo son también puntos de encuentro populares para el tapeo informal.

Plato de lechazo asado típico de Aranda de Duero

Sonorama Ribera y la Experiencia Gastronómica

El festival Sonorama Ribera, uno de los eventos musicales más importantes del país, juega un papel crucial en la promoción de la gastronomía arandina. El director del festival, Javier Ajenjo, siempre destaca que el lechazo asado y el vino de Ribera del Duero son "cabezas de cartel" junto a los artistas musicales. La intención es clara: que los visitantes no solo disfruten de la música, sino que también vivan la cultura local, prueben sus manjares y conozcan sus bodegas subterráneas.

Desde sus inicios, Sonorama Ribera ha ofrecido almuerzos populares en bodegas subterráneas, galerías medievales que albergan una temperatura constante de 16 grados. En el recinto del festival, las foodtrucks ganan protagonismo, ofreciendo delicias como las hamburguesas de carne de wagyu de Finca Santa Rosalía o el jamón cortado al momento por Los Finos.

Sonorama Ribera - Aftermovie Oficial 2025

La Croqueta: Un Viaje de Origen Francés a Corazón Español

La croqueta, ese bocado crujiente y cremoso, tiene una historia que se remonta a Francia, derivando su nombre del verbo "croquer" (crujir). Sin embargo, fue en España donde encontró su hogar y se convirtió en un plato emblemático. Su preparación, aparentemente sencilla, requiere paciencia y una mano experta para lograr la bechamel perfecta.

En la Ribera del Duero, la croqueta adquiere un sabor local, elaborándose con ingredientes de la tierra como jamón de calidad, restos de asados, setas de temporada o incluso guiños al lechazo. El Día Internacional de la Croqueta se celebra como una excusa perfecta para reunirse alrededor de la mesa, reviviendo recetas tradicionales o descubriendo nuevas versiones en los bares de siempre, donde la tradición convive con la innovación culinaria.

Variedad de croquetas caseras

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