El origen y la tradición de los buñuelos de nata: un viaje dulce por la historia

Los buñuelos son un postre esponjoso que ha endulzado las sobremesas familiares durante siglos, especialmente en la temporada de Semana Santa. Sin embargo, su historia y origen son tan ricos y variados como sus múltiples versiones. Se definen como una “fruta de sartén que se hace de masa de harina bien batida y frita en aceite, y que al freírse se esponja y sale de varias formas y tamaños”. Este manjar, aunque asociado a festividades específicas, se disfruta en diversas culturas y momentos del año.

Variedad de buñuelos de diferentes culturas

El difuso origen de los ricos buñuelos

Los historiadores aún no han podido dar con el origen real de los buñuelos, pero existen varias leyendas e hipótesis que ayudan a establecer su inicio. Se dice que el nombre de buñuelo deriva de dos posibles raíces. En primer lugar, de la palabra «puñuelo», una especie de bola de masa que los romanos amasaban con las manos. En el siglo II a.C., de hecho, el político, escritor y militar, Catón el Viejo, mencionó en el libro De Agri Cultura unos postres tradicionales llamados globos. Se trata de una preparación muy antigua de la cocina mediterránea. Catón el Viejo incluyó una receta de buñuelos, con el nombre de "globos", en su libro De agri cultura, escrito en el siglo II a. C.

No obstante, todo apunta a que el origen del buñuelo es árabe y data del siglo XI. Se cree que surgieron en Almogía, un pueblo de Málaga. Dejando a un lado su raíz etimológica, sin embargo, se piensa que los verdaderos artífices de traer la receta a la península ibérica fueron los árabes que se aposentaron en Andalucía. La primera sociedad, después de la romana, que consumió buñuelos fue la andalusí. Sus ciudadanos, gente de medios humildes, que habitaban los territorios del Sur de la península ibérica y ocupaban puestos de trabajo de baja categoría, desempeñaban también el oficio de vendedores ambulantes de buñuelos. En Sevilla y Granada, eran postre típico los buñuelos fritos en aceite cubiertos de miel.

La más reconocida de todas las leyendas explica que el buñuelo es original de los moriscos -musulmanes convertidos al cristianismo en los reinos de Aragón, Navarra y Castilla- ubicándose, por tanto, a partir del siglo XV. Así lo explica, por ejemplo, la web de la prestigiosa pastelería La Mallorquina, donde también dicen que era "un dulce gesto de creatividad. Mezclaban harina, agua y levadura, dando vida a una receta que perduraría a lo largo de los siglos". En 1492, los moriscos fueron expulsados de la península y, tras esa fecha, los buñuelos ganaron popularidad en la población cristiana.

La primera versión escrita con el nombre de “buñuelos” se encuentra en el recetario del jefe de cocina del rey Felipe II, Francisco Martínez, quien publicó el libro titulado “Arte de cocina, pastelería, bizcochería y conservería” en el siglo XVI. En España tenemos documentadas recetas de buñuelos desde el siglo XVI. Sin duda, este dulce ha tenido y tiene una gran tradición gastronómica en nuestro país.

Otras hipótesis sobre el origen de los buñuelos

Hay más hipótesis. Por ejemplo, la panadería Turris, fundada por el reconocido maestro pastelero Xavier Barriga, explica el que para ellos es el verdadero origen del clásico buñuelo. “Durante la época de la Inquisición, se dice que los judíos que habían sido forzados a convertirse al cristianismo elaboraban buñuelos en secreto como un recordatorio de sus raíces culturales", rezan en su web. Es tan confuso el origen del exquisito dulce que la panadería comandada por Barriga ofrece una segunda explicación en su web. "En España, se sabe que los buñuelos eran un postre popular en la Edad Media, y se preparaban tanto en las cocinas de los monasterios como en las casas de la gente común", explican.

Por ejemplo, en Voz Populi, argumentan que su origen está en la Antigua Roma e incluso cuál era su función entonces. “Dicha tradición defiende que cuando se toma un buñuelo se saca un alma del purgatorio; por lo que a más buñuelos, más almas libres quedan entre el pueblo el día que los vivos festejan en honor a los muertos”, explican en el diario digital.

Mapa de la ruta de los buñuelos por el mundo

El viaje de los buñuelos por el mundo

Con el paso del tiempo y la globalización, los buñuelos cruzaron mares y montañas, encontrando hogar en diferentes culturas. Es muy difícil saber con exactitud el origen real del buñuelo. Porque no solo es en nuestro país donde el mítico dulce tiene una enorme tradición, sino que es también muy habitual en otros muchos países del mundo.

La diversidad cultural de los buñuelos por el mundo

El encanto de los buñuelos radica, en parte, en su versatilidad. A lo largo y ancho del globo, encontramos fascinantes variaciones de esta receta. Aquí presentamos algunas de las más destacadas:

  • México: Es muy común encontrar buñuelos en las ferias populares y son un dulce típico en el día de Todos Los Santos, así como en la Noche Mexicana, Navidad y diversas festividades religiosas. Su preparación incluye miel de piloncillo y canela. Los hay tradicionales de hasta medio metro de ancho, y también versiones empaquetadas más pequeñas.
  • Colombia: El buñuelo es un tradicional bocadillo navideño, especialmente en la Región Andina, donde se preparan con queso costeño, harina de maíz y otros ingredientes, fritos hasta obtener una textura crujiente por fuera y suave por dentro. En la Costa, los buñuelos típicos son de fríjol cabecita negra y de maíz biche (verde o tierno), a menudo dulces y acompañados de queso costeño. Es común acompañarlo con una taza de chocolate caliente o natilla, otro postre típico de la temporada.
  • Perú: Es una tradición gastronómica que inicia en la etapa virreinal. Generalmente, es elaborado a base de harina de trigo, huevo, levadura y mantequilla. Era costumbre degustar el buñuelo frito bañado con miel el Sábado de Gloria, en Navidad y vísperas de fiestas patrias. El picarón es un buñuelo consumido en Lima.
  • Cuba: Es costumbre confeccionarlos con la masa de la yuca.
  • Nicaragua: Se preparan con yuca rallada, queso seco rallado, huevo y levadura o bicarbonato.
  • Panamá: Generalmente hechos de maíz nuevo, se pueden comer fritos y normalmente se consumen más como parte del desayuno o un bocadillo.
  • Uruguay: Pueden ser dulces, rellenos de manzana, membrillo o banana; o salados, de lechuga o acelga, a los que se les agrega queso rallado.
  • Venezuela: Se usan una variedad de componentes en su elaboración, siendo los más comunes los buñuelos de apio (arracacha), batata, yuca y calabaza o auyama (zapallo).
  • Argentina: Además de ser hechos con harina, pueden ser hechos con añadidos (por ejemplo, coliflor rebozada con harina y frita, o trozos de manzana, etc.). A estos pequeñines se les conoce como "bolas de fraile" y el relleno más común es de crema pastelera o dulce de leche.
  • Bolivia: En los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí, el buñuelo es una masa de harina que se fríe en abundante aceite. Se acompaña con api (una bebida caliente hecha de maíz morado o amarillo) y se suelen comer a la salida de misa.
  • Francia y Suiza: Se conocen como merveilles y los beignets conquistan paladares con su suave relleno de crema pastelera.
  • Italia: El zeppole (o sfinge en algunos lugares) es un dulce típico de la cocina napolitana, frecuente en pastelerías en la celebración de San Giuseppe (19 de marzo). Se trata de una especie de rosquilla elaborada con pasta choux, frita en aceite de oliva y cubierta con azúcar glaseada, a veces rellena de mermelada.
  • Turquía: Los «lokma» son buñuelos bañados en un almíbar fragante.
  • Croacia: El fritule es un pastel de fiesta similar a los buñuelos, que se hacen especialmente para la Navidad.
  • Guam: Son un plato tradicional, un tipo de buñuelos llamados "Buñelos uhang".

Los buñuelos eran consumidos por culturas mesoamericanas como los aztecas y los mayas en diversas celebraciones. Originalmente se hacía con maíz o frijol y en la época de la conquista se empezó a utilizar la harina de trigo. En ciertos países, como Cuba, Ecuador, Colombia y México, los buñuelos forman parte de la cena de Navidad, junto a las natillas.

Diferentes tipos de buñuelos y sus rellenos

Variedades de buñuelos en España

La gastronomía de nuestro país es muy diversa, donde los dulces también tienen una posición relevante. Los hay de crema o manzana, por ejemplo, o incluso salados, como los míticos buñuelos de bacalao. Deliciosas bolitas que son típicas del día de Todos Los Santos, pero que también se degustan en otras fechas tan señaladas como la Navidad o la Semana Santa.

En España, los buñuelos son un postre típico en muchas comunidades autónomas y, sobre todo, durante sus fiestas regionales. Cada territorio incorpora sus propios ingredientes y su propia tradición. Además, los elaboramos de mil y un sabores.

Buñuelos de viento y otras especialidades

Hay un tipo de buñuelos en forma de bola y especialmente ligeros que se llaman buñuelos de viento, por su ligereza y porque suelen contener grandes burbujas de aire dentro. Se suele aprovechar el hueco interior para rellenarlos de crema, en cuyo caso se llaman buñuelos de crema. Otros buñuelos sin crema son, por ejemplo, los buñuelos del Ampurdán, que tienen forma de anillo.

Los buñuelos de viento son un postre esponjoso típico de la Cuaresma que puede ir relleno de alguna crema. Son una receta tradicional de Semana Santa y lo que los hace especiales son las manos expertas que los elaboran y el cariño y mimo con el que se hacen. Convirtiéndose en los protagonistas de estas fechas, los buñuelos de viento también se pueden consumir el resto del año. Su preparación es relativamente sencilla, pero te recomendamos no pasarte con las cantidades porque se trata de un dulce muy calórico.

Para empezar, vierte en un cazo el agua, la mantequilla, la piel de limón y una pizca de sal hasta que hierva. En ese momento, retira la ralladura de limón y añade la harina mezclada con la levadura. Seguidamente, retira el cazo del fuego y deja reposar unos 5 minutos. Poco a poco, añade los huevos siguiendo el mismo procedimiento: añade uno, bate con las varillas eléctricas o la espátula hasta que vuelve a espesar y repite hasta utilizar los 4 huevos. Pasada la media hora, calienta aceite y con la ayuda de dos cucharaditas pequeñas forma bolitas para freírlas hasta que doren. Para quitar el aceite sobrante, cuando saques los buñuelos de la sartén déjalos en un plato cubierto con papel de cocina. Sin permitir que se enfríen, rebózalos en azúcar en otro plato y sírvelos rápidamente.

How To Make THE PERFECT BUÑUELOS EVERY SINGLE TIME | Buñuelos de Viento

Variedades regionales de buñuelos en España

  • Cataluña, Valencia y Baleares: Hay muchos tipos de buñuelos dulces relacionados con diversas fiestas; algunos pueden incluir en su masa patata (papa), boniato (batata), queso, higos secos, etcétera. En Cataluña, se consumen sobre todo durante la Cuaresma. Los más famosos son los de viento, los de crema y los del Ampurdán.
  • Otras regiones: Además de los buñuelos dulces, en la península ibérica también suele haberlos salados; los más frecuentes son los buñuelos de bacalao, aunque se pueden hacer de gambas u otros pescados; y los de verduras, generalmente de berenjena; de calabacín, o de otros ingredientes. En estas regiones se hacen porras y churros, además de buñuelos.

En la cocina española es muy común encontrarlos rellenos de crema, de chocolate o incluso de helado y servidos con chocolate caliente para provocar un contraste de temperaturas. Pero también existen variedades saladas rellenas de queso, jamón cocido, paté... y pueden acompañar en ocasiones a sopas como si fuesen picatostes.

Los buñuelos son dulces típicos de muchas comunidades españolas, sobre todo en fiestas regionales tales como la Cuaresma, el día de Todos los Santos, en Pascua, las fallas de Valencia, etc. Antes del período de ayuno de cuarenta días, era costumbre celebrar la fiesta y comer alimentos grasos. Como estas fiestas reunían a muchas personas, era necesario elaborar dulces baratos y que fuesen rápidos de preparar.

Los buñuelos en la actualidad

Hoy en día, los buñuelos continúan siendo un símbolo de celebración y tradición. Su simpleza y exquisitez los mantienen vigentes en la memoria colectiva, siendo protagonistas en festividades y reuniones familiares. Su preparación, aunque sencilla, es un ritual que une generaciones y evoca recuerdos inolvidables.

En el corazón palpitante de Madrid, La Mallorquina se erige como un santuario para los amantes de la repostería. Con una tradición que se extiende por más de un siglo, cada buñuelo que se elabora aquí es un homenaje a su rica historia. Al adentrarte en este emblemático establecimiento, no solo estarás a punto de deleitar tu paladar con buñuelos crujientes y dorados, sino que también estarás saboreando la esencia de una tradición que ha cruzado océanos y desafiado el paso del tiempo. Así que, la próxima vez que el aroma a buñuelo recién hecho acaricie tus sentidos en las calles de Madrid, dirígete a La Mallorquina, donde cada bocado es un viaje dulce y crujiente por la historia.

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