¡El bizcocho de nata es uno de los postres más agradecidos y deliciosos que existen! Estoy segura de que en cuanto probéis este se va a convertir en uno de vuestros favoritos. Es fácil de hacer, los ingredientes son de los de andar por casa y el tiempo para hacerlo es de risa. Queda exquisito y, como se puede ver en la foto, la parte superior con azúcar blanquilla le dará una costra ligera y estupenda con ese toque “casero” que tanto nos gusta.
Ingredientes para el Bizcocho de Nata con Costra de Azúcar
- 100 g de mantequilla
- 3 huevos medianos
- 200 g de azúcar blanquilla más un poco para espolvorear sobre el bizcocho
- 100 g de nata de montar o de cocinar
- 1 sobre de gaseosillas o gasificante de repostería (impulsor para bizcochos)
- 200 g de harina de trigo para repostería
- 1 o 2 cucharaditas de sabor a vainilla (o pasta concentrada)

Preparación del Bizcocho Esponjoso de Nata y Vainilla
Paso 1: Preparar el Molde
Para preparar este bizcocho casero de nata con costra podréis usar un molde redondo de 20 a 24 cm. En la base he puesto papel de horno para que el desmoldado sea perfecto y en los bordes del molde he usado spray desmoldante. En su lugar os sirve un poco de mantequilla, aceite o una tira de papel de horno.
Paso 2: Derretir la Mantequilla
Pon la mantequilla en un recipiente y derrítela. Si tienes Thermomix, programa 2 minutos, 37ºC, velocidad 2.
Paso 3: Batir Huevos y Azúcar
Ahora coloca la mariposa en su posición (si usas Thermomix), vierte los 3 huevos y el azúcar. Programa 1 minuto por cada huevo: 3 minutos, velocidad 3 y medio. Si no tienes batidora de varillas, hazlo a mano con unas varillas. Bate los huevos completos a velocidad máxima durante 3 minutos, añadiendo el azúcar a cucharadas para que se disuelva poco a poco. Verás cómo la mezcla se blanquea, dobla su volumen y adquiere una consistencia cremosa y espumosa. Personalmente prefiero poner dos cucharaditas o más de aroma de vainilla, porque me encanta el sabor que le da.

Paso 4: Incorporar la Nata
Añade la nata y mezcla durante 1 minuto en velocidad 3 (o a mano hasta que esté cremosa). Si usas Thermomix, ya puedes retirar la mariposa antes de seguir.
La Nata Montada Perfecta | @ladulceeva
Paso 5: Añadir Harina y Gasificante
Sin la mariposa, vierte el sobre de "gaseosillas" y la harina y mezcla 10 segundos en velocidad 6 (o incorpora a mano con movimientos envolventes). Las gaseosillas son un gasificante o un impulsor que normalmente viene en dos sobres de diferente color que hay que mezclar. En uno hay bicarbonato sódico que es el gasificante y en el otro están los acidulantes que son el ácido málico y el ácido tartárico. No son levaduras, aunque lo ponga el nombre. En casi cualquier supermercado los tienen.

Paso 6: Hornear el Bizcocho
Precalienta el horno a 170º C con calor arriba y abajo, sin ventilador. Vierte la mezcla en el molde. Espolvorea por encima con azúcar para que se forme una costra en el horno. Hornea a 170º C durante unos 50 minutos aproximadamente. (Los tiempos de horneado dependen del horno que cada uno tenga en su casa y del diámetro del molde). Para saber si está listo, utiliza el truco de toda la vida: el palito.

Paso 7: Enfriar y Disfrutar
Sacar del horno y dejar enfriar en el molde sobre una rejilla por aproximadamente 10 minutos. Para que se mantengan jugosos durante mucho tiempo, los desmoldaremos aún en caliente, en cuanto podamos hacerlo sin que se rompa, y los envolveremos en film transparente (aparte del papel de aluminio, en su caso). Es un consejo que me dio una excelente cocinera, y desde entonces lo he seguido siempre.

Consejos Adicionales
- He utilizado pasta concentrada de vainilla, que me gusta más que la esencia de vainilla, porque es más concentrada y deja más sabor y olor a los postres.
- Este bizcocho tiene un sabor muy especial y más intenso del esperado, así que no tienes por qué echarle ningún tipo de sabor. Pero si lo quieres poner y dado que ya he dicho que tiene un sabor intenso debido a la nata, más te vale poner una buena cantidad de vainilla, limón o lo que quieras.
- El bizcocho queda buenísimo y es uno de los más suaves y jugosos que he probado. No os preocupéis demasiado por la conservación: se acaba en nada y menos.