La palabra "bikini" en España evoca dos imágenes muy distintas: por un lado, una prenda de baño que revolucionó la moda, y por otro, un delicioso sándwich mixto tostado que se ha convertido en un clásico de la gastronomía española. Ambas tienen sus propias historias y conexiones, y curiosamente, Santander juega un papel significativo en la narrativa de la primera.
El Origen del Bikini como Prenda de Baño en España
Aunque el bikini fue inventado en 1946 por Louis Réard en Francia, su llegada a España fue un hito en una sociedad conservadora bajo el régimen de Franco. Fue en el verano de 1948 cuando se registró la primera aparición de un bikini en territorio español, y el lugar fue Santander. La protagonista fue una joven francesa, una de las muchas estudiantes extranjeras que acudían a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) para los cursos de español.

La imagen más antigua de una mujer vistiendo un bikini en España, fechada en 1948, fue capturada por el fotógrafo Joaquín del Palacio Kindel. La instantánea, parte de la Colección Cámara Cantabria del Centro de Documentación de la Imagen de Santander (CDIS), muestra a la joven en el Embarcadero Real, en la península de La Magdalena. Este momento fue trascendental, ya que en esa época el uso del bikini estaba prohibido en todo el territorio español, y su aparición causaba gran revuelo.
Los cursos de la UIMP, que se reabrieron en 1945 después de la Guerra Civil, atraían a numerosos estudiantes extranjeros, principalmente francesas, que venían de intercambio para estudiar español. Estas jóvenes, con costumbres más liberales, fueron las primeras en atreverse a usar el bikini en la región, lo que provocó el fenómeno de los "mirones" o "paleros", santanderinos que se escondían para espiar a las extranjeras. La fotografía de Kindel zanjó la disputa entre varias ciudades españolas, como Benidorm, Ibiza y Marbella, por ser las pioneras en el uso del bikini, otorgando a Santander el título de cuna del dos piezas en el país en el año 1948.
La Playa de los Bikinis en Santander
La playa de los Bikinis, estratégicamente situada dentro de la bahía de Santander, rodea el sudeste de la península de la Magdalena. Por el oeste, limita con la playa de la Magdalena y por el este, con un grupo de rocas que precede al embarcadero real y el mareógrafo. Con una longitud de 250 metros y una anchura media de 30, esta playa destaca por su escaso oleaje, lo que la convierte en un lugar ideal para el baño.

Cerca de la playa se encuentran el islote de la Torre, que alberga una escuela de vela, y la isla de la Horadada, coronada por un pequeño faro. Un espigón construido en piedra y cemento a finales de los años 60, popularmente conocido como «el muro», divide la orilla en dos partes, aunque sus grandes arcos permiten el paso de los bañistas. Al norte, la playa limita con el Club de Tenis y unos chalets adosados, mientras que la zona central tiene como límite una pared de piedra que contiene la campa de la Magdalena. En la parte oriental, un área arbolada y rocosa cierra la playa.
La proximidad de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo a la playa de los Bikinis es crucial para entender su nombre. A partir de los años 60, las estudiantes europeas y americanas de la UIMP bajaban a esta playa con sus bikinis, causando gran revuelo en el Santander de la época y convirtiendo esta zona de baño en un icono asociado a la prenda. La normalización de su uso se dio en los años 50 y se popularizó a finales de los 60.
Playa de los Bikinis. Santander España
El Sándwich "Bikini" y su Origen Catalán
Más allá de la prenda de baño, la palabra "bikini" también se refiere a un popular sándwich mixto de jamón y queso, un auténtico comodín gastronómico en España. Este sándwich, que hoy se encuentra en cualquier cafetería del país, nació en Cataluña, al menos bajo esta denominación.
El nombre proviene de la Sala Bikini, una sala de baile y ocio abierta en la Diagonal de Barcelona en 1953. Este local de moda, donde la gente bailaba, jugaba al minigolf, bebía y comía, incluyó en su oferta unos bocadillos de jamón y queso. Estos sándwiches, que podrían tener orígenes franceses (el croque-monsieur) o incluso cubanos (el sándwich cubano), se convirtieron en el emblema de la Sala Bikini. Pedir "un bikini" era sinónimo de un sándwich de jamón y queso fundido, tostado en la plancha, un tanto aplastado y siempre cortado en triángulos.
Variantes y Adaptaciones Modernas del Bikini
Hoy en día, el bikini es un plato versátil que se disfruta a cualquier hora del día. En Madrid, locales como DOT café ofrecen bikinis gourmet, como el elaborado con pan brioche de masa madre de Panadario y tostado con mantequilla de alta calidad, con opciones que van desde el jamón cocido al pastrami. También forma parte de la carta de Magasand.

En Barcelona, la fascinación por el bikini ha llevado a la creación de establecimientos monotemáticos como La Bikinería, en el Mercado del Ninot, que ofrece una colección de bikinis con recetas cambiantes, incluyendo desde porchetta hasta una versión a la carbonara. También se puede disfrutar en Sagàs, la bocadillería de Grupo Sagardi.
La Alianza con la Trufa: Bikinis de Lujo
La evolución del bikini ha llevado a versiones más sofisticadas, especialmente la que incorpora trufa. Cristina Oria en Madrid ha popularizado su "bikini de tartufo" con trufa y sus "sandwichitos de jamón y queso con pan de tomate", famosos entre su clientela empresarial.
La trufa también se encuentra en la oferta del Bar Manero, con locales en Alicante y Madrid, propiedad de Carlos Bosch. En Barrasie7e, en Cádiz, se puede encontrar una receta similar.
En Barcelona, Carles Abellan ofrece en Tapas 24 un bikini de jamón ibérico y queso con trufa negra laminada, una receta que parece alinearse con un sándwich ultrafino con trufa negra creado en elBulli. Esta versión se puede probar también en Bodega 1900, la vermutería de Albert Adrià. Otra de las versiones más famosas para los gastrónomos es la de Rafa Peña en Gresca: un formato extrafino con lomo o panceta ibérica y queso Comté.