El estilo de vida y los hábitos alimentarios se han modificado, y este cambio también llega a los más pequeños. Antes, la elaboración de los purés de los bebés era principalmente casera y solo en ocasiones se recurría a los potitos comerciales. Hoy día, la oferta de alimentos preparados infantiles es enorme, aunque todavía muchos padres y madres se preguntan si los potitos comerciales y los caseros son igual de nutritivos y equilibrados en cuestión de calorías, contenido en azúcares, grasas o sal, entre otros componentes.
Composición nutritiva regulada y pautas nutricionales
La nutrición en el primer año de vida es crítica, ya que el crecimiento y desarrollo son más rápidos que nunca, y es cuando los órganos digestivos del bebé están más inmaduros. Las pautas nutricionales para esta edad están establecidas por organismos de salud mundiales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Comité de Nutrición de la Academia Europea de Pediatría y el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Nutrición, Gastroenterología y Hepatología Pediátrica (ESPGHAN, en sus siglas en inglés).

Así, se establecen tres etapas bien diferenciadas durante el primer año de vida:
- El periodo lácteo: hasta los cuatro o seis meses, donde la leche (preferentemente materna) será el alimento exclusivo.
- El periodo de alimentación complementaria o beikost: a partir del cuarto o sexto mes de vida, en el que se van introduciendo con prudencia alimentos no lácteos, preparados de forma adecuada en consistencia y cantidad, y adaptados al grado de maduración y desarrollo del bebé.
- El periodo de maduración digestiva: en el que poco a poco se incluyen nuevos alimentos según las necesidades propias del lactante.
La composición de alimentos infantiles también está regulada. La Directiva 2006/125/CE regula las cantidades máximas en los alimentos infantiles de los nutrientes más problemáticos, como azúcares, grasas y sodio. Esta directiva también incluye el control riguroso de plaguicidas, que no se podrán emplear en los productos agrícolas que vayan a ser destinados para la fabricación de alimentos elaborados a base de cereales ni en alimentos para lactantes y niños de corta edad.
Grasas y sodio en la alimentación infantil
En el ámbito industrial se establece que los alimentos infantiles del tipo papillas de hortalizas con proteína (carne o pescado) contengan cantidades máximas de los nutrientes más problemáticos como grasas y sodio, entre otros. Respecto al contenido en grasa, si la carne de pollo o el queso son los únicos ingredientes proteicos del producto, la cantidad total de grasa no deberá superar los 4,5 g por 100 Kilocalorías (kcal).

El contenido de sodio está ajustado con el fin de educar el gusto de los bebés por sabores más suaves. Así, el contenido final de sodio en el producto no deberá ser superior a 200 mg por 100 kcal, salvo si el único ingrediente proteico del producto es el queso, y en este caso, al ser un alimento concentrado en sodio, se permite un máximo de sodio de 300 mg/100 kcal.
Beikost o Diversificación Alimentaria

Se entiende por diversificación alimentaria o alimentación complementaria a la variación o introducción en la dieta del lactante de alimentos diferentes a la leche materna o de fórmula, en cualquiera de las texturas (líquida, semilíquida o sólida). En Europa también se utiliza el término “beikost” para referirse a la introducción de cualquier alimento distinto de la leche. La leche como alimento único a partir de los seis meses no proporciona la energía y los nutrientes que precisa el lactante. Además, las funciones digestivas han madurado lo suficiente como para incluir una alimentación complementaria, siguiendo unas normas regladas.
Momento ideal para la introducción de alimentos
No se recomienda introducir nuevos alimentos antes de los cuatro o seis meses, y tampoco es aconsejable hacerlo más allá de los seis, porque la falta de diversificación es motivo frecuente de pérdida de apetito. Además, se desaprovecha una época muy válida para la educación del gusto y la adaptación progresiva a una alimentación equilibrada, variada y suficiente. A la edad de seis meses, el beikost debe proporcionar no más del 50% de las calorías diarias. A esta edad, la leche materna sigue siendo una importante fuente de nutrición y lo protege contra las enfermedades, pero los otros alimentos son su principal fuente de nutrición y energía. Dale primero otros alimentos y después el pecho si sigue teniendo hambre.
Alimentos ricos en proteínas y su importancia
Entre las recomendaciones dietéticas se encuentra el consumo diario de alimentos ricos en proteínas como la carne, el pescado, las legumbres y el huevo. Dichos alimentos favorecen el desarrollo y crecimiento de los órganos y tejidos, favorecen el correcto desarrollo del sistema inmunológico del niño y le proporcionan energía en su día a día. La mezcla de estos alimentos con la verdura, en las comidas principales del día, resulta la combinación perfecta para alimentar a vuestro hijo.
Introducción de la carne
La carne es el primer alimento de origen animal que consume el bebé y por eso debemos introducirlo de forma progresiva. Pollo, pavo y ternera son las carnes por las que se suele empezar en la alimentación complementaria de los bebés, para posteriormente ir introduciendo otras como el cordero o el cerdo. El pollo es la carne blanca más digerible y menos alérgena. Lo ideal es dársela, las primeras veces, en puré, batiéndola con otras verduras que ya le hayamos introducido previamente. Siempre retirando aquellas partes de grasa, nervios o más duras que pudieran hacer que el bebé lo rechazara. El pavo es una carne muy ligera y muy poco grasa, lo cual hace que sea una de las carnes más saludables. La carne de vaca, pollo, conejo, pavo, cordero constituye una importante fuente de hierro para los niños. El valor nutritivo de la carne blanca es similar al de la carne roja, aprovechad eso y disfrutad de una dieta variada. Durante el primer año no incorporar charcutería, salvo el jamón, ni vísceras, salvo el hígado. Se podrá dar charcutería de forma muy ocasional a partir de los 12-15 meses.
Cómo y cuando INTRODUCIR la CARNE en los NIÑOS | Carne en la dieta infantil | Nutrición infantil
La cantidad de carne sería 30g de carne hervida y triturada con las verduras. A medida que el niño lo tolere, se irá aumentando la consistencia. Hay que tener en cuenta que la carne aporta principalmente proteínas y por ello es muy necesaria. No a todos les resulta fácil ya que es un alimento radicalmente diferente a lo que habían probado.
Introducción del pescado
Comenzaremos la introducción de pescado con pescado blanco tipo merluza, gallo o lenguado. Se puede incorporar a partir de los 6 meses. Por tradición y porque el pescado azul es más graso y tiende a digerirse peor, suele empezarse por el blanco y luego el azul, más allá de los 6 meses. A partir del año de vida, se puede ofrecer pescado azul tipo sardina, salmón, boquerón. Son los pescados que nadan en las zonas más profundas y/o frías de los mares y océanos, por lo que tienen más ácidos grasos y omega 3 indispensables para el óptimo funcionamiento cardíaco. Resultan una fuente importante de proteínas, vitaminas, fibra e hidratos de carbono que debemos ofrecer en pequeñas cantidades. Para mejorar su tolerancia digestiva podemos ofrecérselas sin piel o pasadas por el pasapurés. Como consejo práctico de madre os diré que al hacerle el puré de pescado blanco con verdura, es mejor que sea poquito pescado y con el tiempo ir aumentando la ración del pez. La cantidad sería 30g de pescado hervido y triturado con las verduras. Tened en cuenta otra advertencia: embarazadas y niños menores de 3 años deben evitar el consumo de pescado azul grande, como pez espada o emperador, cazón, tintorera, atún rojo, tiburón o lucio, por su alto contenido en mercurio.
Introducción del huevo
El huevo debe ofrecerse cocido e introducirse de cuarto en cuarto, progresivamente. Primero un cuarto de la yema cocida y 3-4 días después, una vez valorada su tolerancia, aumentamos a dos cuartos de yema cocida. Es un proceso lento, no tengáis prisa. A partir de los 6 meses se puede introducir el huevo cocido y triturado, primero la yema y días después, la clara. A partir de los 8-9 meses, se comienza añadiendo la yema cocida a las papillas, en sustitución de la carne o el pescado o también en las sopas de pasta o arroz. Se recomienda un máximo de 3 veces por semana. Una vez aceptada la yema, introduciremos la clara también cocida. En esa toma, sustituirá al aporte proteico de la carne o el pescado. A partir de los 12 meses ya podemos hacer tortillas u otras formas de preparar el huevo que no sean únicamente hervidas.
Introducción de las legumbres
A la hora de introducir las legumbres se puede hacer en pequeñas cantidades de 2 a 3 veces a la semana. Las más comunes son los garbanzos, las lentejas, las alubias o los guisantes. Durante el primer año sería conveniente prepararlas peladas o pasadas por el pasapurés, para disminuir el exceso de fibra. A partir del año podéis dárselas enteras. Debéis tener en cuenta que las legumbres pueden darles un poco de gases. Lo ideal las primeras veces es quitarles la piel para que no sea demasiado indigesto y ya las siguientes veces ir probando.
Otros alimentos a introducir y precauciones
- Fruta: aumentar la variedad y observar la reacción del niño. Es preferible utilizar fruta madura.
- Verdura: administrar cualquier tipo de verdura con las excepciones de las espinacas, las acelgas y el brócoli por su alto contenido en nitratos. Hay que hervir las verduras con poca agua, sin sal y triturarla o chafarlas. Añadir aceite de oliva crudo cuando ya estén preparadas.
- Cereales: en forma de papillas o trocitos de pan. Los cereales sin gluten se pueden introducir a partir de los 4 meses y en cantidades suficientes para completar una papilla entera o bien añadirlos a los biberones en cacitos.
Tabla de introducción de alimentos complementarios
| Edad del bebé | Alimentos a introducir | Notas y precauciones |
|---|---|---|
| 4-6 meses | Leche materna o de fórmula exclusivamente. | La leche es el alimento principal. No se recomienda introducir sólidos antes de los 4 meses. |
| 6 meses | Cereales sin gluten, frutas, verduras, pollo, pavo, pescado blanco. | Introducción paulatina, observar reacciones. Leche materna sigue siendo importante. |
| 8-9 meses | Huevo (yema cocida primero, luego clara), legumbres. | Máximo 3 veces por semana para el huevo. Legumbres peladas o pasadas por pasapurés. |
| 10-11 meses | La mayoría de los alimentos triturados o en trocitos pequeños. | Excepto algunos alimentos prohibidos hasta el año. Aumentar variedad. |
| 12 meses | Leche de vaca entera, quesos, pescado azul. | Evitar alimentos con riesgo de asfixia (cortar en trozos pequeños). Evitar pescado azul grande por mercurio. |
Consejos para una alimentación complementaria exitosa
La alimentación complementaria en bebés es una nueva fase del desarrollo del niño, por ello es importante hacer de este proceso una rutina placentera, en la que los padres tendrán que tener paciencia, estar tranquilos y disfrutar cada instante junto a sus bebés. Una buena alimentación es clave para nuestro bebé. La OMS dice que se pueden introducir las frutas, los cereales o la verdura indistintamente.

- Poco a poco: déjale explorar. Le contamos lo que le vamos a dar y describimos el alimento. Si tu bebé pone caras al probar las primeras cucharas, no lo tomes como un rechazo ¡puede que solo sea sorpresa ante tantas cosas nuevas!
- Nunca le obligues: si se niega a tragar el puré o papilla que le ofreces, respeta su negativa. Pero no dudes en ofrecerle el mismo ingrediente unos días después.
- Variedad: es fácil caer en la costumbre de darle siempre los mismos alimentos, sobre todo si sabes que se los comerá bien. Cuantas más cosas diferentes pruebe, mejor.
- Texturas: a esta edad conviene que la mayoría de la alimentación ya sea en trocitos. Hay que seguir aumentando la variedad y consistencia de los alimentos.
- Observación: cuando introducimos un alimento nuevo hay que esperar 3-4 días que el niño se adapte y observar la reacción. La introducción paulatina de la alimentación complementaria del bebé es importante para poder observar posibles alergias alimentarias. Observar la reacción del bebé a cada alimento y dar tiempo entre la introducción de nuevos alimentos ayuda a identificar posibles alergias y tomar las medidas necesarias.
- Lactancia materna: una vez iniciada la alimentación complementaria en bebés, alrededor de los 5-6 meses (preferiblemente los 6 meses en caso de lactancia materna exclusiva), se debe ofrecer siempre primero el pecho, para asegurar un mínimo adecuado de leche al día y el mantenimiento de la producción de la leche materna.
- Hábitos: tener su propio plato de comida ayudará a tu hijo o hija a aprender a alimentarse por su cuenta. Empieza tan pronto como él o ella quiera. Dale toda la comida que necesite y mucho tiempo para comer. Al principio, el proceso será lento y desordenado. Ayúdale para que se lleve la mayor parte de la comida a la boca (¡en lugar de echársela encima o tirarla al suelo!). Anímalo a terminársela y asegúrate de que ha comido lo suficiente.
- Entorno agradable: dale a tu hijo o hija mucho cariño y anímalo a comer durante las comidas. Siéntate frente a él y establece contacto visual. Interactúa con tu hijo o hija, sonríele, háblale y felicítalo por comer. Haz que la comida se convierta en un momento feliz.
¿Cómo saber si el bebé está comiendo lo suficiente?
Esta es la gran preocupación de todas las madres y padres. Existen algunos indicadores:
- Pañales diarios: el pañal de un recién nacido es un buen indicador de si está comiendo lo suficiente. En los primeros días después del nacimiento, el bebé debe mojar de 2 a 3 pañales al día. Después de los primeros 4 ó 5 días, el bebé debe mojar al menos 5 ó 6 pañales al día.
- Tablas de crecimiento: en las revisiones médicas periódicas, el pediatra comprobará el peso de tu bebé y lo anotará en una tabla de crecimiento. El progreso de tu bebé en la tabla de crecimiento es una forma de saber si está recibiendo suficiente comida.
Alimentos que deben evitarse
- Evita la comida basura y los refrescos. Los alimentos industriales como patatas fritas, galletas, pasteles, refrescos y caramelos no son saludables. Tienen grandes cantidades de azúcar, sal, grasa y sustancias químicas, y ocupan un espacio en el estómago de tu hijo o hija que debería llenarse con alimentos nutritivos.
- No dar leche de vaca hasta el año.
- Se sigue recomendando evitar los alimentos que puedan suponer un riesgo de asfixia, como las uvas y las salchichas, que deben cortarse en trozos más pequeños para evitar el atragantamiento.