La llegada del otoño trae consigo, entre otras verduras y hortalizas, la calabaza en sus diferentes variedades. Esta hortaliza, perteneciente al género Cucurbita de la familia de las cucurbitáceas, es apreciada por sus frutos, flores y semillas comestibles. Su consumo está muy extendido en todos los países del Mediterráneo, así como en Holanda y Norteamérica.
La calabaza es una planta herbácea anual espontánea cultivada por su fruto, hoja, flor y semilla. Presenta una gran variación en sus formas y color, puede ser elongado o esférico, de color verde a naranja intenso, pasando por colores amarillentos.

¿Por qué introducir la calabaza en la dieta de tu bebé?
La calabaza es una hortaliza que se introduce en la alimentación complementaria del bebé desde el principio por sus propiedades nutricionales. Sí, se puede dar calabaza a los bebés sin peligro. De hecho, la calabaza contiene varios nutrientes que ayudan a tu hijo a fortalecer su sistema inmunitario.
La calabaza tiene muchas de las vitaminas y nutrientes esenciales que tu hijo necesita para crecer. A continuación, se detallan sus principales beneficios:
- Rica en vitaminas: Es buena fuente de fibra y en relación con las vitaminas, la calabaza es rica en beta-caroteno o provitamina A y vitamina C. Presenta cantidades apreciables de vitamina E, folatos y otras vitaminas del grupo B tales como la B1, B2, B3 y B6.
- Fortalece el sistema inmunitario: Contiene grandes cantidades de vitamina C y sustancias bioquímicas que protegen a tu hijo del frío y la gripe. Favorece la protección frente a infecciones virales y bacterianas, ya que asegura el buen estado de la mucosa en los tejidos, que actúa como barrera frente a los gérmenes.
- Salud ósea: Contiene varios minerales, como el calcio y el magnesio, que ayudan a fortalecer los huesos de tu hijo. Además, sus necesidades son más altas en periodos de rápido crecimiento.
- Salud ocular: La calabaza es un almacén de vitamina A, que es un nutriente esencial para la salud ocular. Facilita una buena visión tanto de día como de noche. También es rica en carotenoides, que reducen el riesgo de varias enfermedades y afecciones oculares. Estos carotenoides ayudan a reducir la degeneración macular (acumulación de sustancias grasas en la retina que causan visión borrosa) tanto en niños como en adultos.
- Digestión saludable: Las calabazas tienen un alto contenido en fibra, que ayuda a la digestión. La fibra que contiene le permite prevenir y mejorar casos de estreñimiento. Es suave para el estómago.
- Propiedades antioxidantes: Las calabazas contienen altos niveles de beta-caroteno, que es un antioxidante, y reduce el estrés oxidativo en muchos órganos. Los carotenoides ayudan a eliminar los radicales libres en el cuerpo de tu hijo, lo que ayuda a aclarar la superficie de su piel, haciéndola brillar.
- Aporte de energía: El potasio es una gran fuente de energía, y sólo una taza de calabaza es una gran fuente de potasio. En cuanto a su riqueza mineral, la calabaza es un alimento rico en potasio, necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal.
- Apoyo emocional: Una sustancia llamada triptófano presente en las calabazas ayuda a producir serotonina en nuestro cuerpo.
- Propiedades antimicrobianas: También tiene propiedades antimicrobianas que eliminan los gérmenes dañinos en el intestino de tu hijo. Los bebés, que tienen un sistema inmunológico aún en desarrollo, no sólo son propensos a los microbios, sino también a las lombrices y otros parásitos.
8 Propiedades y Beneficios de la Calabaza | QueApetito
Tipos de calabaza
Dentro de la especie Cucurbita se pueden distinguir dos subespecies: ovífera y pepo. Los frutos ovíferos son de sabor amargo. Los pepo son frutos de forma esférica o alargada de sabor dulce. Existen dos variedades principales de calabaza:
- Calabaza de verano: Variedad de piel clara (blanquecina, naranja, verde o amarilla) y fina y semillas blandas.
- Calabaza de invierno: Variedad más dulce, pero más seca que la de verano, con menor contenido de agua y piel más gruesa.
El calabacín, con un alto contenido de agua (92%), es rico en minerales, sobre todo potasio, vitamina C y β-caroteno. Ayuda a regular la función del intestino. La piel del calabacín puede ser de varios tonos verdosos, amarillos y carne blanca, se pelan fácilmente al ser recolectados inmaduros.
Preparación de la calabaza para bebés
Tanto en la variedad madura de la calabaza, con corteza gruesa y dura, como en el calabacín, hay que pelar y cortar las verduras antes de hervirlas en poca agua o cocerlas al vapor si vamos a ofrecerlas en forma de papillas. La pulpa de la calabaza puede cocinarse de diferentes maneras, asada, al vapor o cocida, aunque también puede hacerse a la plancha. Tratando de conservar todos sus micronutrientes, es mejor evitar cocerla, a no ser que se utilice también el agua de cocción, ya que muchas vitaminas y minerales se pierden en este caldo.
El tiempo de cocción depende de la dureza del agua que empleemos y del tipo de olla, pero la medida justa está en el momento en que quedan bien blandos. El calabacín tierno necesita mucho menos tiempo de cocción que la calabaza dura.
Consejos para la preparación según la edad:
A partir de los seis meses, otra forma de ofrecerlas a los bebés es cocerlas al vapor, hornearlas o asarlas a la plancha, cortadas en trozos más grandes que su puño o en tiras largas que puedan tomar con la mano. El calabacín también puede ofrecerse en círculos gruesos.

Métodos de cocción:
Hay varias formas de cocinar u hornear la calabaza antes de servírsela a tu hijo:
- Asada: Después de limpiar la calabaza, córtala en mitades, úntalas con aceite de oliva y colócalas con la piel hacia abajo en una bandeja de horno. Hornea durante unos 45 minutos o hasta que la pulpa de la calabaza esté tierna.
- Hervida: Poner agua a hervir. Poner la calabaza picada, y cocerla hasta que esté tierna. Hierve la calabaza en agua hasta que esté tierna. Escurre los trozos de calabaza y tritúralos para formar un puré.
- Al vapor: Cocer al vapor.
Los calabacines, como son frutos inmaduros, tienen unas semillas muy blandas en su interior y no se pueden separar, ni es necesario hacerlo. En cambio las calabazas sí suelen tener las pepitas grandes y duras, y son de fácil separación: quitaremos las semillas y los filamentos de la calabaza antes de hervirla o cocerla.
Recetas sencillas con calabaza para bebés
Preparar una crema de calabaza para tu bebé es una buena manera de integrarla en su dieta.
- Puré de calabaza y manzana: Pica una calabaza y tres manzanas peladas y sin semillas. Hiérvelas en agua hasta que estén tiernas. Añadir tres tazas de agua.
Información de seguridad importante
Cada niño es diferente, y tu pediatra conoce mejor a tu bebé. Si tu bebé tiene alergias conocidas, nació prematuramente o tiene dificultades de alimentación, consulta a tu médico antes de introducir nuevos alimentos.
Si observas signos de una reacción alérgica - como urticaria, hinchazón, vómitos o dificultad para respirar - busca atención médica de emergencia de inmediato.
Riesgo de atragantamiento:
Cada niño desarrolla sus habilidades de masticación y deglución a su propio ritmo. Los métodos de preparación mostrados son pautas generales; siempre debes evaluar la capacidad individual de tu hijo antes de servirle. Al ofrecer este alimento, aceptas lo siguiente:
- Atragantamiento y Preparación: Todos los alimentos pueden suponer un riesgo de atragantamiento. Eres estrictamente responsable de modificar los tamaños y texturas de los alimentos según las habilidades de tu hijo. Inspecciona siempre físicamente este alimento en busca de peligros ocultos (p. ej., huesos, semillas, espinas o pieles duras) antes de servir.
- Supervisión Estricta: Se requiere una supervisión activa y cercana de un adulto en todo momento mientras el niño está comiendo o interactuando con alimentos.

Manipulación de alimentos:
Asegúrate de que todos los ingredientes estén correctamente lavados, almacenados y cocinados a temperaturas internas seguras para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos. Nunca sirvas carne, aves, mariscos o huevos crudos o poco cocinados a un bebé.
Alérgenos:
Introduce cada alimento nuevo de uno en uno. Observa de cerca a tu hijo para detectar signos de reacción alérgica (urticaria, hinchazón, vómitos o dificultad para respirar) y busca atención médica de emergencia inmediatamente si se producen síntomas.