La alimentación sólida es un factor determinante en la producción lechera. Por ello, el diseño y el manejo de la zona de alimentación son cruciales para optimizar la ingesta de alimento, tanto en calidad como en cantidad. Aunque factores ambientales como el clima son difíciles de modificar, el diseño y dimensionamiento de los comederos son aspectos sobre los que sí podemos actuar para mejorar la eficiencia y el bienestar de los animales.
Un comedero correctamente diseñado facilita un acercamiento más frecuente y duradero del animal, lo que se traduce en una mayor ingesta. Además, previene lesiones causadas por una presión excesiva de las vacas. Es fundamental considerar el mantenimiento y la limpieza, aspectos que dependen en gran medida de la elección de los materiales. El suministro de alimentos en esta zona debe ser sencillo, cómodo y rápido, garantizando que no se deterioren por condiciones atmosféricas adversas o una higiene deficiente.
Es importante que la zona de alimentación sea estimulante para los animales, maximizando su tiempo de permanencia. Esto implica que debe estar bien iluminada, limpia, ventilada, sin olores desagradables, protegida de las inclemencias climáticas, no resbaladiza y libre de fuentes de estrés por competencia por el alimento.
Criterios Básicos en el Diseño, Construcción y Manejo de Comederos
El área de alimentación de las vacas debe cumplir con las siguientes condiciones básicas:
- Estimular y permitir que cada animal consuma la cantidad de alimento que desea cada vez que se acerca al comedero y a lo largo de todo el día.
- Que el acceso al comedero y la estancia en el mismo no suponga una fuente de estrés para el animal.
- Disponer de alimento de calidad a lo largo del día.
- Estar limpios y ser fáciles de limpiar.
Además, el diseño, construcción y manejo de la zona de alimentación en las granjas lecheras actuales deben contemplar las siguientes premisas:
- Las vacas se colocan alineadas a lo largo del comedero, no alrededor de una tolva.
- Si hay varias líneas de comederos, deben estar lo suficientemente distantes para evitar enfrentamientos.
- La posición normal de la vaca al comer es con la cabeza hacia abajo, similar a la del pastoreo, lo que incrementa la producción de saliva y mejora el consumo de alimento. Para favorecer esta postura, el comedero debe estar entre 10 y 15 cm por encima del nivel de la base donde se encuentran los animales.

La superficie donde se deposita la ración debe ser plana para facilitar su limpieza mecánica y el acercamiento del alimento. Además, debe ser suave, no abrasiva y no porosa, fácil de limpiar. Se utilizan materiales como acero inoxidable, aluminio, recubrimientos plastificados no tóxicos o material cerámico. El material debe resistir el pH ácido de los ensilados utilizados habitualmente.

En algunas instalaciones más antiguas, el comedero está "hundido" respecto al pasillo de distribución de alimento. Aunque esto mantiene el alimento cerca de las vacas, dificulta la limpieza manual y mecánica, además de ser más complejo y costoso de construir.

El ancho recomendable del comedero varía de 80 a 90 cm para evitar que el alimento se esparza y se pierda. El pasillo de alimentación, por donde circula la maquinaria, debe ser lo suficientemente ancho para impedir que las ruedas pisen el alimento.

Si el tractor puede salir por el extremo contrario al que entró, una anchura de 4,5 m, incluyendo el espacio para la ración, podría ser suficiente. Si el tractor debe dar marcha atrás y salir por el mismo sitio, el pasillo no debería ser inferior a 5,5 m de ancho. Si solo hay una línea de comedero, esta anchura puede reducirse en 1 metro.
Las puertas de las naves, si el pasillo de alimentación se encuentra en el interior, deben ser generosas en sus dimensiones para evitar problemas con la maquinaria. La altura de la puerta no debería ser inferior a 4-4,5 m y su anchura, al menos 1 m más ancha que la del remolque distribuidor con la rampa de descarga desplegada.
El comedero, o cornadiza, debe estar dividido en espacios individuales para que las vacas accedan cómodamente al alimento sin movimientos bruscos o giros indebidos de la cabeza o cuello que molesten a las vacas contiguas, además de impedir que lancen la comida fuera. Esta cornadiza debe tener formas redondeadas y sin aristas o salientes que puedan causar abrasiones o heridas, y adaptarse a la morfología del animal, función de la raza y la edad.
Otros aspectos a considerar son:
- Facilitar el acceso de los animales al alimento. Un acceso dificultoso puede disminuir la cantidad ingerida, mermar la producción y generar estrés.
- Evitar las pérdidas y la selección de alimentos.
- Facilitar las tareas de limpieza del comedero y la distribución de la ración.
Es conveniente que el área de alimentación esté cubierta para proteger el alimento, al personal y al ganado de la lluvia y la radiación solar directa. Esto reduce pérdidas y rechazos, mejora las condiciones de trabajo y fomenta el acceso de los animales al alimento.

Esta cubierta debe disponer de canalones para la recogida de aguas pluviales. De lo contrario, aumentará el volumen de estiércol si vierte hacia el patio de ejercicio. En este caso, la cubierta debe volar lo suficiente para evitar que las vacas se mojen mientras comen. Si vierte hacia el pasillo de alimentación, la cubierta debe volar hacia el exterior del mismo para evitar que el alimento se moje.

El sentido de la pendiente de esta cubierta debe considerar la orientación y la sombra que interesa que proyecte.
Espacio Disponible por Animal
El espacio de comedero requerido para que el animal coma confortablemente es un aspecto esencial del bienestar. Habitualmente, se maneja una cifra de 60-70 cm de longitud de comedero por cada animal cuando se dispone de cornadizas que delimitan la posición del animal, y de 80 cm cuando la cornadiza es una simple barra que impide el paso del animal hacia el pasillo.

El espacio necesario para una vaca se calcula, según la Asociación Americana de Ingenieros Agrónomos, a partir de la anchura del pecho. En vacas no gestantes, el espacio necesario es su anchura de pecho (55 cm) multiplicado por 1,15 (62,5 cm). Para vacas gestantes, la anchura de pecho se multiplica por 1,25 (67,5 cm).
El comedero es una de las zonas de la granja donde pueden surgir con mayor frecuencia situaciones de competencia entre los animales, de ahí la importancia de la disponibilidad de espacio. Diversos estudios han demostrado que aumentar el espacio de comedero disponible por animal de 0,5 a 1 m disminuye la agresividad en más de un 50%, favoreciendo a las vacas dominadas, a la par que aumenta un 24 % el tiempo dedicado a comer, especialmente durante los 90 minutos posteriores a la distribución de alimento fresco.
Friend y colaboradores (1974) constataron que cuando los animales disponían de 50 cm de comedero por vaca, el 60% de los animales acudían a comer al mismo tiempo, mientras que al aumentar el espacio disponible solo 10 cm (a 60 cm), esta cifra aumentaba al 70%. Cuando el espacio disponible en el comedero disminuye y, en consecuencia, hay una mayor competencia, las vacas responden comiendo más rápidamente, permaneciendo menos tiempo en el comedero y acudiendo a comer más frecuentemente. Al mismo tiempo, hay una mayor proporción del alimento consumido durante la noche. La cantidad total ingerida por cada animal no parece variar.

Un aspecto que crea controversia es si todas las vacas del rebaño deben poder o no comer a la vez. Cuando existen dos filas de cubículos por cada línea de comedero, esta tiene longitud suficiente para permitir que todos los animales alojados en esos cubículos puedan comer simultáneamente. Sin embargo, no es infrecuente disponer de tres filas de cubículos por línea de comedero, lo que permite alojar un tercio más de animales a costa de reducir el espacio de comederos hasta un 35% con relación al número de animales alojados.

Esta solución presenta diversos inconvenientes:
- Al no haber suficiente espacio de comedero, las vacas dominantes pasan más tiempo en él, ingiriendo más cantidad y seleccionando las materias primas más apetecibles. Por tanto, las vacas que comen más tarde no consumen exactamente la misma ración.
- Las vacas que no pueden comer en los momentos habituales modifican sus pautas, aumentando el consumo nocturno.
- Debido a la competencia, los animales exhiben un comportamiento más agresivo e incrementan su nivel de estrés, lo que origina una disminución del rendimiento productivo y una mayor predisposición a enfermedades.
- Tras el ordeño, aproximadamente un tercio de los animales no pueden acceder al comedero y suelen tumbarse en los cubículos con el riesgo de infección en la ubre.
- Se pierde la posibilidad de amarrar a todos los animales para realizar operaciones de manejo mientras comen, como separación de animales, diagnóstico de gestación, inseminación, etc.
- Si no se aumenta la anchura de los pasillos proporcionalmente al incremento en el número de animales, disminuye la superficie por animal, los pasillos se mantendrán más sucios y se deberá aumentar la frecuencia de limpieza. La mayor concentración de animales dificulta su circulación.
- El volumen estático de aire por animal también se verá afectado a menos que se dé mayor altura a la nave.
- Se puede ver comprometido el cumplimiento de futuras normativas sobre bienestar animal al restringir el acceso de los animales al alimento.
Resumen: Impulsamos acciones firmes por el bienestar animal
A pesar de nuestra recomendación de que todas las vacas puedan comer simultáneamente, a veces es inevitable construir tres filas de cubículos por cada línea de comedero, ya sea por disponibilidad de espacio, aprovechamiento de naves existentes o el deseo del ganadero. En estos casos, hay que establecer un límite para que los inconvenientes citados no se conviertan en un desastre.
Se ha observado que es preferible una reducción gradual de la disponibilidad de espacio en el comedero una vez que el grupo de vacas está establecido, que la adaptación de un nuevo grupo a un espacio limitado de comedero. Por tanto, en una explotación de 100 animales donde se instalen cornadizas de una anchura normal de 70 cm, la longitud mínima de comedero será de 70 metros si queremos que cada vaca disponga de su espacio para comer. Esta medida es muy importante a la hora de diseñar la explotación, ya que condiciona la anchura y longitud de la nave, tanto en sistemas de cama caliente como en sistema de cubículos.
Cornadizas
El uso de barreras de separación, o cornadizas, está bastante extendido. Su finalidad es que las vacas no coman de forma selectiva o jueguen con el alimento, y evitar que el animal se introduzca en el comedero y ensucie el alimento. Su uso también permite una menor longitud de comedero por animal. El ángulo en que están colocadas puede influir en el consumo de alimento y en las posibles lesiones que la presión del animal sobre la cornadiza y sobre el murete pueden producirle.

En la siguiente tabla se exponen las dimensiones recomendadas de las cornadizas en función de la edad del animal.
| Edad del animal | Altura de la barra superior (m) | Distancia entre barras (cm) |
|---|---|---|
| Terneros (0-3 meses) | 0.70 - 0.80 | 40 - 50 |
| Terneros (3-6 meses) | 0.80 - 0.90 | 50 - 60 |
| Terneras (6-12 meses) | 0.90 - 1.00 | 60 - 70 |
| Vacas adultas | 1.15 - 1.25 | 90 |
La barra inferior no debe apoyarse o empotrarse en el murete separador, sino que debe dejarse un espacio entre 5 y 10 cm para evitar que queden restos de alimentos entre ambos elementos, que pueden fermentar y generar olores desagradables que provoquen rechazo en los animales a acercarse al comedero. Por la misma razón, es conveniente que la parte superior del murete sea redondeada y no plana.

Entre las dos barras de la cornadiza, inferior y superior, debe respetarse una distancia de, al menos, 90 cm. Así evitaremos que los animales se golpeen con la barra superior al dejar el comedero o, incluso, mientras se encuentran comiendo. A este respecto, la barra superior debe estar a una altura tal que suponga el 85% de la altura a la cruz del animal (1,15-1,25 m) y de 20 a 25 cm más adelantada que la barra inferior. La inclinación hacia delante de la cornadiza (en un ángulo de 10 a 20 grados) y, sobre todo, el desnivel entre la zona de alimentación y el pasillo de tránsito, facilitan la postura natural de pastoreo.
Sistemas de Alimentación y Silos
Otro factor importante a tener en cuenta es el sistema de alimentación. Habitualmente, se opta por grandes tolvas de unos 6.000-8.000 kgs, las cuales se cargan de pienso directamente desde el camión del proveedor. Sin embargo, en los últimos años, la tendencia es implantar tolvas de pequeña capacidad entre 2.000-3.000 kgs, las cuales se llenan a través de un sistema automático mediante un sinfín, pudiendo programar el horario de llenado diario o encenderlo de forma manual. Con este método se consigue que el pienso esté siempre fresco, lo que se traduce en una mayor ingesta por parte del ternero y un menor derroche.
La carga del pienso se realiza a través del camión del proveedor directamente en los silos, siendo el volumen más habitual unos 16.000 - 18.000 kgs. En los silos, existe la opción de tener células de pesaje incorporadas, lo que permite un control preciso del inventario y del consumo de alimento.
JAVIER CAMARA INDUSTRIAS GANADERAS, fundada a mediados de los 50, es una empresa dedicada a la fabricación de equipos para el sector ganadero. Su objetivo es ofrecer una amplia gama de productos que hagan más fácil y rentable la vida del ganadero. Con una apuesta permanente por la investigación tecnológica y los nuevos diseños, se ha convertido en una de las empresas europeas líderes del sector. Sus dos grandes plantas ubicadas en Aranda de Duero (Burgos) y Mérida (Badajoz), ofrecen una amplia respuesta para el sector ovino, caprino, bovino, caballar y porcino. Sus sistemas de cierre autolock y estabulación modular, galvanizados en caliente, permiten limpiar la cama sin problema y manejar los animales de manera sencilla.