La expresión "balas con sangre de cerdo" hace referencia a una controvertida leyenda atribuida al general estadounidense John J. Pershing a principios del siglo XX. Esta historia, que ha sido repetida en varias ocasiones por figuras públicas como Donald Trump, sostiene que Pershing utilizó balas bañadas en sangre de cerdo para ejecutar a rebeldes musulmanes en Filipinas, con el fin de disuadir el terrorismo. Según la tradición islámica, está prohibido que los musulmanes entren en contacto con la carne porcina, lo que supuestamente impediría a los ejecutados entrar en el Paraíso.

El mito de Pershing y su difusión
La leyenda narra que el general John J. Pershing, quien dirigió las tropas estadounidenses durante la Primera Guerra Mundial y fue el único militar de Estados Unidos, junto con George Washington, al que se le concedió el rango de general de los Ejércitos, capturó a 50 musulmanes en la provincia de Moro, de mayoría musulmana, poco después de la Guerra Hispano-Estadounidense. La versión más difundida por Donald Trump, por ejemplo, afirma que Pershing tomó 50 balas, las sumergió en sangre de cerdo y ordenó a sus hombres disparar a 49 de ellos, dejando a uno vivo para que contara lo sucedido. El objetivo, según el relato, era que no hubiera más "terrorismo islámico radical" por 35 años.
Esta anécdota ha sido mencionada por Trump en varias ocasiones, incluyendo un mitin de su campaña electoral en febrero de 2016 y tras los ataques terroristas en Barcelona y Cambrils en agosto de 2017. En estos contextos, Trump instó a "estudiar lo que el general Pershing de EE.UU. hizo a los terroristas cuando fueron capturados", asegurando que "no hubo más terrorismo islamista en 35 años".
Trump insiste en repetir la historia desacreditada sobre el general John Pershing porque Trump es...
Versiones de la leyenda y su impacto
Existen diferentes versiones de esta leyenda. Algunas señalan que Pershing enterró los cuerpos de los musulmanes junto a cerdos. Otras fuentes, como un artículo del Chicago Daily Tribune de 1927, sostienen que Pershing les rociaba con sangre de cerdo y luego los liberaba. La película 'La jungla en armas', dirigida por Henry Hathaway, también muestra una versión donde Gary Cooper, en el papel de Pershing, enterraba a los ejecutados cubiertos de pieles de cerdo con el mismo propósito ultraterreno.
Esta supuesta penalización ultraterrena tiene precedentes históricos. La Gran Bretaña imperial aplicaba tácticas similares, fusilando a los revoltosos cipayos indios envueltos en pieles de vaca o cerdo, según fueran hindúes o musulmanes, para hacerles morir impuros. También se los ataba a la boca de un cañón y se disparaba, un método que los indios llamaban "el viento del diablo" y al que temían mucho.
La postura de los historiadores
A pesar de su recurrente mención, los historiadores han desmentido la veracidad de esta historia. Brian M. Linn, autor de 'Guardianes del Imperio', un libro que estudia la presencia militar de Estados Unidos en Asia de 1902 a 1940, ha declarado al Washington Post que "no hay absolutamente ninguna evidencia de que esto ocurriera". Linn afirma que es "una historia inventada". La falta de pruebas históricas que respalden los hechos atribuidos a Pershing es un punto crucial.

El Corán prohíbe el contacto con la carne porcina, considerándola una inmundicia. La historia de las balas con sangre de cerdo capitaliza esta prohibición para sugerir un método de disuasión del terrorismo a través de la impureza religiosa. Sin embargo, la ausencia de cualquier registro o evidencia creíble por parte de historiadores y fuentes primarias consolida la idea de que se trata de un mito.
La repetición de esta leyenda, a pesar de las críticas y desmentidos, resalta la persistencia de ciertas narrativas en el discurso público, especialmente en contextos de debate sobre la lucha contra el terrorismo.