En el corazón de cada alimento fermentado existe un ejército invisible trabajando sin descanso. Las bacterias ácido lácticas (BAL) y las levaduras, lejos de ser enemigos, son los maestros artesanos que transforman ingredientes simples en maravillas llenas de sabor y vida. La fermentación es un proceso biológico en el que azúcares se transforman en compuestos específicos, siendo una ruta metabólica anaeróbica que ocurre en la matriz citoplásmica de la célula.

El papel de las bacterias ácido lácticas
Las bacterias ácido lácticas son microorganismos grampositivos, anaerobios facultativos, que pertenecen principalmente a los géneros Lactobacillus, Lactococcus, Streptococcus, Leuconostoc y Pediococcus. Su característica principal es que producen ácido láctico cuando se encuentran en presencia de carbohidratos. Históricamente, las bacterias procedentes de estos géneros son las especies consideradas como lácticas, siendo Lactobacillus el más grande de estos grupos.
La fermentación láctica es una ruta metabólica en la cual se fermenta el azúcar para obtener energía metabólica, produciendo principalmente ácido láctico como desecho. Este proceso se divide principalmente en dos rutas:
- Fermentación homoláctica: El proceso fermentativo donde su producto final es casi exclusivamente ácido láctico. Ocurre en bacterias de los géneros Streptococcus, Lactococcus, Pediococcus y algunas especies de Lactobacillus.
- Fermentación heteroláctica: Se produce ácido láctico junto a otros compuestos tales como ácidos acético y fórmico, dióxido de carbono y etanol (como en Leuconostoc y Bifidobacterium).

Aplicaciones en la industria alimentaria
La presencia de ácido láctico en los alimentos provoca la desactivación de los procesos de descomposición, y por lo tanto, la fermentación láctica es tradicionalmente empleada como un método de conservación. Las BAL desempeñan un papel importante en la industria alimentaria por su contribución al sabor, olor, textura, características sensoriales, propiedades terapéuticas y valor nutricional de los productos.
| Producto | Microorganismo principal | Beneficio clave |
|---|---|---|
| Yogur | S. thermophilus y L. bulgaricus | Acidificación y textura |
| Chucrut | Lactobacillus spp. | Conservación y vitamina C |
| Queso | Lactococcus, Lactobacillus | Coagulación y maduración |
| Embutidos | Pediococcus, Lactobacillus | Seguridad y aroma |
Interacción con levaduras
Mientras que en la fermentación alcohólica las levaduras son las protagonistas transformando azúcares en alcohol y dióxido de carbono, en la fermentación láctica el escenario pertenece a las bacterias. Sin embargo, en muchos procesos tradicionales, como la elaboración de kéfir, kumis o ciertos vinos, ambos microorganismos colaboran. Las levaduras no tradicionales, como Metschnikowia pulcherrima o Torulaspora delbrueckii, están cobrando interés en la enología por su capacidad de producir vinos con menor contenido de etanol, trabajando en conjunto con las BAL presentes en la microbiota nativa de la uva.
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Beneficios para la salud
Además de su uso industrial, las bacterias ácido lácticas son explotadas como cultivos probióticos. Al entrar en el cuerpo humano, se multiplican en el intestino, producen ácido láctico y sustancias antibacterianas, reduciendo el pH y el potencial REDOX. Esto ayuda a:
- Inhibir el crecimiento de bacterias patógenas.
- Mejorar la digestibilidad de los alimentos.
- Contribuir al buen funcionamiento del aparato digestivo.
- Producir vitaminas del grupo B y otros nutrientes esenciales.
La capacidad de las BAL para transformar la lactosa y descomponer proteínas complejas, como en el caso de la masa madre, hace que los alimentos resultantes sean más fáciles de digerir y biológicamente más ricos, consolidando su importancia en la biotecnología alimentaria moderna.