Anatomía del Ternero: Exploración Detallada del Aparato Digestivo

Los rumiantes, como el ganado vacuno, poseen sistemas digestivos altamente especializados que les permiten consumir una dieta herbívora y extraer la mayor cantidad de energía posible de los vegetales. Su aparato digestivo está adaptado para fermentar fibras vegetales y convertirlas en precursores de energía. Comprender la anatomía del ternero, especialmente de su sistema digestivo, es crucial para el manejo nutricional y la identificación de trastornos digestivos.

Particularidades del Sistema Digestivo de los Rumiantes

A diferencia de los no rumiantes, el ganado vacuno posee cuatro compartimentos principales en el estómago: el rumen, el retículo, el omaso y el abomaso. Estas estructuras únicas permiten a los rumiantes sobrevivir y ser productivos con dietas que muchos otros animales no podrían aprovechar.

Esquema del aparato digestivo de un rumiante

La Boca y las Glándulas Salivales

El alimento entra al aparato digestivo a través de la boca. El ganado vacuno utiliza la lengua, los incisivos inferiores y caninos, y una almohadilla dental superior (tejido fibroso grueso que reemplaza a los incisivos superiores) para pastar. Las glándulas salivales, que en terneros Holando neonatos, las glándulas parótidas representan el 0,08% del peso del animal y las glándulas mandibulares el 0,04%, secretan saliva. La saliva humedece el alimento, facilita la masticación y deglución, y contiene bicarbonato para tamponar el ácido del rumen, así como enzimas como la lipasa y amilasa para iniciar la digestión de grasas y almidones. Los músculos maseteros corresponden al 0,09% del peso del animal.

Un rumiante puede consumir entre 25.000 y 40.000 bocados de comida al día. Los incisivos de la mandíbula inferior presionan contra el paladar duro, y los premolares y molares se alinean para la masticación.

El Esófago

El esófago, un órgano con una longitud de 48,25 ± 3,18 cm en terneros Holando neonatos, transporta el bolo alimenticio desde la boca hasta el retículo. La capacidad del esófago para funcionar en ambas direcciones permite la regurgitación del bolo para una masticación adicional, un proceso conocido como rumia.

El Estómago Rumiante: Cuatro Compartimentos

El estómago de los rumiantes, que constituye el 8-10% del peso vivo del animal y ocupa casi el 75% de la cavidad abdominal, llenando casi todo el lado izquierdo y extendiéndose bastante hacia el lado derecho, está dividido en cuatro compartimentos funcionales.

El sistema digestivo de la vaca

Rumen

El rumen, que en terneros Holando neonatos, el saco dorsal presenta papilas de 332,2 ± 34,31 µm, el saco ventral de 328,2 ± 33,47 µm y el atrio de 788,33 ± 73,77 µm, actúa como una gran cámara de fermentación, abarcando todo el lado izquierdo de la cavidad abdominal. Los microorganismos (bacterias, protozoos y hongos) digieren los alimentos a través de la fermentación, produciendo ácidos grasos volátiles (fuente principal de energía) y sintetizando aminoácidos a partir de proteínas y nitrógeno no proteico. El rumen digiere entre el 50 y el 65 por ciento del azúcar soluble y el almidón consumido. El pH del rumen oscila entre 6,5 y 6,8, y su ambiente es anaeróbico. La pared del rumen está revestida con pequeñas proyecciones digitiformes, las papilas, que son el lugar principal de absorción de los ácidos grasos volátiles. La fermentación produce subproductos gaseosos (dióxido de carbono, metano, amoníaco y sulfuro de hidrógeno) que deben ser expulsados mediante el eructo.

A simple vista, en terneros, el rumen tiene una superficie interna lisa o con pequeñas rugosidades en el saco dorsal. Sin embargo, al microscopio electrónico de barrido, se detecta la presencia de papilas ruminales con desarrollo variable entre las diferentes partes, predominando en el atrio, similar a las del animal adulto.

Retículo

El retículo, también conocido como “panal” debido a la apariencia de panal de su revestimiento, es un pequeño compartimento que también es un lugar de fermentación. En terneros Holando neonatos, al microscopio electrónico de barrido, los labios del surco reticular se observan con elevaciones sinuosas que recuerdan la disposición del adulto, similar a celdillas reticulares sinuosas y poco elevadas. En una vaca adulta, puede contener unos 20 litros de líquido. Su papel específico es acumular y regurgitar grandes partículas de alimento para una masticación adicional durante la rumia. La rumia disminuye el tamaño de las partículas, aumentando el área superficial para la interacción con microorganismos y secreciones digestivas, y aumenta la producción de saliva, crucial para amortiguar el pH ruminal.

El retículo presenta una conformación similar a la del adulto, con papilas en el fondo de las celdillas, en las paredes y borde libre de las crestas reticulares.

Omaso

El omaso, un órgano denso, esférico, con forma de bola de bolera en los terneros, presenta papilas unguiculiformes que miden 1529,8 ± 488,66 µm. Mide 6,50 ± 0,71 cm de altura por 8,20 ± 0,71 cm de largo, y su curvatura es de 20 cm ± 2,83 cm. Tiene un breve conducto que lo conecta con el retículo. Su función principal es la absorción de agua y nutrientes hidrosolubles. Sus pliegues, que recuerdan a las páginas de un libro, han llevado a algunos a referirse a ella como «la biblia del carnicero». Las láminas encontradas son mayormente primarias, secundarias y terciarias; las láminas cuaternarias están reducidas a finas elevaciones visibles al microscopio electrónico de barrido. El área total de las láminas omasales es de 748 cm2.

Detalle de las láminas omasales

Abomaso

El abomaso es el “verdadero estómago” de los rumiantes, la sección que más se parece al estómago de un no rumiante. En terneros Holando neonatos, es el compartimento más grande del estómago, con una curvatura mayor de 52,75 ± 1,06 cm y una curvatura menor de 28,75 ± 1,06 cm. En el abomaso, el alimento sufre una digestión ácida y enzimática, produciendo ácido clorhídrico y enzimas digestivas como la pepsina (que descompone las proteínas). También recibe enzimas digestivas secretadas por el páncreas, como la lipasa pancreática (que descompone las grasas).

Intestinos

Después del abomaso, los intestinos delgado y grueso son sitios adicionales de absorción de nutrientes. La disposición del intestino en terneros es la misma que la del adulto, con tres asas y los mismos giros en el colon ascendente. La longitud del intestino delgado en terneros Holando neonatos es de 950 ± 70,71 cm. En el intestino grueso, el ciego tiene una longitud de 20,50 ± 0,71 cm, el asa proximal 15,50 ± 2,12 cm, y el resto del colon y recto mide 228,50 ± 2,12 cm. La relación entre intestino delgado/intestino grueso es de 3,59.

En el intestino delgado, la digesta (la mezcla digestiva) se degrada y emulsiona por las secreciones digestivas del páncreas, el hígado y la vesícula biliar. El pH de la digesta se eleva de 2,5 a entre 7 y 8, lo que es crucial para el funcionamiento de las enzimas del intestino delgado. El intestino delgado es responsable de la mayor parte de la absorción de nutrientes.

En el intestino grueso, se produce una fermentación adicional por microorganismos en el ciego y el colon, así como una mayor absorción de agua y nutrientes hidrosolubles en el colon, antes de que el resto se excrete como heces.

Hígado

Una vez absorbidos, los nutrientes son transportados por la sangre o la linfa al hígado, donde se filtran y procesan antes de ser distribuidos por todo el organismo. El hígado metaboliza los nutrientes, convirtiéndolos en otras formas y almacenándolos para su uso posterior. Los riñones eliminan los metabolitos restantes de la sangre, excretándolos en la orina o recirculándolos por el organismo.

Desarrollo del Aparato Digestivo en Terneros

El tracto gastrointestinal del bovino recién nacido sufre cambios significativos entre el nacimiento y el momento en que el rumen se hace funcional. Factores como la calidad, cantidad y forma física de la dieta determinan el desarrollo y diferenciación de los compartimentos del aparato digestivo. El acceso a alimento sólido desde temprana edad estimula el desarrollo del retículo-rumen.

Gotera Esofágica en Terneros Lactantes

Los terneros recién nacidos y lactantes presentan una particularidad: el rumen, retículo, omaso y abomaso se alinean para formar la gotera esofágica. Este conducto permite que la leche evite los primeros tres compartimentos y entre directamente en el abomaso, donde se realiza la digestión ácida y enzimática inicial.

Importancia del Calostro

Durante las primeras 24 horas después del nacimiento, la pared intestinal del ternero es porosa, permitiendo la absorción de anticuerpos del calostro (la primera leche de la madre). Estos anticuerpos son esenciales para desarrollar el sistema inmunitario del ternero, ya que nacen sin anticuerpos circulantes. Los poros de la pared intestinal se cierran gradualmente en las 24-48 horas posteriores al nacimiento, por lo que el consumo temprano de calostro es fundamental para la salud del ternero.

Evolución del Estómago con la Dieta

Con el tiempo, a medida que el ternero consume otros alimentos y su rumen se puebla de microorganismos, el rumen se desarrolla hasta convertirse en un componente completamente funcional. Antes de este momento, el aparato digestivo del ternero es similar al de un no rumiante.

Gráfico: Evolución del peso del estómago en terneros alimentados con dietas A y B

Los terneros comienzan a rumiar a las 2 o 3 semanas de edad, pasando de lactantes a rumiantes. La calidad de los sustitutos lácteos también afecta el desarrollo de los compartimentos del estómago. Un estudio que evaluó el desarrollo morfohistológico del estómago en terneros Holando Argentino alimentados con dos sustitutos lácteos ("A" con 65% derivados de leche, 1,75% FDN y 24,6% almidón; y "B" con 50% derivados de leche, 6,5% FDN y 19,2% almidón) mostró los siguientes resultados:

Día Tratamiento "A" Tratamiento "B"
Ru (%) Re (%) Om (%) Ab (%) Ru (%) Re (%) Om (%) Ab (%)
18 57 5 17 21 78 3 10 9
41 62 4 15 19 74 1 21 4
50 78 3 10 9 70 1 23 6
Capacidad relativa del estómago (%) de terneros en ambos tratamientos

La capacidad relativa del rumen fue mayor para el tratamiento B en las primeras dos fechas de muestreo. El omaso, en el tratamiento B, presenta una tendencia de incremento en la capacidad relativa a medida que avanza el período de tratamiento. En relación inversa, el abomaso disminuye su capacidad relativa en ambos tratamientos, siendo menor el porcentaje durante todo el período para el tratamiento B. Los valores para terneros ya deslechados (día 50) son comparables a los citados por Wattiaux (1997) de 80%, 7%, 8% y 5% para rumen, abomaso, omaso y retículo, respectivamente.

Al comparar el peso del estómago vacío y lleno, en el tratamiento "A" se observa que los terneros llegan al día 50 con mayor peso total, tanto del estómago vacío como con ingesta, siendo dicha evolución más sostenida. En el tratamiento "B" la evolución es menor. Los resultados obtenidos para el peso relativo del estómago, en ambos tratamientos son similares al término de la fase experimental:

Día Tratamiento A (%) Tratamiento B (%)
18 22 18
41 36 41
50 42 41
Evolución del peso relativo del estómago a diferentes edades

En el tratamiento "B", el rumen presentó mayor capacidad neta, probablemente por acumulación de gas o mayor dilatación, pero menor capacidad de contenido sólido. En cuanto a la capacidad relativa del rumen, el tratamiento "A" presenta un mayor porcentaje (52%) en relación al B (48%), al finalizar la fase experimental. El retículo en el tratamiento "A" presenta la capacidad neta y la capacidad del contenido sólido con valores considerablemente más altos que los obtenidos en el tratamiento "B". El omaso en el tratamiento "B" presenta mayor capacidad neta que en el tratamiento A, aunque la capacidad de contenido sólido no fue posible evaluarla. El abomaso en el tratamiento "A" presenta una mayor capacidad neta y de contenido sólido para todas las edades, comparado con el B. A los 18 días de edad se observa un menor desarrollo en B, comparable al recién nacido.

Día del tratamiento Tratamiento "A" (%) Tratamiento "B" (%)
18 28 13
41 33 29
50 38 57
Evolución de la capacidad relativa del abomaso a diferentes edades

La mayor calidad de la dieta líquida en el tratamiento A favorece el desarrollo temprano del abomaso (18 días) y de los estómagos a los 50 días.

Evaluación Histológica

A los 18 días de edad, la longitud de las papilas de la mucosa del rumen era mayor con el tratamiento "A"; a los 50 días la relación en la longitud se invierte a favor del tratamiento "B". La mayor solubilidad en la dieta líquida de A y su mayor calidad favorecerían el desarrollo temprano de las papilas en el estómago. A mayor edad, la longitud de las papilas en el rumen resultó menor en el tratamiento A, comparando con el B, posiblemente debido a un menor contenido de fibra (FDN) en la dieta. La longitud de las papilas de la red y del omaso se incrementa a favor del tratamiento "A", a los 50 días.

Día Tratamiento A (mm) Tratamiento B (mm)
Ru Red Om Ru Red Om
18 0,66 5 5 0,29 2,5 2,5
41 0,85 2,5 3,5 1,8 3,5 10
50 0,85 7 6 1,8 1,75 1,75
Mediciones de longitud de las papilas del estómago de terneros en ambos tratamientos

En el tratamiento "A", el espesor del epitelio del rumen se vio incrementado a los 18 y 41 días, siendo al inicio del tratamiento el mayor desarrollo de las papilas. También se observó que el espesor a los 50 días en ambos tratamientos tendía a equipararse.

Día Tratamiento A (µ) Tratamiento B (µ)
Ru Red Om Ru Red Om
18 100 100 100 75 50 100
41 100 75 100 75 50 100
50 100 75 100 100 50 100
Mediciones del espesor del epitelio del estómago en ambos tratamientos

La ganancia de peso vivo y el peso vivo a las edades de muestreo registraron mayores valores para el tratamiento A, aunque solo fue significativo el consumo total de concentrado, comparado con el tratamiento B. La mayor calidad de la dieta líquida en el tratamiento A favoreció el consumo temprano de alimento sólido.

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