La nata en la cocina: usos, tipos y consejos para realzar tus platos

La nata es uno de los ingredientes más versátiles para cocinar, capaz de redondear el sabor de los platos, tanto en versiones saladas como dulces. Puede utilizarse con más o menos materia grasa, y es un excelente conductor de sabores debido a su componente graso. La nata es un derivado lácteo que, por su sabor delicado y su versatilidad, se ha ganado un lugar destacado en obradores y cocinas de todo el mundo, desde grandes chefs con Estrellas Michelin hasta en nuestras propias casas.

Además de potenciar el sabor de las recetas de manera no muy intensa, la nata brinda un valor nutricional a las elaboraciones. Se puede integrar en recetas con verduras, carnes de diferentes tipos, huevos, frutas y salsas. Es una gran fuente de vitamina A, posee vitamina D, potasio y calcio, aunque este último en menores proporciones que en la leche. Sin embargo, al ser un alimento rico en grasas, es importante utilizarla con moderación.

Variedad de natas para cocinar

Tipos de nata más utilizados para hacer recetas

Hoy en día encontramos diversidad de natas, tan especializadas que nos facilitan el trabajo. A la hora de elegir la más adecuada, es importante conocer sus diferencias, tanto en textura como en contenido graso. A continuación te explicamos las tres variantes más comunes:

Nata líquida: para cocinar, salsas, sopas y más

La nata líquida es la más utilizada en la cocina salada y es la ideal para cocinar. Tiene una textura fluida y suave que permite incorporarla fácilmente a platos como sopas, cremas, salsas, gratinados o quiches. También es ideal para suavizar purés, enriquecer pastas o dar cuerpo a guisos. Según el porcentaje de materia grasa vamos a usarla en unas recetas u otras.

  • Nata ligera (12 % de grasa): Si lo que queremos es dar un toque de sabor y redondear un plato, utilizaremos la nata ligera.
  • Nata espesa (20 % de grasa): Si por el contrario buscamos salsas espesas o dar contundencia a un sofrito de verduras, podemos utilizar la nata espesa.

Tanto la nata ligera como la espesa se utilizan mucho para mejorar los emplatados de las cremas de verduras, añadiéndolas a última hora decorando el plato. Para uso culinario, se recomienda usar nata líquida para cocinar (a veces etiquetada como “nata para cocina”), que es más estable al calor y no se corta fácilmente.

Nata para montar: el toque perfecto para tus postres

La nata para montar es la más utilizada para elaborar postres y dulces y su contenido en materia grasa es mayor, de un 30% en adelante. Es imprescindible esta cantidad de grasa para que monte bien y poderla disfrutar en unas fresas con nata o hacer helados caseros de frutas. Se obtiene al batir nata líquida con alto contenido graso (mínimo 35 %) hasta que adquiere una textura esponjosa y aireada. Es la compañera ideal de tartas, frutas, chocolates, bizcochos y todo tipo de dulces. Lo ideal es utilizar nata sin azúcar añadido y montarla justo antes de su consumo para asegurar una textura firme y un sabor fresco. También se puede añadir un poco de azúcar o vainilla durante el montado, según el uso que se le quiera dar.

Nata montada con frutas

Consejos para montar nata perfecta

Para conseguir una nata montada perfecta, es fundamental tener en cuenta los siguientes trucos:

  • Contenido de materia grasa: La nata debe contener un mínimo de 35% de materia grasa (lo ideal sería 40%), puesto que cuanta más materia grasa tiene, más fácil nos será montarla.
  • Calidad y sabor: Que sea de calidad y que tenga un sabor que nos guste.
  • Utensilios fríos y secos: Los utensilios son muy importantes para montar la nata, ya que lo más importante es que deben de estar secos y muy muy fríos.
  • Nata muy fría: La nata la necesitamos igual o más fría que los utensilios. Incluso si es verano y hace mucho calor, debemos poner un cuenco con agua y hielo y dentro de él, montar la nata.
  • Batir en lugar de remover: Para montar la nata necesitamos batirla para que entre aire y coja ese volumen tan bonito que estamos buscando. Al batir la nata, la grasa que contiene comienza a rodear las burbujas de aire y al cubrirlas forma una película que hace que se vea todo ese volumen. Por lo tanto, no debemos remover la nata, sino que debemos batirla para airearla, lo ideal es empezar poco a poco e ir subiendo la velocidad de batido gradualmente (ya sea manual o a máquina).
  • El azúcar: El azúcar es importante, ya que aportará cuerpo a la nata y ayudará a que no se nos corte. Podemos usar más o menos azúcar, incluso con azúcar blanco tradicional o azúcar glas.
  • Estabilizante: Si queremos conseguir una nata firme y que nos dure más tiempo con la forma que le queramos dar, es importante añadir un estabilizante.

Cómo hacer nata montada

Cómo conservar la nata

Si queremos conservar todas las propiedades de la nata una vez abierta, debemos cambiarla de envase a uno hermético. No es aconsejable guardarla en la nevera en el propio envase, porque al estar abierto, se llena de aire y se multiplican las bacterias, pudiendo estropear el contenido. Un bote o un tupper de cristal es una buena idea. Las natas que compramos en el supermercado sin refrigerar, pueden conservarse en nuestra zona de almacenaje de alimentos, pero una vez abiertas, ya sabes, cámbialas de envase.

Usar la nata bien fría es fundamental si se va a montar, ya que la grasa necesita estar firme para que se airee correctamente. La nata, especialmente si es artesanal y sin conservantes, debe mantenerse siempre refrigerada, idealmente entre 2 °C y 5 °C.

Usos de la nata en la cocina

La nata es un ingrediente muy presente en nuestra forma de cocinar y es excelente para dar textura a nuestros platos, elaborar salsas o cremas, siendo un elemento esencial en miles de recetas de platos dulces y salados. La Nata Cocina Président, con un sabor y cremosidad superior, garantiza un resultado perfecto en todas las preparaciones.

Preparación de salsas

La preparación de salsas es una de las mejores características de la nata, ya que aporta una textura uniforme y cremosa y ayuda a potenciar el sabor de los ingredientes de que se compone la salsa en la que interviene.

  • Salsa lisa y cremosa: Es preferible triturar primero la salsa y después añadir la nata espesa, dando un hervor al final para conseguir la textura que busquemos para nuestra receta.
  • Salsa rústica: Si queremos una salsa más rústica en la que encontremos los ingredientes como tropezones, podemos añadir la nata una vez el resto de ingredientes están cocinados, para que cuezan en ella un par de minutos.

En uno y otro caso, es importante probar la salsa resultante, rectificando de sal y pimienta si fuera necesario y tener en cuenta que la salsa suele espesar un poco más cuando se retira del fuego.

Salsas cremosas con nata

Cremas de verduras y purés

Las cremas de verduras y purés se elaboran tras rehogar y cocer los ingredientes, triturando después para conseguir la textura cremosa que les da nombre. El uso de Nata Cocina Président ayuda a aportar un extra de cremosidad, intensificando la sensación en la boca cucharada a cucharada. En general es mejor añadir la nata tras triturar, agregando más o menos hasta alcanzar la textura buscada. Después, es conveniente dar un pequeño hervor a la crema para integrar todos los aromas e ingredientes y listos para servir. También es muy interesante agregar unas gotas de nata en crudo para decorar el plato, dándole así un toque extra de calidad.

Repostería

Muchas de las recetas de bizcochos, flanes, dulces y otras recetas de repostería, mejoran enormemente al incorporar nata en lugar de leche a los ingredientes de la receta. Sustituyendo la leche en su totalidad o en parte, la receta queda más sabrosa, más cremosa y algo más densa, lo que en muchas recetas es bienvenido. Sea cual sea el tipo de receta que quieres preparar, si la cocinas con nata estará más rica y tendrá mejor textura y sabor.

Postres con nata

Consejos de cocina con queso

El queso, al igual que la nata, es un ingrediente principal en deliciosas recetas y es excelente para dar textura a nuestros platos y redondear nuestras salsas. Su uso está muy extendido en todas las cocinas del mundo.

Tipos de quesos y cómo emplearlos

Lo primero que debemos conocer son los tipos de queso y cómo debemos cocinar con cada uno de ellos.

  • Quesos curados: Si vas a utilizar quesos curados para tus recetas, hay que tener en cuenta que son quesos muy sabrosos, con lo que has de utilizar poca cantidad y vigilar la sal del guiso, porque hay veces que con la que aporta el queso es suficiente.
  • Quesos en ensaladas: Puedes mejorar una ensalada y convertirla en un plato principal añadiéndole unos tacos de queso. Por ejemplo, unos trozos de queso azul, unas rodajas de rulo de cabra o queso curado en lascas.
  • Queso rallado: Si te gusta rallar el queso para incorporar en las recetas, hazlo siempre con el queso refrigerado, para que mantenga la consistencia. Si lo pones 20 min en el congelador, va a ser mucho más fácil.
  • Queso a la parrilla: Si quieres hacer queso a la parrilla, que está realmente rico, solo has de conocer cuáles son los quesos que aguantan bien la parrilla y no se deshacen. Estos son el queso feta, el provolone y el queso de cabra, entre otros.
Diferentes tipos de quesos

Cuándo incorporar el queso en las recetas

En general, en la mayor parte de las recetas el queso se incorpora al final. Así ocurre en los risottos y sopas de queso. En el caso de recetas con queso gratinado como las lasañas o las quiches, se pone siempre al final, en la última capa. Pero ten cuidado con la temperatura del horno; si es muy elevada, por encima de 190º, el queso se puede cortar y separarse en una capa de aceite. Para evitarlo utiliza el gratinador del horno.

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