La palabra "polla" es, según el Diccionario de la Academia, un vulgarismo. Sin embargo, su presencia en la cultura, la literatura y el imaginario colectivo es innegable, trascendiendo su significado literal para convertirse en un símbolo de poder, placer y, en ocasiones, incluso de pecado. Este artículo explora las múltiples facetas de este término y su representación en diferentes contextos.

Álvaro Rubio y la viralización de un "paquete"
Recientemente, la figura de Álvaro Rubio, de 27 años y originario de Ciudad Real, ha causado furor en redes sociales debido a la viralización de su "enorme paquete". Primero, hace unos meses, en la República Dominicana durante su participación en La isla de las tentaciones 8 con Alba (con quien no sigue junto, según sus propias palabras, "por lo que sea", haciendo alusión a Erika), y luego, más recientemente, en el reality exclusivo de Mitele Plus, Los vecinos de la casa de al lado. Usuarios de internet exclamaban: «Pero, ¿qué guarda ahí ese hombre?».
La "polla" en la cultura popular: de Nacho Vidal a los memes
La explicitud del órgano masculino también ha sido tema de conversación con el estreno de la serie Nacho, basada en la vida de Nacho Vidal, el actor porno español. Martiño Rivas interpreta a un joven con un gran pene, y en una escena clave, el propio Nacho Vidal presta su miembro para ser mostrado. Esta escena generó un gran revuelo en redes sociales, con comentarios como: «Al pene de Nacho Vidal en Nacho solo le falta hablar» o «Lo de Martiño Rivas no es normal».
Este fenómeno de la "polla" como elemento de impacto en los medios y las redes sociales resalta su constante presencia, aunque a menudo de forma velada o indirecta. Como señala Lucía Lijtmaer, aunque la palabra "polla" está explícitamente presente en el lenguaje, no se ven "pollas" explícitamente en los medios de comunicación, salvo en el porno mainstream y el porno gay. Es como si estuviera ahí, pero sin mostrarse directamente.
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La "polla" como símbolo y vulgarismo
Álvaro Pombo, autor, destaca que la "polla" está sobrevalorada y la asocia con una "falocracia". Él la considera un vulgarismo y observa que ya en textos clásicos se vinculaba al pecado, aunque se evitaba la palabra explícita. "Ya me come, ya me come, / por do más más pecado había" de La penitencia del rey Don Rodrigo es un ejemplo de ello. También menciona a Miguel Hernández y su poema que asocia el órgano de reproducción con el pecado, separando así su función biológica del placer y el poder.
Los sinónimos de "polla" son numerosos y, en su mayoría, burlones: pene, falo, miembro, príapo, pudelo, carajo, carallo, chorla, choto, cipote, cola, mandarria, minga, nabo, órgano, paloma, paquete, picha, pichula, pico, pija, pijo, pilila, pinga, pito, polla, rabo, reata (mexicano), ripio, tolete y verga. Esta vasta lista demuestra la riqueza del lenguaje popular para referirse a este órgano.
Álvaro también comenta sobre expresiones como "apollardao", que en Andalucía y Granada significa estar atontado, o "polla boba" en Canarias. La "polla lisa", según el diccionario, se refiere a una sin pelos. Otros términos como "fardapollas" para playeros o piscineros, y "gilipollez" también tienen su origen en la palabra. El único momento "heroico" de la palabra, según Álvaro, es cuando se denomina "verga", por su aire marinero y su relación con las velas de los barcos, aunque también se refiere a los órganos de animales.

Aquí se presenta una tabla con algunos sinónimos de "polla" y su posible origen o contexto:
| Sinónimo | Origen/Contexto |
|---|---|
| Pene | Término anatómico |
| Falo | Símbolo de fertilidad y poder |
| Miembro | Término general para el órgano |
| Carajo | Expresión vulgar y exclamación |
| Cipote | Término coloquial y vulgar |
| Nabo | Comparación con la forma de la hortaliza |
| Paquete | Referencia al conjunto de los genitales masculinos |
| Picha | Término coloquial, común en España |
| Pito | Término infantil o coloquial |
| Rabo | Comparación con la cola de los animales |
| Verga | Término con connotaciones marineras o animales |
La sobrevaloración y el placer
Manuel argumenta que la sobrevaloración de la "polla" no es tal, ya que es un órgano reproductor, un "repartidor de vida". Además, resalta cómo este órgano nos conecta con nuestra "barbarie" y con el animal que somos, recordando que la forma habitual de engendrar vida en humanos es "subirse a horcajadas y gruñir". A pesar de la sofisticación y la fecundación in vitro, siempre volvemos a esta conexión animal. Sin embargo, llama la atención sobre cómo en las esculturas siempre se representa la "polla" relajada.
Isabel Ordaz se centra en la palabra y la disociación entre el órgano y su función. Para ella, lo preocupante de la globalización del sexo es que ha marginado a la erótica, reduciéndolo a un "territorio genital". El erotismo, en cambio, reside en la palabra y en la escucha, como en el Renacimiento, donde vírgenes escuchaban y quedaban embarazadas. La sobrevaloración de la "polla" representa lo que el mundo todavía tiene de "macho", un eco del reino animal donde hay que "mandar", aunque las cosas estén cambiando lentamente.

La "polla" en el porno y la intimidad robada
Lucía Lijtmaer subraya que, aunque la "polla" está muy presente en el lenguaje, no se ve explícitamente en los medios de comunicación, excepto en el porno mainstream y el porno gay. Isabel Ordaz aboga por la pudicia, la cual considera parte de la intimidad que nos ha sido "robada" en un mundo donde todo es público. La intimidad necesaria, según ella, se relaciona más con el mundo de la erótica que con la pornografía, que ha "barrido el erotismo" y "robado el pensamiento".
Manuel describe el porno actual como un "pensamiento fraccionado de la urgencia", un "porno utilitario". Surgen preguntas sobre por qué en el porno mainstream es necesaria la presencia de una "polla", incluso en el porno entre chicas. Álvaro recuerda haber visto mucho porno antiguo en Londres donde las mujeres se estimulaban entre ellas, sugiriendo que la mujer era considerada más erótica y estimulante.
Manuel explica que la audiencia del porno es mayoritariamente masculina, y que el hombre heterosexual a menudo necesita ver una "polla" no porque le atraiga, sino para imaginarse a sí mismo en esa situación, identificándose con el actor. La sobrevaloración de la "polla" como un icono idolátrico universal y su función de representación superior a otros órganos físicos, como los senos, es un tema recurrente.
Mitos, literatura y dimensiones
La literatura y los mitos están llenos de referencias al órgano masculino. Álvaro menciona Lady Chatterley’s Lover, un libro que ganó fama por su descripción explícita de la copulación. Lucía Lijtmaer destaca los mitos relacionados con la raza y la clase social, como en el Marqués de Sade, donde la "polla" se menciona constantemente por su tamaño. Personajes como Porfirio Rubirosa, cuyo miembro "descomunal" dio nombre al pimentero, o Rasputín, cuyo órgano se conserva en formol, son ejemplos de la fascinación por el tamaño.

El control de la "polla" y la sexualidad como neurosis
Uno de los avances civilizatorios de la humanidad, según Álvaro, es que el hombre está intentando dominar a su "polla". Manuel plantea si las tetas provocan a la "polla" o si la "polla" va detrás de las tetas. Las pasiones desatadas han causado guerras y llevado a situaciones extremas. Existe un elemento de seducción, incluso involuntario, donde el deseo de poseer puede ser incontrolable, incluso para personas instruidas. Isabel considera que la autonomía del miembro es biológica, un "grito de la naturaleza" en una etapa de la evolución, que luego es conquistada por la cultura o lo social.
Lucía Lijtmaer reflexiona sobre lo que se pierde en el camino, ya que "echar un polvo fuera del lecho conyugal implica una pérdida". También menciona que la primera vez que se ve una "polla" no siempre es deseada, como el caso de Isabel, quien la vio a los diez años con un señor en una escalera. Álvaro asocia esto con la "glotonería", una neurosis que representa un deseo incontrolable. La sexualidad, en gran medida, funciona como una neurosis, ya sea homosexual o heterosexual, por la imposibilidad de contenerse, el imperativo de "mojar".
El feminismo más radical, según Álvaro, está luchando por la "castración de la polla", ya que la inseminación artificial elimina la necesidad del varón para engendrar, dando lugar al lema "Hijos sí, maridos no". Isabel incluso sugiere que "la plasta es el macho" y defiende al "varón amigo", que está censurado en la sociedad. La sexualidad puede ser un inconveniente, y los "horrores de la digestión" y "los horrores de lo poscoital: la tristeza", son parte de ello.
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¿Necesidad o sobrevaloración?
Manuel sugiere que a falta de satisfacción sexual, se pueden desatar conflictos, como la frase "A falta de polvo invades Polonia", lo que representa la sobrevaloración de la "polla" en negativo, una incapacidad que se sublima para el mal. Sin embargo, también reconoce que puede ser un servicio, un "instrumento de placer" para los amantes. No siempre en las parejas uno de los dos tiene tantas ganas como el otro, y el acto sexual puede ser simplemente algo que "se hace".
Álvaro concluye que lo que se ha sobrevalorado no es tanto la "polla" como el acto sexual en sí. Citando a Epicuro, afirma que "Es natural pero no es tan necesario como comer o beber". En la vida de una pareja, el sexo ocupa un lugar relativamente pequeño. Isabel lo compara con los viajes de la tercera edad, donde se les hace bailar horas bajo una tienda de campaña, sugiriendo que hemos sido colonizados por la publicidad en cuanto a las expectativas sobre el sexo.
Manuel admite que, al menos para él, hay una conversación consigo mismo que gira en torno al sexo, incluso en situaciones cotidianas como un ascensor. Isabel, por su parte, busca ser seducida y seducir en un ascensor, pero no piensa en la penetración, sino en ser mirada con deseo, lo que probablemente también le ocurre al hombre. La discusión finaliza con la idea de que la "polla" está sobrevalorada como un "icono idolátrico universal" con una función de representación superior a otros órganos, como los senos.