La alubia pinta, también conocida como frijol pintado, es una legumbre con un distintivo color moteado que combina tonos marrones y crema. Su origen se remonta a América Central y del Sur, donde ha sido cultivada durante siglos, adaptándose a diversas condiciones climáticas y suelos, lo que ha permitido su expansión a otras regiones del mundo. Es un alimento básico en la dieta de muchas civilizaciones antiguas y ha sido valorada a lo largo de los años no solo por su sabor y textura cremosa, sino también por su alto contenido en proteínas y fibra, convirtiéndose en un alimento esencial en muchas dietas alrededor del mundo.
La Alubia Pinta es una legumbre de gran valor nutricional, rica en proteínas y fibra, ideal para una alimentación equilibrada. Su sabor suave la convierte en un ingrediente versátil en la cocina, perfecta para guisos, ensaladas y platos vegetarianos. Para disfrutar de la Alubia Pinta, simplemente remójala durante unas horas antes de cocerla.

Propiedades Nutricionales de las Alubias
Las judías o alubias son las semillas secas de plantas del género Phaseolus ssp. Pertenecen al grupo de las legumbres y podemos encontrar una gran variedad con características nutricionales similares (judía blanca, judía pinta, judía negra…). Es importante consumir judías procedentes de cultivo ecológico para evitar el consumo de contaminantes o de organismos modificados genéticamente.
Aporte Calórico y Proteico
- El aporte calórico de las judías es algo menor que el de otras legumbres al contener mucha más fibra que el garbanzo o las lentejas.
- Su aporte proteico es similar al del resto de legumbres, aportando gran cantidad de proteína con todos los aminoácidos esenciales, pero presentando deficiencia en metionina (aminoácido azufrado). Por ello, es recomendable mezclar las judías con cereales, ya que juntos forman una proteína muy completa. Las legumbres tienen exceso de lisina y déficit de metionina y a los cereales les ocurre lo contrario. Además, su proteína no contiene gluten.
Hidratos de Carbono y Fibra
- Su contenido en hidratos de carbono es algo menor al de otras legumbres y son hidratos complejos de absorción lenta.
- Su contenido en fibra es más alto que otras legumbres, por lo que resulta más flatulenta.
Grasas, Vitaminas y Minerales
- Su aporte graso es muy bajo, siendo esta grasa mayoritariamente poliinsaturada con prevalencia de omega-6.
- Vitaminas: Aporta vitaminas del grupo B, destacando el aporte de ácido fólico (380mcg/100g) muy superior al de las espinacas (145mcg/100g). También aporta gran cantidad de vitamina A y carotenoides y un poco de vitamina C.
- Minerales: El aporte mineral es también muy bueno, aportando grandes cantidades de potasio, zinc, selenio, fósforo, calcio, magnesio, yodo y hierro. El aporte de sodio es más bajo que el de otras legumbres. Las judías y todo el grupo de leguminosas contienen muchos ácidos nucleicos.

Beneficios de las Alubias Pintas
Las alubias pintas ofrecen una amplia gama de beneficios para la salud gracias a su rica composición nutricional:
- Retención de líquidos: Por su alto aporte de potasio y su bajo aporte de sodio, favorecen el funcionamiento del riñón ejerciendo un efecto diurético suave. Además, al aportar muchos otros minerales, ejerce un efecto remineralizante.
- Prevención de enfermedades cardiovasculares: Su alto aporte de fibra colabora a disminuir los niveles sanguíneos de colesterol. El aporte graso es bajo, pero es una grasa cardiosaludable con aporte de omega-6 que favorecen el buen estado y función de los vasos sanguíneos. El aporte de minerales antioxidantes previene la oxidación de las placas de ateroma manteniendo las arterias sin obstrucciones y el aporte de minerales como magnesio, potasio, calcio… ayuda al buen funcionamiento del corazón. Al tener efecto diurético suave, ayuda a mantener una buena tensión arterial.
- Diabetes: La combinación de fibra con hidratos de carbono complejos (bajo índice glucémico) hace que sea un buen alimento para los diabéticos al contribuir al control de los niveles de glucosa en sangre.
- Regulación del tránsito intestinal: Su alto contenido en fibra regula el tránsito intestinal, siendo beneficioso para personas estreñidas, pero también para personas que van mucho al baño por tener colon irritable, colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn y que tienen problemas de absorción del ácido fólico. En este grupo de personas hay que tener en cuenta si pueden o no tomar grandes cantidades de fibra insoluble, ya que, si no pudieran tomarla, sería recomendable pasar las judías por el pasapurés para quitarles el pellejo.
- Prevención del cáncer de colon: El alto aporte de fibra unido al aporte de vitaminas del grupo B, vitamina A y ácido fólico, hace que arrastren muchas toxinas hacia las heces y ejerzan un efecto detoxificante y protector sobre las mucosas del colon, evitando daños que podrían desencadenar procesos cancerosos.
- Protección de la piel: El aporte de vitamina A, carotenoides y minerales antioxidantes favorece un efecto antienvejecimiento sobre la piel aumentando, además, la protección de la piel ante radiaciones solares.
- Anemias: Es un alimento ideal para la recuperación o prevención de anemias al aportar hierro con vitamina C para su correcta absorción y ácido fólico que también se encuentra disminuido en algunas anemias.
- Regulación del sistema inmune: El aporte de minerales como zinc y selenio regulan el sistema inmune.
- Calambres, dolores musculares y osteoporosis: El aporte de calcio, fósforo, magnesio y potasio favorecen la remineralización ósea y la recuperación muscular.
- Pérdida de memoria: El aporte de vitaminas del grupo B junto al fósforo y minerales antioxidantes favorece la concentración y memoria incluso en enfermedades degenerativas. Es un buen alimento para niños y adolescentes en etapas de estudio y exámenes.
- Dietas de adelgazamiento: Las judías son las legumbres con menor aporte calórico, por lo que es más fácil introducirlas en una dieta de adelgazamiento siempre de forma controlada y con la ventaja de que producen una sensación de saciedad muy prolongada en el tiempo.
- Dietas en embarazo y lactancia: Por su aporte de fibra, hierro, ácido fólico, magnesio, calcio, fósforo, potasio y vitaminas del grupo B, es un alimento muy completo en estas etapas al prevenir estreñimiento, anemia, calambres, retención de líquidos, hipertensión…
- Dietas de deportistas: Por todo su aporte nutricional, es muy apropiado para deportistas.
- Dietas vegetarianas y veganas: Por todo su aporte nutricional, es muy apropiado para su consumo en dietas vegetarianas y veganas.
Contraindicaciones y Advertencias de las Alubias Pintas
Aunque las alubias pintas son un alimento muy nutritivo, existen ciertas advertencias y contraindicaciones a tener en cuenta para su consumo seguro y para evitar posibles molestias:
Consumo Crudo y Toxicidad
Ninguna legumbre debe comerse cruda, ya que producen toxicidad. La legumbre cruda contiene toxinas que quedan eliminadas después del remojo y la cocción en agua abundante. Por ejemplo, la ingestión de tortas realizadas con harina de garbanzo cocinada al horno sin agua es responsable también de casos de intoxicación, conocida como neurolatirismo. Las lectinas son proteínas que se encuentran en muchas plantas como los tomates, las patatas y los cereales integrales. Las legumbres (judías verdes, lentejas, guisantes, frijoles, etc.) contienen las cantidades más altas de lectinas.

Problemas Digestivos: Flatulencia, Gases y Dolor Abdominal
La principal contraindicación de las legumbres es que no se pueden consumir crudas o poco cocinadas, ya que producen trastornos digestivos relacionados con exceso de gases, flatulencia, e incluso dolor de estómago y retortijones. Esto es debido a que las legumbres, cuando están crudas, son alimentos indigestos por naturaleza. El problema de gases surge cuando estas bacterias intestinales entran en contacto con la rafinosa y otras sustancias que contienen las habas. Entonces se produce una fermentación que origina el incómodo efecto de los gases. Para disminuir la flatulencia de las judías secas se les debe de cambiar 2 ó 3 veces el agua al empezar a guisarlas, es decir, se ponen sobre agua fría y, cuando ésta empieza a hervir, se tira esa agua y se pone otra agua nueva y se repite la operación al menos 2 veces. También reducimos su poder flatulento si le quitamos la piel una vez cocinadas o lo pasamos por el pasapurés.
Aunque es una creencia muy extendida, las legumbres no tienen por qué producir mucha flatulencia, lo normal es que se toleren bien. Suele ser frecuente que las personas que no están acostumbradas a comer legumbres habitualmente experimenten más gases al empezar a consumirlas diariamente o con más frecuencia. Por lo tanto, la causa más posible de la flatulencia de las legumbres es que el organismo no esté acostumbrado a consumirlas. En estos casos, a medida que se consuman más legumbres, la flora intestinal se adapta y ya no causan tanta flatulencia.
Cómo reducir la producción de gases al comer legumbre
Lectinas y su Impacto Digestivo
Las legumbres, además de su gran valor nutricional, contienen lectinas, proteínas vegetales que pueden unirse a los carbohidratos. Si no se preparan adecuadamente, las lectinas pueden causar molestias y síntomas gastrointestinales. Los alimentos que más lectinas contienen son las leguminosas como los frijoles, lentejas, soja, garbanzos y guisantes. Tienen un efecto aglutinante en el almidón, las proteínas y los lípidos, que puede hacer que la comida se vuelva indigesta, canse el cuerpo y afecte la absorción de ciertos nutrientes. También pueden interferir con la adhesión de bacterias benéficas como E. coli y bifidobacterias en el revestimiento intestinal, lo que da como resultado una alteración de la microbiota y una disminución en la capacidad de absorción. Esto a su vez puede causar diferentes trastornos digestivos, como irritación e hinchazón en el estómago. Además, debido a la fuerte unión de estas lectinas a los carbohidratos, los alimentos ricos en estas proteínas vegetales no son fáciles de digerir, lo que puede llevar a la presencia de molestas flatulencias, diarrea y malestar estomacal general.
Intolerancia a la Fructosa
La intolerancia a la fructosa es un trastorno gastrointestinal relacionado con una mala absorción de este azúcar en el intestino delgado. Esta condición puede provocar una variedad de síntomas gastrointestinales que incluyen diarrea, hinchazón y dolor abdominal. Los síntomas relacionados con la intolerancia a la fructosa se pueden presentar tras la ingestión de alimentos ricos en fructosa, como algunas legumbres. Uno de más comunes es la diarrea, que puede estar acompañada de hinchazón abdominal, flatulencia excesiva, náuseas y dolor abdominal. Generalmente desaparecen en unas horas; sin embargo, en algunos casos, pueden ser más graves y durar más tiempo. Para prevenir los síntomas de la intolerancia a la fructosa tras comer legumbres, la primera recomendación es evitar aquellas con alto contenido en fructosa (garbanzos, lentejas, lentejas pardinas, judías negras y soja).
Condiciones Médicas Específicas
- Ácido úrico elevado: En personas con elevados niveles de ácido úrico se recomienda moderar su consumo, ya que contienen muchos ácidos nucleicos que aumentan los niveles de ácido úrico pudiendo desencadenar brotes de gota.
- Hipertiroidismo, bocio o nódulos tiroideos: Se recomienda su consumo moderado por el aporte de yodo.
- Problemas de absorción del ácido fólico: Personas con colon irritable, colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn que tienen problemas de absorción del ácido fólico.
- Cálculos renales: Las judías verdes contienen pequeñas cantidades de oxalatos, sustancias que en exceso podrían favorecer la formación de cálculos renales en personas predispuestas. Sin embargo, su contenido es mucho menor que el de otras verduras como las espinacas, por lo que no supone un gran riesgo en consumos moderados.
- Medicamentos anticoagulantes: Al ser fuente de vitamina K, aunque en menor medida, su consumo excesivo podría interferir con la acción de ciertos medicamentos anticoagulantes.
Intolerancias y Alergias
Algunas personas pueden presentar intolerancia a las legumbres, que se manifiesta con síntomas digestivos que varían en intensidad según la cantidad consumida. Un ejemplo común es el favismo, una alteración genética que produce intolerancia a las habas. También hay personas que pueden presentar alergia a las legumbres, cuyas reacciones pueden ser cutáneas, digestivas, respiratorias o afectar a otros sistemas del organismo, siendo estas muy fuertes incluso con poca cantidad. Es crucial que las personas con alergia consulten el envase en busca del sello "sin gluten" si también tienen alergia a otros granos.

Formas de Consumo y Preparación Segura de las Alubias Pintas
Las alubias pintas son un ingrediente versátil en la cocina. Obviamente su consumo es, fundamentalmente, las judías en grano: en nuestra gastronomía existen multitud de recetas con esta legumbre. Además de los guisos tradicionales de judías, podemos usarlas como guarnición, en ensaladas, en salteados… acompañándolas de cereales u otros granos como los pseudocereales.
Preparación para una Mejor Digestión
Para cocinarla es necesario tenerla en remojo en agua unas 12 horas antes. Después se ponen a cocer en agua fría en proporción de 1 parte de alubias y 3 de agua durante 1-2 horas según la variedad y el gusto. Es importante descartar el agua utilizada para el remojo, que contendrá lecitinas, y cambiar el agua para la etapa de cocción.
Para evitar los efectos indeseados, se recomienda cocinarlas correctamente:
- Remojo: Poner en remojo para eliminar sus antinutrientes (saponinas, inhibidores de proteasas, inhibidores de la amilasa, fitatos, etc.). Estas sustancias producen malas digestiones, pero se eliminan con el remojo y la cocción. Los investigadores han detectado que otras dos bacterias pueden evitar que esta fermentación se produzca. En concreto, son las Lactobacillus casei y Lactobacillus plantarum. Marisela Granito, investigadora que ha dirigido el estudio, ha explicado que si se añaden estas bacterias a las alubias antes de cocinarlas su contenido de fibra soluble disminuye, con ello, la acción de los microorganismos encargados de facilitar la digestión, la fermentación y los gases.
- Cocción adecuada: No consumir legumbres crudas. Tomar legumbres cocidas. Al cocerse se eliminan las toxinas y se destruye el almidón, lo que hace que sea más fácil su digestión. La cocción reduce significativamente la cantidad de lectinas presentes en los alimentos vegetales, permitiendo su absorción y haciéndolos más digeribles. No obstante, se recomienda cocer la legumbre antes de su consumo, pero no demasiado, ya que un exceso de cocción puede reducir los niveles de vitamina B y otros nutrientes.
- Lavado: Lavar las legumbres con un cuidado y una atención especial. El agua fría y un buen enjuague eliminan muchas de las lectinas que se adhieren a los alimentos.
- Masticación: La masticación permite que los jugos digestivos penetren mejor en el alimento y que por lo tanto este sea más fácil de digerir.
- Condimentos: Agregar hierbas alimentarias durante su preparación puede ayudar a mejorar su sabor, y también a mejorar su digestión. Hablamos de cebolla, ajo, jengibre, pimienta y cúrcuma. Estas hierbas tienen propiedades que pueden ayudar a reducir el malestar gastrointestinal.
- Evitar grasas excesivas: No cocinar con muchas grasas. Existen muchas recetas tradicionales que cocinan las legumbres con abundantes grasas animales, como embutidos, salchichas y otras carnes procesadas, exceso de sal, y postres azucarados.
Legumbres en Conserva
Las legumbres en conserva pueden llegar a duplicar su aporte calórico al organismo. Además, su contenido en fibra es considerablemente menor, así como de potasio, calcio e hierro. A todo ello hay que sumarle el hecho de que este tipo de legumbres contienen una determinada cantidad de agua con un aporte de sodio considerable. La opción más saludable son las legumbres secas, ya que ofrecen un aporte calórico menor y se controla la ingesta de sodio. Sin embargo, consumir de forma ocasional legumbres en conserva puede resultar beneficioso por su ahorro de tiempo. Para reducir su contenido en sodio, tan solo hay que lavarlas con agua del grifo y dejar que escurran.
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