Cultivo de la Judía Blanca: Guía Completa para tu Huerto

La judía blanca, también conocida como alubia, es una leguminosa originaria de América que llegó a Europa de la mano de los colonizadores españoles. Existen más de cien tipos de alubias, desde las melosas tarbais hasta las más harinosas limeñas, sin olvidar las famosas flageolets. En esta guía nos centraremos en el cultivo de la judía blanca, una variedad tradicionalmente consumida en seco y apreciada por su fina piel, su textura mantecosa y su delicado sabor.

Las judías son plantas anuales que pertenecen a la familia de las leguminosas. Su cultivo es relativamente sencillo y muy gratificante, ya que además de proporcionar un alimento nutritivo, contribuyen a la riqueza del suelo. Las judías crecen muy bien en suelo cuyo pH se encuentra entre el 5,5 y 6,8. No sembraremos judías ni otras leguminosas en un suelo donde las hayamos cultivamos con anterioridad, debido a que los suelos con alto contenido en nitrógeno retrasan la maduración, con el nitrógeno que nos aporten las Rhizobium es suficiente.

Clima y Temperaturas

La judía blanca es una planta que se desarrolla sin problemas con temperaturas cálidas. Necesita temperaturas alrededor de los 10ºC para germinar y de entre 15 y 25ºC para ser polinizada correctamente. No crecerán si las temperaturas son inferiores a 10ºC o si se reduce el fotoperíodo (la cantidad de luz recibida en un día). Se desarrollan mejor en climas cálidos y templados. La temperatura óptima del suelo para que las judías crezcan y se desarrollen correctamente es de unos 26 grados centígrados. En temperaturas inferiores a 16 grados centígrados las judías no crecerán del todo bien, además serán más susceptibles al ataque de plagas como la araña, mosca blanca, pulgón, trips y orugas.

Gráfico de temperaturas óptimas para el cultivo de judías

Suelo y Sustrato

Un suelo bueno, no calcáreo, arenoso y bien drenado es ideal para cultivar judías. No se desarrollan bien en tierras frías y húmedas, pero tampoco si están muy secos. Les favorecen suelos mullidos, bien cavados, frescos y ricos en humus, pero sin restos de materia orgánica fresca. El suelo debe mantenerse húmedo pero sin encharcarse.

Siembra

Llegado el momento de la siembra, lo haremos directamente en la tierra. La judía blanca se siembra en el huerto en cuanto la temperatura del suelo supera los 12 grados centígrados. El momento de la siembra puede variar ligeramente en función de la variedad elegida. La mejor práctica consiste en sembrar las semillas a principios de primavera, espaciando las plantas al menos 25 centímetros y manteniendo una distancia de un metro entre cada hilera. El marco de plantación habitual es de 70-80 cm entre líneas y 40 cm entre plantas, aunque las variedades enanas o de mata baja admiten siembras más densas. Las judías también pueden sembrarse en macetas o jardineras. Tener en cuenta que necesitarán un mínimo de 5 litros de volumen por planta para que puedan crecer bien. Si escoges hacer la siembra en un recipiente, recomendamos optar por variedades de mata baja para evitar el uso de tutores ya que suelen formar un tallo erecto de no más de 30-50cm de altura.

Variedades Destacadas

  • JUDÍA EFEQUINCE: variedad de mata baja y vainas cilíndricas de unos 15-17 cm de largo y no más de 1 cm de grosor.
  • JUDÍA ROMANO BUSH-PLAJA: esta judía también es de mata baja pero sus vainas son planas de unos 15cm de largo y 1,5cm de ancho.
  • Judía de Riñón: Principalmente cultivada para consumo en seco, se trata de una planta erguida pero de mata baja, por lo que no requiere tutores. Sus vainas secas son de color blanco/crema y contienen entre dos y seis granos por vaina. Los granos son de color blanco, con forma oblonga, arriñonada y de tamaño mediano.
Ilustración de diferentes variedades de judías blancas

Cuidados y Mantenimiento

Una vez sembradas, es recomendable no regar hasta la aparición de los primeros brotes. A partir de entonces, el riego debe ser regular, tirando a escaso. Puedes incrementar el riego con la llegada de la floración y durante la fructificación de las vainas. Riega siempre que sea necesario, pero evita regar en exceso que no es bueno. Si prefieres no estar pendiente del riego puedes utilizar un sistema de riego por exudación junto con un programador de riego, van genial sobretodo si no estamos durante el día en casa o en nuestro huerto debido a nuestro trabajo.

A diferencia de las variedades de mata baja, las variedades de mata alta o de enrame, precisan de tutores que permitan su crecimiento vertical. En el huerto, en cuanto las plantas superen los 25 centímetros de altura, es imprescindible acolchar la base. También es el momento de entutorar las judías. La planta puede alcanzar los tres metros de altura. Por tanto, deberás colocar tutores grandes, o una empalizada o malla metálica, para que la planta pueda crecer.

Las alubias no requieren abonado ya que al igual que el resto de leguminosas, son capaces de fijar el nitrógeno atmosférico gracias a las bacterias nitrificantes que poseen en sus raíces. Un buen abono o fertilizante 100% ecológico siempre nos ayudará a que las judías se desarrollen sin ningún problema, en especial los que se elaboran a base de algas.

Sistema de tutores para judías de enrame

Plagas y Enfermedades

La araña roja y otros ácaros pueden atacar si hay falta de riego. La antracnosis es una enfermedad que se manifiesta por la aparición de manchas oscuras sobre las hojas y vainas si el tiempo es muy húmedo. Intentar no tocar o cosechar si el tiempo es muy húmedo. En el caso de que se cultiven en zonas húmedas, se podría fumigar con cola de caballo. El oídio es un hongo que suele aparecer si hay exceso de humedad ambiental y elevadas temperaturas. Para prevenirlo, aplicar cola de caballo e intentar que las plantas tengan una buena aireación.

Cosecha

Las vainas estarán listas para cosechar a los 15-25 días desde la floración. Las primeras judías se pueden cosechar dos meses después de haberlas sembrado. En esta variedad de judías se secan casi todas las vainas al mismo tiempo, esta característica permitía arrancar las matas, trillarlas en la era y hoy cierto grado de mecanización. El color de estas judías es blanco, con forma oblonga, arriñonada y el tamaño mediano. En 100 gramos entran 169 granos.

Consumo y Curiosidades

Estas judías son las que tienen mayor demanda y de las más prestigiosas entre los consumidores expertos que conocen las distintas variedades de judías de esta zona. Su piel es fina, debido a las condiciones del cultivo y al riego con agua prácticamente sin cal y recién aflorada en los manantiales. Esta propiedad hace que necesiten menos tiempo de cocción y sin embargo permanecen enteras hasta llegar al plato. Judías muy finas, mantecosas, nada harinosas y muy suaves en boca. El plato estrella que se prepara con esta variedad es el estofado de judías. Consiste en poner todos los ingredientes en crudo y a fuego lento en un recipiente tapado, si es posible de barro. Deliciosas!

El nombre de "vildorado" es una curiosidad asociada a esta variedad, posiblemente derivado de "vil dorado", haciendo referencia a su color y calidad. Actualmente, las judías producidas en la zona las están vendiendo, directamente los productores, a precios entre 8 y 9€/Kg, las moradas redondas alcanzan los 12€/Kg, y la oferta no cubre la demanda. Judías blancas de riñón las podéis encontrar envasadas en los lineales de los supermercados y en tiendas a precios mucho más bajos, pero cuidado, ¡no pueden ser de esta zona!, muchas veces no están cultivadas en España ni siquiera en Europa. Leed siempre la etiqueta, es posible que el envase leáis una marca comercial con un gentilicio de la zona y que ponga en letras muy visibles la localidad española donde se han envasado, os costará más encontrar el país de producción. Las judías envasadas en Barco de Ávila pueden haber sido cultivadas, por poner algunos ejemplos en León, China, Argentina o en USA.

Guiso de Judías Blancas: COCINA TRADICIONAL

Si queréis probar estas judías se pueden adquirir envasadas con el sello de la IGP Judías de el Barco de Ávila o, si vais por ciertos pueblos de la zona, todavía hoy podéis comprar estas judías directamente a los agricultores. Aseguraos antes, que su precio lo merece, de que sean de la cosecha del año (las añejas suelen amarillear), que estén bien secas (suenan al removerlas), limpias y bien escogidas (se revisan una a una, a mano, para eliminar las dañadas, las manchadas, las que tienen la piel muy rugosa, las pequeñas, las piedras, los restos de vainas, etc). ¡A disfrutarlas!

Mapa de la zona de producción de la IGP

Como hemos comentado al principio del post, las judías son plantas anuales. Siempre será una buena idea es compostar los restos de la planta una vez hayamos realizado la cosecha.

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