Las alitas de pollo son un excelente alimento, ya que resulta barato, está riquísimo y se puede preparar de mil y una formas. Desde que nos animamos con estas deliciosas alitas de pollo al horno, la opinión sobre ellas cambió radicalmente. Por eso, cuando Catina compartió sus ricas alitas de pollo con soja y miel, supimos que teníamos que probarlas.
Las Alitas de pollo fritas son una elaboración a la cual muy pocos nos podemos resistir. Bien hechas, con la piel del pollo crujiente y con unos simples ajillos fritos, están realmente deliciosas.
Esta receta de alitas de pollo con soja, miel y limón es una de las mil posibilidades que tienen las alitas a la hora de cocinarse. Son de lo más sencillas y quedan muy jugosas y ricas. Hasta la persona más negada en la cocina puede animarse a prepararlas, porque el resultado será de éxito 100%.

Preparación de las Alitas de Pollo con Soja y Miel
Selección y preparación de las alitas
Cuando compremos las alitas, le pediremos a nuestro carnicero que las divida en las tres secciones que tienen. Las dos secciones más gruesas que contienen la carne son las que utilizaremos para nuestra receta. La parte de la punta no la queremos para nada, la puede tirar sin problema.
Lo más sencillo es que le pidas a tu carnicero que te parta las alitas, que lo hace en un momentín, te quedan tan rebién y todos contentos.
Elaboración de la marinada
Preparamos una mezcla -un mejunje según lo explica Darío Barrio- mezclando en un bol la soja, la miel y el zumo de los limones y espolvoreando con una cucharadita de orégano seco. Preparamos la marinada mezclando en un bol la miel, la salsa de soja, la mostaza francesa, el ajo granulado y el zumo de limón. Removemos bien hasta obtener una mezcla homogénea y ligeramente espesa.

Marinado y cocción
Incorporamos las alitas al bol. Tapamos y dejamos reposar. Repartimos las alitas en una bandeja amplia, vertemos la salsa por encima y mezclamos para que se impregnen bien, las tapamos con papel de aluminio y las metemos en el frigo para que maceren.
A la hora de cocinar, precalentamos el horno a 180° con calor arriba y abajo y sin aire y forramos una bandeja de horno con papel sulfurizado. Precalentamos el horno a 200ºC y mientras alcanza la temperatura ponemos las alitas sobre un silpat de silicona para evitar que se nos ensucie la bandeja del horno.
Horneamos las alitas a media altura 17 minutos con la parte con más piel hacia abajo. Marcamos las alitas en una sartén caliente hasta que estén doradas por fuera. Las retiramos y reservamos. Vertemos la marinada restante en la sartén y la dejamos reducir a fuego medio hasta que espese y tenga una textura melosa.
Damos la vuelta a las alitas cada 5 minutos, barnizando de nuevo con el mejunje cada vez que las volteemos y las dejamos hornear hasta que estén bien doradas y con la piel muy crujiente.
Alitas de Pollo al Horno. Alitas de pollo horneadas
Consejos para Servir y Acompañar
En ese tiempo preparamos un arroz blanco y si queréis una ensalada de hojas verdes y servimos todo junto. Os recomiendo tomarlas a la hora de comer como entrante a compartir, o como plato fuerte después de una buena sopa calentita que podéis hacer cociendo las puntas de las alas que descartamos en la elaboración de esta receta.
En esta ocasión hemos acompañado las Alitas de pollo fritas con una salsa de miel y mostaza. Vertemos por el plato unas gotas de salsa brava (opcional), servimos y degustamos.

Información Nutricional y Beneficios
El pollo es la carne blanca más consumida en el mundo, en parte por su gran versatilidad y sabor neutro. A nivel nutricional, es una fuente de proteínas de calidad, principalmente. Si las consumimos con piel, el aporte graso será mayor, por lo que siempre será mejor retirarla una vez cocinadas.
A su vez, aporta minerales cómo selenio o fósforo, así como vitamina B6, niacina, y otras vitaminas del grupo B.
Podemos consumirlas como un primer entrante, pero si queremos que sean un plato principal, deberíamos acompañarlas de una buena ración de verduras. Si queremos un plato más denso a nivel calórico, también podemos añadir una fuente de hidratos de carbono. Podríamos tener patatas asadas con verduras para completar el plato.

Siempre que no puedan existir trazas de gluten en algún ingrediente, tenemos una receta apta para personas con celiaquía.