El ajo es un ingrediente básico en muchas cocinas alrededor del mundo, conocido por su distintivo sabor y aroma. Pertenece a la familia de las amarilidáceas y es un bulbo subterráneo estrechamente relacionado con la cebolla, el puerro y el cebollino. Se ha utilizado durante siglos tanto por sus propiedades culinarias como por sus posibles beneficios para la salud.
Tremendamente apreciado en España, el ajo es uno de los pilares de nuestra gastronomía. Cantidad de recetas tradicionales comienzan con un "rehogamos ajo en aceite" ya sea para aportar un poco de sabor o para formar parte del guiso en cuestión.
El ajo es uno de los ingredientes más versátiles y fundamentales de la cocina gracias a su sabor y aroma característicos. Sus propiedades nutritivas y beneficios para la salud lo convierten en un imprescindible en muchas recetas alrededor del mundo. El cultivo y procesado del ajo requiere una gran cantidad de mano de obra, que se desarrolla especialmente en zonas agrícolas. Esto contribuye significativamente al desarrollo económico de comunidades que dependen de la agricultura. Al utilizar productos nacionales como el ajo, no solo apoyamos a los pequeños agricultores y productores, sino que también garantizamos la frescura y calidad de los ingredientes.

Formas de Uso del Ajo en la Cocina
En la cocina, el ajo puede utilizarse de distintas formas: fileteado, picado finamente y, en ocasiones, mezclado con aceite para evitar que se seque y transmita olor o sabor a otros alimentos guardados en el frigorífico. En España es típico el majado de ajo frito con pan y el crudo con perejil, empleados en platos generalmente fríos, a la plancha o al horno. También se emplea como condimento en pastas, patatas a lo pobre, salsa de sofrito, en picada con perejil, bacalao ajoarriero, el conejo al ajillo. Crudo se restriega sobre lonchas de pan tostado o sobre picatostes. También se macera en aceite de oliva para aliñar ensaladas.

Preparaciones Base con Ajo
- Ajo picado o machacado: Esta técnica implica cortar finamente los dientes de ajo o triturarlos con un mortero hasta obtener una pasta. El ajo picado se utiliza como base aromática en una amplia variedad de platos, agregando sabor y profundidad a guisos, salsas, salteados y marinadas.
- Ajo confitado: Para ello, los dientes de ajo se cocinan lentamente en aceite a fuego muy bajo hasta que se vuelven suaves y tiernos. El ajo confitado tiene un sabor dulce y suave, y se puede utilizar como acompañamiento para carnes, pescados, pastas o como condimento para untar en pan.
- Ajo en polvo: Se obtiene secando y triturando los dientes de ajo, lo que resulta en un polvo fino y aromático que se puede agregar fácilmente a sopas, adobos, aliños y condimentos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el ajo fresco suele tener un sabor más intenso y complejo que el ajo en polvo.
- Cubitos de pasta de ajo listos para usar: Una opción perfecta para tener el sabor del ajo fresco en tus recetas sin necesidad de pelarlo o triturarlo cada vez.
Consejos para Cocinar con Ajo
- Utilizar ajo fresco siempre que sea posible, ya que tiene un sabor más intenso y complejo que el ajo en polvo o el ajo en conserva.
- Picar o machacar el ajo justo antes de usarlo para liberar sus aceites naturales y maximizar su sabor.
- Tener en cuenta que el ajo tiende a quemarse fácilmente, así que asegúrate de cocinarlo a fuego bajo y revolviendo constantemente para evitar que se queme.
- Experimentar con diferentes variedades de ajo, como ajo morado, ajo blanco o ajo negro, para descubrir nuevos sabores y matices en tus platos.
- Para suavizar el sabor del ajo crudo, remojarlo en agua fría durante unos minutos antes de usarlo en tus recetas.
- Añadir el ajo al principio de la cocción para que tenga tiempo de desarrollar su sabor, pero es importante tener cuidado de no quemarlo, ya que puede volverse amargo.
- Combinar el ajo con otros ingredientes aromáticos como cebolla, puerro, zanahoria o hierbas frescas para crear sabores más complejos y equilibrados en tus platos.
- Experimentar con la cantidad de ajo en tus recetas. Ajustar la cantidad según tus preferencias personales y el plato que estés preparando.
Para cortar y picar ajo de manera efectiva, primero retira la piel externa y la parte inferior del diente de ajo. Luego, aplasta ligeramente el diente con el lado plano de un cuchillo para liberar los aceites naturales. Pica finamente el ajo con un cuchillo afilado o utiliza un prensa-ajo para obtener una consistencia más uniforme.
Trucos para Atener el Sabor y Evitar la Repetición
- Para evitar el gusto fuerte y que repita su sabor durante horas después de su consumo, se puede abrir el diente de ajo por la mitad y quitarle el tallito verdoso que tiene en su interior.
- Para atenuar su sabor podemos poner los dientes de ajo en remojo durante una hora antes de la cocción y luego utilizarlos de una forma natural.
- Para macerar previamente con ajo la carne (lomo de cerdo, pollo…) para los asados, cortaremos los dientes de forma puntiaguda y los clavaremos en la carne que queramos asar.
- Para freír los ajos debemos evitar la cocción a fuego fuerte para que no se tuesten y para que, de esta manera, no sepa a amargo el aceite donde hemos frito el ajo.
- Cuanto más tiempo se cocinen, más perderán el sabor fuerte que les caracteriza, sobre todo los guisados largos y cocciones de legumbres. De todas maneras, debemos tener cuidado en su utilización porque nos puede matar el sabor del plato principal.
Tipos de Ajo y su Conservación

Tipos de Ajos
- Ajos españoles: Son de color rosáceo o rojizo y de sabor intenso.
- Ajos italianos: Son blancos, pequeños y de un sabor suave.
- Ajo tierno (ajete): El ajete o ajo tierno es la planta joven que puede encontrase al final del invierno y principio de la primavera, y que se utiliza en revueltos y tortillas.
- Ajo negro: Muy típico en la cocina asiática, pero que se suelen encontrar en los mercados españoles. Tienen un sabor y un aroma mucho más suave.
Conservación del Ajo
La mejor manera de almacenar el ajo para mantener su frescura es en un lugar fresco, oscuro y bien ventilado, como un armario de cocina o una despensa. Evita almacenar el ajo en el refrigerador, ya que la humedad puede provocar que broten y se deterioren más rápidamente. Además, asegúrate de mantener los bulbos de ajo en una malla o cesta que permita la circulación de aire para evitar que se humedezcan.
Los ajos blancos se conservan menos tiempo que los de color que, por lo general, pueden almacenarse hasta un año. Si se opta por separar los dientes, deberán guardarse en un bote de cristal en el frigorífico pelados y cubiertos de aceite que, además de conservarlos bien, queda aromatizado y puede utilizarse después para aliñar ensaladas y pastas. También pueden congelarse los dientes pelados, pero sin exceder los dos meses de almacenamiento, ya que de lo contrario pierden sabor.
Recetas Destacadas con Ajo
Tanto si te gusta el ajo machacado como en rodajas, picado o troceado, tenemos un montón de aromáticas recetas con ajo para satisfacer tus antojos. El ajo puede ser el protagonista en varias recetas, impregnándolas con sus características notas gustativas para convertirlas en preparaciones únicas que todo amante del ajo disfruta. Aquí te contamos la gran variedad de preparaciones que derivan del ajo, un condimento que es ideal para diferentes carnes y verduras. Los platos al ajillo son una de las preparaciones más deliciosas que existen en la cocina, gracias a su sabor intenso y penetrante.
pollo al ajillo tradicional en salsa de vino blanco - comidas rapidas y faciles de hacer
Pan de Ajo
El pan de ajo es muy fácil de hacer. Solo necesitas el pan que prefieras, mantequilla, 4-6 dientes de ajo y un poco de perejil. Pica finamente el ajo y derrite la mantequilla, luego mézclalo todo en un bol. Extiende la mantequilla y el ajo uniformemente sobre el pan, espolvorea un poco de perejil picado por encima y cocínalo bajo una parrilla caliente hasta que esté tostado a tu gusto. Ya puedes disfrutarlo como guarnición de tu plato favorito.
Pan de Ajo y Queso
Una opción infalible para acompañar cualquier comida, por algo debe ser una de las recetas más visitadas en nuestra web. El ajo le aporta un sabor profundo y aromático, mientras que el queso fundido añade cremosidad y textura.
Elaboración:
- Fundimos la mantequilla y mezclamos con el aceite, la ralladura de limón, el ajo granulado, los dientes de ajo pelados y finamente picados (o rallados), una pizca de pimienta y otra de sal. Si usamos queso parmesano lo añadimos también.
- Introducimos en el congelador unos minutos para que coja cuerpo y sea más manejable.
- Mientras tanto cortamos la barra de pan en rebanadas de aproximadamente un dedo de grosor y encendemos el horno a 180 ºC, con calor arriba y abajo.
- Untamos cada rebanada con la mezcla anterior y colocamos sobre una fuente.
- Cocemos en el horno durante 10-12 minutos o hasta que el pan esté dorado.

Mantequilla de Ajo
La mantequilla de ajo es muy fácil de preparar y solo precisa de tres ingredientes. Primero, coge 100 g de mantequilla (puedes usar más o menos dependiendo de la cantidad que necesites), 1 diente de ajo (¡o más si quieres que el sabor sea más fuerte!) y 2 cucharadas de perejil, y mézclalo todo en un bol. Una vez combinados los ingredientes, caliéntalos en la placa hasta que se derritan y déjalos enfriar de nuevo en el frigorífico.
Platos al Ajillo
El ajo es su ingrediente base y de ahí en adelante depende de cada cocinero darle su toque personal, sea con otras especias o con una salsa.
Gambas o Langostinos al Ajillo
Un clásico de la cocina española, este plato consiste en gambas o langostinos cocinados en una salsa de aceite de oliva, ajo picado, ají y perejil. Se sirve caliente y se puede disfrutar como entrada o como plato principal acompañado de pan crujiente para mojar en la salsa.
Elaboración:
- Si las gambas son frescas les sacamos la cabeza y cola, dejando la cáscara del cuerpo, aunque esto va en gustos. Si son peladas este paso lo obviais.
- Ponemos las gambas en un cuenco y las cubrimos con agua, echamos un buen chorro de vino blanco y las dejamos reposar durante dos horas.
- En una cazuela de barro preferentemente, ponemos un poco de aceite de oliva con la guindilla, calentamos y doramos los dientes de ajo laminados.
- Echamos las gambas escurridas, subimos el fuego y agregamos un poco del caldo donde han estado a remojo. Si fuese necesario añadimos más caldo, totalmente a nuestra elección.

Pollo al Ajillo
Esta receta sencilla y reconfortante consiste en muslos de pollo cocinados lentamente en una salsa de ajo, caldo de pollo y hierbas aromáticas. El resultado es una carne tierna y jugosa con un sabor rico y profundo.
Elaboración:
- Aromatizamos el aceite de oliva friendo en él unos ajos con su piel. En cuanto la piel se tueste un poco, los retiramos.
- Sazonamos el pollo y las pasamos ligeramente por harina y las freímos a fuego fuerte para dorar su exterior.
- Una vez estén bien doradas, retiramos parte del aceite para que no queden muy grasientas y añadimos el zumo de medio limón, removiendo para que todas las piezas se impregnen de su sabor.
- Para que nos quede muy tierno, casi como un guiso de pollo en salsa, añadimos ahora el caldo de pollo, dos dientes de ajo crudos picados en láminas y la hoja de laurel, dejando que el conjunto cueza a borbotones, hasta que prácticamente todo el caldo se evapore.
- En ese momento incorporamos el vino de Jerez, dejándole dar un último hervor.
- Para llevarlo a la mesa, sacamos las tajadas de pollo y las ponemos en una fuente, añadimos unos ajos confitados como los que preparamos hace unos días y que nunca faltan en mi nevera y preparamos la salsa. Para ello, desglasamos el fondo de la sartén raspando con una cuchara de madera para ligar la salsa, que tendrá los aromas del pollo, el ajo, el caldo, el vino y el limón y la consistencia de la harina.
Papas al Ajillo
Una guarnición perfecta para acompañar cualquier comida, las papas al ajillo son papas cocidas en aceite de oliva con ajo picado y perejil. Esta receta simple pero deliciosa resalta el sabor natural de las papas y es un complemento ideal para carnes y pescados.
Champiñones al Ajillo
Una opción vegetariana sabrosa y fácil de preparar, los champiñones al ajillo son champiñones salteados en aceite de oliva con ajo, perejil y un toque de limón. Se pueden servir como aperitivo, como guarnición o como relleno.
Espárragos al Ajillo
Una manera deliciosa de resaltar el sabor de los espárragos frescos, esta receta consiste en cocinar los espárragos en aceite de oliva con ajo picado y ralladura de limón. Se pueden servir como entrada, acompañamiento o como plato principal junto con una ensalada fresca.
Pulpo al Ajillo
Una opción gourmet que seguramente impresionará a tus invitados, el pulpo al ajillo es pulpo cocido en una salsa de aceite de oliva, ajo y pimentón. El pulpo se cocina hasta que esté tierno y se sirve caliente, acompañado de papas cocidas y un chorrito de limón.
Berenjenas al Ajillo
Esta receta vegetariana es una manera deliciosa de disfrutar de las berenjenas, que se cocinan en aceite de oliva con ajo picado, guindilla y hierbas frescas. Las berenjenas se sirven calientes y se pueden disfrutar solas o como parte de una comida más grande.
Salmón al Ajillo
Una opción saludable y deliciosa, el salmón al ajillo es salmón fresco cocido en una salsa de ajo, aceite de oliva, limón y hierbas frescas. El salmón se cocina hasta que esté tierno y se sirve caliente, acompañado de arroz, verduras o una ensalada fresca.
Calamares al Ajillo
Una opción ligera y sabrosa, los calamares al ajillo son calamares cocidos en aceite de oliva con ajo picado y perejil. Se pueden servir como aperitivo, como plato principal o como parte de una paella o arroz negro.
Pasta al Ajillo
Originaria de la cocina italiana, esta receta se ha popularizado en todo el mundo debido a su sencillez y su sabor increíblemente sabroso. La pasta al ajillo es perfecta para aquellos días en los que quieres preparar algo rápido pero lleno de sabor, ya que requiere pocos ingredientes y se puede hacer en cuestión de minutos.
Otras Recetas con Ajo
Paté de Ajo Asado y Queso
Es una de las recetas con ajo más sencillas de preparar y que mejor resultado ofrecen. Este paté o crema es adecuado para acompañar multitud de platos fríos o calientes. Carnes, pescados, ensaladas y pasta casan muy bien, así como utilizándolo de untable sobre el pan o sirviéndolo en un cuenco para dipear en él. Su sabor intenso lo convierte en una receta muy adictiva para los amantes del ajo.
Para elaborarlo solo hay que tener dos dientes de ajo, 50 gramos de un queso curado o ahumado (que son los que más sabor aportan a esta crema), una cucharada de aceite de oliva, sal, pimienta y nata al gusto. El proceso de preparación es simple: se asan los ajos al horno durante 30 minutos a 180 grados; se mezclan con el queso, el aceite, la sal y la pimienta, y se añade nata líquida al gusto en función de la textura que se quiera adquirir.

Focaccia de Ajo y Romero
Esta es una de las recetas por excelencia de Italia, muy similar y relacionada con la pizza. Se trata de un pan plano que tiene una mayor cantidad de levadura, lo que le hace ser más densa y gruesa. Por ello, absorbe los ingredientes que se le echan por encima como aceite, verduras, carnes… La focaccia más clásica y que siempre supone un acierto para acompañarla con todo tipo de alimentos es la realizada con ajo y romero.
Los ingredientes necesarios para este plato tan mediterráneo son: harina (250 gramos), levadura (6 gramos), 50 ml de aceite de oliva, una cucharadita de sal, 140 mililitros de agua, un diente de ajo y romero al gusto.
Para su preparación:
- Se mezcla la harina tamizada con la levadura y el agua y se amasa durante 20 minutos hasta que se integre todo bien y obtenga la forma deseada.
- Posteriormente se deja reposar 30 minutos.
- A su vez se machaca el ajo y se mezcla con aceite, romero y sal.
- Una vez integrado, se vierte por encima de la masa que estaba reposando, se le hacen unos agujeros en la superficie y se hornea a 200 grados durante unos 20 minutos.
Alioli de Ajo Negro
El alioli es una de las recetas que siempre vienen a la mente al pensar en elaboraciones en las que el ajo es protagonista. No obstante, también se puede realizar con ajos negros, muy típicos en la cocina asiática, pero que se suelen encontrar en los mercados españoles. Estos tienen un sabor y un aroma mucho más suave, lo que los convierte en una gran opción para realizar un alioli que no repita y que tenga un sabor más moderado.
La elaboración de esta sigue los mismos pasos que los de un alioli normal. En este caso se emplean tres dientes de ajo negro, uno normal, 150 ml de aceite de girasol, 75 ml de aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta y zumo de medio limón.
Elaboración:
- Primero se pelan los ajos negros y el común, quitándole el germen a este último y batiéndoles en batidora junto al aceite, el zumo de limón, la sal y la pimienta.
- Posteriormente se añade el aceite de girasol progresivamente mientras se bate para lograr que emulsione.
Mazorcas con Ajo
Las mazorcas de maíz son uno de los aperitivos más clásicos. Solo hay que calentar estas en una sartén o plancha para disfrutar del sabor y el aroma del maíz caliente. No en vano, si se les añade ajo, pueden adquirir un gusto mucho más intenso que las convertirá en una receta prácticamente nueva.
Su elaboración es muy sencilla pues requiere de pocos ingredientes y procesos a seguir. Para cada persona conviene utilizar una mazorca, 20 gramos de mantequilla, medio diente de ajo, sal y pimienta. Se funde la mantequilla en una olla y se le añade el ajo hasta que se forme una salsa que tendrá un olor intenso a ambos ingredientes. Posteriormente se cocinan las mazorcas en una sartén o plancha hasta que se hayan tostado un poco. Es entonces cuando se le unta esta mantequilla con ajo por toda la superficie y se le añade sal y pimienta.
Lomo de Cerdo Especiado con Chipotle
Esta receta te guiará para preparar un delicioso lomo de cerdo con chipotle y mayonesa casera. El ajo y las especias aportan un equilibrio perfecto de sabor y aroma en esta receta. Por otro lado, el chile chipotle aporta un toque ahumado y picante, que puedes ajustar según tus preferencias, ya sea suave o más intenso.
Salsa Romesco
La salsa romesco es conocida por su rica mezcla de sabores. En esta versión, combinamos el ajo negro y el ajo fresco para aportar una nueva dimensión a esta clásica salsa catalana. El ajo negro, con su sabor dulce y umami, complementa la intensidad aromática del ajo fresco, creando un equilibrio perfecto.
Fajitas de Pollo con Verduras y Mayonesa de Chipotle
Estas fajitas de pollo con verduras, acompañadas de una cremosa mayonesa de ajo y chipotle, son una opción deliciosa y versátil para cualquier ocasión. El pollo se saltea junto con pimientos, cebolla y especias, logrando un plato lleno de color y sabor.
Beneficios del Ajo para la Salud
Si hay un alimento con propiedades beneficiosas para la salud y el organismo del que no se duda y que, además, juega un papel fundamental en la cocina ese es el ajo. El ajo, conocido científicamente como Allium sativum, es rico en compuestos sulfurados, polisacáridos, saponinas, fructosanas (oligosacáridos que funcionan como prebióticos), vitaminas A, B1, B3, B6, C, y minerales, como el hierro, el sílice, el azufre y el yodo. La clave de su poder se concentra principalmente en dos sustancias: la alicina y la adenosina. Eso sí, debes saber que, en función de cómo lo tomes, activarás uno u otro componente. En concreto, cuando tomas el ajo crudo, potenciarás la primera. Una composición que le atribuyen a este alimento importantes propiedades antioxidantes, antibacterianas y antiinflamatorias. Y sin apenas calorías.

Principales Beneficios del Ajo
Una vez que conoces de dónde proceden las propiedades medicinales del ajo, ¿cómo puedes aprovecharlas?
- Refuerzo del sistema inmunológico: Uno de los beneficios del ajo más conocidos es su acción inmunológica y antiviral, fruto de la alicina.
- Efecto antiinflamatorio: Los compuestos activos del ajo también combaten la inflamación en el cuerpo y ayudan a inhibir la actividad de ciertas proteínas inflamatorias, según los estudios. Por eso, contribuye a mejorar el estado de personas con problemas óseos, como osteoporosis o osteoartritis.
- Salud cardiovascular: El ajo contiene compuestos sulfurados que bloquean la agregación de las plaquetas e impide la obstrucción de las arterias. De ahí que los estudios científicos lo consideren un aliado para el control de enfermedades cardiacas.
- Ajo y colesterol: Investigadores del Instituto de Toxicología de la Universidad de Shandong (China), han constatado la relación entre ajo y colesterol. En concreto, los experimentos evidenciaron que este alimento ayuda a reducir los niveles de colesterol total y triglicéridos.
- Salud cerebral: Los compuestos sulfurados del ajo, como la alicina, pueden tener efectos positivos en la función cerebral, contribuyendo a la prevención de enfermedades neurodegenerativas.
- Rendimiento deportivo: El vínculo entre el consumo de esta planta y un mayor rendimiento físico no es nuevo. Por algo era usado por los atletas de la Antigua Grecia en las Olimpiadas o por los soldados que iban al campo de batalla en siglos posteriores.
- Visión: Aumentar la salud de tus ojos es otro de los beneficios del ajo. Ten en cuenta que este alimento funcional es rico en azufre, un mineral necesario para producir glutatión, un antioxidante para el bienestar ocular.
- Estrés: Este mismo compuesto, el glutatión, es a su vez fundamental para combatir el estrés, de modo que consumir ajo te ayudará a mantener los niveles de cortisol a raya.
- Sistema digestivo: De igual modo, el consumo de ajo también favorece la digestión de los alimentos, siendo recomendado para personas con problemas gastrointestinales. Además, si estás pensando en dejar esos kilitos de más, el control del peso es otro de los beneficios del ajo. Este alimento agiliza el metabolismo, aumentando la producción de la hormona adrenalina, lo que hace que quemes más calorías.
- Antioxidante: Los polifenoles presentes en el ajo le confieren propiedades antioxidantes, ayudando a combatir el estrés oxidativo propio del envejecimiento. De hecho, un estudio desarrollado sobre población china concluyó que los adultos que consumían ajo al menos una vez a la semana vivían más tiempo que aquellos que no tomaban ajo con tanta frecuencia.
Para poder acceder a estos beneficios del ajo, tienes múltiples posibilidades. Así, junto al consumo de los dientes de ajo naturales, tienes otras formas más cómodas de incorporar este superalimento a tu dieta diaria. Ten en cuenta que la dosis recomendada para un adulto es de 40 gramos al día y no siempre resulta fácil, ni placentero, tanto ajo crudo o cocinado. Por eso, encontrarás en el mercado formatos de ajo deshidratado, pulverizado o en cápsulas. Respecto a este último formato, Arkocápsulas® Ajo es un complemento alimenticio especialmente diseñado para mantener tu bienestar circulatorio y ayudar a mantener los niveles normales de colesterol.