Alfredo's Barbacoa: La leyenda de las costillas y hamburguesas americanas en Madrid

Hubo una época en la que Madrid no sabía lo que era una hamburguesa más allá de las que se servían en grandes franquicias o restaurantes de fast food. Aros de cebolla, burgers, ribs, coleslaw, mazorca y chile con carne sonaban a exotismo. Entonces llegó él, Alfredo, el vaquero más auténtico que ha visto la capital, trayendo consigo los sabores genuinos de la cocina americana.

Los orígenes de Alfredo's Barbacoa: De Nueva York a Madrid

Alfredo Gradus, nacido en 1941, vino a Madrid a los 17 años, harto de las peleas callejeras del Bronx, donde era originario. Para escapar a esa realidad, se alistó en el ejército. Realizó su instrucción básica en Texas, donde el mundo del western, el country y el rodeo empezó a formar parte de su ADN, para luego venir a la Base de Torrejón, en Madrid. Según Ana Galindo, su mujer, Alfredo aprendió algunas de sus recetas en las cocinas militares de Texas, que eran llevadas por negros del sur.

Alfredo llegó a Madrid mientras trabajaba con una multinacional y, junto a su mujer Ana, hacían caterings para amigos y conocidos. No cobraban e incluso perdían dinero, pero disfrutaban cocinando clásicos de la cultura popular americana.

Alfredo y Ana Galindo, fundadores de Alfredo's Barbacoa

El nacimiento de un icono gastronómico

Un día decidieron dejar las mudanzas transatlánticas requeridas por el trabajo de Alfredo y decidieron abrir su propio restaurante. En 1981 a la pareja le fue ofrecido un espacio en calle Lagasca, 5, todavía hoy ocupado por un restaurante Alfredo's. El espacio había sido una galería de arte, Kreisler. Ana lo animó a montar el restaurante, porque veía que él ya no quería estar en la base. Aunque no dejó su trabajo previo de inmediato, al principio no tenían mucho trabajo, porque no había hamburgueserías aparte del McDonald's o el Burger King.

Un día, mientras paseaban por El Retiro, el periodista Víctor de la Serna sacó una crónica elogiosa sobre su restaurante. Desde entonces, siempre había cola y la gente protestaba. Ya en 1986 abrieron otro local en Juan Hurtado de Mendoza, 11.

Interior del restaurante Alfredo's Barbacoa con decoración del viejo oeste

La experiencia Alfredo's: Sabor y tradición del viejo oeste

Cruzar las puertas de un Alfredo’s es cruzar los límites de la sobriedad porque aquí lo que se lleva es el barroquismo del viejo oeste. Banderas, música country, rodeo… toda la memorabilia que una persona pueda imaginar cuelga de las paredes y del techo. Puedes ir a comer sin acompañante porque te vas a entretener tú solo observando cada detalle decorativo.

El servicio es muy profesional y experimentado, atento y nada agobiante. El restaurante está lleno los días, ya sea para comer o para cenar. De hecho, muchas veces aparecer una noche y esperar conseguir mesa sin reserva es impensable.

Las hamburguesas: Carne de cebón, pura y jugosa

Lo que aquí se comen son hamburguesas de cebón, sin agregarle nada más. Pura y absoluta carne, de aquella que cuando la pides poco hecha se deshace y se rompe con facilidad porque no lleva harina ni aditivos que puedan hacerle daño al sabor. La carne de cebón, un macho vacuno de menos de 48 meses de edad pero mayor que la ternera o el añojo, le confiere un sabor más intenso.

Encontramos las hamburguesas en dos tamaños: la Alfredo’s de 160 gr y la Superalfredo’s, de 250 gr. Lo que más gusta es que son hamburguesas altas y no anchas, por lo que la carne cocinada en las parrillas de la cocina siempre está jugosa por dentro.

Triunfan con la Brooklyn -con aceite de oliva, orégano y mozzarella-, un homenaje a los italoamericanos del barrio estadounidense; con la de queso Philadelphia y cebolla a la parrilla, o con la de queso, bacon y barbacoa. También tienen la Kefta, un pincho moruno hecho hamburguesa que nació de las noches en que al terminar el servicio los clientes se asomaban a la cocina y les preguntaban “¿qué estáis comiendo?”.

Las hamburguesas pueden pedirse con patatas fritas o con patata asada en las brasas, y en cualquier caso se acompañan de una descomunal ración de ensalada de col y zanahoria, cuyo dulzor y aliño es un clásico difícil de imitar. La carta se compone de especialidades americanas divididas en entrantes, ensaladas, barbacoa (como costillas) y hamburguesas, además de una selección de postres contundentes.

Variedad de hamburguesas de Alfredo's Barbacoa

Costillas de cerdo BBQ | La Capital

Las costillas a la barbacoa: La pasión de Alfredo

Las burgers son las estrellas, pero lo que a Alfredo le apasiona son las costillas en salsa barbacoa. Sus favoritas. Su secreto está en encargar a sus proveedores unas costillas que tengan carne alrededor del hueso, porque si no la cosa no tiene gracia alguna, y las baña en una salsa especial de barbacoa que nació de una colaboración en la cocina con la cantante de jazz Donna Hightower. Nada de cubiertos al comerla, Alfredo te dice que con las manos, y lo que Alfredo manda, se hace.

Los postres caseros de Ana

Los postres son hechos por ellos y son invento de Ana. Ella fue la que hace años los creó y metió en carta, preparándolos a base de prueba y error. Tarta de manzana calentita con helado de vainilla, brownie, tarta de chocolate o de nueces, cookie gigante de chocolate y nueces con sirope de chocolate. Son el broche de oro perfecto para una comida auténticamente americana.

Postres caseros de Alfredo's Barbacoa

Un negocio familiar con más de 30 años de éxito

El secreto del éxito de este restaurante con más de 30 años a sus espaldas es su originalidad, el precio asequible al que se rehúsan renunciar y la familia. Alfredo ya se ha jubilado y aunque se mantiene brincando entre sus tres locales, son ahora su mujer, sus hijas Suzie y Lorraine y su nieta Sandy las que llevan el negocio.

Alfredo’s Barbacoa cuenta con tres ubicaciones en Madrid:

  • Lagasca, 5
  • Conde de Aranda, 4
  • Juan Hurtado de Mendoza, 11

Las hamburguesas de Alfredo’s Barbacoa llevan 30 años siendo un clásico en Madrid y lo son por su calidad y sabor auténtico.

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