El debate sobre el realismo en la filosofía de la ciencia ha sido un tema central de discusión durante décadas, con diversas posturas y argumentos que buscan definir la relación entre nuestras teorías científicas y la realidad. En este contexto, la figura de Alberto Cordero emerge como un importante exponente de ciertas corrientes realistas, particularmente del "selectivismo" y del "explicacionismo", ofreciendo perspectivas particulares sobre la existencia de entidades inobservables y la veracidad de las teorías científicas.
El realismo filosófico, en su acepción más amplia, engloba una serie de doctrinas que postulan la existencia de una realidad independiente de nuestra mente. Dentro de este espectro, el realismo científico se centra en la creencia de que las entidades no observables postuladas por nuestras mejores teorías científicas existen realmente. Esta postura no contradice la idea de que estas entidades forman parte del mundo natural, y se alinea con la intuición común de que los conceptos abstractos que encontramos en la práctica científica gozan de cierta autonomía, es decir, no son meras invenciones nuestras.
Sin embargo, la cuestión crucial reside en determinar en qué tipo de realidad cree el realista científico. Las respuestas varían según se enfoquen en las entidades o en las teorías. Autores como Anjan Chakravartty sugieren que, para el realista, lo importante es comportarse como si algunas de estas entidades existieran, ya sea que se afirme la realidad del lenguaje teórico o de las entidades inobservables.
Corrientes del Realismo Científico
Dentro del realismo científico, han surgido proyectos conocidos como "selectivistas", que se centran en "porciones significativas" de nuestros asertos teóricos en lugar de considerar teorías completamente verdaderas o verosímiles. Estos proyectos contrastan en el problema principal que intentan abordar:
- Realismo estructural: Postula que ciertas formas o estructuras, a menudo matemáticas, se mantienen a través de los cambios de teoría. John Worrall, uno de sus principales exponentes, sugiere que estas estructuras son las que representan el mundo.
- Realismo de entidades: Se compromete con la existencia de algunos inobservables, basándose en su manipulabilidad experimental. Ian Hacking es un representante clave de esta corriente, argumentando que si podemos manipular algo (como los electrones), entonces debe existir.
- "Explicacionismo" (Explanationism): Busca dar respuesta al argumento de la meta-inducción histórica pesimista, que pone en duda la verdad de nuestras teorías. Los explicacionistas, como Stathis Psillos y, de forma particular, Alberto Cordero, a menudo se refieren a ejemplos como la teoría de la luz de Fresnel para ilustrar sus puntos.

La Postura de Alberto Cordero
Alberto Cordero se alinea con el selectivismo, enfocándose en "porciones significativas" de nuestros asertos teóricos. Su enfoque, sin embargo, difiere del realismo estructural en que no considera que solo las estructuras matemáticas se perpetúen. Cordero argumenta que las "entidades, procesos e historias naturales" también pueden preservarse a través del cambio teórico, siempre que continúen mostrando éxito empírico.
Un punto central en la argumentación de Cordero es su crítica a la idea de que el éxito de una teoría se predique de ella en su totalidad. Él sostiene que las teorías falsas pueden contener enunciados verdaderos. Para él, el problema de la infradeterminación de las teorías y la tesis Duhem-Quine, que a menudo son un desafío para los selectivistas, pueden abordarse mediante un análisis sincrónico, al estilo de Lakatos, que reconoce la interdependencia de las partes de las teorías.
Cordero también cuestiona la idea de que conceptos como el "éter luminífero" fueran simplemente "ociosos" o prescindibles en teorías pasadas. Argumenta que los científicos que empleaban estas hipótesis no disponían de alternativas conceptuales en ese momento. Critica la tendencia a juzgar las teorías pasadas desde la perspectiva del conocimiento actual, proponiendo en cambio considerar lo que los científicos de entonces pensaban y, sobre todo, lo que podían pensar.
En su análisis, Cordero utiliza el ejemplo del electrón, señalando que, si bien la mecánica cuántica ha enriquecido nuestra representación de esta entidad, las nuevas teorías han mantenido muchos resultados derivables de la física clásica. Para él, el aserto realista más contundente es que, en muchos aspectos, los electrones son como nos dice la física clásica, y que las partes teóricas creíbles se identifican por su éxito independiente y por la degeneración empírica que sufriría el sistema si se extirparan o alteraran.

El Argumento de la Meta-Inducción Histórica
El argumento de la meta-inducción histórica pesimista es uno de los principales desafíos para el realismo científico. Este argumento sugiere que, dado que muchas teorías científicas del pasado que fueron exitosas y aceptadas hoy se consideran falsas, es probable que nuestras teorías actuales también lo sean en el futuro. Los explicacionistas, incluyendo a Cordero, buscan refutar esta conclusión pesimista.
Cordero, al igual que otros explicacionistas como Stathis Psillos, argumenta que, a pesar de la falta de referencia de algunos términos en teorías pasadas, estas teorías predictivamente exitosas a menudo contienen enunciados que nos resultan familiares y que se conservan en teorías posteriores. Por ejemplo, aunque el concepto de "éter luminífero" haya desaparecido, términos como "ondas", "interferencia" o "luz" persisten.
Sin embargo, Cordero señala que este análisis requiere un cuidadoso trabajo de criba histórica para identificar qué partes de las teorías pasadas fueron verdaderamente responsables de su éxito y evitar una justificación a posteriori basada en nuestro conocimiento actual. Propone un enfoque sincrónico, inspirado en Lakatos, para evaluar las teorías, identificando las partes "anquilosadas" o "ociosas" observando cómo toleran ser sustituidas y cómo afecta esto al resto del sistema teórico.
A través de su análisis, Cordero defiende una forma de realismo selectivo que, si bien reconoce los desafíos planteados por la historia de la ciencia, mantiene la creencia en la existencia de entidades inobservables y en la capacidad de nuestras teorías para capturar aspectos de la realidad, incluso cuando no son completamente verdaderas.
REALISMO FILOSÓFICO: Historia, características, representantes
