Ajo Frito: Mitos, Realidades y Consideraciones sobre su Consumo

El ajo es un alimento tradicional de nuestra gastronomía y su consumo aporta numerosos beneficios para la salud. Fundamentalmente porque es muy nutritivo, ya que contiene minerales y vitaminas como el manganeso, vitaminas B6 y C, selenio, calcio, cobre o potasio. Lo cierto es que tiene rastros de prácticamente todo lo que se necesita para subsistir, aunque en cantidades ínfimas. Además, contiene alicina, con propiedades antibióticas.

Este alimento está lleno de beneficios. Lo decía ya el griego Hipócrates, padre de la medicina moderna, al prescribirlo para tratar problemas respiratorios, digestivos o fatiga. El tiempo y los estudios científicos han servido para confirmar que el ajo incrementa las defensas y mejora la respuesta del organismo ante posibles ataques de virus y bacterias. Además, sirve para tratar infecciones respiratorias y plantarle cara a la tos. También como prebiótico para alimentar las bacterias “buenas” en su tracto digestivo.

Tabla nutricional del ajo

Propiedades y Componentes del Ajo

Las propiedades del ajo pueden explicarse por su contenido en fibra prebiótica y en compuestos azufrados como la aliína, que se transforma en alicina. La alicina es responsable del fuerte olor del ajo y de sus propiedades medicinales. Esta, un componente que no está en el ajo, sino que sólo se libera cuando la aliína, un aminoácido azufrado que sí está presente en él, entra en contacto con el oxígeno.

De todas estas propiedades medicinales es responsable la alicina, que no está en el ajo como tal, sino que es el resultado de que dos de sus componentes -la aliina y la alinasa- entren en contacto. Es producto de la reacción que se produce al picar o machacar un diente de ajo crudo (también al masticarlo). Una de sus características es que la alicina (el contenido medio en el jugo del ajo es de 4 miligramos por gramo) es muy volátil y su efecto tan inmediato que en apenas segundos llega a los pulmones, y por eso se considera apropiado para tratar infecciones respiratorias. Es incluso capaz de atravesar la piel y alcanzar los capilares sanguíneos.

Algunos de sus principios activos se encuentran en los extractos que se venden en tiendas naturistas y herbolarios, pero los efectos son distintos según el método por el que se han obtenido. El extracto de ajo madurado (EAM), compuesto por ajo que se deja madurar durante 20 meses como mínimo, contiene compuestos activos más estables que la mayoría de las formas. El consumo de complementos de ajo en esta forma parece proporcionar los mayores beneficios para la salud con los menores efectos adversos.

Beneficios Atribuidos al Ajo

  • Es un potente anticoagulante, ya que evita que las plaquetas de la sangre formen coágulos y también actúa como fibrinolítico.
  • Tiene efectos antibacterianos, siendo capaz de inhibir el crecimiento de bacterias como E. coli, salmonella typhimurium, estafilococos y estreptococos.
  • Es antifúngico.
  • Reduce el colesterol malo y las concentraciones de colesterol total.
  • Actúa sobre la presión sanguínea, reduciéndola ligeramente en dosis grandes.
  • Es antioxidante.
  • Tiene propiedades antitóxicas.
  • Antiviral.
  • Reduce las concentraciones de azúcar en sangre en ayunas.
  • Ayuda a prevenir el resfriado común.
  • Trata la enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA).
  • Incrementa las defensas y mejora la respuesta del organismo ante posibles ataques de virus y bacterias.
  • Actúa como prebiótico para alimentar las bacterias “buenas” en el tracto digestivo.

El Ajo Cocinado y la Pérdida de Propiedades

Muchas personas les gusta cocinar con ajo, sin embargo, el ajo cocinado ha perdido alguna de sus propiedades. El calor neutraliza la alicina y hace que el ajo pierda todas sus propiedades. Basta un minuto de microondas o 45 segundos para desactivarlas.

La alicina desaparece si echamos el ajo inmediatamente en la olla o en la sartén. Por suerte, un simple cambio en la cocina sirve para conseguir que no sea así y, de paso, ahorrarse el fuerte aliento que deja comer el ajo crudo. El truco consiste en tener paciencia. Una vez que se ha picado o triturado el ajo, hay que dejarlo al menos 10 minutos de reposo antes de cocinarlo. Incluso si se consume crudo se debería dejar ese tiempo de acción.

Proceso de preparación del ajo para conservar sus propiedades

Con 10 minutos se genera una elevada cantidad de alicina y no toda desaparece al exponer el ajo al calor. Otra forma de beneficiarse de todas esas propiedades es aumentar la cantidad de ajo que se echa en los platos que pasen por el fuego. De esta manera se permite que la aliína y la alinasa se mezclen para dar lugar a la alicina, que luego resistirá el calor.

Contraindicaciones y Precauciones con el Ajo

Aunque posee múltiples propiedades, su ingesta debe ser con moderación. El ajo, muy usado en la cocina mediterránea, es un condimento con propiedades saludables. Sin embargo, su consumo no es adecuado para todas las personas, especialmente para aquellas con ciertas patologías o que están bajo tratamientos específicos. En ninguna parte se explica qué cantidad de ajo es adecuada para consumir, pero las sobredosis son siempre posibles, incluso con los alimentos más saludables. En el caso del ajo vale la pena tener precaución porque sus propiedades podrían hacerlo contraindicado en algunas situaciones.

¡IMPACTANTES EFECTOS del AJO en TU CUERPO! | TOP 3 ENFERMEDADES MORTALES que MEJORAN con AJO

Personas que Deben Evitar o Moderar el Consumo de Ajo

Existen ciertos grupos de personas que deben tener especial cuidado con el consumo de ajo:

  • Personas que toman medicamentos anticoagulantes: El ajo posee propiedades anticoagulantes naturales que pueden interferir con la coagulación sanguínea. Por lo tanto, su consumo excesivo puede aumentar el riesgo de sangrado, especialmente en personas que toman medicamentos como warfarina o aspirina.
  • Personas con trastornos hemorrágicos: Por la misma razón anterior, aquellos que sufren de trastornos hemorrágicos deben consultar a un profesional de la salud antes de incorporar el ajo en su dieta.
  • Personas programadas para una cirugía: A menudo se recomienda no tomar cápsulas de ajo ni comerlo durante unos días antes de una operación, para prevenir hemorragias durante la operación.
  • Personas con Síndrome de Intestino Irritable (SII) o sensibilidad a los FODMAPs: El ajo contiene fructanos, un tipo de carbohidrato que puede causar hinchazón, gases y dolor de estómago en algunas personas. Para estas personas, el consumo de ajo puede empeorar los síntomas digestivos, por lo que se aconseja limitar su ingesta o buscar alternativas.
  • Personas con Sobrecrecimiento Bacteriano del Intestino Delgado (SIBO): Una variante específica del SIBO es por sulfuro de hidrógeno, donde ciertas bacterias producen este gas en exceso, agravando los síntomas. El ajo, al ser rico en compuestos azufrados, puede empeorar esta condición.
  • Personas con gastritis o reflujo ácido: El ajo puede incrementar la acidez, contribuyendo a la disminución del tono del esfínter esofágico inferior (EEI), desencadenando el reflujo ácido.
  • Diabéticos bajo tratamiento farmacológico: El ajo tiene la capacidad de reducir los niveles de glucosa en sangre. Aunque esto puede ser beneficioso, en personas que toman medicamentos para la diabetes, la combinación podría provocar hipoglucemia (niveles de azúcar en sangre demasiado bajos).
  • Personas con hipertiroidismo: El ajo, al estimular el metabolismo, podría intensificar los síntomas de esta afección, como pérdida de peso involuntaria y latidos cardíacos irregulares.
  • Personas con presión arterial baja (hipotensión): Quienes ya tienen la presión arterial baja, su consumo excesivo podría llevar a hipotensión, causando síntomas como mareos, desmayos y visión borrosa.
  • Personas con alergia o intolerancia al ajo: Aunque es poco común, algunas personas pueden presentar reacciones alérgicas al ajo, manifestándose en síntomas como erupciones cutáneas, dificultad para respirar o inflamación. Además, hay quienes experimentan intolerancia al ajo, lo que provoca molestias digestivas.

Cantidad de Ajo que Puede Ser Tóxica

En estudios realizados con animales de laboratorio se ha podido determinar que por encima de 0,5 g de ajo por kilo de peso corporal se pueden producir daños en el hígado. Una cantidad segura podría ser 0,25 g de ajo por kilo de peso. Para una persona de 70 kg, la cantidad máxima sería de 17.25 g o 6 dientes de ajo. Aunque los estudios hablen de daños potenciales en el hígado con sobredosis de ajo, lo cierto es que las dosis moderadas son beneficiosas para este órgano.

Las personas que comen ajo crudo dos veces por semana o más, tienen un menor riesgo de cáncer de hígado que aquellas que comen ajo crudo con menos frecuencia o nunca. El ajo también reduce el riesgo de hígado graso no alcohólico. El riesgo de hígado graso es más bajo cuando se come ajo crudo de 4 a 6 veces por semana. Sin embargo, si se comía ajo 7 veces o más, el riesgo aumenta ligeramente de nuevo.

Lo que Definitivamente No se Debe Hacer con el Ajo

Lo que nunca debes hacer es tragar los dientes de ajo enteros. Al parecer, esta práctica se recomienda en algunos lugares web para evitar el aliento a ajo. Además de que tragarlo entero no evita el olor ajo, se han contabilizado ya 17 casos de lesiones esofágicas graves por personas que tragaron dientes de ajo enteros, en cantidades de hasta un bulbo de ajo entero a la vez, sin agua. Casi todos los afectados tuvieron que ser operados.

Por otra parte, el ajo triturado puede irritar la piel si entra en contacto con ella (algunas personas se lo aplican en cataplasma sobre el pecho para tratar los resfriados). De hecho, si el contacto se mantiene mucho tiempo se puede producir una "quemadura química".

Peligros de tragar el ajo entero

Interacciones Farmacológicas con el Ajo

Es poco probable que las pequeñas cantidades de ajo que se pueden ingerir como parte de la alimentación causen interacciones farmacológicas. Sin embargo, pueden tomarse cantidades más grandes en forma de suplementos que pueden interaccionar con fármacos que evitan la formación de coágulos de sangre (como la warfarina), lo que aumenta el riesgo de hemorragia. Por tanto, el ajo no se debe comer o tomar como complemento 2 semanas previas a una intervención quirúrgica o antes de un procedimiento dental.

El ajo puede interactuar con los medicamentos utilizados para tratar las infecciones causadas por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) (como saquinavir), disminuyendo su eficacia; además, también puede interactuar con medicamentos que reducen las concentraciones de azúcar en sangre, causando descensos excesivos en dichas concentraciones. El ajo también puede aumentar los efectos de los medicamentos que disminuyen la presión arterial y, por lo tanto, reducir la presión arterial en exceso. El ajo también puede interaccionar con el tacrolimus (un fármaco que se emplea para prevenir el rechazo de un órgano trasplantado), lo que da lugar a un aumento de las concentraciones de tacrolimus y daño hepático. Los estudios realizados en animales han demostrado que el ajo disminuye las concentraciones de isoniazida.

tags: #ajo #frito #toxico