El dolor en las costillas es una molestia común que puede afectar a personas de todas las edades y estilos de vida. Ya sea por una lesión deportiva, una mala postura o una condición médica subyacente, este tipo de dolor puede ser debilitante y preocupante. Afortunadamente, con el conocimiento adecuado y las estrategias correctas, es posible aliviar y prevenir este malestar.
El dolor es el principal síntoma que se presenta en la vida cotidiana en la mayoría de las personas. En consecuencia, a lo largo de los siglos, la búsqueda de tratamientos eficaces para controlar el dolor ha sido una de las tareas primordiales. El dolor es una forma natural de proteger el organismo frente a posibles lesiones tisulares, porque sirve de señal de alarma, alertando a la persona de que algo no va bien.

Anatomía de la parrilla costal: La armadura protectora del cuerpo
La parrilla costal, también conocida como caja torácica, es una estructura ósea y cartilaginosa que protege los órganos vitales del tórax, como el corazón y los pulmones. Comprende:
- 12 pares de costillas: Las siete primeras se denominan “costillas verdaderas” y se conectan directamente al esternón mediante cartílagos costales. Las siguientes tres son “costillas falsas“, que se unen al esternón de forma indirecta.
- El esternón: es un hueso plano y largo de 15 cm de longitud que está conectando con las costillas y protegiendo por la parte delantera a los órganos vitales.
- Las vértebras torácicas o dorsales: son 12 y son más grandes. Se encuentran en la parte media de la columna vertebral, tienen menos movilidad, y se unen a las costillas gracias a su articulación.
En el cuerpo humano hay más de 650 músculos, que nos aportan el 85% del calor corporal, y entre ellos, destacar la importancia de los músculos intercostales que se encuentran entre las costillas. Tienen funciones muy importantes como proteger las vísceras abdomino pélvicas y torácicas, además de intervenir en los movimientos de respiración. Están formados por un conjunto de tres capas musculares:
- Músculos intercostales externos: son los más superficiales, no se insertan en el esternón. No tienen cartílagos costales. Tienen función inspiratoria y elevadora y aproximadora de las costillas.
- Músculos intercostales internos: es el más interno. Tiene función espiratoria, elevadora y aproximadora de las costillas.
- Músculos intercostales íntimos: es la porción profunda del intercostal interno. Está separado por nervios y vasos intercostales. Tienen función aproximadora de las costillas.
Síntomas y signos del dolor en costillas
El paciente sobre todo siente dolor que se define como “experiencia desagradable, emocional y sensitiva, asociado a una lesión tisular actual, potencial o relacionada con la misma”. El dolor es subjetivo y diferente para cada persona y además es uno de los primeros síntomas y puede ser:
- Dolor agudo o punzante: común en lesiones traumáticas o neuralgias.
- Dolor sordo o constante: asociado a inflamaciones o tensión muscular.
- Sensibilidad al tacto: ejercer presión en la zona afectada puede intensificar la sintomatología.
- Dificultad para respirar profundamente: el dolor puede limitar la expansión de la caja torácica, a veces.
- Hinchazón o enrojecimiento de la zona: especialmente en aquellos casos de pacientes que sufren el síndrome de Tietze.
- Dolor referido a otras zonas: sensación de dolor en áreas cercanas, como la espalda o el abdomen.
- Dolor fuerte en la palpación de la zona.
- Dolor irradiado en la región torácica y costal, en forma de calambres u hormigueos.
- El dolor en cuestión de horas pasa de leve a agudo sobre todo con la inspiración profunda, nuestros pulmones al inspirar aumentan de volumen y se expanden, provocando una tracción directa al separarse las costillas.
- Disnea o dificultad para respirar o al toser o al reír.
- Dolor en movimientos de flexión (al doblar el tronco hacia delante), rotación e inclinación.
- Puede haber hematomas.
- Inflamación.
- Dolor al mover el brazo.
NEURALGIA INTERCOSTAL - EJERCICIOS y REMEDIOS - ALIVIAR DOLOR de ESPALDA Fisioterapia Fisiolución
Causas comunes de dolor en costados y costillas
El dolor costal puede tener múltiples causas, algunas son benignas y otras pueden requerir atención médica urgente. Es por eso que un diagnóstico preciso es esencial para orientar el tratamiento.
1. Golpes y traumatismos
Esta es la principal causa de dolor en las costillas que normalmente ocurre debido a caídas, accidentes de tránsito o a la práctica de deportes, causando un dolor constante en las costillas, moretones y dificultad para mover el tronco. En la mayoría de los casos, los golpes son leves y sólo causan tan solo un estiramiento en los músculos, pero hay otras situaciones más graves en las que puede ocurrir una fractura.
Qué hacer: Se aconseja mantener reposo para permitir que los músculos se recuperen, sin embargo, también se pueden aplicar compresas frías sobre la región afectada, especialmente si aparecen moretones. Si el dolor es muy intenso y dificulta la respiración o si se sospecha de una fractura es muy importante acudir al hospital, para que le realicen una radiografía e iniciar el tratamiento.
2. Esguince intercostal
Esta dolencia es una de las grandes desconocidas, y, sin embargo, el esguince intercostal es una de las patologías más frecuentes, que afecta a personas de diferentes edades, y que más consultas genera en Atención Primaria. El especialista define el esguince intercostal como “una lesión en los músculos o ligamentos que se encuentran entre las costillas”, y que no hay que confundir con contractura intercostal, que se trata de una contractura involuntaria de los músculos que están entre las costillas. Los esguinces intercostales suelen ser habituales muy cerca de la columna vertebral, entre las vértebras D4 y D8, y pueden producirse por diversos factores como:
- Problemas posturales con mala postura corporal, ya sea mantenida o forzada, por ejemplo, durante la noche si no paras de girar en la cama y adoptas malas posturas.
- Catarros muy fuertes, con tos continua y forzada, en el que realizas de manera espontánea una contracción brusca del torso.
- Inflamación de los nervios intercostales.
- Golpe directo en la zona de las costillas, en el caso del futbol, rugby.
- Sobreesfuerzo con giro brusco del tronco por ejemplo cuando coges una maleta del compartimento del avión, o jugando al golf.
- Traumatismos abdominales como accidentes a gran velocidad por ejemplo accidentes de tráfico.
- Tumores.
- Embarazos.

3. Costocondritis y Síndrome de Tietze
La costocondritis es la causa más frecuente de dolor en las costillas cuando no existe una causa específica como un golpe en el pecho, por ejemplo. Se produce debido a la inflamación de los cartílagos que conectan las costillas superiores al hueso del esternón y, por lo tanto, es común sentir una intensa sensibilidad en la región entre los pezones, especialmente al hacer presión sobre la región. La costocondritis es una afección inflamatoria que afecta el cartílago que conecta las costillas con el esternón, provocando dolor en la parte frontal del pecho. Aunque es una causa frecuente de dolor torácico no relacionado con el corazón, puede generar preocupación debido a la intensidad de los síntomas, que suelen simular problemas cardíacos.
A menudo, el síndrome de Tietze se presenta en adolescentes y adultos jóvenes, y con la misma frecuencia en hombres y mujeres. El Síndrome de Tietze consiste en la inflamación del tejido cartilaginoso que une la costilla con el esternón. Este síndrome se produce debido al mal funcionamiento de los componentes de la caja torácica, provocado por una rigidez a nivel de las vértebras dorsales. Se sabe que existen factores de riesgo que pueden predisponer a su aparición. En principio, se cree que tiende a aparecer luego de haber padecido infecciones respiratorias o traumas directos sobre la zona.
La manifestación clínica es la de un estado inflamatorio generalizado con un gran edema de las articulaciones condroesternales. El cuadro inflamatorio de los cartílagos costales que desarrolla este síndrome suele tener un inicio agudo, localizado y por lo general unilateral. Esta enfermedad es muy poco común, sus cifras representan menos de 5:100.000. Aunque, representa alto nivel de recurrencia una vez padecida.
Factores de riesgo: La costocondritis aparece con mayor frecuencia en mujeres mayores de 40 años. Esta afección tiene la peculiaridad de presentarse en adultos en el cartílago costal de las segundas, terceras y cuartas costillas. Mientras que, en personas más jóvenes y niños suelen afectarse los últimos cartílagos costales.
Causas: En general, la costocondritis no tiene una causa clara. Sin embargo, la costocondritis puede estar asociada a traumatismos, enfermedades y otras tensiones físicas, como tos grave. En raras ocasiones, infecciones virales, bacterianas o fúngicas pueden inflamar el cartílago costal.
Qué hacer: Si tienes dolor de pecho, busca atención médica de urgencia para descartar causas que pueden poner en riesgo la vida, como un ataque cardíaco. Es importante destacar que, aunque el dolor en el pecho puede ser alarmante, la costocondritis no está asociada a problemas cardíacos. El tratamiento de la costocondritis suele enfocarse en aliviar el dolor y reducir la inflamación.
4. Pleuritis
La pleuritis es un problema inflamatorio que afecta a la pleura, una fina capa de tejido que recubre los pulmones y el interior de la región torácica.
Qué hacer: Es importante acudir al hospital para iniciar el tratamiento con antibióticos directamente en la vena y aliviar la inflamación, en aquellos casos donde la pleuritis es ocasionada por una infección bacteriana. Además de esto, puede ser necesario hacer terapia respiratoria durante 2 semanas.
5. Fibromialgia
La fibromialgia es un tipo de dolor crónico que puede afectar a diferentes partes del cuerpo, y de la cual aún no se sabe la causa específica. Esta enfermedad puede surgir a cualquier edad, especialmente entre los 30 y los 60 años.
Qué hacer: No existe una forma específica de tratar la fibromialgia; sin embargo, algunas técnicas como realizar acupuntura, fisioterapia o invertir en una alimentación rica en omega-3 puede ayudar a mejorar la calidad de vida.
6. Osteoporosis
La osteoporosis es una enfermedad en la que los huesos se vuelven más frágiles y susceptibles a fracturas.
Qué hacer: El tratamiento de la osteoporosis debe ser indicado por el traumatólogo e incluye el uso de medicamentos como los bifosfonatos, por ejemplo, hormonas, suplementos de vitamina D y calcio, cambios en la dieta y la realización de ejercicio físico, además del tratamiento de los huesos fracturados.
7. Cáncer de pulmón
Aunque sea una causa mucho más rara, el surgimiento de un dolor en la región del pecho en conjunto con dolor en las costillas, puede ser señal de cáncer en el pulmón.
Qué hacer: El tratamiento para el cáncer debe iniciarse lo antes posible para garantizar que haya una mayor probabilidad de cura, por lo que si se sospecha de su existencia es muy importante consultar al neumólogo.
8. Embolia pulmonar
Si se sospecha de una embolia pulmonar, es importante acudir rápidamente al hospital, ya que el tratamiento debe iniciarse para retirar el coágulo del pulmón y permitir que la sangre vuelva a circular libremente.
9. Dolor en el lado izquierdo del cuerpo
El dolor en el costado izquierdo es una molestia relativamente común que puede aparecer de forma repentina o progresiva. A veces se trata de una simple contractura muscular, pero en otras ocasiones puede estar relacionado con estructuras internas como el colon, los riñones o incluso el bazo. Esta zona del cuerpo integra músculos, nervios, parte del sistema digestivo y estructuras renales. Cualquiera de ellas puede generar dolor cuando existe inflamación, irritación o una alteración de su funcionamiento.
- Las contracturas son una de las causas más habituales. Se producen por malas posturas, movimientos repetitivos, sedentarismo o cargas mal ejecutadas.
- La irritación de los nervios intercostales provoca un dolor punzante que puede intensificarse al respirar profundamente, girar el tronco o toser.
- El sistema digestivo puede producir dolor referido hacia el costado izquierdo.
- El bazo, ubicado en la parte superior izquierda del abdomen, puede inflamarse debido a golpes, sobrecargas físicas o infecciones.
Diagnóstico del dolor costal
El proceso diagnóstico combina la historia clínica, la exploración física y, cuando es necesario, el apoyo de estudios por imagen o pruebas funcionales. En la actualidad no existe ninguna prueba específica que confirme la presencia del Síndrome de Tietze. El diagnóstico de esta condición se basa principalmente en la clínica y la exploración física.
1. Historia clínica (anamnesis)
Se recaba la información sobre el origen del dolor. El diagnóstico de la costocondritis generalmente se basa en el historial clínico del paciente y en un examen físico. El médico palpará las articulaciones costocondrales para verificar si hay dolor o sensibilidad en el área afectada.
2. Exploración física y funcional
Mediante la inspección, palpación, pruebas ortopédicas y neurológicas, el profesional puede identificar con mayor precisión la estructura o sistema afectado.
- Palpación: dolor localizado (puede indicar fractura, fisura o contusión), dolor en unión costocondral (puede sugerir costocondritis o síndrome de Tietze), dolor en la espalda torácica (puede estar relacionado con disfunción vertebral o neuralgia intercostal).
- Pruebas de movilidad torácica: se analiza cómo se expande la caja torácica al respirar profundamente. Restricciones y asimetrías pueden evidenciar contracturas musculares, rigidez vertebral o alteraciones fasciales.
- Pruebas neurológicas: se evalúa la existencia de compromiso nervioso (como neuralgia intercostal), mediante percusión, sensibilidad y pruebas de tensión neural.
- Observación postural: la postura general del paciente puede evidenciar cifosis dorsal, escoliosis o desequilibrios musculares que predisponen al dolor costal.
3. Estudios por imagen
Cuando hay sospecha de una causa estructural o patología subyacente más grave. Sin embargo, se sugieren técnicas radiológicas para confirmar el diagnóstico.
- Radiografía de tórax o parrilla costal: útil para detectar fracturas costales, desviaciones torácicas, o confirmar el estado óseo. También se usa para descartar patologías pulmonares como neumonía, neumotórax o masas torácicas.
- Tomografía computarizada (TC): mayor sensibilidad que la radiografía para lesiones óseas finas o en zonas difíciles de visualizar. Útil en casos de traumatismos complejos o sospechas de metástasis óseas.
- Resonancia magnética (RMN): ideal para ver los tejidos blandos como el cartílago costal, músculos intercostales, médula espinal o hernias discales torácicas que puedan causar dolor referido.
- Ecografía musculoesquelética: permite visualizar los tejidos blandos superficiales, hematomas, roturas musculares o bursitis costales. Muy útil en fisioterapia para hacer seguimiento del tratamiento, en casos que lo necesiten.
4. Pruebas complementarias según sospecha clínica
- Análisis de sangre: para evaluar infecciones, procesos inflamatorios o enfermedades reumáticas.
- Electrocardiograma (ECG): si se sospecha que el dolor puede tener origen cardíaco y estar llevando a confusión con un dolor localizado de la costilla.
- Pruebas de función pulmonar: si se asocia disnea, fatiga o patologías respiratorias previas.
- Gammagrafía ósea: para detectar microfracturas, metástasis o procesos inflamatorios óseos.
5. Diagnóstico diferencial
No todos los dolores costales son iguales. Una parte esencial del diagnóstico es diferenciar el dolor costal de otras causas que pueden producir síntomas similares.
| Tipo de dolor | Posible causa no costal | Cómo diferenciarlo |
|---|---|---|
| Dolor en el lado izquierdo | Infarto de miocardio, angina | Asociado a náuseas, palidez, dolor irradiado a brazo |
| Dolor al respirar profundo | Pleuritis, embolia pulmonar | Asociado a disnea, tos, fiebre |
| Dolor irradiado a espalda | Cólico renal, úlcera péptica | Puede acompañarse de vómitos o hematuria |
| Dolor punzante con parestesia | Neuralgia intercostal, herpes zóster | Puede haber ampollas o hipersensibilidad cutánea |
Tratamiento para el dolor en costados y costillas
El tratamiento del dolor costal dependerá fundamentalmente de la causa que lo haya originado. Cabe destacar que es fundamental seguir las indicaciones médicas y no automedicarse, en ningún caso.
1. Tratamiento médico
- Fracturas: generalmente se tratan con reposo y control del dolor, ya que las costillas suelen sanar por sí solas y no suelen requerir extras. Es cierto que, en algunas fracturas complicadas, especialmente después de grandes traumatismos, pueden requerir cirugía o ayudas externas para su correcto abordaje.
- Inflamaciones: uso de antiinflamatorios no esteroideos y, en algunos casos, infiltraciones locales, en caso de gran inflamación que no cede y que dificulta la respiración normal y las actividades de la vida diaria.
- Neuralgias: medicamentos específicos para el dolor de tipo neuropático (nervioso) y terapias complementarias, como la fisioterapia.
- Infecciones: tratamiento antibiótico o antiviral, según corresponda.
- En fase aguda: cuando el paciente está muy dolorido, se empezará el tratamiento de forma muy suave. Se recomienda la ingesta de antiinflamatorios, como el ibuprofeno, y conseguir reducir si está inflamada la zona afectada. Aplicación de anestésicos o corticoides en la zona dolorida. También la colocación de vendajes disminuye los síntomas.

2. Tratamiento de fisioterapia
La fisioterapia no sólo trata el dolor costal de manera efectiva, sino que también aborda sus causas subyacentes y previene recurrencias. El abordaje fisioterapéutico debe ser individualizado, teniendo en cuenta el origen del dolor (traumático, inflamatorio, neurológico, postural, respiratorio, etc.), la edad del paciente, el nivel de actividad física y la presencia de otras patologías que puedan interferir. En Clínica Integrativa, se aborda el dolor en el costado izquierdo desde una perspectiva global, precisa y personalizada.
Antes de cualquier intervención, el fisioterapeuta debe realizar una valoración exhaustiva, que incluye: anamnesis (historia clínica y síntomas), evaluación postural y biomecánica, palpación de la parrilla costal y tejidos blandos, pruebas de movilidad torácica y respiratorias, evaluación de la musculatura intercostal, diafragma y paravertebrales; detección de restricciones fasciales, hipomovilidades o puntos gatillo miofasciales. Todo ello permite diseñar un plan de tratamiento personalizado y eficaz para acabar con el dolor de las costillas. Las intervenciones en fisioterapia, teniendo en cuenta todo lo anterior, pueden abarcar:
- Terapia manual: Las técnicas de terapia manual son fundamentales para disminuir la tensión muscular, restaurar la movilidad costal y aliviar el dolor:
- Movilizaciones costovertebrales y costotransversas: su objetivo es mejorar la movilidad de las articulaciones entre las costillas y la columna torácica, especialmente útiles si hay rigidez por posturas mantenidas o hipomovilidad vertebral.
- Masoterapia y liberación miofascial: técnicas de masaje profundo, drenaje y fricción de la musculatura intercostal, dorsal ancho, serrato anterior, pectorales y paravertebrales. Liberación de la fascia torácica y diafragmática para aliviar restricciones que afectan a la movilidad respiratoria y funcional.
- Tratamiento de puntos gatillo miofasciales: aplicación de presión isquémica o técnicas como la punción seca (cuando esté indicada y autorizada), sobre puntos dolorosos de los músculos costales, que pueden irradiar dolor hacia el tórax, espalda o abdomen.
- Técnicas de estiramiento pasivo: estiramientos suaves y progresivos de la musculatura implicada, que favorecen la oxigenación tisular, la elasticidad y la relajación muscular.
- Agentes físicos y electroterapia: Dependiendo del tipo de dolor, se pueden emplear herramientas de electroterapia para aliviar la sintomatología y mejorar el estado de los tejidos:
- TENS: reduce el umbral del dolor mediante la estimulación de las fibras nerviosas sensoriales. Útil especialmente en neuralgias intercostales.
- Diatermia: con efecto térmico en casos subagudos y crónicos, y efecto atérmico en casos agudos, para mejorar la circulación y recuperación del tejido. En fase subaguda, una de las técnicas más efectivas es la radiofrecuencia por diatermia, aplicando calor en la zona se vasculariza, aumentando la elasticidad y la recuperación de los tejidos. Además, se logra disminuir la rigidez muscular y el dolor.
- Bomba diamagnética: de la misma manera que la diatermia, sirve para mejorar la circulación y fomentar la regeneración del tejido, así como disminuir el dolor. Sirve de gran ayuda también con aquellos dolores costales de origen nervioso.
- Ejercicios de respiración: El dolor costal suele alterar el patrón respiratorio, provocando respiraciones superficiales, rigidez torácica y sobreuso del cuello y la zona escapular, generando compensaciones, además del dolor que ya se padece. Los ejercicios respiratorios tienen como finalidad restaurar una respiración diafragmática y costal eficaz, aumentar la expansión de la caja torácica y mejorar la oxigenación. Los ejercicios respiratorios ayudan a fortalecer los músculos del abdomen y del suelo pélvico y relajan toda la musculatura del cuerpo, logrando disminuir el estrés e incrementando la expansión torácica.
- Estiramientos: Ayudan a mantener la flexibilidad y movilidad de la musculatura intercostal y la caja torácica. Una caja torácica rígida o desequilibrada puede perpetuar el dolor. La fisioterapia incluye estiramientos activos y movilidad articular para restaurar la amplitud del movimiento costal:
- Estiramiento de pectoral mayor y menor: para liberar la parte anterior del tórax.
- Estiramiento del dorsal ancho y serrato anterior: mejoran la movilidad lateral y posterior del tórax.
- Estiramiento de trapecio y escalenos: si hay sobreuso accesorio por dificultad respiratoria, es decir, compensación con estos músculos.
- Estiramiento de intercostales y oblicuos: mejoran la expansión costal.
- Movilidad activa: inclinaciones torácicas, rotaciones suaves de tronco, círculos con los hombros y movilidad escapular sincronizada con la respiración.
- Vendaje neuromuscular: Aplicación de cintas especiales, denominadas kinesiotape, para proporcionar soporte y aliviar el dolor. Su función principal es: disminuir el dolor mediante estimulación de mecanorreceptores, favorecer la circulación y el drenaje linfático y proporcionar soporte sin limitar el movimiento. En la zona costal se aplica siguiendo la dirección de las costillas, con técnicas específicas para estabilizar zonas inflamadas o dolorosas (como la costocondritis o tras una fisura).
- Reeducación postural y ejercicio terapéutico: El dolor en las costillas a menudo está vinculado a malos hábitos posturales, especialmente en personas sedentarias o con trabajos de oficina. Un buen programa fisioterapéutico incorpora:
- Corrección de la postura estática y dinámica.
- Educación ergonómica: posición en el escritorio, manejo de cargas, higiene postural.
- Fortalecimiento de CORE y musculatura estabilizadora torácica.
- Ejercicios funcionales adaptados al estilo de vida y necesidades del paciente.
- Realizar ejercicios isométricos de Core. Ejercicios que comprenden toda la región abdominal y la parte baja de la espalda. Se consigue mejora la reparación, equilibrar la postura, y de esta forma corregir problemas posturales, facilitar la coordinación y el equilibrio de nuestro cuerpo, estos ejercicios se realizarán de forma gradual y dependiendo de la fuerza que tenga cada persona.
- Otras terapias: Reeducación postural global (RPG), Método McKenzie, Pilates terapéutico.
- Educación al paciente: es fundamental que el paciente entienda los factores que provocan o agravan su dolor, cómo adaptar su actividad diaria (evitar esfuerzos, controlar la tos, ajustar posturas) y por qué debe mantener los ejercicios a largo plazo para prevenir recaídas.

3. Acupuntura y Medicina Tradicional China (MTC)
El aspecto clave de la Medicina Tradicional China (MTC) es el tratamiento basado en la diferenciación, que implica la búsqueda del origen de la patología observando sistemáticamente los signos y síntomas de los pacientes, así como cualquier otra información. En MTC el organismo mantiene un equilibrio entre los principios de yin y yang, así como entre el Qi y la Sangre. El Qi y la Sangre viajan por el organismo a través de vías bien definidas, denominadas meridianos.
Cuando no hay suficiente Qi ni Sangre (Vacío o Deficiencia), o cuando se quedan obstruidos en una zona (Plenitud o Exceso), se produce un desequilibrio entre yin y yang, una falta de armonía en los meridianos, y los órganos internos no pueden funcionar óptimamente. La acupuntura produce un estímulo nervioso que asciende por la médula espinal hasta el cerebro y allí libera betaendorfinas y otras moléculas de la familia de la morfina, pero sin efectos secundarios.
La fibromialgia es un tipo de dolor crónico que puede afectar a diferentes partes del cuerpo, y de la cual aún no se sabe la causa específica. Algunas técnicas como realizar acupuntura, fisioterapia o invertir en una alimentación rica en omega-3 puede ayudar a mejorar la calidad de vida. El dolor, y sobre todo el crónico, interfiere en la vida normal y en la actividad física. Incluso podríamos afirmar que este tipo de dolor a menudo reduce la calidad de vida de la persona a nivel psicológico, sociológico y fisiológico.
En definitiva, según el diagnóstico de la MTC, la hernia se produce por un Estancamiento de Qi (la energía que circula a través de los meridianos), Estasis o estancamiento de Sangre e Insuficiencia de Riñón e Hígado. Al haber carencia de Qi, la sangre no circula como debería y el cuerpo se debilita, especialmente los músculos que, al no estar bien nutridos, generan dolor en el paciente. Por tanto, la función de la acupuntura es reducir la contractura muscular y el bloqueo que producen las hernias, además de nutrir. Los puntos de acupuntura utilizados pueden incluir IG4 y H3 (puntos fuente), VB34 (punto Mar), DM 14 (punto de encuentro de todos los meridianos yang, favorece la circulación del Yang Qi en los meridianos y alivia el dolor cervical), y V17 (punto doloroso que presenta la paciente y tiene relación con el diafragma).

4. Otros enfoques
- Gestión del estrés y ejercicios de relajación: para reducir la tensión y los niveles de ansiedad que pueden provocar la aparición de este síndrome.
- Plantas medicinales y alimentación: teniendo en cuenta que las disfunciones de algunos órganos digestivos pueden promover la aparición de esta patología, la indicación de plantas medicinales específicas y un cambio en los hábitos alimenticios (asesoramiento nutricional) puede mejorar el funcionamiento de esos órganos, lo que consecuentemente disminuye los factores causales de la inflamación.
Prevención del dolor costal
Para prevenir futuros episodios de costocondritis, es importante evitar lesiones, sobrecargas y mantener una buena postura. Podemos realizar diversas actividades de prevención para evitar desarrollar dolor en las costillas:
- Mantener una buena postura: evita encorvarte y asegúrate de que la espalda esté alineada correctamente y bien apoyada, especialmente cuando estés trabajando, que es donde pasas más horas inmóvil.
- Fortalecer la musculatura torácica: ejercicios específicos pueden mejorar la estabilidad y resistencia de la zona costal.
- Evita movimientos bruscos: especialmente al levantar objetos pesados o realizar giros repentinos.
- Usa equipo adecuado de protección: en deportes de contacto o actividades de riesgo, especialmente.
- Control de enfermedades respiratorias: tratar adecuadamente afecciones como la tos crónica, EPOC, infecciones recurrentes o asma, por ejemplo, puede evitar tensiones en la caja torácica y prevenir inflamaciones y dolor.
- Realiza ejercicios de calentamiento: de manera suave y progresiva y termina con ejercicios de estiramiento y movilidad.
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