Abono Verde con Lentejas y Cereales: Guía Completa para una Agricultura Sostenible

Los abonos verdes son plantas, generalmente de crecimiento rápido, que se cultivan con el propósito de mejorar las condiciones del suelo. Esta práctica, que implica cortar y enterrar estas plantas en el mismo lugar donde fueron sembradas, es altamente recomendable para optimizar las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo.

Abono verde en el campo

¿Qué es el Abono Verde?

El abono verde se refiere a plantas que no se cultivan para obtener frutos, sino para proporcionar al suelo un «descanso activo». Este proceso permite que los cultivos se recarguen de fertilidad, controlen las malas hierbas y mejoren la estructura del suelo. Actúan como fertilizantes naturales y protegen el suelo de la lluvia y el calor excesivo.

Utilizado desde la antigüedad por diversas civilizaciones, el abono verde ha resurgido en la actualidad gracias a movimientos como la permacultura y la agricultura regenerativa, que promueven la vida microbacteriana y el cuidado de los suelos a través de diseños que imitan la naturaleza.

La mayoría de los abonos verdes poseen raíces profundas que airean y descompactan el suelo, disolviendo los elementos minerales del subsuelo y mejorando su fertilidad. Por esta razón, los abonos verdes nunca deben arrancarse, solo cortarse.

Beneficios Clave de los Abonos Verdes

1. Aumento de la Fertilidad del Suelo

Los abonos verdes aportan materia orgánica al suelo, mejorando sus propiedades físicas, químicas y microbiológicas. Aumentan la permeabilidad, la oxigenación y la riqueza de nutrientes. El mayor beneficio es la capacidad de estas especies para fijar nitrógeno atmosférico, incrementando así el nitrógeno en el suelo, un nutriente esencial para el crecimiento de las plantas.

Esquema de la fijación de nitrógeno en el suelo

2. Protección del Suelo contra la Desecación y la Erosión

Al estar cubierto por una capa de vegetación, el suelo se protege de agentes atmosféricos como lluvias y heladas en invierno, y de la desecación en verano. Esto ayuda a mantener la vida en el suelo por más tiempo, ya que las fluctuaciones de temperatura y humedad no son tan pronunciadas.

Las leguminosas con doseles densos de hojas eliminan las malezas al cubrir el suelo con sombra, protegiéndolo también de la erosión y las temperaturas extremas. En el trópico cálido, la reducción de la exposición solar mantiene un ambiente propicio para la vida en el suelo.

¿ Qué es el ABONO VERDE? 🌱 Usos y Beneficios (EXPLICACIÓN RÁPIDA)

3. Dinamización de los Procesos Biológicos del Suelo

La integración de leguminosas en los sistemas de cultivo permite a los pequeños productores, especialmente en contextos de bajos recursos, invertir en la salud y resistencia a largo plazo de sus suelos. La biomasa de las leguminosas, rica en nitrógeno y otros nutrientes como fósforo y potasio, es devuelta al suelo al quedar los residuos en el campo. Cuando la cubierta vegetal de leguminosas se combina con prácticas que evitan la erosión del suelo, el material orgánico añadido ayuda a mantener y mejorar la fertilidad.

Leguminosas en Abono Verde: La Clave de la Fijación de Nitrógeno

Los abonos verdes/cultivos de cobertura (AVCC) son plantas utilizadas para cubrir y mejorar los suelos, impactando positivamente la ecología de la tierra y otros cultivos. Aunque se pueden usar muchas plantas como AVCC, las leguminosas, que pertenecen a la familia de las fabáceas, son especialmente valoradas. Estas plantas son conocidas por su capacidad, en conjunto con las bacterias del suelo, de transformar el nitrógeno de la atmósfera en nitrógeno fijo que las plantas pueden absorber.

Las tierras disponibles para los pequeños productores a menudo presentan condiciones difíciles para el crecimiento (demasiado húmedas, secas, escarpadas, erosionadas, ácidas, alcalinas, salinas o no fértiles). El nitrógeno es uno de los nutrientes más escasos en estas tierras marginales/degradadas. Gracias a su capacidad de utilizar nitrógeno atmosférico, las leguminosas pueden crecer en suelos deficientes en nitrógeno. Muchas leguminosas tropicales también poseen extensos sistemas radiculares que pueden obtener humedad y nutrientes desde las profundidades del suelo. Además, son diversas y se adaptan a climas húmedos o más áridos.

El Papel de los Nódulos Radiculares

La fijación de nitrógeno comienza de dos a tres semanas después de la infección con rizobacterias. Es una buena práctica examinar los nódulos de las raíces (hinchazón) de las plantas leguminosas. Un nódulo colonizado por bacterias fijadoras de nitrógeno debe ser fácil de desprender de la raíz. Al cortarlo por la mitad, un color entre rosado/rojo a púrpura indica la presencia de leghemoglobina, lo que a su vez señala que las bacterias están fijando nitrógeno activamente. Un color verde o casi blanco, en cambio, es señal de una fijación inefectiva o de la ausencia de la bacteria rizobiana necesaria.

Nódulos radiculares de leguminosas con coloración rosada

La inoculación con la bacteria apropiada puede fortalecer la fijación de nitrógeno, especialmente la primera vez que una leguminosa se siembra en un área.

Plantas Recomendadas para Abono Verde

  • Leguminosas: Guisantes, vezas, tréboles, lentejas. Son muy interesantes en las primeras fases del huerto para acondicionar el suelo y controlar las malas hierbas.
    • Veza común (Vicia sativa): Sus raíces almacenan nitrógeno que se incorpora al suelo al triturarlas. Forma una capa de humus que ayuda a la vida microbiana y asfixia las posibles "malas hierbas" debido a su alta tasa de crecimiento y densidad.
  • Crucíferas: Colza, mostaza blanca, rábano. Recomendables en suelos pobres en materia orgánica, ya que son poco exigentes y de crecimiento rápido.
    • Mostaza blanca (Sinapis alba): Sus raíces mejoran la estructura de la tierra, reconstruyen las reservas orgánicas del suelo y retienen nitratos.
  • Gramíneas: Centeno, cebada o avena. Generalmente se asocian con leguminosas para mantener una proporción adecuada de carbono-nitrógeno, ya que son ricas en carbono.
    • Centeno (Secale cereale): Sus raíces captan agua y la mantienen a poca profundidad. Bloquea el crecimiento de malas hierbas mediante toxinas segregadas por la misma planta.
Muestra de semillas de varias leguminosas

Selección de Leguminosas: Factores a Considerar

El éxito o el fracaso de la integración de leguminosas depende en gran medida de la elección de la(s) especie(s) apropiada(s). Es crucial seleccionar leguminosas que crezcan bien en las condiciones locales y en suelos específicos.

Condiciones del Suelo

La textura del suelo y el desempeño de las leguminosas están relacionados. Los suelos de textura fina y arcillosos retienen agua y nutrientes, pero pueden restringir el crecimiento de las raíces. Los suelos ásperos y arenosos suelen ser bajos en fertilidad y no retienen la humedad. Aunque los suelos de textura media son los mejores, los pequeños productores rara vez tienen suelos ideales. Por ello, se debe buscar una leguminosa que se desarrolle bien, aunque no de manera óptima, en suelos menos ideales.

La fijación biológica de N está influida por muchos factores: la humedad en el suelo, la acidez y los nutrientes. Una humedad del suelo demasiado alta limita la difusión de gas N y oxígeno a los nódulos, mientras que una humedad demasiado baja afecta a toda la planta y a los nódulos. La fijación biológica de N es sensible a pH bajo, así como a una mayor cantidad de aluminio (Al) y concentraciones de manganeso. Dependiendo del pH, el encalado también mejorará el rendimiento general. La simbiosis entre plantas fijadoras de N y bacterias Rhizobium requiere potasio, calcio, molibdeno, hierro, boro y cobalto. El calcio aumenta la capacidad de fijación y el fósforo aumenta la nodulación.

Hábitos de Crecimiento

Las leguminosas varían en sus hábitos de crecimiento. Algunas variedades de caupí, frijol lablab y frijol terciopelo poseen enredaderas extensas que se extienden rápidamente y cubren el suelo, lo que significa más mulch. Otras, como el gandul (Cajanus cajan), el cáñamo de la India y la tephrosia (Tephrosia vogelii y T. candida), son más erectas con un hábito de crecimiento tipo arbusto. Las leguminosas de corto tamaño y compactas ofrecen ventajas como maduración temprana, facilidad de siembra y cosecha mecánica, y mínima interferencia con los cereales vecinos, aunque no producen grandes cantidades de biomasa.

Comparativa de variedades de gandul con diferentes hábitos de crecimiento

Consideraciones Económicas y de Uso Múltiple

Los productores con recursos limitados difícilmente dedicarán tierra y mano de obra a cultivar una leguminosa solo para mejorar el suelo. Por ello, es ideal seleccionar leguminosas multipropósito. Si una leguminosa cubre bien el suelo, puede reducir el trabajo de desmalezado. Si produce frijoles comestibles o forraje para animales, puede reducir los costos de alimentos y generar ingresos. Integrar leguminosas en la producción de granos básicos de cereal permite no necesitar una parcela separada para su cultivo, siempre y cuando no compita fuertemente con el cultivo principal.

Cuándo Sembrar el Abono Verde

El abono verde se puede sembrar en varios momentos del año, distinguiendo dos grandes grupos: otoño-invierno y primavera-verano.

  • Tras cultivos veraniegos: El abono verde permanecerá hasta la próxima plantación de primavera-verano. Se recomienda mezclar cereal con leguminosas, como la cebada y la veza.
  • Al terminar cultivos de otoño-invierno: Se sembrarán crucíferas como la mostaza, ya que tiene un ciclo muy corto.

Tras la germinación, crecen más rápido que las malas hierbas, formando una cubierta densa que protege el suelo en un par de meses. A los 3-4 meses de vida, se recomienda cortarlos para que fructifiquen y dejarlos en el mismo lugar una semana. Una vez secos, se entierran en el suelo.

Calendario de siembra de abonos verdes por estación
Estación Abono Verde Recomendado
Primavera Mostaza blanca
Verano Mostaza blanca, centeno y veza
Otoño Centeno
Invierno Veza

Manejo y Planificación de Nutrientes

La agricultura ecológica se basa en la producción y el reciclaje de nutrientes dentro del sistema. Se recomienda que entre el 25% y el 50% de los cultivos en la rotación sean leguminosas para asegurar un suministro adecuado de nitrógeno. La cantidad de N fijado y separado por la cosecha puede variar considerablemente, siendo la más alta la de la alfalfa y soja (hasta 400 kg de N ha-1), mientras que la cantidad común varía de 50 a 200 kg N ha-1.

El nitrógeno del suelo interactúa directamente con la fijación biológica de N a corto y largo plazo. A corto plazo, el aumento del N inorgánico en el suelo (fertilización) reduce su fijación biológica. A largo plazo, la fijación biológica de N conduce a la acumulación de N en el suelo, dominio de la hierba y reducción de su fijación biológica. Sin embargo, existe una relación dinámica entre leguminosas y gramíneas. Las leguminosas proporcionan nutrientes a los cereales y gramíneas, mientras que los cereales y hierbas reducen la disponibilidad de N y mejoran la fijación de N.

Es fundamental que la planificación de la rotación de cultivos garantice saldos positivos de N en general. Por lo tanto, es importante la planificación de la rotación de cultivos con la proporción adecuada de leguminosas y no leguminosas, así como los cultivos comerciales y abonos verdes.

En la producción de forraje, solo los residuos de la cosecha, es decir, rastrojos y las raíces, son fertilizante para el cultivo siguiente. Por lo tanto, se debe tener cuidado de que el N, que se retira del campo para los animales, se ponga de nuevo como abono para mantener el equilibrio de N en el campo. En la agricultura ecológica es especialmente importante tener un equilibrio entre las entradas y salidas de N para asegurar tanto la productividad a corto plazo como la sostenibilidad a largo plazo. Los presupuestos de nutrientes son una herramienta para describir los flujos de N y ayudar en la planificación de la rotación de cultivos.

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