A falta de pan, buenas son tortas: significado, origen y refranes relacionados

La expresión "A falta de pan, buenas son tortas" es un viejo refrán castellano de uso actual que aconseja conformarse con lo que se tiene si no se ha conseguido algo mejor. Este dicho, arraigado en la cultura popular, refleja una actitud de resiliencia y pragmatismo ante la escasez o la adversidad.

El significado del refrán

El significado principal de "A falta de pan, buenas son tortas" es la recomendación de conformarse con lo que se tiene, si no se ha conseguido algo mejor. Este dicho está impregnado de una cierta actitud de resignación frente a una situación dada, pero, bien mirado, no deja de ser optimista. De nada vale "quedarse rascado" y lamentarse de lo que pudo ser y no fue, cuando la situación ya no tiene remedio.

En sentido figurado, quiere decir que cuando no se puede obtener lo esperado, hay que conformarse con lo que nos toca ("esto es lo que hay"). El refrán sugiere expresar gratitud por lo que se tiene o por la situación en la que nos encontramos, aun cuando pudiéramos estar mejor, porque "algo es algo" o, como dice otro dicho afín: "más vale poco que nada".

Si bien podría diferenciarse esta expresión ("más vale poco que nada") de la comentada ("a falta de pan, buenas son las tortas"), ya que en aquella se habla de déficit (exigua cantidad), escasez frente a la ausencia total de algo; mientras que el refrán que nos ocupa hace referencia, en sentido más general, a la poca o mala calidad o cualidades de algo que se posee, independientemente de la cantidad.

El dicho se emplea comúnmente en formas dialógicas (o en una afirmación en sentido autorreferencial) como conclusión o respuesta para alentar a quien se lamenta (o infundir ánimo a sí mismo) por no haber obtenido lo esperado o deseado y que, sin embargo, recibe en su lugar una compensación distinta.

Persona comiendo una torta con resignación, mientras anhela pan

Orígenes y simbolismo gastronómico

La metáfora gastronómica por la que se transmite esta enseñanza se expresa a través de sendos alimentos, cuales son el pan y las tortas. El pan ha sido durante mucho tiempo el alimento básico y, en circunstancias de escasez, casi el único. Sabemos que el pan ya era elaborado por los antiguos egipcios allá por el siglo XX a. de C. A España llegó con los celtíberos en el siglo III a. de C. y desde entonces ha formado parte de nuestra dieta diaria.

El «pan» es un condumio confeccionado a base de harina, por lo común de trigo, agua y levadura, que viene cocido al horno para su consumo. Como alimento guarda una simbología más profunda, ya que junto a las semillas de trigo, los panes son símbolo de fertilidad, de perpetuación, de «multiplicación» y, por ende, de abundancia.

Representación del pan como símbolo de fertilidad y abundancia

Por su parte, la «torta» se hace también con masa de harina, cocida lentamente al horno, pero puede llevar otros ingredientes. De forma redonda, hay tortas saladas y dulces. En el español de Canarias, se le llama a la masa elaborada con raíces de helecho, tostada, molida y cocida al horno, que se comía en los años de gran escasez.

En definitiva, la torta se trata de una vianda que sirve de frugal alimento en épocas de carestía y, por tanto, viene asociado en el imaginario colectivo a la austeridad, frente al pan que es el sustento (cotidiano) relacionado, de solito, con la satisfacción o la saciedad. Así se explica este símil que señala que «a falta de pan», es decir, cuando escasea este preciado alimento, «buenas son las tortas», se agradece aquello que se tiene a mano.

Variantes y refranes similares

El esquema "A falta de...bueno-a es/buenos/-as son..." ha originado muchos refranes similares:

  • A falta de caldo, buena es la carne.
  • A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
  • A falta de vaca, buenos son pollos con tocino.
  • A falta de polla, pan y cebolla. (Tiene una variante en la que se observan ciertos cambios formales por motivos rítmicos: A falta de capón, pan y cebollón.)
  • A falta de pan, casabe. (Cuba, República Dominicana).

Además, existen otras expresiones en español que hacen referencia al pan y la necesidad de conformarse, trabajar o aceptar lo que se tiene:

  • Ser más bueno que el pan: Significa precisamente “nada más bueno que el pan”.
  • Aburrirse como un pan sin sal: que empleamos cuando queremos decir que alguien es aburrido, soso o que no tiene gracia cuando habla.
  • Ser más largo que un día sin pan: Se puede aplicar a trabajos que son arduos o laboriosos, o a personas para indicar que son muy altas.
  • Ser pan comido: Significa que una tarea es muy fácil de realizar.
  • Con su pan se lo coma: Indica que alguien debe asumir las consecuencias de sus propias decisiones.
  • Darle a uno con la puerta en las narices: Se utiliza cuando queremos decir que nos ganamos el sustento gracias a nuestro propio esfuerzo, gracias a nuestro trabajo.
  • Día a día / cada día: Que utilizamos para referirnos a cosas cotidianas que hacemos con frecuencia o diariamente.
  • Ganarse el pan: cuando queremos decir que nos ganamos el sustento gracias a nuestro propio esfuerzo, gracias a nuestro trabajo.
  • Más viejo que el pan: Indica que algo es muy antiguo.
  • No tener pan ni peras: Hace referencia a la pobreza.
  • Pan y cebolla: (la cebolla tradicionalmente ha simbolizado la pobreza), estas expresiones sugieren penurias.
  • Dame pan y dime tonto: Se refiere a tomar trabajos moralmente cuestionables si el salario es bueno. Los italianos tienen una expresión similar: “dame pan y échame fuera”.

El Origen del Pan | Mini Documental – Viaje al Comienzo

Contextos de uso

El refrán se ha utilizado en la literatura para ilustrar situaciones de necesidad y adaptación. Por ejemplo:

«Hízose de rogar éste cuanto sufría por una parte la prudencia y exigía por otra el decoro, y teniendo en cuenta sin duda que a buena hambre no hay pan duro, que a falta de pan buenas son tortas, y que más vale pájaro en mano que buitre volando, marchó al fin resignado y majestuoso a representar en tierra extranjera la persona de Alfonso XII» (Luis Coloma, Pequeñeces, 1891=1987. Madrid: Cátedra, p. 57)

El contexto de uso de este refrán suele ser persuasivo, estimativo y volitivo, buscando influir en la actitud de las personas hacia la conformidad y el agradecimiento por lo que se tiene.

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