La costilla cervical es una variación anatómica poco común que puede tener consecuencias significativas para la salud de algunas personas. Se refiere a una costilla adicional que se desarrolla por encima de la primera costilla y que surge de las vértebras cervicales del cuello. Si bien muchas personas con una costilla cervical pueden permanecer asintomáticas, otras pueden experimentar diversos síntomas debido a la compresión de los nervios y vasos sanguíneos cercanos. Comprender sus causas, síntomas, diagnóstico y opciones de tratamiento es esencial para un manejo eficaz.
¿Qué es la Costilla Cervical?
Una costilla cervical (a veces denominada costilla del cuello o de Eva) es una costilla supernumeraria que nace en la séptima vértebra cervical (C7), situándose por encima de la primera costilla esternal. Esta anomalía anatómica se presenta en aproximadamente entre el 0.5 % y el 3 % de la población mundial, lo que la convierte en un evento raro, aunque es la malformación costal más frecuente. En algunos casos, el individuo puede presentar no una, sino dos costillas cervicales.
Las costillas cervicales son anomalías congénitas y pueden variar en tamaño y forma. Si bien algunas personas pueden tener una costilla cervical completamente desarrollada, otras pueden presentar una estructura rudimentaria o fibrosa. Muchos vertebrados, especialmente reptiles, poseen costillas cervicales como una estructura anatómica normal y no patológica.

Anatomía de la Columna Vertebral y su Relación con la Costilla Cervical
Para entender la costilla cervical, es importante comprender la anatomía de la columna vertebral, de donde se origina.
Estructura de la Columna Vertebral
La columna vertebral (espina dorsal o raquis) es una estructura curva compuesta por huesos llamados vértebras que se encuentran interconectados mediante discos intervertebrales cartilaginosos. Es una parte del esqueleto axial y se extiende desde la base del cráneo hasta el vértice del cóccix. La médula espinal recorre el centro de la columna. Es gracias a la columna que se puede girar, doblar y mover el torso en casi cualquier dirección, además de proteger la médula espinal y ayudar a sostener el peso de la parte superior del cuerpo.
Las vértebras varían en tamaño y características, especialmente de una región a otra. Cada vértebra consta de:
- Cuerpo vertebral: Es la parte voluminosa y de forma cilíndrica localizada de manera anterior y que da fuerza a la columna. Se encarga de soportar el peso y su tamaño aumenta a medida que se desciende por la columna vertebral.
- Arco vertebral: Es la estructura que se localiza posteriormente al cuerpo vertebral. Consiste en dos pedículos y dos láminas. Los pedículos contienen las incisuras o escotaduras vertebrales (superior, inferior) que forman el foramen (agujero) intervertebral. Estos forámenes facilitan el paso de los nervios provenientes de la médula espinal. Los pedículos, lámina y cuerpo de cada vértebra forman el foramen vertebral.
- Procesos vertebrales: Hay siete en total partiendo del arco vertebral: un proceso espinoso (posteroinferior), dos procesos transversos (posterolaterales) y cuatro procesos articulares. Estos últimos contienen las facetas o carillas articulares. Los procesos vertebrales sirven además como puntos de unión para ligamentos y músculos de la espalda.
Regiones de la Columna Vertebral
La columna vertebral se divide en varias regiones:
- Vértebras cervicales (C1-C7): Las siete vértebras cervicales forman la columna cervical en el cuello. Se localizan entre el cráneo y las vértebras torácicas y tienen los discos intervertebrales más pequeños y delgados de la columna, pero con mayor capacidad de movimiento. Las vértebras cervicales tienen características distintivas como el foramen transverso, dos tubérculos (anterior, posterior) y un proceso espinoso bifurcado (bífido).
- El atlas (C1) consta de dos arcos (anterior, posterior) y contiene dos masas laterales que se articulan con los cóndilos occipitales del cráneo, sosteniendo su peso y facilitando la articulación y rotación de la cabeza.
- La vértebra prominente (C7) tiene el proceso espinoso más largo y es el hueso que más sobresale en la parte de atrás del cuello, y es de esta vértebra de donde usualmente se origina la costilla cervical.
- Vértebras torácicas (T1-T12): Las doce vértebras torácicas forman la segunda región de la columna vertebral, la columna torácica (espalda alta), y cumplen un rol importante en la formación de la cavidad torácica.
- Vértebras lumbares (L1-L5): Las cinco vértebras lumbares forman la columna lumbar (espalda baja). Tienen los cuerpos vertebrales más grandes de toda la columna vertebral, lo cual facilita la carga de peso.
- Sacro: Consiste en cinco vértebras sacras fusionadas, localizadas entre la columna lumbar y el cóccix, y forma parte de la pelvis.
- Cóccix: Se articula con el sacro y consiste en tres a cuatro vértebras coccígeas fusionadas.
Articulaciones y Ligamentos de la Columna Vertebral
Las vértebras están conectadas por diversas articulaciones y ligamentos:
- Articulaciones intervertebrales: Sínfisis que unen los cuerpos vertebrales adyacentes, formadas por los discos intervertebrales. Estos discos absorben impactos, previenen la fricción y permiten flexibilidad.
- Ligamentos longitudinales: El ligamento longitudinal anterior (limita la extensión) y el ligamento longitudinal posterior (recorre el interior del conducto vertebral).
- Articulaciones cigapofisarias (facetarias): Articulaciones sinoviales que conectan los arcos vertebrales adyacentes, facilitando la flexión y extensión.
- Ligamentos amarillos: Conectan las láminas adyacentes.
- Articulaciones craneovertebrales: Incluyen las articulaciones atlanto-occipitales (entre C1 y el cráneo) y atlanto-axiales (entre C1 y C2).
- Articulaciones costovertebrales: Conectan las vértebras torácicas y las costillas, permitiendo el movimiento de las costillas durante la respiración.

Causas de la Costilla Cervical
Actualmente, no se conocen agentes infecciosos ni factores ambientales directamente relacionados con el desarrollo de las costillas cervicales. Se cree que las costillas cervicales tienen un componente genético, ya que pueden presentarse en familias. Sin embargo, los mecanismos genéticos exactos aún no están claros. Algunos estudios sugieren que ciertos síndromes genéticos, como el síndrome de Turner, pueden aumentar la probabilidad de desarrollar costillas cervicales. Si bien el estilo de vida y la dieta no son la causa directa, mantener un estilo de vida saludable puede ayudar a controlar los síntomas si aparecen.
Clasificación y Prevalencia
La costilla cervical puede ser uni o, más frecuentemente, bilateral. En ocasiones puede acompañarse de otras malformaciones óseas, principalmente de columna. Del punto de vista anatómico se clasifican, de acuerdo con Gruber, en cuatro tipos. Aunque débil, existe cierta correlación entre la clasificación anatómica y la presentación clínica.
La prevalencia de la costilla cervical es de 0,05% a 3% de la población, siendo la malformación costal más frecuente, aunque constituye un evento raro.
Costilla cervical - Qué es y cómo se diagnostica por radiografía
Síntomas y Síndrome de Salida Torácica (SST)
La mayor parte de los casos de costilla cervical no presenta síntoma alguno, y su diagnóstico se debe a un hallazgo casual. Sin embargo, en otros casos, las costillas cervicales pueden causar manifestaciones clínicas, particularmente cuando dan lugar al síndrome de salida torácica (SST).
El SST ocurre debido a la compresión de estructuras neurovasculares, como el plexo braquial o los vasos subclavios, en el interior de la salida torácica. Esta compresión puede ocasionar:
- Síntomas neurógenos: dolor de cuello y hombros, parestesias (entumecimiento u hormigueo) en los brazos y manos, debilidad de los músculos de la mano (especialmente los más externos situados en torno a la base del pulgar), y atrofia tenar. La compresión del plexo braquial puede ser identificada por debilidad de los músculos más externos de la mano situados en torno a la base del pulgar.
- Síntomas vasculares: alteraciones del flujo sanguíneo a las manos, claudicación dolorosa de esfuerzo, frialdad, palidez, relleno capilar lento y pérdida de pulso. En los casos de compromiso venoso, puede presentarse edema generalizado del miembro, con cianosis y eventual circulación colateral. En los arteriales puede incluso desarrollarse aneurisma subclavio, con fenómenos embólicos del miembro o de territorios encefálicos dependientes de la vertebral.
Los asociados a costillas cervicales se ven casi exclusivamente frente a los tipos III y IV de Gruber. Es importante destacar que cualquiera de estos síntomas graves son excepcionales en la edad pediátrica, predominando entre la tercera y quinta décadas de la vida.
Del 11% de los casos pediátricos sintomáticos, la mayoría se presenta, como en el caso de un varón de 7 años estudiado, con una tumoración palpable sin síntomas acompañantes, la cual es detectada por el pediatra o por los cuidadores del niño.
Diagnóstico de la Costilla Cervical
El diagnóstico de la costilla cervical suele comenzar con una evaluación clínica exhaustiva. Ante una tumoración supraclavicular, una de las primeras hipótesis diagnósticas a considerar, por sus implicancias pronósticas, es la de una enfermedad maligna, sea primaria o secundaria. Es frecuente que la consistencia pétrea de una tumoración o su fijación a estructuras adyacentes generen sospecha de malignidad. Sin embargo, la consistencia pétrea, como elemento de sospecha de malignidad, es un elemento típico de los tumores epiteliales que predominan en los adultos. Fuera de los tumores óseos es excepcional que un tumor maligno pediátrico presente la consistencia descripta.
El hecho de que la tumoración haya sido evidenciada recién a los 7 años es otro elemento que puede llevar a plantear una patología adquirida más que congénita, como lo es la costilla cervical. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que aunque sea congénita la costilla cervical es diagnosticada habitualmente en torno a los 11 años.
Las pruebas de imagen son cruciales para confirmar la presencia y evaluar el impacto de la costilla cervical:
- Radiografía anteroposterior de tórax: Puede evidenciar, en forma parcial, la costilla cervical.
- Estudio dinámico y angioRM: Permiten visualizar la estenosis vascular, especialmente con los brazos en abducción. Las secuencias obtenidas con los brazos en posición neutra pueden no mostrar estenosis vascular, mientras que con los brazos en abducción se puede apreciar estenosis crítica arterial y venosa.

Ejemplo de hallazgos en estudios de imagen:
- En la imagen izquierda se aprecia estenosis crítica arterial y venosa en miembro superior derecho, y estenosis significativa en vena subclavia izquierda.
- El estudio en posición neutra no muestra ninguna zona de estenosis.
- No se evidencia estenosis de vena subclavia en posición neutra. Presencia de colaterales venosas en el lado derecho.
Tratamiento y Pronóstico
El tratamiento de los síntomas relacionados con la costilla cervical varía según la naturaleza y gravedad de estos, y presenta algunos puntos controversiales.

Tratamiento Conservador
El tratamiento en general es conservador, especialmente para los casos asintomáticos o con síntomas leves. Este incluye:
- Medicamentos: Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) pueden ayudar a aliviar el dolor y la inflamación.
- Fisioterapia: Evitar los movimientos que produzcan dolor y hacer regularmente ejercicios físicos que fortalezcan la musculatura del hombro. Se plantea fisioterapia para los SST discutibles.
- Conducta expectante: Se sugiere que, una vez que el paciente y su familia han sido advertidos sobre los síntomas que podrían requerir una consulta rápida, la mayoría de los casos pueden ser tratados como se espera.
Tratamiento Quirúrgico
Los SST neurológicos y arteriales tienen indicación de cirugía y se discute el abordaje y las estructuras a resecar. En los casos de compromiso arterial puede estar indicada, además, la cirugía arterial directa.
Pronóstico
El pronóstico para las personas con costillas cervicales varía. Muchas permanecen asintomáticas y llevan una vida normal, mientras que otras pueden requerir tratamiento continuo para los síntomas. Las costillas cervicales sin tratar pueden provocar dolor crónico, daño nervioso y complicaciones vasculares.
Es importante destacar que los niños pueden desarrollar costillas cervicales, pero muchos podrían no presentar síntomas significativos. El pronóstico a largo plazo varía, y aunque muchos permanecen asintomáticos, otros pueden requerir tratamiento continuo.