Tortilla de Calabacín y Mozzarella: Receta Fácil y Saludable

La tortilla de calabacín y mozzarella es un plato veraniego amado por grandes y pequeños, simple de preparar y perfecto con cualquier verdura. Para muchos, evoca dulces recuerdos de casa y familia, de las recetas que preparaba la madre con lo que la huerta ofrecía en ese momento.

Tortilla de calabacín y queso mozzarella

Esta receta se adapta a múltiples estilos de alimentación: es sin gluten, vegetariana y perfecta para quienes buscan una comida saciante pero baja en carbohidratos refinados. En Milk Away Sevilla, por ejemplo, ofrecen platos como esta tortilla, elaborada al momento con ingredientes frescos, lo que la convierte en una opción ligera, sabrosa y sin gluten para tu comida o cena.

¿Qué nutrientes aporta el calabacín?

Los antepasados del calabacín son las calabazas que surgieron en América, en la zona de México hace unos 7.000 años. Cristóbal Colón las trajo a Europa en el siglo XVI junto a otros nuevos alimentos como el tomate, la guindilla o el boniato. El calabacín que hoy conocemos es un híbrido que surgió en Milán, en el siglo XIX. En el siglo XX, gracias a los inmigrantes italianos, llegó a América en 1920 y su cultivo se fue extendiendo.

Hoy es una de las verduras más apreciadas por su sabor suave y su aporte nutricional. Incluso tiene su propio festival en Obetz, Ohio, del 22 al 25 de agosto, donde se celebra un desfile y se organizan concursos con el calabacín como protagonista.

Los calabacines son muy ricos en agua (un 96%), lo que explica sus pocas calorías, solo 14 por ración de 100 g. El porcentaje de grasa es prácticamente nulo (0,2 g por ración). Sabiendo que tienen tanta agua, las proteínas, al igual que la grasa, son escasas (0,6 g por ración).

Vitaminas y Minerales del Calabacín

  • Vitaminas: Destaca la A o retinol (4.5 ug), que nos aporta carotenoides como la luteína o la zeaxantina que benefician al sistema visual. La deficiencia de vitamina A provoca un trastorno llamado xeroftalmia. También contiene ácido fólico (13 ug), vitamina C (22 mg), B1 (0.04), B2 (0.04) y B3 (0.6).
  • Minerales: Potasio (140 mg), calcio (24 mg), fósforo (17 mg), selenio (1 ug) y hierro (0,4 mg).

Al ser rico en agua y tener 0.5 g de fibra, el calabacín es un alimento de fácil digestión, adecuado en sopas o purés para dieta blanda o papillas infantiles.

Los calabacines ayudan a nuestro sistema inmunológico gracias a su acción antioxidante y los compuestos antiinflamatorios, entre ellos la vitamina A, la C, el glutatión peroxidasa y el superóxido dismutasa. También contienen antioxidantes, nutrientes que ayudan a proteger nuestro organismo del daño oxidativo de los radicales libres. Destaca la luteína y la zeaxantina, ambos carotenoides que suelen estar presentes en todas las verduras de hoja verde. Tienen un papel importante en la salud ocular, y como nuestro cuerpo no los produce, los obtenemos a través de los alimentos, por eso es recomendable consumir verduras a diario.

Información nutricional del calabacín

La mayoría de sus nutrientes están en la piel, por eso es importante cocinarlos sin pelar. Aunque habitualmente lo encontramos con la piel verde intenso, también existen variedades con la piel en color verde claro, amarillo o incluso blanco. La flor de calabacín también es comestible y es todo un manjar; en Italia es habitual la receta de *Fiori di zucca farciti* o flores de calabacín rellenas de otras verduras y queso mozzarella.

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Receta de Tortilla de Calabacín y Queso Muy Fácil

Si te apetece una tortilla de calabacín y queso, tierna y suave, acompañada de una ensalada, es una cena perfecta. Si te cuesta comer verduras, aquí tienes una receta saludable y muy sencilla. A continuación, te contamos el paso a paso.

Ingredientes para 4 personas (Tiempo de preparación: 15 minutos)

  • 2 calabacines medianos (unos 550 g o 2 pequeños, unos 600 gr)
  • 5 unidades de huevos medianos (o 6 unidades)
  • ½ unidad de cebolla (o 150 g en trozos)
  • 1 diente de ajo
  • 50 g de queso rallado tipo mozzarella (o un puñado de queso mozzarella rallado, o 30 g de queso cremoso/2 quesitos en porciones)
  • 60 ml de aceite de oliva virgen extra (y 1 cucharadita más para cuajar la tortilla o unas gotas)
  • Sal - al gusto
  • Pimienta - una pizca

Preparación

  1. Preparar el calabacín: Lava bien los calabacines, quítales los extremos y córtalos en rodajas finas o rállalos. Si los calabacines son tiernos, no es necesario pelarlos. Puedes ayudarte de un rallador o una mandolina. Deja los calabacines reposar en papel de cocina para que suelten el exceso de agua.
  2. Sofreír la cebolla y el ajo: Pela y corta la cebolla en trocitos finos, y el ajo en trozos gruesos. Añade aceite de oliva a una sartén y sofríe el ajo y la cebolla. Cuando veas que el ajo comienza a dorarse, retíralo para que no amargue. Cuando la cebolla esté ligeramente transparente, tras unos 4 minutos, añade los calabacines.
  3. Cocer los calabacines: Deja sofreír los calabacines removiendo de vez en cuando. Verás que el calabacín va a reducir de tamaño al perder agua. Deja que los calabacines se doren ligeramente, unos 6-7 minutos a fuego medio, o hasta que estén blandos o al dente, según tu preferencia. También puedes ponerlos en la plancha hasta que se hagan y queden blanditos.
  4. Preparar la mezcla de huevo y queso: Mientras tanto, en un bol amplio, bate los huevos con un tenedor o unas varillas. Sazona con una pizca de sal y pimienta. Añade el queso rallado a la mezcla anterior y mezcla bien con un tenedor o unas varillas.
  5. Mezclar los ingredientes: Cuando el sofrito de calabacines esté tierno y ligeramente dorado, viértelo en el bol con los huevos batidos. Mezcla bien con la espátula.
  6. Cuajar la tortilla: En la misma sartén donde hiciste el sofrito, añade un poco más de aceite de oliva y deja que se caliente bien, casi humeante. Vierte la mezcla de huevos, queso y calabacín. Cocina a fuego medio durante 5 minutos por lado. Para saber si está cuajada, presiona con una cuchara sobre la tortilla; notarás enseguida si tiene una textura firme o aún sigue blanda. El tiempo hasta que cuaje puede variar ligeramente, pero son aproximadamente 5 minutos por lado. Si te gusta la tortilla más hecha, déjala un rato más, y si es al contrario, retírala antes.
  7. Servir: Una vez lista, coloca la tortilla en un plato por el lado más bonito y ¡a disfrutar!
Pasos para cocinar la tortilla de calabacín y mozzarella

Notas sobre la receta

Si no te gusta la cebolla en la tortilla, en el paso de sofreírla, cuando esté transparente, la retiras de la sartén. Te quedará solo el aceite con un ligero aroma a cebolla, pero sin la cebolla.

Esta tortilla de calabacín y queso es muy fácil de preparar y en poco tiempo, jugosa y muy sabrosa; le gusta a todo el mundo incluso a los que no les gusta la verdura; además es perfecta para que los más peques coman algo de verdura.

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