Justo en la mitad del verano que estamos y lo único que sigue apeteciendo son cosas frescas, tanto en versión salada como dulce. El nombre de Piña Colada nos transporta casi automáticamente al Caribe, y es que esta bebida a base de piña, leche de coco y ron es todo un icono del verano, muy refrescante y deliciosa. Su cremosidad y su exótico sabor la han convertido en uno de los cócteles veraniegos más famosos del mundo y, aunque la forma más común de consumirla es en bebida, la Piña Colada no sólo se bebe, ¡también se disfruta a cucharadas!
Nuestra receta de tarta de piña sin horno encierra todo el sabor y la cremosidad de la bebida oficial de Puerto Rico. Esta tarta de Piña Colada, aunque deliciosa, no es apta para niños ya que lleva un poquito de ron, aunque si quieres que los más peques disfruten de su sabor sólo hay que eliminar de la receta el ron. La tarta estará igualmente rica.

Ingredientes y Preparación de la Base
Para la base de esta exquisita tarta, trituramos las galletas junto con el coco rallado. Añadimos el aceite de coco derretido y el agua, y lo integramos bien para formar una pasta. Vertemos la mezcla sobre un molde desmontable, previamente forrado, y presionamos para compactarla en el fondo.
Alternativamente, trituramos las galletas hasta convertirlas en polvo. Le añadimos la mantequilla y mezclamos hasta formar una masa homogénea. La echamos sobre nuestro molde desmoldable para crear la base de la tarta.
Si quieres asegurarte un desmoldado perfecto, puedes utilizar tiras de acetato. Sólo tienes que ponerlas entre la base de galletas y el molde. Intentad forrar bien el molde para que luego la tarta salga mejor y más bonita. Es muy sencillo y no se tarda tanto: un trozo de papel de horno en la base y tira de acetato en la pared. Yo la pego con un poco de mantequilla, así no se mueve.
Elaboración de la Mousse de Piña Colada
Para la mousse, trituramos la piña hasta conseguir un puré lo más fino posible. Ponemos el puré en un cazo a fuego medio-alto, vigilando para que no salte, y añadimos el edulcorante. Calentamos el jugo de la piña sin que llegue a hervir, añadimos la gelatina en polvo previamente hidratada en agua fría y mezclamos hasta que esta se disuelva completamente en el jugo de piña. Vertemos sobre el molde y nivelamos la superficie con la ayuda de una espátula.
Es MUY IMPORTANTE este primer paso que es HERVIR EL JUGO DE PIÑA. Al parecer éste contiene la bromelina que es una enzima que no deja que la gelatina cuaje por lo que debemos destruirla hirviendo el jugo tan sólo 1-2 minutos. De manera que debes poner el jugo en un cazo al fuego y cuando rompa a hervir dejar que cueza sólo 1-2 minutos para que no se evapore en exceso.
En un bol aparte, semimontamos la leche evaporada, lo justo para que gane un poco de consistencia. Incorporamos la leche evaporada al resto de la mezcla, con la ayuda de una espátula y movimientos envolventes. Vertemos la mezcla con cuidado sobre la base de galleta y coco, y dejamos enfriar en la nevera durante por lo menos 4 horas (mejor de un día para otro).
Mientras tanto, monta en un bol amplio la nata. Cuando esté a medio montar añade la mitad del azúcar y sigue batiendo hasta que esté semi montada, que haga picos suaves, no es necesario que esté muy firme. Pon en el vaso de tu batidora o procesador la piña troceada, la leche de coco, el resto de azúcar y el ron si le vas a poner. Calienta unos segundos al microondas la gelatina para que se vuelva líquida, ya que habrá endurecido. Saca la nata montada de la nevera y añade la mezcla de piña y coco. Mezcla con una espátula con movimientos suaves. Saca de la nevera el molde con la base de galletas y vierte encima el relleno. Alisa la superficie si fuera necesario y reserva en la nevera mínimo una hora antes de poner la cobertura.

Opciones de Cobertura
Para preparar la opción de cobertura 1, debemos hidratar la gelatina en el agua unos 10 minutos. Pasado el tiempo calentar unos segundos en el microondas para que se vuelva líquida y verter sobre la mermelada. Mezclar bien e incorporar la esencia de coco. Mezcla y vierte sobre la tarta.
Para preparar la opción de cobertura 2, pon en un bol la gelatina de piña y le añade la mitad del agua hirviendo. Remueve hasta disolver la gelatina y añade el resto de agua fría. Incorpora la esencia de coco si le vas a poner. Remueve y deja que se enfríe a temperatura ambiente antes de verter sobre la tarta.
Una vez fría, termina de cuajar durante cuatro horas en el frigorífico. Unas horas antes de servir, prepara la gelatina de piña según las instrucciones del fabricante. Vierte la gelatina sobre la tarta. Para que no te «floten» los adornos y naden por la gelatina a sus anchas, primero echa una capa fina de gelatina y mete en el congelador o en el frigorífico unos 10 minutos para que se endurezca. Una vez cuajada la cobertura de gelatina, desmolda tu Tarta de Piña Colada con cuidado y si quieres, cubre los bordes con coco rallado.
Variaciones y Consejos
Si no os gusta el sabor del coco, o el de la piña colada, podéis variar un poquito la receta para hacer tarta de piña sin más. Para ello, sólo tenéis que sustituir los 400ml de leche de coco por 200ml de leche evaporada y 200g más de piña.
La tarta de Piña Colada usa la divertida idea de introducir en una tarta los sabores de un cóctel, la Piña Colada. Las cantidades de esta tarta son para moldes de 18-20 cm, para que salga alta (saldrá más alta incluso si usáis moldes de 15 cm), que aunque es más incómoda de cortar y manejar, las tartas altas quedan muy bonitas. Si usáis los moldes de 15 cm os saldrán cuatro capas en lugar de tres como hemos hecho nosotros.

Antes de servir, saca la tarta de la nevera, y retira con cuidado el molde y el papel. Pasa la tarta a una fuente o plato y decora a tu gusto. Una decoración sencilla es montar un poco de nata y hacer unos rosetones por el borde y colocar trocitos de piña, cerezas...
En definitiva, la torta fría de Piña Colada es un postre refrescante y delicioso que dejará una impresión duradera en quienes la prueben. Su mezcla de sabores tropicales y su presentación elegante la convierten en una opción perfecta para sorprender y complacer. Además, su sencilla preparación te permitirá ahorrar tiempo y esfuerzo, sin comprometer la calidad y el sabor.