La pastelería americana ocupa un lugar único en el universo gastronómico mundial. Desde el cheesecake neoyorquino hasta el brownie fundente, pasando por las cookies esponjosas y los donuts glaseados, estos postres han superado ampliamente las fronteras de Estados Unidos para imponerse en los escaparates de pastelerías de todo el mundo. Si los pasteles favoritos de los franceses permanecen anclados en la tradición hexagonal, las creaciones americanas han sabido conquistar el corazón de los golosos franceses, aportando un toque de novedad y originalidad a nuestros hábitos dulces.
La repostería estadounidense y su influencia actual han ejercido una importante influencia en la repostería española y en la mundial en general. Uno de los factores que más destaca es el efecto visual, ya que sus presentaciones son más coloridas y divertidas. Igualmente, sus coberturas y rellenos son elementos que se han heredado de la pastelería americana. Los pasteles americanos tienden a ser muy auténticos por su perfil exótico y explosivo.
Con un estilo muy peculiar, la pastelería americana se ha consagrado como una de las ramas pasteleras más extendidas y destacadas internacionalmente en la actualidad junto a la francesa. La primera característica diferencial que podríamos destacar de las tartas americanas y el ‘American Style’ es que el sabor siempre prevalece sobre la presentación. Así es, aunque en nuestro imaginario pastelero el atractivo y la estética son importantes, en el caso de las tartas americanas estas características carecen de peso. De hecho, la imperfección en la presentación es algo muy característico de su oferta, tradicionalmente la pastelería americana es una de las pocas reposterías del mundo en la que se admiten "defectos" en la cobertura y morfología de las tartas. Un hecho muy peculiar y distintivo si lo comparamos con su homónima francesa, donde la perfección en la presentación es lo más importante.
La traducción literal de la palabra cupcake es "bizcocho en taza". Pero mejor podríamos decir que son pequeñas tentaciones que aguardan lo delicioso de un pastel, de una tarta o de un bizcocho pero en versión individual. Resultan magníficos como regalo, para un cumpleaños, una fiesta o simplemente para darnos un capricho. La cantidad de sabores, mezclas, decoraciones… hace que cada uno tenga su favorito y en los Estados Unidos cada ciudad se precia de tener un cupcake que le hace honor y es muy, muy original. Pueden tener varios tamaños, formas y sabores y la principal diferencia con una magdalena es su textura y la cobertura o decoración que lleva. Las decoraciones pueden ser a base de cremas de mantequilla, de frostings de queso, de cremas ganache, de glasa, de fondant, de pasta de azúcar, de mazapán y luego están las distintas técnicas de decoración.
La documentación más antigua en la que ya aparece el término cupcakes fue en el recetario de Eliza Leslie Seventy-five Recipes for Pastry, Cakes, and Sweetmeats (Setenta y cinco recetas de pasteles, tortas y dulces) publicado en 1828. En siglos anteriores, antes de que los moldes para muffins y cupcakes estuvieran ampliamente disponibles, estos se cocinaban a menudo en vasos de barro individuales o en copas. Por eso, el uso del nombre ha persistido, en idioma inglés. En el siglo XXI, los cupcakes se pusieron de moda en Estados Unidos. En Nueva York, algunas tiendas de cupcakes como Magnolia Bakery ganan publicidad en sus apariciones en programas populares de la televisión estadounidense. En el año 2010, la presentadora Martha Stewart publicó un libro de cocina dedicado a los cupcakes llamado los “Cupcakes de Martha Stewart"; unos cupcakes de lo más variopinto que van desde el que lleva la cubierta con helado hasta los de té con frambuesa y pistacho.
La repostería americana atrae por su generosidad, sus texturas reconfortantes y su fuerte componente visual. Los más vendidos en el mercado francés son el cookie, el brownie, el cheesecake y el carrot cake. Los profesionales ajustan a menudo el azúcar, el tamaño de las porciones o el glaseado para satisfacer las expectativas francesas, manteniendo el ADN del producto. No, al contrario. La mayoría se basa en recetas simples (masa de cookie, cheesecake, brownie, carrot cake…) y requieren poco equipamiento específico.
Los 10 Pasteles Americanos Imprescindibles
- El Cheesecake de Nueva York
- El Brownie
- La Cookie Americana
- El Donut
- Apple Pie (Tarta de manzana americana)
- Carrot Cake
- Pumpkin Pie (Tarta de calabaza)
- Muffin americano
- Red Velvet Cake
- Pecan Pie
Si cerramos los ojos y pensamos en tartas americanas probablemente nos vengan a la cabeza deliciosas tartas como una Carrot Cake, una Red Velvet, o quizás también una Cheesecake. Estas tres tartas son probablemente las que mejor representan el imaginario y el sabor de la pastelería americana y, sin lugar a dudas, son tres de las tartas más demandadas por los consumidores.
1. El Cheesecake de Nueva York
El cheesecake tiene sus raíces en la antigua Grecia, pero es en Nueva York donde se convierte en el icono que conocemos hoy. La versión neoyorquina se distingue por su textura ultra cremosa y densa, obtenida gracias al uso exclusivo de cream cheese (sin nata), huevos enteros y una cocción al baño maría. Hoy en día, el cheesecake se presenta en infinitas versiones: con frutos rojos, caramelo salado, chocolate, matcha, Oreo o incluso salado como aperitivo.
¿Sabías que la Cheesecake es la tarta más antigua del mundo que aún disfrutamos hoy en día? Según la tradición, una tarta de queso blanca con miel ya se servía a los atletas durante la celebración de los primeros Juegos Olímpicos en el año 776 a.C. En 1872, un granjero lechero de Chester, Nueva York, intentó reproducir este queso francés, pero no funcionó como esperaba. Descubre la historia que nos cuenta la Cheesecake y acompáñanos a explorar las diferentes variantes que inspira.
Un pastel de queso o tarta de queso es un postre muy popular desde el siglo XX hecho a base de ricota (requesón), queso quark, azúcar y algunas veces otros ingredientes, tales como: huevos, crema de leche o nata, harina, patata/papa, almendras o frutas (limones o naranjas, etc.). También pueden agregarse ciertos saborizantes, tales como mermelada, chocolate o whisky. Una de sus combinaciones más comunes es la tarta de queso con salsa de arándanos por encima. Todos estos ingredientes se colocan en una capa o costra hecha de magdalenas trituradas, galletas Graham, o bizcocho que puede ser preparado en caliente horneado o en frío, cuajando refrigerado en la nevera. La base estilo repostería es horneada o refrigerada, siendo este último pastel mucho más ligero que uno tradicional cocinado. Algunos tipos de pasteles de queso son más parecidos a tartas y otros más parecidos a pasteles, bizcochos o pizzas. El pastel de queso es uno de los postres más consumidos del mundo y, quizás, uno de los más antiguos que utilizan lácteos diferentes de la leche. La mención escrita más temprana de un pastel de queso fue hecha por el médico griego Aegimo, que escribió un libro sobre el arte de hacer queso. Catón el Viejo, en su manual De agri cultura (también llamado De Re Rustica) incluye recetas de tres pasteles para usos religiosos como ofrendas: libum, savillum y placenta. De los tres, la placenta es el más parecido a la mayoría de los pasteles de queso modernos, con una corteza que se prepara y se cuece por separado. Es importante señalar que a pesar de que a estas primeras formas se les llamó "pasteles de queso", diferían mucho en sabor y consistencia de la tarta de queso moderna, que surgió en Europa en el siglo XVIII cuando en estas antiguas recetas la levadura fue sustituida por huevo, adquiriendo una textura más acorde a la requerida para un postre. Sin embargo, la fabricación de queso se remonta hasta antes de 2000 a. C., encontrando los arqueólogos moldes para hacer queso que datan de ese periodo. Integrado definitivamente al patrimonio gastronómico europeo, este postre cruzó el Atlántico con el flujo de inmigrantes que llegaron a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida. Casi todos los pasteles de queso modernos en los Estados Unidos utilizan queso crema; en Italia se utiliza requesón, mientras que en Alemania, los Países Bajos y Polonia se utiliza queso quark. No sólo el tipo de queso afecta la textura y el sabor, sino la habilidad de incorporar otro tipo de ingredientes. Cuando el relleno de un pastel de queso es muy líquido (o aguado) no será tan estructuralmente firme y se desparramará sobre la mesa. Un pastel de queso a base de crema ácida o agria utiliza un volumen de 1:1, esto quiere decir que por cada parte de queso crema se coloca una parte de crema ácida, para dar la tradicional textura que se comporta al igual que un buen queso roquefort. Para que el pastel de queso no se quiebre por encima al hornearlo, se recomienda no batir demasiado los huevos cuando se incorporan con el queso cremoso. En 1872, el queso crema fue inventado por lecheros estadounidenses. William Lawrence distribuye entonces su marca en envoltorios de papel de aluminio a partir de 1880 bajo el nombre de la empresa, 'Imperio'. La tarta de queso de La Viña, originaria del restaurante homónimo en la ciudad de San Sebastián (España), se ha convertido en un referente internacional bajo el nombre de Basque Burnt Cheesecake (tarta de queso vasca tostada). A diferencia de la tarta de estilo neoyorquino, esta variedad se caracteriza por carecer de base de galleta y por hornearse a alta temperatura. Esto produce una superficie caramelizada y oscura (de ahí el nombre "tostada") mientras que el centro permanece con una textura cremosa y casi líquida.
2. El Brownie
Según la versión más difundida, se creó por accidente en 1893 durante la Exposición Universal de Chicago. Otra historia atribuye la invención a Bertha Palmer, socialité de Chicago, quien pidió a su chef crear un postre de chocolate fácil de comer en recepciones, sin cubiertos. El debate fundente vs esponjoso: La comunidad de aficionados al brownie se divide entre los partidarios del brownie «fudgy» (fundente, casi líquido en el centro) y los del brownie «cakey» (más aireado, cercano a un pastel). Algunos añaden nueces, chips de chocolate blanco, caramelo o incluso mantequilla de cacahuete.
Brownie, Un brownie (literalmente ‘marroncito’), es un bizcocho rico y denso de chocolate pequeño, típico de Estados Unidos. Se llama así por su color marrón oscuro, o brown en inglés. Se creo cuando un importante repostero norteamericano se olvidó de echar levadura a su pastel de chocolate.
3. La Cookie Americana
El chocolate chip cookie, la versión más emblemática de la cookie americana, nació en 1938 gracias a Ruth Graves Wakefield, propietaria del Toll House Inn en Massachusetts. Al quedarse sin cacao para preparar cookies de chocolate, decidió incorporar trozos de chocolate Nestlé en la masa, esperando que se derritieran uniformemente. Nestlé compró rápidamente la receta a cambio de un suministro de chocolate de por vida e imprimió la receta en sus tabletas, iniciando un fenómeno mundial. Hoy en día, las cookies americanas han conquistado el mundo entero. Suaves, generosas en trozos de chocolate, se presentan en innumerables variantes: doble chocolate, con M&M’s, nueces pecanas, mantequilla de cacahuete, avena y pasas, o incluso red velvet.
Cookies. Una galleta con chispas de chocolate como ingrediente distintivo. Original de los Estados Unidos. La receta tradicional combina una masa a base de mantequilla y azúcar moreno o blanco con chispas de chocolate semi-dulces.
4. El Donut
El donut (o doughnut) tiene su origen en los «olykoeks» (pasteles aceitosos) traídos a Estados Unidos por los colonos holandeses en el siglo XVII. Estos buñuelos redondos sin agujero a menudo estaban mal cocidos en el centro. Los donuts vivieron su edad de oro en el siglo XX con la apertura de Krispy Kreme en 1937 y Dunkin’ Donuts en 1950. La donut-mania contemporánea: Los años 2010 vieron la explosión de los donuts artesanales y creativos. Nuevos artesanos proponen versiones gourmet con glaseados sofisticados (matcha, fruta de la pasión, yuzu), rellenos inventivos (crema diplomática, ganache montada, lemon curd) y decoraciones espectaculares.
5. Apple Pie (Tarta de manzana americana)
La expresión «As American as apple pie» (tan americano como la tarta de manzana) ilustra cuánto está arraigado este postre en la identidad cultural de Estados Unidos. Sin embargo, la tarta de manzana no nació en América: las primeras recetas se remontan a la Inglaterra del siglo XIV. Lo que distingue a la apple pie americana es su generosidad: un relleno abundante de manzanas (a menudo de variedades locales como Granny Smith o Honeycrisp) cortadas en trozos grandes, aromatizadas con canela y nuez moscada, todo encerrado en una doble masa hojaldrada, a menudo con un diseño entrelazado (lattice) en la parte superior. Durante la Segunda Guerra Mundial, los soldados estadounidenses afirmaban luchar «por mamá y la apple pie», reforzando su estatus de símbolo nacional.
La tarta de manzana o apple pie es una de las recetas dulces más prácticas y rendidoras de la gastronomía estadounidense. Es fácil de preparar, incluso para aquellas personas sin experiencia en la cocina. Este postre se convirtió en el favorito de Estados Unidos y es un clásico que nunca falla gracias a la combinación de sus ingredientes, disponibles en la mayoría de las cocinas. La creencia popular señala que la tarta de manzana es un invento estadounidense. De hecho, en el país se usa la expresión “as American as apple pie” (tan americano como la tarta de manzana, en español). En libros de postres del siglo XIV ya aparecían recetas de tartas de manzana o de pera. En 1390, los maestros cocineros del rey Ricardo II compilaron un libro de cocina titulado La Forma de Cury. Allí figura lo que se podría considerar la primera receta conocida del pastel de manzana (aunque no como se lo conoce ahora), escrita por Samuel Pegge, en 1381, según el sitio Many Eats. La tarta de manzana tiene su origen en Inglaterra, y su difusión en el siglo XIV se dio a través de las colonias británicas. En el siglo XVI, los holandeses incorporaron la corteza enrejada y los ingredientes desmenuzados que hoy distinguen al apple pie estadounidense.
No hay nada tan americano como una tarta de manzana, o al menos así reza un popular dicho estadounidense. También es conocida la frase "easy as pie", que tiene poco de cierta, pues dominar estos pasteles no es una tarea tan sencilla. Pero no nos adelantemos; ¿qué es exactamente una tarta americana tipo pie? ¿Por qué es el postre favorito de millones de americanos? Las hemos visto miles de veces en el cine, la televisión y los dibujos animados. Aunque cada vez son más conocidas en nuestro país, no han calado tanto fuera de sus fronteras, como sí lo han hecho otros de peor calidad. Puede que la apple pie o tarta de manzana sea hoy todo un símbolo americano -como ellos mismos claman-, pero ni la receta ni las propias manzanas son originarias de tierras norteamericanas. Aunque, como tantas otras cosas, le dieron su propia forma para convertirla en algo propio. Parece ser que los colonos solo encontraron una decepcionante y primitiva variedad de manzano que daba frutos poco apetitosos. En cuanto al origen de la tarta, de nuevo hay que mirar a Europa. Parece obvio que los pasteles llamados pie pertenecen también a la cultura británica. Lo curioso es que la primera receta escrita de una masa parecida se remonta al año 1381, pero no era una tarta dulce. Siglos más tarde, cuando el azúcar dejó de ser un ingrediente prohibitivo, empezaron a popularizarse más entre el pueblo los pasteles dulces. Así aparecen ya en el siglo XVI tartas de manzanas muy parecidas en tierras holandesas, con la también conocida Appeltaart. Al igual que la fiesta estadounidense por excelencia, la apple pie llegaría por tanto de la mano de los colonos británicos, quienes fueron trayendo sus propias costumbres. Se dice que la costumbre de tomar la tarta de manzana con helado de vainilla se originó en 1890 en el Hotel Cambridge del condado de Washington de Nueva York, cuando lo puso de moda Charles Watson Townsend, quien siempre cenaba en el restaurante.
Como toda receta popular de tradición familiar, y más en un país tan grande y diverso, es difícil establecer una única receta válida de tarta americana. Lo que distingue a estas tartas es su masa, que debe ser algo hojaldrada pero sin ser hojaldre, muy rica en mantequilla u otra grasa para crear el efecto de capas quebradizas: es lo las hace tan deliciosas. La forma tradicional pide un molde profundo -deep dish-, siendo los más bonitos aquellos que tienen los bordes ligeramente inclinados y rizados. Estos pasteles están pensados para acoger un relleno de frutas, hortalizas, frutos secos, chocolate o ciertas cremas, por lo que debe ser resistente y evitar desbordamientos y fugas. Una auténtica american pie se sirve en el mismo molde, nunca se se extrae por completo, y jamás se decora a posteriori, como sí ocurre con las tartas de tipo bizcocho -con la excepción de las que llevan merengue. Ni cheesecake, ni cupcakes ni cookies; la clásica american pie es el verdadero icono dulce americano, un símbolo de su cultura gastronómica popular que mantiene su estatus como postre favorito generación tras generación.
¿Cuántas veces hemos visto estas tartas en películas y series? No hay diner que no tenga una buena selección de tartas en su mostrador, y las típicas cafeterías de pueblo o carretera casi siempre lucen carteles anunciando las especialidades -y presumen de tener "la mejor" del condado-. Porque a pesar de ser un postre, estas tartas se consumen ya a lo largo de toda la jornada, como desayuno, almuerzo, merienda o sustituyendo la cena. Son tartas que se asocian a tiempos pasados, a la familia y al hogar. Es ese postre que cualquier americano recuerda de su infancia o que asocia a la imagen idílica hogareña familiar, convertido en la icónica estampa estadounidense en los años 50.
Según el American Pie Council, la tarta de manzana es la favorita del país, seguida por la tarta de calabaza, la de nueces pacanas, la de plátano y la de cerezas. El día 14 de marzo se celebra el Pi(e) Day -por su asociación con el número pi, 3,14-, una excusa como otra cualquiera para festejar la pasión por las tartas por todo lo alto. Y, por supuesto, no podemos olvidar la archiconocida canción 'American Pie' de Don McLean, que habla de la cultura musical del país, o la saga de películas del mismo nombre.
De fruta fresca. Las tartas de fruta de temporada son probablemente las versiones más antiguas y sencillas. La más popular es la tarta de manzana, que puede ir sola o acompañada de frutos secos, además de azúcar y especias.
Utilizar mantequilla de calidad fría. Hace que manejar la masa sea mucho más fácil, aporta un sabor delicioso y permite obtener esa textura hojaldrada, fina y crujiente, tan característica. Agua helada, con moderación. Ayuda a dar la consistencia necesaria a la masa pero siempre hay que agregarla poco a poco, pues la cantidad exacta puede variar mucho debido a diferentes factores. Huevos y lácteos aportan más estructura. No son ingredientes esenciales pero hay recetas que los agregan. Un pequeño toque de azúcar. El azúcar, mejor si es moreno, agrega sabor, color y textura, en pequeñas cantidades. A mano se hace mejor. Triturar la mantequilla con la harina usando un robot es lo más fácil, pero apretujar todo con las manos es más fácil -y divertido- para obtener una masa hojaldrada. No hace falta que la mantequilla desaparezca por completo, los pequeños trocitos darán más sabor y textura. Plegados para un hojaldrado rápido. Cuando la masa ya no tiene restos de harina seca, un buen truco es estirarla y plegarla como si hiciéramos hojaldre, precisamente para lograr esa textura de capas crujientes. Refrigerar antes de formar y hornear. Es conveniente dejar enfriar en la nevera la masa unos 30 minutos antes de estirar y forrar el molde, sobre todo si la cocina está muy caliente. Pero tampoco hay que pasarse de tiempo o podría quedar demasiado dura. ¿Qué molde usar? Aunque podemos usar el molde de tarta rizada que tengamos por casa, la auténtica american pie pide unos 3-5 cm de profundidad, especialmente con los rellenos de fruta fresca. El diámetro medio aceptable debería ser de entre 22 y 25 cm. El metal transmite mejor el calor, si bien la cerámica es más bonita y el vidrio luce muy elegante en la mesa. ¿Sin tiempo o ganas de complicarnos con la masa? Aquí nadie nos va a desheredar si usamos hojaldre refrigerado o si optamos por nuestra receta de masa brisa, quebrada o pasta frolla favorita. En algunas zonas de Estados Unidos es típico acompañar las tartas con queso cheddar; si os parece demasiado raro podéis probar añadiendo un poco de queso rallado por encima de la masa, justo antes de hornear. El corte de la fruta va en gustos, pero hay que procurar que nunca quede semicruda. Muchos expertos recomiendan cocer el relleno ligeramente antes de montar la tarta, para que la manzana -u otras- ya esté ligeramente cocinada y haya empezado a reducir los jugos. Para darle más gracia a la presentación final se puede cubrir la parte superior con recortes de masa en forma de estrellas, corazones, hojas o cualquier otro cortador de galletas que tengamos en casa. A la hora de hornear, un buen truco es comenzar a temperatura muy alta -unos 210-220ºC- para bajar a 180ºC pasados los primeros 15-20 minutos. Así la masa estará más dorada y crujiente. Si los bordes empiezan a tostarse demasiado se pueden cubrir con papel de aluminio o un protector especial. En esta época apetece mucho degustar la tarta de manzana o de otras frutas templada, pero nunca hay que servirla recién hecha. El relleno, muy jugoso, necesita asentarse, por eso conviene dejarlas enfriar por completo antes de cortar. Después sí podemos recalentarlas un poco, con calor residual del horno, o encendiéndolo a baja temperatura unos minutos. El contraste de la tarta templada con una bola de helado de vainilla o buena nata montada en casa convierten estas tartas en un postre irresistible.
6. Carrot Cake
El carrot cake tiene sus raíces en la Edad Media europea, cuando el azúcar era escaso y caro. Los cocineros utilizaban verduras naturally dulces como zanahorias o chirivías para endulzar sus pasteles. La versión americana se caracteriza por su textura húmeda y densa, obtenida gracias a las zanahorias ralladas que aportan jugosidad y dulzura. A menudo se añaden nueces picadas, pasas, piña, canela y nuez moscada. Éxito internacional: El carrot cake ha conquistado el mundo y ahora figura en la mayoría de los coffee shops y salones de té.
Tarta de Zanahoria (Carrot Cake): Una suave tarta de zanahoria picada y trocitos de nuez rellena de queso crema, con una suave cobertura de queso crema y decorada con crujientes pedacitos de nuez.
7. Pumpkin Pie (Tarta de calabaza)
La pumpkin pie es inseparable del Día de Acción de Gracias, fiesta nacional estadounidense celebrada el cuarto jueves de noviembre. Las calabazas eran cultivadas por los pueblos indígenas de América mucho antes de la llegada de los europeos. La receta tradicional consiste en un puré de calabaza (a menudo de la variedad «Sugar Pie Pumpkin») mezclado con huevos, crema, azúcar y una mezcla de especias llamada «pumpkin spice»: canela, jengibre, nuez moscada, clavo y a veces cardamomo. Esta preparación cremosa se vierte en una masa quebrada y se hornea hasta obtener una textura sedosa. Fenómeno Pumpkin Spice: Desde los años 2000, el «pumpkin spice latte» de Starbucks ha creado un auténtico fenómeno cultural.
De crema cocida. Es decir, con un relleno tipo natillas, con huevo y otros espesantes que dan más consistencia después del horneado o reposo. Hay muchas variantes, incluyendo las famosas tartas de calabaza y de boniato, además de la tarta de lima -key lime- o de limón y merengue -meringue lemon-, que puede tener base de leche condensada o una especie de curd.
8. Muffin americano
El muffin americano es totalmente diferente del «English muffin» (panecillo redondo y plano que se tuesta). Su característica principal: un domo elevado y generoso que sobresale del molde, llamado cariñosamente «muffin top». La textura debe ser húmeda y esponjosa, nunca seca. El muffin, aliado del desayuno: En Estados Unidos, el muffin es un imprescindible del desayuno, a menudo acompañado de café. Los coffee shops ofrecen una amplia selección, calentados y servidos con mantequilla.
9. Red Velvet Cake
El Red Velvet Cake está rodeado de misterio y leyendas. Su origen más probable se remonta al siglo XIX, cuando los pasteleros usaban cacao natural (no alcalinizado) que, al contacto con suero de leche ácido (buttermilk), desarrollaba un tono rojizo. La versión moderna, de rojo brillante, apareció en los años 1920-1930, popularizada por el restaurante Waldorf-Astoria de Nueva York. Durante la Gran Depresión, un vendedor de colorante alimentario distribuyó la receta junto con sus productos, asegurando así la promoción del Red Velvet. El pastel de grandes ocasiones: Tradicionalmente compuesto de varios pisos, el Red Velvet se cubre con un generoso cream cheese frosting blanco que contrasta magníficamente con su color rojo intenso.
Red velvet cake: se traduce como pastel de terciopelo rojo. Es un pastel de bizcocho color rojo, de varias capas. Está recubierto de un glaseado blanco de queso cremoso o de crema de mantequilla. El color rojo es tomado del colorante para alimentos o del colorante de remolacha. Este pastel contiene cacao, el cual varía en cantidad según la receta.
Red Velvet: Una deliciosa tarta de chocolate de color rojo rellena y cubierta con una suave capa de sabroso queso crema y delicadamente decorada con virutas de chocolate blanco.
10. Pecan Pie
La pecan pie está profundamente arraigada en la cultura del sur de Estados Unidos, cuna de las nueces pecanas. La receta tradicional combina nueces pecanas enteras o picadas con un relleno ultradulce a base de jarabe de maíz, azúcar, mantequilla y huevos, todo cocido en una masa quebrada hasta obtener una textura pegajosa y caramelizada. Postre sureño por excelencia: La pecan pie es imprescindible en las fiestas de fin de año y especialmente en Acción de Gracias. En el sur, muchas familias transmiten recetas secretas de generación en generación. Algunas versiones incluyen bourbon, chocolate o melaza para aún más profundidad.
De frutos secos. La versión más famosa es la pecan pie o tarta de nueces pacanas, otra de las imprescindibles en Acción de Gracias.
Otras Delicias y Tendencias
La pastelería americana es un fascinante mundo lleno de sabor y color que ofrece un sinfín de posibilidades para el canal profesional, ya sean restaurantes, hoteles, cafeterías y bares. ¡Eleva tu negocio con el sabor original de nuestra gama de tartas congeladas al estilo americano!
Las tartas más populares en los Estados Unidos, como el Red Velvet Cake o el Mini-Me Cake, marcan tendencia. Una tarta es un postre constituido por una o más capas de una mezcla cocinada al horno. Esta mezcla suele contener un elemento endulzante como azúcar, derivados de la caña o edulcorantes. Esta tradicional receta tiene cientos de variaciones, pues puede prepararse con frutas, chocolate, cremas, nata, caramelo, dulce de leche y muchos ingredientes más.
Mini-Me Cake: se trata de una tarta que combina cuatro texturas de chocolate que se elaboran con distintas técnicas. Mouse, ganache, bizcocho y merengue. Este postre puede acompañarse con frutos rojos o con una bola de helado de vainilla. Es ideal para regalar el día de San Valentín y el día de las madres.
Pastel de chocolate de 24 capas: esta tarta lleva 24 capas delgadas de bizcocho de chocolate y un relleno de chocolate suave entre capa y capa. La cubre un ganache de chocolate semidulce.
Tarta de chocolate blanco salada, limón y arándanos: en este caso, es una tarta que combina la acidez del limón y el arándano con el dulce y la suavidad del chocolate blanco. En su cubierta se agregan rodajas de limones y bayas de arándanos. Fue creada por Michelle Gayer, nominada al premio James Beard.
Café Crunch Cake: es un pastel elaborado con remolinos de glaseado de café, azúcar y crema de leche. Su capa externa es crujiente y su interior es blando, muy cremoso.
Descubra la historia que el Éclair tiene para contar y acompáñenos a explorar las diferentes variaciones que inspira.
Los años 2010 vieron la explosión de los donuts artesanales y creativos. Nuevos artesanos proponen versiones gourmet con glaseados sofisticados (matcha, fruta de la pasión, yuzu), rellenos inventivos (crema diplomática, ganache montada, lemon curd) y decoraciones espectaculares.
Los consumidores cada vez más llevan estilos de vida muy activos y ven en las tartas un antojo divertido que les hace disfrutar la vida allá donde vayan. El estilo de vida saludable está de moda y los consumidores se decantan por productos elaborados con ingredientes reales y más naturales. Las tartas de My Original® Cakes no llevan ni conservantes, ni colorantes ni aromas artificiales. Actualmente, los negocios requieren soluciones fáciles de preparar, elaborar y servir que no exijan muchas complicaciones. Las tartas americanas congeladas de My Original® Cakes vienen precortadas en cómodas porciones y están listas para descongelar y comer.

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