Siempre que tengo la oportunidad, aprovecho para formarme en cuestiones de cocina y, sobre todo, de repostería. Creo que cocinar es fácil hasta cierto punto, pero la repostería considero que es algo delicado, una disciplina donde todos los ingredientes tienen una función concreta y todo tiene que estar bien medido para que la receta salga bien.
La tarta de queso y yogur es uno de esos postres que conquistan a primera vista y enamoran con el primer bocado. Su textura cremosa y sedosa, su sabor equilibrado entre el dulce y el toque ácido del yogur, y su preparación sorprendentemente sencilla la convierten en la receta perfecta tanto para principiantes como para reposteros experimentados.
El pastel de yogur que os traigo hoy es una receta muy rica, muy fácil y muy rápida, pues en apenas 5 minutos y, solo batiendo, tendremos lista la mezcla para prepararlo. Luego solo hay que meter al horno y, lo difícil, tener un poquito de paciencia para dejarlo enfriar y poder probarlo.
Me encantan este tipo de tartas porque son ideales como postres y colofón a una buena comida. Son fáciles de hacer y muy resultonas y se preparan en un momentito (obviando el tiempo que tienen que reposar en la nevera, claro).
Aquí te dejo varias versiones y recetas paso a paso, con videoreceta incluida, para que puedas elegir la que más se adapte a tus gustos y necesidades.

Tarta de Yogur Vegana sin Horno: Fácil y Refrescante
A principios de año asistí a un taller de cupcakes veganos organizado por Igualdad Animal. Además de enseñarnos a preparar cupcakes, también nos enseñaron a preparar una sencillísima, pero muy resultona, tarta de yogur vegana. Me pareció una receta muy interesante, y me apetece compartirla con vosotros. Ya veréis que es una receta muy fácil de hacer. ¡Ni siquiera necesita horneado!
Como os comentaba, además de enseñarnos a preparar cupcakes y enseñarnos cómo hacer variaciones sobre la receta base, también nos enseñaron cómo preparar esta fantástica tarta de yogur vegana sin horno. Es una receta muy adecuada para preparar con los peques de la casa, ya que es muy sencilla. Además, veréis que es una tarta muy fresca, ideal para los días de verano.
Aquí os dejo la receta con los sabores que utilizamos en el taller, pero podéis escoger yogures y mermeladas de otros sabores, incluso utilizar una leche vegetal de vainilla o café, por ejemplo. Es una receta que permite multitud de variaciones. ¡Os animo a que deis rienda suelta a vuestra imaginación de reposteros veganos!
Ingredientes para la Tarta de Yogur de Frutos Rojos (Vegana)
- 3 yogures de soja natural o de sabores
- 250 ml. de leche vegetal
- 3 cucharadas de zumo de limón
- 1 cucharada de agar-agar en polvo
- 250 gr. de galletas de canela (veganas)
- 70 gr. margarina sin hidrogenar
- 200 gr. de mermelada de fresa
Elaboración de la Tarta de Yogur Vegana
- Para la base: Primero, trituramos las galletas con un mortero o con una trituradora. Mezclamos las galletas trituradas con la margarina fundida. La masa resultante es la base de nuestra tarta. Disponemos la masa de galletas en el molde, encima de un trozo de papel vegetal cortado a medida. Presionamos bien para que la base quede compacta y dejamos enfriar en la nevera.
- Para la capa de yogur: Para hacer la capa de yogur, disolvemos el agar agar en la leche vegetal fría y la llevamos a ebullición, a fuego medio, removiendo regularmente. Cuando arranque a hervir, añadimos los yogures y el zumo de limón. Dejamos hervir durante un minuto, removiendo constantemente para que los ingredientes queden bien mezclados.
- Ensamblaje y enfriamiento: Dejamos reposar la mezcla unos minutos en la olla para que baje la temperatura y luego la vertemos sobre la base de galletas. Volvemos a introducir en la nevera para que se enfríe. La tarta tardará en cuajar unos 30 min. aproximadamente.
- Decoración final: Cuando la tarta esté sólida, la cubrimos con la mermelada, que previamente habremos calentado para hacerla más manejable. Volvemos a dejar reposar la tarta en la nevera y la serviremos cuando esté bien fría.
Pastel de Yogur Cremoso sin Lactosa (con Horno)
Antes, por mi intolerancia a la lactosa y a pesar de lo mucho que me gustan, este tipo de postres y tartas estaban casi prohibidos para mí. Hoy, por suerte, podemos encontrar en el mercado gran variedad de productos e ingredientes exentos de lactosa y, por fin, me puedo dar algún que otro capricho como este. Es una tarta muy suave que así, tal cual, está deliciosa, pero la quise enriquecer con unas fresas que tenía desde hacía días por el frigorífico. Para ello elaboré una especie de compota que se hace de forma rápida y fácil también. También enriquecí la base aportándole unas nueces troceadas y unas ciruelas secas que tenía en casa... ¡la cosa no está para tirar nada!
A todos nos encantó tal cual pero, para algunos, la cobertura le aportó ese sabor, un poco ácido, que igual necesitaba. Anímate a probarla... con cobertura o sin ella... ¡está deliciosa de todas maneras!

Ingredientes para la Tarta Cremosa de Yogur sin Lactosa
- Para la base:
- 1 paquete de galletas tipo María o a elegir (sin gluten ni lactosa para intolerancias)
- 75 gramos de mantequilla (sin lactosa para intolerancias)
- Un puñadito de nueces troceadas (opcional)
- 5 o 6 ciruelas secas (opcional)
- Para el relleno:
- 200 ml de nata para repostería (sin lactosa para intolerancias)
- 250 gramos de yogur tipo cremoso (sin lactosa para intolerancias)
- 75 ml de leche entera (sin lactosa para intolerancias)
- 75 gramos de azúcar glas o pulverizada
- 4 láminas de gelatina neutra
- Para la cobertura (opcional):
- Un puñado de fresas (a gusto)
- 2 o 3 cucharadas de azúcar (a gusto)
- 2 o 3 cucharadas de agua
- Un poco de zumo de limón
- Hojas de hierbabuena para decorar (opcional)
Elaboración de la Tarta Cremosa de Yogur sin Lactosa (Método Tradicional)
- Elaborar la base: Primero trituramos las galletas unos segundos en el robot de cocina hasta que estén medio trituradas. Luego pongo algo de azúcar y la mantequilla que debe estar tierna, a temperatura ambiente, pero no suelo derretir. En esta ocasión puse unas nueces que tenía por casa y unas ciruelas secas. Vuelvo a triturar todo hasta conseguir una mezcla homogénea. Vertemos la mezcla de galletas sobre el fondo del molde escogido y recubierto con papel de hornear. Esparcimos la mezcla y aplastamos con ayuda de la base de un vaso. Reservamos en el frigorífico.
- Preparar el relleno: Primero vamos a pulverizar el azúcar con ayuda de una batidora, robot o molinillo. Reservamos. En un bol con agua ponemos las láminas de gelatina a hidratar. Montamos la nata como tengamos costumbre. Yo pongo la nata bien fría en un bol limpio y bato con batidora eléctrica de varillas. A medio montar vamos agregando el azúcar pulverizado. Reservamos. Agregamos los yogures cremosos y removemos con movimientos suaves para que no se baje la nata. Ponemos la leche a calentar e incorporamos las láminas de gelatina escurridas. Removemos para desleír y apartamos. Dejamos enfriar un poco y la agregamos a la mezcla de nata y yogur que teníamos reservada. Volvemos a remover, con cuidado, para integrar todo. Vertemos esta mezcla en el molde que tenemos reservado en el frigorífico. Damos unos golpecitos suaves para que se esparza bien la mezcla y llevamos al frigorífico durante varias horas. Transcurrido ese tiempo desmoldamos y emplatamos.
- Hacer la cobertura (opcional): Las cantidades podrán variar un poco dependiendo de la cantidad de fresas que quieras o uses. Poned en una sartén dos o tres cucharadas de azúcar, dos o tres de agua y un poco de zumo de limón. Hacer una especie de almíbar y agregar las fresas cortadas por la mitad. Solo damos un poco de cocción a las fresas, el suficiente para que evapore un poco el líquido pero que queden enteras. Quedará una especie de compota, con menos azúcar y más tropezones, pero es justo lo que quería.
- Consejo para desmoldar: Recomiendo hacer mejor de un día para otro, pero si no es posible ponlo un poco al congelador una vez haya cuajado, pero sin que llegue a congelar... de esta forma desmolda mucho mejor.
Elaboración en Thermomix
Thermomix es mi leal y fiel compañera en la cocina desde hace muchos años, me ayuda y agiliza mucho el trabajo, sobre todo en días especiales.
- Base de galletas: Ponemos las galletas en el vaso y trituramos 6 segundos /velocidad 5. Añadimos la mantequilla, las nueces y las ciruelas secas. Volvemos a triturar 6 segundos / velocidad 5. Vertemos la mezcla de galletas sobre el fondo del molde escogido y recubierto con papel de hornear. Esparcimos la mezcla y aplastamos con ayuda de la base de un vaso. Reservamos en el frigorífico.
- Elaboración del relleno: Ponemos la gelatina a hidratar en un bol con agua fría. Pulverizamos el azúcar. Serán unos 20 o 30 segundos en velocidad progresiva 5-10. Aprovecha para pulverizar más, así siempre tendrás lista. Guardada en un bote hermético dura bastante. Montamos la nata como tengamos costumbre. Normalmente será colocar la mariposa en las cuchillas y verter la nata bien fría en el vaso. Yo monto a velocidad 3 y después subo a 3 y 1/2. Sin programar tiempo, solo prestando atención para que no se nos pase. A medio montar vamos agregando el azúcar pulverizado. Reservamos unos minutos la nata en el vaso y en el frigorífico. Calentamos la leche en un cazo y ponemos las láminas de gelatina hidratadas. Se trata solo de mezclar con cuidado que la nata no llegue a bajarse ni cortarse. Yo prefiero sacar la nata a un bol grande y allí mezclar con los yogures y la leche, para que la nata no se baje ni corte... pero eso lo dejo a tu elección. Vertemos esta mezcla en el molde que tenemos reservado en el frigorífico. Damos unos golpecitos suaves para que se esparza bien la mezcla y llevamos al frigorífico durante varias horas. Transcurrido ese tiempo desmoldamos y emplatamos.
- Hacer la cobertura (opcional): Aquí recomiendo hacer más cantidad porque, en el vaso, cantidades tan pequeñas se pierden. Ponemos en vaso 300 /400 gramos de fresas con 100 de azúcar, cuatro o cinco cucharadas de agua y un chorrito de limón. Programamos 10 minutos / 100º / velocidad cuchara / giro izquierda. Quedará una especie de compota, con menos azúcar y más tropezones que una mermelada. Este paso es orientativo porque, la verdad sea dicha, yo preferí hacerlo manualmente para que las fresas quedasen enteras.
Pastel de Yogur Clásico al Horno: ¡No puede ser más FÁCIL!
Lo mejor de esta receta es que solo necesitas 5 minutos de tu tiempo para mezclar los ingredientes. Sin complicaciones, sin técnicas difíciles, sin equipamiento especializado: solo bate, vierte en el molde y hornea. Mientras el horno hace su magia durante 40 minutos, tú puedes dedicarte a otras tareas. Después, unas horas de reposo en la nevera y tendrás un postre espectacular que parece sacado de una pastelería profesional.
Yo, dependiendo de las raciones que necesite, lo preparo en distintos moldes, y utilizo distintas cantidades de ingredientes, así que puedes ver los ingredientes necesarios tanto para hacer un pastel más grande como uno más pequeño.
Bizcocho de YOGUR esponjoso RECETA facil
Receta de pastel de yogur: los ingredientes
Aquí tienes una tabla comparativa de ingredientes para dos tamaños diferentes de pastel de yogur:
| Ingrediente | Para el pastel más pequeño (3 huevos) | Para el pastel más grande (4 huevos) |
|---|---|---|
| Yogur natural sin azúcar (mejor tipo griego) | 250 gr | 335 gr |
| Harina | 140 gr | 200 gr |
| Leche | 550 ml | 750 ml |
| Azúcar | 180 gr | 240 gr |
| Levadura | 3/4 de un sobre | Un sobre |
| Huevos L | 3 | 4 |
| Mantequilla | 75 gr | 100 gr |
| Aroma de vainilla | A gusto | A gusto |
Pastel de yogur: cómo se hace
- Preparar la mantequilla: Metemos la mantequilla unos segundos al microondas, hasta que esté derretida. La dejamos fuera para que entibie, pues debemos añadirla luego derretida, pero no caliente.
- Mezclar ingredientes húmedos y secos: Ponemos en un bol los huevos, el yogur, la leche y el azúcar. Batimos con la batidora de varillas, a baja potencia, hasta que esté bien mezclado. Añadimos ahora el aroma de vainilla, la harina y la levadura tamizadas y mezclamos de nuevo hasta que no haya grumos. Incorporamos por último la mantequilla y movemos hasta que esté integrada.
- Hornear: Forramos un molde apto para horno con papel de hornear y ponemos en él la mezcla anterior. Metemos al horno (previamente precalentado), a 180ºC hasta que el pastel haya cuajado. En mi caso tardó unos 45 minutos, pero el tiempo dependerá de tu horno. Para saber si está listo pincha con un palillo: si sale limpio es que el pastel está cuajado, y ten en cuenta que, al enfriar, el pastel de yogur cogerá más consistencia.
- Enfriar y servir: Sacamos del horno, dejamos enfriar y desmoldamos. Justo antes de servir, espolvoreamos con azúcar glas. Está más rico un poco reposado, así que puedes hacerlo de un día para otro.
Y aquí tienes otra versión del pastel, esta sin azúcar glas y preparada con los ingredientes para 3 huevos, mira que rico queda también:

Variaciones y Trucos para tu Tarta de Yogur
La tarta de queso y yogur es un lienzo en blanco para la creatividad. Puedes adaptarla a tus gustos y ocasiones con estas ideas:
- Tarta de queso y yogur de limón: Añade la ralladura de 2 limones a la mezcla y 2 cucharadas de zumo de limón para un toque cítrico refrescante. Perfecto para verano.
- Tarta de queso y yogur con vainilla: Incorpora 1 cucharadita de extracto de vainilla o las semillas de 1 vaina de vainilla para un aroma delicado y sofisticado.
- Tarta de queso y yogur con frutas: Añade 150 g de arándanos, frambuesas o fresas cortadas a la masa antes de hornear para textura y sabor frutales.
- Tarta de queso y yogur marmolada de chocolate: Reserva 1/3 de la masa, mézclala con 2 cucharadas de cacao puro en polvo, y crea remolinos al verter ambas masas en el molde.
- Tarta de queso y yogur individual: Prepara la misma receta pero repártela en moldes individuales o flaneras. Reduce el tiempo de horneado a 20-25 minutos.
- Tarta de queso y yogur con especias: Añade 1 cucharadita de canela en polvo y una pizca de nuez moscada para un toque especiado tipo tarta de calabaza.

Consejos Adicionales para un Resultado Perfecto
- El queso crema debe estar a temperatura ambiente para mezclarse sin grumos (sácalo 30 minutos antes).
- Tamizar la harina es importante para evitar grumos y conseguir una textura sedosa.
- La tarta mejora con el tiempo: está más buena al día siguiente cuando los sabores se han integrado.
- Refrigerar al menos 2-4 horas es imprescindible para que la tarta se compacte correctamente.
- Es normal que el centro tiemble al sacarla del horno, se acabará de cuajar al enfriar.
- No cortes la tarta hasta que esté completamente fría o se desmigajará. Para porciones perfectas, limpia el cuchillo con agua caliente entre cada corte.
- Guarda siempre la tarta en el frigorífico, contiene productos lácteos perecederos.
- Si la superficie se dora demasiado rápido, cúbrela con papel de aluminio.
- No batas en exceso después de añadir la harina o quedará densa.
- Evita abrir el horno durante los primeros 30 minutos para que no se hunda.
Cómo solucionar problemas comunes
Incluso los reposteros experimentados pueden enfrentarse a pequeños contratiempos. Aquí tienes soluciones a problemas comunes:
- Grietas en la superficie: Las grietas son normales, pero si quieres minimizarlas: hornea a 160°C en lugar de 180°C durante 50 minutos, coloca un recipiente con agua en el fondo del horno, deja enfriar gradualmente dentro del horno apagado con puerta entreabierta, evita cambios bruscos de temperatura. Las grietas no afectan al sabor, simplemente cúbrelas con mermelada, nata o frutos rojos.
- Tarta demasiado líquida: Probablemente le faltó tiempo de horneado o la temperatura del horno era baja. La próxima vez, hornea hasta que los bordes estén firmes y solo el centro (5 cm) tiemble. Refrigera siempre 4 horas mínimo. Si ya está hecha y líquida, vuelve a meterla al horno 15-20 minutos más a 160°C. Asegúrate de que tu horno alcanza realmente la temperatura marcada usando un termómetro.
- Textura granulada: Se horneó demasiado tiempo o a temperatura muy alta. La próxima vez, sácala cuando el centro aún tiemble ligeramente. Asegúrate de que el queso crema estaba a temperatura ambiente antes de mezclarlo (si estaba frío puede crear textura granulada). Bate muy bien el queso con la leche condensada antes de añadir los huevos para asegurar una mezcla totalmente lisa.
- Base desmoronada: Puede deberse a no compactarla suficientemente, usar poca mantequilla, o humedad del relleno. Para solucionarlo: prensa muy bien las galletas con fuerza usando el dorso de una cuchara, aumenta la mantequilla a 110-120 g si es necesario, hornea la base sola 10 minutos antes de añadir el relleno, y asegúrate de refrigerar la base 15 minutos antes de añadir la crema.
- Centro hundido: Esto ocurre si abriste el horno durante los primeros 30 minutos de cocción o si el horno estaba demasiado caliente. El centro se hincha con el calor y luego se hunde al enfriarse rápido. Evita abrir el horno, hornea a temperatura estable, y deja enfriar gradualmente. Si se hundió, rellena el centro con frutas frescas o mermelada para un bonito efecto decorativo.
Sugerencias para Servir y Decorar tu Tarta de Yogur
La tarta de yogur es deliciosa por sí misma, pero una buena presentación la eleva al siguiente nivel:
- Clásica con frutos rojos: La combinación más tradicional. Decora con fresas frescas cortadas, frambuesas y arándanos. El contraste entre el dulce cremoso y el ácido de las frutas es perfecto.
- Con coulis de frutas: Prepara una salsa de frambuesas licuadas con azúcar y un toque de limón. Vierte en el plato antes de colocar la porción de tarta para un plato digno de restaurante.
- Estilo New York: Sirve con una generosa cucharada de nata agria (sour cream) por encima y un toque de ralladura de limón. Es la forma más auténtica de servir el cheesecake americano.
- Versión gourmet: Acompaña con una bola de helado de vainilla, salsa de caramelo casera y almendras tostadas laminadas para un postre de lujo.
- Con compota caliente: Una compota tibia de manzana con canela o de pera con vainilla contrasta maravillosamente con la tarta fría.
- Para el café: Una porción pequeña acompañada de un espresso o café con leche es la combinación perfecta para la sobremesa.
- Individual y elegante: Sirve en platos de postre con un hilo de miel, unas hojas de menta fresca y flores comestibles para ocasiones especiales.

Historia del Pastel de Queso: Un Postre Milenario
Aunque el cheesecake neoyorquino se ha convertido en la tarta de queso más famosa del mundo, el origen de este postre se remonta a la antigua Grecia, hace más de 2.000 años. Los griegos preparaban una torta llamada "plakous" cocinando la corteza por separado y añadiendo un relleno suave de queso fresco, miel y harina de trigo. La primera receta documentada de pastel de queso aparece en el libro "De Agri Cultura" (Sobre la Agricultura), escrito por Marco Porcio Catón el Viejo en el siglo II a.C. Esta receta romana incluía queso fresco machacado, huevos, miel y se cocía bajo una teja de barro. Era un alimento energético que incluso se servía a los atletas durante los primeros Juegos Olímpicos.
Durante la Edad Media, los postres al horno con queso eran muy populares en toda Europa. El libro de cocina inglés "The Forme of Cury" (1390) incluía varias recetas de tartas de queso con especias. Sin embargo, la tarta de queso tal como la conocemos hoy nace en el siglo XVIII, cuando los huevos comenzaron a ser más asequibles para la población general y sustituyeron a la levadura como agente leudante. El punto de inflexión llegó en 1872 en Estados Unidos, cuando William Lawrence intentó replicar el queso francés Neufchâtel y accidentalmente creó el cream cheese (queso crema). Su textura suave y cremosa lo convirtió en el ingrediente perfecto para las tartas de queso. En 1912, James Kraft inventó el queso crema pasteurizado, popularizando aún más este ingrediente.
El famoso cheesecake neoyorquino nació en los años 1920s y se hizo famoso gracias al restaurante Lindy's en Broadway. Su versión densa, cremosa y rica se convirtió en icono de la repostería americana. Desde entonces, cada país ha desarrollado su propia versión de tarta de queso, desde el ligero cheesecake japonés hasta la contundente käsekuchen alemana. En España, este postre también ocupa un lugar destacado, especialmente en las regiones del norte. El más famoso es el pastel de queso de La Viña de San Sebastián, que conquistó incluso a los críticos gastronómicos de The New York Times, figurando entre los mejores sabores del año 2021. Su característica superficie quemada y su interior cremoso lo han convertido en un fenómeno internacional.
