La Llorona: Un Viaje a Través de sus Orígenes Míticos y su Evolución Cultural

La leyenda de La Llorona es una de las narraciones más arraigadas en la cultura popular de Latinoamérica. Su historia ha trascendido generaciones y fronteras, convirtiéndose en un símbolo del folclore que sigue despertando temor. Aunque su relato ha cambiado con el tiempo, su esencia sigue siendo la misma: el lamento desgarrador de una mujer que busca a sus hijos y cuya presencia es presagio de desgracia.

La Llorona es un fantasma del folclore hispanoamericano que, según la tradición oral, es el alma en pena de una mujer que ahogó a sus hijos, que luego, arrepentida y maldecida, los busca por las noches por ríos, pueblos y ciudades, asustando con su sobrecogedor llanto a quienes la ven u oyen en la noche. Su leyenda posee gran diversidad de versiones, con generalidades y particularismos propios de muchas regiones geográficas.

Representación artística de la Llorona con una vestimenta blanca y su rostro cubierto

Orígenes Prehispánicos de la Leyenda de La Llorona

La leyenda de La Llorona es antigua, y tiene orígenes prehispánicos mexicas y mayas, en la forma de diversos personajes con características similares, presentes en las cosmogonías y creencias ancestrales de los pueblos autóctonos de América, transmitidos de forma oral de generación en generación, hallándose relatos comunes pero con diversas imágenes, emblemas y símbolos, lo que le da a la leyenda una rica diversidad cultural.

Según Milagros Palma en El mito de la llorona en América Latina, antes de la llegada de los conquistadores, los mexicas hablaban de una diosa conocida como Cihuacóatl, una entidad femenina vinculada a la maternidad y a la guerra. Frecuentemente se oía una mujer que lloraba, gritaba durante la noche, gritaba mucho y decía: ¡“Mis queridos hijos, nos partimos (nos arruinamos)! De noche voceaba y bramaba en el aire [...].

Relata fray Diego Durán que en los días postreros de su reinado, Moctezuma II andaba pesaroso por una serie de pronósticos que se referían al fin de su mandato. Pidió que se le dijese acerca de sueños y apariciones, y: “Lo mismo encomendó á todos los que tienen por costumbre de andar de noche, y que si topasen á aquella mujer que dicen que anda de noche llorando y gimiendo, que le pregunten qué es lo que llora y gime…” (Durán, 1951, I, p. La leyenda también le fue transmitida a fray Bernardino de Sahagún por sus informantes indígenas, y además podemos leerla en la Historia de Tlaxcala de Diego Muñoz Camargo.

Está asociada a los famosos presagios funestos que se supone sucedieron antes de la conquista española y que vaticinaban el final del imperio mexica de Tenochtitlan. Agrega la narración que la mujer portaba una cuna que ponía en el mercado y allí la abandonaba. -¡Oh hijos míos! Otra versión prehispánica de la historia relata que La Llorona es el alma en pena de una mujer que, al presentir la caída de los aztecas ante los conquistadores españoles, lamentaba la tragedia que le esperaba a su pueblo. Sus sollozos, según los antiguos textos recopilados por Fray Bernardino de Sahagún, eran interpretados como un mal augurio.

Códice prehispánico que representa a la diosa Cihuacóatl

Deidades Prehispánicas relacionadas con la Llorona

En México, donde tiene origen en Xochimilco y la selva Lacandona, varios investigadores estiman que la Llorona, como personaje de mitología y de leyendas, tiene su origen en algunos seres o deidades prehispánicas como Auicanime, entre los purépechas; Xonaxi Queculla, entre los zapotecos; la Cihuacóatl, entre los nahuas; y la Xtabay, entre los mayas lacandones. Siempre se la identifica con el inframundo, el hambre, la muerte, el pecado y la lujuria.

  • Auicanime: Era considerada entre los purépechas como la diosa del hambre (su nombre se puede traducir como la Sedienta o la Necesitada).
  • Xonaxi Queculla: La diosa zapoteca Xonaxi Queculla es una deidad de la muerte, del inframundo y de la lujuria que aparece en algunas representaciones con los brazos descarnados. Atractiva a primera vista, se aparece a los hombres, los enamora y los seduce para después transformarse en esqueleto y llevarse el espíritu de sus víctimas al inframundo.
  • Xtabay (o Xtabal): Esta diosa lacandona se identifica como un espíritu malo con la forma de una hermosa mujer cuya espalda tiene forma de árbol hueco. Al inducir a los hombres a abrazarla, los vuelve locos y los mata.
  • Cihuacóatl: Uno de los antecedentes prehispánicos más conocidos de la leyenda de la Llorona es el que la identifica con la diosa mexica Cihuacóatl. Esta diosa posee diferentes atributos: diosa de la tierra (Coatlicue), de la fertilidad y de los partos (Quilaztli), mujer guerrera (Yaocíhuatl) y madre (Tonantzin), tanto de los mexicas como de sus mismos dioses (era la madre de Huitzilopochtli, el mayor dios mexica). Cihuacóatl era también la patrona de las cihuateteo, espíritus de mujeres muertas en parto que de noche vocean y braman en el aire, que bajan a la tierra en ciertos días dedicados a ellas en el calendario, con el fin de espantar en las encrucijadas de los caminos y que son fatales para los niños.

A una de estas cihuateteo se le podía escuchar en las noches, lanzando grandes lamentos por la muerte de su hijo y la pérdida de su propia vida. La llamaban Chocacíhuatl -del náhuatl choka, 'llorar', y cihuatl, 'mujer'-. Era la primera de todas las madres que murió al dar a luz. Allí flotaban en el aire las calaveras descarnadas y separadas de sus cuerpos (Chocacíhuatl y su hijo), cazando a cualquier viajero que hubiese sido atrapado por la oscuridad de la noche. Si algún mortal veía estas cosas, era un presagio seguro de infortunio o incluso muerte. «...aparecía muchas veces como una señora compuesta con unos atavíos como se usan en Palacio; decían también que de noche voceaba y bramaba en el aire...

Esquema de las deidades mexicas y su relación con la Llorona

La Llorona en la Época Colonial: Mestizaje y Transformación

La leyenda de la Llorona toma forma durante la época Virreinal, pues a los antecedentes prehispánicos, se suma la contribución española para establecer el mito como tal, convirtiendo a la Llorona en uno de los primeros signos del mestizaje. La multiplicidad de orígenes y de versiones sobre la misma historia es una muestra más que clara de que es producto del sincretismo.

Durante la época de la Nueva España, la leyenda de la Llorona sufrió transformaciones. Debido al temor a la herejía, no se le podía identificar directamente con las diosas prehispánicas, por lo que su descripción y las características de la leyenda fueron cambiando para adaptarse a los nuevos estándares de los colonos, aunque conservó su esencia indígena: la vestimenta blanca, el cabello largo y negro, el grito desgarrador de ¡Ay mis hijos! y su relación con el agua.

En el México novohispano, la leyenda de la Llorona fue identificada con la historia de la Malinche, personaje clave durante la Conquista de México. Para los colonos, la Llorona era el fantasma de la Malinche que volvía arrepentida para llorar su desgracia y su traición a su pueblo indígena, aunque otros indicaron que llora por los mestizos del pueblo mexicano. Esta visión negativa de la historia de la Malinche y su relación con Hernán Cortés es parte de la leyenda negra de estos personajes.

La Malinche🔻su BIOGRAFÍA🔻 Sin ella no se comprende la conquista de México

Interpretaciones Socioculturales de la Leyenda

Desde una perspectiva sociocultural, el mito de La Llorona ha sido interpretado como una representación de la opresión de la mujer en la sociedad colonial. La historia refleja la marginación de las mujeres mestizas y la imposición de valores en el Nuevo Mundo. En Nuevas lecturas de la llorona: imaginarios, identidad y discurso parabólico de Alberto y Aitiana Martos, hay otra interpretación que sugiere que la leyenda funcionaba como una advertencia para las mujeres jóvenes. En la sociedad colonial, se les enseñaba que debían ser recatadas y obedientes, evitando relaciones prohibidas con hombres de mayor estatus.

Así pues, se pueden extraer distintas interpretaciones de la leyenda, especialmente atendiendo al motivo por el cual aparece este espectro. En cada país existen distintas versiones, dependiendo del lugar. En el caso de la versión nicaragüense, se trata de una joven indígena abandonada por un joven extranjero, quien no tenía intención de llevarla a su país ni responsabilizarse de su futuro hijo. En algunas versiones, como la colombiana y guatemalteca, la mujer comete una infidelidad y queda embarazada. Es como una especie de pena que tiene que pagar por haber “engañado” no sólo a un hombre, sino también a su familia. En estos relatos está muy presente el “modelo patriarcal”, donde parece que la joven tiene que relacionarse con quien su progenitor elija para ella. Esta narración se puede interpretar como un acto de venganza que comete hacia el hombre que la ha abandonado. De igual manera, en esta versión se puede ver la presión que sufre la mujer con respecto a sus obligaciones.

La Llorona en el Folclore Hispanoamericano

Durante la época Virreinal, las generalidades de la leyenda tomaron forma, y a través del tiempo, la leyenda de la Llorona se ha convertido en parte del imaginario colectivo de Hispanoamérica, trascendiendo fronteras y volviéndose parte de la identidad cultural, el folclor y la imaginería popular de muchos países. En la actualidad, la leyenda continúa siendo muy popular desde su origen, de México hasta Argentina, así como en los estados del sur de los Estados Unidos con mayor población de hispanos, como Arizona, Texas y Nuevo México.

La presencia de seres fantasmales que lloran en los ríos por motivos diversos es una característica recurrente de la mitología de los pueblos mesoamericanos. Es así como pueden encontrarse rasgos de estos espectros en varias de las culturas precolombinas, que finalmente, con la llegada de los conquistadores españoles, fueron asumiendo rasgos comunes debido a la expansión del dominio hispánico sobre el continente.

La conexión entre La Llorona y el agua es un elemento recurrente en diversas culturas mesoamericanas, donde los cuerpos de agua eran vistos como portales hacia el inframundo. Es curioso como en la leyenda el agua es uno de los elementos que está presente en casi todos los casos: ríos, lagos, lagunas.

Mapa de Latinoamérica señalando la dispersión de la leyenda de la Llorona

Variantes Regionales de la Leyenda

Con el paso del tiempo, esta figura se ha mantenido vigente en la cultura popular, adaptándose en numerosas versiones a lo largo de Latinoamérica, cada una con sus propios matices regionales. En algunos países, se le describe como una mujer vestida de blanco con el rostro cubierto por un velo, mientras que en otros es un espectro que flota sobre el agua con una apariencia cadavérica. Se la describe como una mujer vestida de blanco con el rostro cubierto por un velo. Se cuenta que luego de ser abandonada por su marido y sin medios para subsistir, decidió ahogar a sus niños en el río.

En Sudamérica existen algunas leyendas precolombinas que fueron asociadas con la de la Llorona una vez establecido el dominio hispano sobre el continente, pero que no tienen un origen común con esta, a pesar de que existan aspectos muy similares. Pueden encontrarse trazos similares en la leyenda del Ayaymama de la mitología amazónica peruana. En esta leyenda, una madre abandona a sus dos hijos en un río porque siente que ella va a morir de una enfermedad y quiere evitar que ellos mueran por su causa. Los niños terminan transformándose en pájaros que emiten un sonido lastimero.

Destaca entre estas leyendas la historia de la Pucullén (del mapudungún 'külleñu', 'lágrimas', y 'pu': prefijo plural), perteneciente al folclor de los mapuches de Chile. La Pucullén llora eternamente porque le quitaron a su hijo de sus brazos a muy corta edad, o porque uno de sus hijos murió en sus brazos. Es una presencia fantasmal vestida de blanco (negro en algunas versiones), a la que solo puede ver la gente que está cercana a la muerte, algunas personas con habilidades especiales (como las machis o los calcus), los niños, y los animales que tienen los sentidos más agudos, entre ellos los perros, que lanzan lastimeros aullidos cuando perciben su presencia, por eso, si se frotan los ojos con lágrimas de perro, se le podrá ver; pero si el corazón del que observa no es firme, la imagen será espantosa. La Pucullén cumple las características de un psicopompo, esto es, una guía de los muertos, que indica con sus pasos y llantos el camino que debe recorrer el muerto para dirigirse desde su morada terrenal hacia el más allá. Con sus abundantes lágrimas, que forman un charco cristalino, la Pucullén señala el sitio preciso en el campo santo donde debe abrirse la fosa para depositar el féretro.

La Canción de La Llorona: Un Himno de la Identidad Mexicana

Es una de las más populares canciones mexicanas, pero ¿sabes cuál es su origen, su verdadera letra, y quién la inspiró? El origen de esta canción es todo un misterio sin resolver. No se sabe la fecha exacta de su creación. Tampoco quién fue su autor. De igual forma, no existe una versión definitiva de la letra. Sucede que, más que una unidad, una canción concreta, “la llorona” era un tema de improvisación, como sucede a menudo con el género de las coplas al que pertenece.

Gracias a ese origen en la improvisación, las coplas conocidas de este canto son muy numerosas y muchas se han perdido. Eran versos surgidos del calor del festejo que se olvidaban rápidamente. Los investigadores han identificado hasta 121 estrofas distintas referentes a la “llorona” y estiman que la cantidad puede ascender hasta 200 o 300. Algunos creen que los primeros versos sobre “La llorona” fueron traídos a México por los soldados españoles en la época de La Conquista. Esto, porque una de las estrofas conservadas sobre este canto recuerdan mucho una estrofa del eminente escritor español Luis de Góngora, nacido en 1561 y fallecido en 1627. Aunque la influencia resulta innegable, estos versos, sin embargo, pudieron haberse añadido en cualquier momento.

Por otra parte, hay cierto acuerdo en su origen geográfico: el Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, por lo que se puede creer que la mujer que lo inspiró fue una mujer zapoteca. Esta dice que la mujer que inspiró este canto fue una hermosa tehuana que se ahogó en un río por el amor de un istmeño y que en las noches de luna se le oía lamentarse como alma en pena que lloraba su desgracia. También se dice que con el tiempo la gente fue olvidando su nombre y que por ello se le terminó llamando simplemente “la llorona”.

La Malinche🔻su BIOGRAFÍA🔻 Sin ella no se comprende la conquista de México

La Llorona en la Música Grabada y la Cultura Pop

Con la llegada de la música grabada, el canto de “La llorona” adquirió un nuevo éxito y surgieron las primeras “letras” fijas. Las primeras grabaciones de este popular canto, que sobrevivió por décadas en la cultura oral, proceden de principios del siglo pasado. Entre las más populares se encuentra aquella realizada en 1944 por el Trío Tariácuri (conocido como el primer grupo que se consolidó como trío mexicano) o la versión que Chavela Vargas incluyó en el álbum Chavela Vargas con el cuarteto Lara Foster de 1961.

Desde entonces, multitud de nuevos cantantes han interpretado “La llorona”. Desde Eugenia León y Lila Downs, hasta nuevas voces como Natalia Lafourcade y Ángela Aguilar. Hoy en día “La llorona” se ha consolidado como uno de los himnos musicales más representativos de la identidad mexicana. Un himno cuya historia nos lleva desde los días en los cuales las canciones sobrevivían de boca en boca, hasta el gran éxito de mano de estrellas pop y las grandes superproducciones de cine.

Portadas de discos de diferentes artistas interpretando

Impacto de La Llorona en el Arte y la Cultura

Esta leyenda sigue presente gracias a las distintas adaptaciones que se han llevado a cabo en diferentes artes: literatura, cine o música, entre otras. Tanto en literatura de lengua española como en otros idiomas, la leyenda ha tomado forma de novela, cuento, poesía u obra de teatro.

En el medio cinematográfico también ha dejado historias inspiradas en esta leyenda. La Llorona (1933), La herencia de La Llorona (1947), El grito de la muerte (1958), La Llorona (1960), La maldición de la Llorona (1963), La venganza de la Llorona (1974), Las Lloronas (2004), La leyenda de La Llorona (2011), The Wailer (2006) y La Llorona (2019).

Obras Inspiradas en la Leyenda de la Llorona
Categoría Obra Año
Literatura La Llorona (Adaptación de Carmen Toscano) 1958
Literatura The Legend of La Llorona: A Short Novel 1984
Literatura El río, el pozo y otras fronteras 1995
Literatura La Llorona 2008
Cine La Llorona (dirigida por René Cardona) 1960
Cine La Llorona 1933
Cine La herencia de La Llorona 1947
Cine El grito de la muerte 1958
Cine La maldición de la Llorona 1963
Cine La venganza de la Llorona 1974
Cine Las Lloronas 2004
Cine La leyenda de La Llorona 2011
Cine The Wailer 2006
Cine La Llorona 2019

Aunque la leyenda de La Llorona es famosa en Guanajuato y Puebla, la representación teatral más importante de este personaje se realiza en la Ciudad de México, específicamente en la Laguna de Tlilac, parte de la zona de chinampas de Cuemanco en Xochimilco. Cada año, diferentes actores dan vida a esta leyenda en fechas cercanas al Día de Muertos. En esta parte de la ciudad existen registros de Cihuacóatl, deidad azteca que, al anunciar la guerra, la muerte, la enfermedad y las catástrofes naturales, lloraba por su pueblo, es decir, por sus hijos.

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