Soplar velas sin tarta: tradición, seguridad e innovación

La costumbre de soplar las velas de cumpleaños y pedir un deseo es un gesto universal que une a personas de diferentes culturas y edades. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de adaptar esta arraigada tradición para garantizar la seguridad sanitaria. La preocupación por la propagación de virus y bacterias a través de los aerosoles y las gotas de saliva al soplar las velas ha llevado a la búsqueda de soluciones innovadoras que permitan mantener viva la esencia de esta celebración.

La tradición de encender velas para acompañar un deseo tiene raíces muy antiguas. En muchas culturas, el fuego se consideraba una forma de comunicación con lo divino. En rituales antiguos, las personas encendían velas como ofrenda o para pedir ayuda, salud o prosperidad. Una de las primeras referencias al uso de velas sobre una tarta proviene de la Antigua Grecia. El humo de las velas, según creían, llevaba los deseos de los fieles directamente a los cielos. La celebración de cumpleaños con tarta y velas se hizo popular en Alemania en el siglo XVIII, especialmente entre los niños. Se decía que si el cumpleañero conseguía apagar todas las velas de un solo soplo, su deseo se cumpliría.

La costumbre moderna de colocar velas en tartas de cumpleaños se atribuye a menudo al Kinderfest alemán, un festival tradicional que celebra a los niños. Según Margit Grieb, profesora asociada de Estudios Alemanes en la Universidad del Sur de Florida, la conexión es indirecta, pero significativa. «En aquella época, se creía que los niños eran especialmente vulnerables en sus cumpleaños a caer presa de los espíritus malignos», explica. Encender velas podía servir como forma de protección espiritual. Según The Oxford Companion to American Food and Drink, las velas se dejaban encendidas durante todo el día hasta la cena, y se creía que su humo llevaba los deseos del niño al cielo.

Los primeros cristianos rechazaban los cumpleaños por considerarlos paganos y excesivamente centrados en uno mismo, dice Nicola. Aunque las velas, usadas para honrar a los santos, guiar a los espíritus y marcar momentos sagrados, se conservaron en la liturgia cristiana, las tartas no. Pero hacia finales del periodo medieval, las tartas reaparecieron como alimentos festivos, principalmente en hogares de élite y en contextos no litúrgicos ni paganos. «En el siglo XVII, las regiones protestantes comenzaron a apartarse de las festividades de santos y a mostrar un creciente interés por los hitos personales», comenta Nicola. «Los cumpleaños, aniversarios de bautismo y confirmaciones se convirtieron en nuevos puntos clave para celebrar».

Una de las primeras referencias a la tradición de las velas de cumpleaños proviene del escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe, quien relata su 52º cumpleaños en Gotha como invitado del príncipe Augusto de Sajonia-Gotha-Altenburgo en su autobiografía Tage-Und Jahreshefte. Describe una gran tarta con unas 50 velas encendidas, sin espacio para añadir velas representando los años venideros, a diferencia de las tartas infantiles. «En muchas tradiciones, incluida la mística cristiana temprana, [el aliento] estaba vinculado al alma. Soplar una vela mientras se formula un deseo en silencio guarda ecos de una oración votiva, solo que aquí es doméstico, centrado en los niños y deliciosamente secular», añade.

Antes del siglo XVIII, había pocas referencias a tartas y velas de cumpleaños, ya que era más habitual colocar velas encendidas en tartas solo en los cumpleaños infantiles, dice Grieb. «Incluso hoy, una tarta de cumpleaños con velas es un elemento mucho más común en los cumpleaños de adultos en EE. UU. que en Alemania». El simbolismo evolucionó. Las velas encendidas pasaron a representar la luz interior y el crecimiento personal, según Nicola. Las tartas se decoraban con una vela por cada año de vida, más una vela adicional que supuestamente representaba la “luz de la vida”. Otros registros describen las velas circundantes como la Luz de la Vida, y la vela central como “una para crecer”.

En Suiza, investigadores de The Folk-lore Journal documentaron el ritual entre la clase media suiza en 1881, aunque no hay constancia de que se hicieran oraciones o deseos. Una tarta de cumpleaños tenía velas encendidas a su alrededor, cada una representando un año de vida del homenajeado. El homenajeado soplaba las velas antes de comer la tarta. A diferencia de los alemanes, los suizos no dejaban que las velas se consumieran: las apagaban antes de que eso ocurriera. «The Folk-lore Journal es la referencia más antigua que documenta el ritual completo de las velas de cumpleaños», afirma Nicola, «… lo cual es prueba de una tradición cultural que probablemente se originó en Alemania». Añade que la tradición seguramente se practicaba décadas antes de 1881, aunque no apareciera en los registros.

En el siglo XIX, los inmigrantes alemanes llevaron la tradición de las velas de cumpleaños a Estados Unidos, dice Nicola. Comenzaron a aparecer referencias a la costumbre alemana de colocar velas en la tarta en publicaciones estadounidenses, siendo los periódicos en lengua alemana como el Philadelphia Demokrat, New Yorker Staats-Zeitung y Milwaukee Herold, que publicaban anuncios de Kinderfest, los principales difusores. A principios del siglo XIX surgió una variación distintiva de la tradición. A diferencia de los alemanes y suizos, eran los invitados-y no el homenajeado-quienes soplaban las velas, con distintos significados según el estado. Sin embargo, hacia 1909, el ritual había vuelto a situar al homenajeado como quien apagaba sus propias velas.

Se creía que el deseo solo se cumplía si la persona que cumplía años lograba apagar todas las velas de un solo soplido. Entre 1900 y 1920, las velas sobre tartas eran la norma entre la clase media de EE. UU. y Reino Unido, dice Nicola. Para la década de 1920, las velas adecuadas a la edad, a menudo vendidas con portavelas a juego, se habían generalizado y convertido en un concepto universal. Se producían en masa y se vendían en grandes almacenes como Sears, Roebuck and Co. Los medios de comunicación también desempeñaron un papel importante en la adopción generalizada de la tradición de soplar velas de cumpleaños. En 1931, el cortometraje de Disney The Birthday Party, protagonizado por Mickey Mouse, se convirtió en un recuerdo cultural presente en tarjetas de felicitación, canciones de cumpleaños y programas de televisión. Tras la Segunda Guerra Mundial, la cultura de consumo estadounidense exportó globalmente la tradición de soplar velas, «a través del turismo, los medios infantiles y marcas como Hallmark y Betty Crocker», explica Nicola.

La celebración de cumpleaños se ha tenido que modificar debido a la información divulgada en estudios publicados sobre la enfermedad por coronavirus y su diseminación a través de aerosoles y gotas de saliva; una de estas modificaciones es el acto de soplar las velas del pastel para apagarlas como se ha practicado en diversos países desde tiempo atrás. Sin embargo, diversos de estos cambios han sido adaptados por comerciantes incluso se han generado ideas alternativas de las personas, sin ningún sustento de investigación o avalado por algún instituto o Ministerio de Salud.

Las bacterias son una parte inevitable de la vida, presente en y sobre casi todo lo que los seres humanos tienen contacto. Los bioaerosoles y la mala higiene del aire pueden tener efectos adversos sobre la salud humana. Las gotitas expulsadas al toser y estornudar son fuentes tanto de flora humana normal, así como de bacterias patógenas. El tracto respiratorio puede ser colonizado con organismos patógenos que luego se pueden aerosolizar en el aliento de un individuo infectado. En la propagación de enfermedades respiratorias, como el síndrome respiratorio agudo grave (SARS) y la influenza H1N1, es bien conocida la transmisión por vía aérea. Los humanos emiten agentes patógenos a una tasa de aproximadamente 37 millones de copias de genes por persona por hora.

Los estudios sobre el tamaño de las gotas en el aire de la cavidad bucal se comenzaron a realizar desde 1899 y mediados del siglo XX. Estos primeros estudios llegaron a diversas conclusiones, varias coincidieron que se encontraron gotas que se liberan a la atmósfera que rodea a los humanos que están respirando, tosiendo y/o estornudando. Otro estudio informó que 90% de las bacterias que se transportan en gotas permanecen en el ambiente durante 30 minutos, algunas gotas más pequeñas permanecieron hasta 30 horas. Wan y colaboradores establecieron que se liberan más de 2,000 partículas por la respiración, todas menos de 5 μm en diámetro. El tamaño de las partículas es un factor importante, ya que los bioaerosoles transportan bacterias y virus en pequeñas gotitas de partículas generadas al respirar, soplar y toser.

El tamaño medio de las partículas expulsadas al recostarse resulta ser mucho más grande (13.5 μm por toser y 16.0 μm de diámetro por hablar) principalmente por la apertura de la boca, minimizando así el efecto de la evaporación en las gotas que puede ser un factor en otros estudios que utilizan la metodología de condensación de gotas. Chao y asociados hallaron que existen entre 1,000 a 2,000 en número y de 2 a 5 mL en volumen de gotas por tos e incluso 0.2 mL de gotas al hablar. Por lo tanto, el tamaño de las gotas en el aire expulsado son lo suficientemente grandes como para transportar bacterias y virus. Los aerosoles respiratorios normales pueden incluir Staphylococcus spp., Streptococcus spp., Corynebacterium spp., Haemophilus spp. y Neisseria spp. Madigan y su grupo también encontraron que ciertas especies patógenas, como Streptococcus pneumoniae y Staphylococcus aureus pueden causar enfermedades cuando se propagan a través de la contaminación de superficies por los aerosoles orales.

Existe un renovado interés en los mecanismos de transmisión de infecciones virales respiratorias humanas. Este interés ha aumentado por las preocupaciones sobre enfermedades emergentes como el SARS-CoV-2 y nuevas cepas de influenza patógena, las cuales pueden ser propagadas por múltiples rutas, incluido el contacto directo, fómites y aerosoles. Estos aerosoles incluyen grandes gotitas (diámetro, 150 mm), gotitas de tamaño intermedio (diámetro 10-50 mm) y partículas más pequeñas (diámetro < 10 mm), incluidos los núcleos de gotitas. Mientras que las gotas más grandes pueden viajar distancias de hasta unos metros antes de asentarse en el suelo, los núcleos de gotitas evaporadas pueden permanecen en el aire durante horas o se dispersan como una nube.

Una ocurrencia de hace un año está salvando, hoy en día y en la situación de pandemia actual, numerosas fiestas de cumpleaños. En concreto, se trata de la idea de Vicente Blanch, que pensó que las tartas de cumpleaños debían ser protegidas en el momento de soplar las velas, para evitar que en el pastel pudieran quedar restos de saliva, virus o incluso cera, que luego fueran ingeridos por todos los invitados a la celebración. Con este objetivo, creó lo que ha bautizado como «cubretartas», un utensilio similar a una quesera pero diseñado expresamente para estas celebraciones, ya que se pone sobre el pastel y en la parte superior cuenta con ranuras donde poder colocar las velas, tanto las clásicas como las que tienen la forma de número.

«Somos una familia muy grande, con 12 niños, varios hermanos, primos... y los pequeños siempre quieren soplar e incluso llegan a pelearse...», cuenta Vicente Blanch, abogado laboralista de profesión. Así, después de haberse quedado alguna vez con ganas de comer tarta al verla llena de saliva de los más pequeños, patentó el utensilio en 2019 y dejó la idea en standby. Viendo la situación sanitaria de estos últimos meses decidió que era el momento de lanzarse.

«Soplar las velas es una costumbre cultural muy arraigada, pero la posibilidad de que se propague cualquier virus se multiplica por seis», explica. «Con humildad, creo que esto puede ayudar a la sociedad y a mantener las medidas de higiene necesarias en la pandemia», añade.

Primero, probó con un film transparente, pero se dio cuenta de que era mejor un plástico rígido, que se pudiera limpiar y no dañara el pastel ni la decoración. Por esto, se fabrican en PVC alimentario que, además, no se quema.

Blanch, que cuenta con dos patentes diferentes de «cubretartas», -pues hay varios modelos, formas y tamaños-, ahora trabaja porque algún supermercado apueste por vender directamente los pasteles de cumpleaños con este recipiente, a modo de envoltorio.

De momento, el objeto se puede adquirir a través de su cuenta de Instagram, la web, un supermercado (pero sin tarta) y varias pastelerías de València. Como destaca su diseñador, natural de la capital del Túria, todas las piezas se fabrican en cuatro empresas de la provincia de València «y así seguirá siendo», asegura. En menos de 48 horas han llegado a vender 2.000 unidades y ahora superan las 300 a la semana.

La startup valenciana Safecake ha comenzado ya la distribución de cubretartas para soplar las velas de los cumpleaños sin riesgo de contagio. Se trata de unos plásticos que se colocan sobre las tartas, de manera que quedan protegidas y se pueden consumir posteriormente con normalidad. El abogado y CEO de la empresa, Vicente Blanch, explica que los primeros han sido repartidos a alrededor de cien residencias de mayores de la Comunitat Valenciana. "Lamentablemente, estos centros han sido protagonistas durante este último año por los estragos que ha ocasionado la covid-19. Para que puedan hacerlo, les ofrecemos el Cubretartas y así, en el momento de soplar las velas, no caiga sobre el alimento ningún tipo de virus ni de bacteria", indica Blanch. Esta iniciativa, añade, es sin coste alguno para los centros.

La nueva normalidad podría instaurar cambios en esta alegre tradición, hay quien apaga las velas con un abanico o con un secador, quien decide servir tartas individuales, ¿tú por qué apuestas? ¿Cómo decir a un niño que no puede soplar las velas de su tarta de cumpleaños? Si hasta a muchos adultos les parecería un despropósito no poder hacerlo, es una de las tradiciones que se cumplen año tras año, así que cuantos más años se cumplen más arraigo tiene, se entiende. La cuestión es que ayer vimos en la tele (no recordamos dónde) el mencionado cubretartas para poder tapar el pastel de cumpleaños y colocar las velas encima, de este modo, se pueden soplar las velas sin que las gotitas de saliva caigan sobre el pastel y que después terminen en el plato de los invitados. Y estamos seguros de que se va a vender muchísimo, pero lo hemos estado buscando en tiendas online y no lo hemos encontrado, no obstante, no dudamos que pronto abundarán en el mercado.

Seguramente las pastelerías no tardarán en vender sus tartas y pasteles con una campana para cubrirlos y poder colocar las velas, pero, de momento, una opción sencilla es comprar una caja para tartas transparente y hacer el orificio justo para colocar las velas, mejor si se utilizan velas de número que una vela por año, en la mayoría de casos. También creemos que pronto se podrá elegir entre distintos tipos de campana o tapas para tartas de cumpleaños con distintas formas, decoraciones y demás, ¿no os lo parece a vosotros? Por cierto, cajas y tapas de plástico para poder hacer el cubretartas, las podéis encontrar en tiendas de utensilios de repostería, y también en Amazon y otras plataformas de venta online.

Si has estado en una fiesta de cumpleaños, probablemente lo hayas visto: aparece la tarta, se encienden las velas, todos cantan, y la persona que cumple años pide un deseo antes de soplarlas. Es un momento al que apenas prestamos atención, pero que no comenzó simplemente como una tradición festiva. Desde ofrendas a la luz de la luna en la antigua Grecia hasta hechizos protectores en la Alemania medieval, las velas de cumpleaños se utilizaban antaño para invocar bendiciones, alejar la mala fortuna y representar el delicado equilibrio entre la vida y la muerte. Entonces, ¿cómo pasó un ritual espiritual a convertirse en una tradición festiva? Así es como las culturas de todo el mundo han utilizado el fuego, la comida y la celebración para marcar el paso del tiempo.

Aunque comúnmente se dice que la tradición de las velas de cumpleaños comenzó en la antigua Grecia, no existe ningún registro histórico directo de que se colocaran velas en tartas para honrar a los dioses. Sin embargo, algunos estudiosos, como Marie Nicola, historiadora de la cultura popular, afirman que la idea probablemente provenga de rituales asociados con Artemisa, la diosa griega de la luna. Las excavaciones arqueológicas en el Templo de Artemisa de Éfeso han sacado a la luz tartas redondas-conocidas como noûton-gonosupahon-que se usaban como ofrendas votivas. Algunas interpretaciones modernas sugieren que los devotos encendían llamas para imitar la luz de la luna y elevar oraciones hacia el cielo durante cada mes lunar en honor a Artemisa.

«La idea del fuego como presencia divina es increíblemente antigua y transcultural. Los sistemas de creencias indoeuropeos utilizaban el fuego tanto en altares domésticos como en ceremonias públicas», afirma Nicola. A medida que las costumbres griegas se extendieron, los romanos adoptaron muchas de estas prácticas, introduciendo tartas redondas y ofrendas con velas tanto en rituales templarios como en celebraciones privadas, incluidos los cumpleaños de las élites. A medida que el Imperio romano se expandió por la Galia, Germania y Britania, también lo hicieron sus costumbres. «Junto a ello vino el uso simbólico de las velas en los ritos de nacimiento. Y, más tarde, el cristianismo», explica Nicola.

Tipos de velas para cumpleaños

  • Velas Clásicas: Perfectas para los que aman lo tradicional.
  • Velas de Números: Ideales para destacar la edad del cumpleañero.
  • Velas Bengala: Las velas bengala son una opción fantástica para añadir un toque de magia y sorpresa a cualquier celebración.
  • Velas LED: son perfectas para quienes buscan seguridad y estilo. Sin llama ni riesgo de incendio, ofrecen una luz suave y parpadeante que imita el brillo real.

Las velas son mucho más que simples adornos. Tienen un significado profundo y están cargadas de simbolismo. Por eso, en MisGlobos.com, te invitamos a nunca olvidarte de las velas en tus celebraciones de cumpleaños.

La tradición de soplar las velas en los cumpleaños tiene una historia rica y significativa que sigue viva en nuestras celebraciones modernas. En MisGlobos.com, estamos comprometidos a ofrecerte una variedad de velas que no solo iluminarán tu pastel, sino también el corazón de todos los presentes.

Ilustración de la evolución de la tradición de las velas de cumpleaños

Crean un cubretartas para la celebración de cumpleaños "con seguridad"

Ejemplos de

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