Esta sopa es una verdadera delicia, es una de mis preferidas, digamos que es la sopa de ajo pero a la francesa. Esta receta de sopa es perfecta para reconfortar el cuerpo ya que ahora que llega el otoño nos apetecen este tipo de platos y encima ya se acercan las fiestas así que tenemos que empezar a pensar en recetas navideñas.
Las cremas o sopas de verdura son esos platos que nunca pueden faltar en nuestras mesas y en todas las estaciones. Son platos sencillos de preparar y muy reconfortantes a la vez que pueden ser todo lo variados que queramos si tenemos buenos ingredientes a mano. La cebolla es una magnífica hortaliza, es económica, se conserva muy bien durante mucho tiempo y, lo mejor de todo, siempre está presente en cualquier hogar. Tomar una sopa o crema caliente me parece la forma más placentera de acabar un largo día de trabajo en invierno y es un modo beneficiarnos de las propiedades de las verduras, a la vez que calentamos el cuerpo. Asimismo, nos ayudará también a llenar el estómago y saciar el hambre sin recurrir a alimentos más calóricos y pesados.
Orígenes e Historia de la Sopa de Cebolla
Si por lo general la sopa de cebolla se considera originaria de Francia, la realidad es que se le tiene registro histórico en muchos países europeos. Se tiene conocimiento de recetas de sopa de cebolla desde la Edad Media, igual que la sopa de ajo. En un inicio era considerada como un plato pobre que comían quienes no tenían otra cosa con qué alimentarse. Hoy, este plato ha evolucionado hasta convertirse en una joya de la gastronomía, apreciada en diversas versiones.
Sopa de Cebolla Tradicional vs. Crema de Cebolla
Aunque ambas parten de la humilde cebolla, existen diferencias clave entre la tradicional sopa de cebolla francesa y la crema de cebolla. La sopa es más conocida por su presentación gratinada con queso, mientras que la crema busca una textura sedosa y uniforme.
| Característica | Sopa de Cebolla Tradicional | Crema de Cebolla |
|---|---|---|
| Textura principal | Líquida con trozos de cebolla cocida, servida con pan y gratinado. | Suave y sedosa, sin grumos, resultado de un triturado fino. |
| Ingredientes extra para espesar/textura | Harina (para el roux), pan tostado para el gratinado. | Arroz o patata, nata para cocinar (opcional), huevo (opcional). |
| Toque final | Gratinado con queso y pan tostado. | Cebollino picado, picatostes, semillas, brotes, hojaldre o yema de huevo. |
| Sabor | Profundo, umami, con notas de vino y la dulzura de la cebolla caramelizada. | Suave, dulce y delicado, realzado por el triturado y la posible adición de nata. |
El Arte de Caramelizar la Cebolla: La Base de Ambas Recetas
La clave para hacer una crema de cebolla realmente irresistible, o una sopa, está en cocinarla de manera apropiada. Si rehogamos la cebolla a fuego medio hasta que quede muy tierna, su sabor será suave, dulce y delicado. Es fundamental la paciencia para este paso.
Comenzamos cortando en juliana fina la cebolla. Las cebollas deben de ser dulce para que caramelicen bien. Cuanto más fina sea la juliana mayor facilidad tendrá la cebolla para caramelizarse.
Calentamos una olla con el aceite vegetal en la que derretimos 30 gramos de mantequilla. Esta receta se hace con mantequilla, no con aceite de oliva, aunque también se puede combinar con un poco de aceite de oliva. Pon el aceite y la mantequilla en la cacerola. Cuando estén calientes baja el fuego, añade la cebolla en rodajas y póchala a fuego suave durante 10 minutos. Le agregamos luego las cebollas en juliana y salpimentamos. Cocemos a fuego lento por unos 20 minutos.
En este punto es cuando vas a necesitar la paciencia, ya que hasta que no pase alrededor de una hora no conseguirás que la cebolla caramelice lo suficiente. Cuando veamos que la cebolla está completamente pochada, subimos el fuego para que caramelicen los jugos. Como iréis comprobando va tomando un color dorado, eso es que se está caramelizando la cebolla. Cocina las cebollas a fuego medio durante 1 hora (o un poco más) removiendo constantemente hasta que se caramelicen.

Añade un chorrito de vino blanco para desglasar, es decir, recuperar los jugos que han soltado las cebollas al caramelizarse y que han quedado pegados en el fondo de la cacerola. Ahora solo hay que desglasar el fondo con un poco de vino blanco.
Hacer CEBOLLA CARAMELIZADA ¡sin azúcar! 🧅 Truco de Karlos Arguiñano 🍽️👨🏻🍳
Receta de Sopa de Cebolla Tradicional Francesa
Una vez caramelizada la cebolla, la versión tradicional sigue estos pasos:
- Incorporamos la cucharada de harina y cocinamos un par de minutos.
- Cubrimos de caldo de pollo y dejamos cocinar 15 minutos a fuego lento. Podéis hacerlo con agua igualmente si no disponéis de él. El caldo puede ser de pollo, de verduras o de cocido, y el agua.
- Ajustamos el punto de sal y pimienta al gusto si es necesario. Cocemos a fuego bajo por unos 30 minutos más.
Para el toque final y tradicional gratinado:
- Cortamos el pan baguette en rodajas de unos tres o cuatro centímetros de ancho, les untamos mantequilla de ambos lados y las colocamos en el horno a 180ºC por unos 10 minutos. Las volteamos y dejamos otros 10 minutos para que se doren de los dos lados. Tostamos unas rebanadas de pan.
- Emplatamos la sopa, ponemos las rebanadas de pan encima y cubrimos con queso rallado. Gratinamos unos minutos y tenemos lista la mejor sopa de cebolla.
- Y si quieres coronarte, el toque final es colocar encima de cada plato una rebanada de pan tostado con un poco de queso rallado y llevar al horno unos 5-10 minutos para que el queso se funda por todo el plato. Para servir la sopa colocamos cada porción en un cuenco para horno, acomodamos el pan tostado y espolvoreamos el queso rallado sobre el pan y la sopa.
La tradicional sopa de cebolla se come bien caliente con unos buenos panes tostados y por supuesto un vino tinto, preferentemente. Hoy proponemos la receta tradicional de la sopa de cebolla que preparamos con vino blanco, aunque tenemos otras versiones como la sopa de cebolla dulce con queso Stilton. Algunas personas prefieren usar brandy, jerez o no agregarle ningún ingrediente alcohólico.

Preparando la Delicada Crema de Cebolla
A diferencia de la sopa, a la crema se le añade nata para cocinar y se termina triturando todos los ingredientes. Para hacer la crema de cebolla también se parte de la cebolla pochada a fuego lento para extraer al máximo su sabor dulce, a la que se le añade caldo de pollo o verduras.
Después de caramelizar la cebolla:
- Agregamos el arroz y removemos, o puedes sustituirlo por una patata mediana si así lo deseas. Yo la hago con arroz porque me encanta la textura que queda, más suave que con patata.
- Incorporamos el caldo de verduras y la hoja de laurel. Si quieres añadir una ramita de tomillo fresco es el momento de hacerlo. Cubrimos de caldo de pollo y dejamos cocer unos 20 minutos. Yo le pongo caldo de pollo, pero si no tienes, puedes ponerle agua y queda muy rica también.
- Una vez cocida la cebolla y el arroz, retiramos el caldo sobrante y pasamos el contenido por una batidora. Agregamos un poco de caldo si hiciese falta. Añadimos una pizca de sal y de pimienta molida y removemos. Prueba y rectifica, si hace falta.
- Retiramos el cazo del fuego y trituramos la crema hasta que quede sin ningún grumo y tenga una textura sedosa. Si queréis, podéis pasarla por un colador para aseguraros que no queda ningún trozo de cebolla sin triturar.
Para servir la crema de cebolla:
- Pica el cebollino a cuchillo en trocitos al gusto y reserva igualmente. Nos servirá para adornar la crema.
- Prepara las cuatro consomeras. Separa las yemas de las claras y reserva las yemas de una en una en pequeños recipientes que te faciliten el montado rápido. Ten la crema muy, muy caliente. Para ello la sirvo en un par de jarras no muy altas, para que entren en el microondas) y les doy un toque de calor en el último momento. Sirve la crema en las consomeras, y pon una yema en cada una lo más rápidamente posible: el calor hará que cojan el punto perfecto.
- Como sugerencia, puedes tomarla con unos picatostes o con semillas y brotes.
- Puedes tomarla con unas piezas de hojaldre. Mientras se hace el contenido de la cacerola, desdobla la lámina de hojaldre, y corta unas piezas a tu gusto con la ayuda de un cortapastas. Si no tienes uno te valdrá un tapón de una botella. Ponlas en una bandeja y pincélalas con un poco de leche. Precalienta el horno a 200ºC, calor arriba y abajo. Cuando esté listo, baja la temperatura a 180ºC, calor arriba y abajo. Hornea las piezas de hojaldre. Al ser pequeñas, en unos 10 minutos las tendrás listas (no obstante, ve vigilando el horno). Saca y reserva.

Consejos y Variaciones para una Sopa Perfecta
La ventaja es que la puedes preparar con anticipación y simplemente recalentarla en cacerola para que quede igualmente muy buena. Lo que te recomendaría en este caso es tostar los panes al último minuto para que no pierdan su frescura. Yo ya he escrito muchas veces aquí que no me gusta congelar las cremas, pero si necesitas adelantar trabajo, congela la crema, y no la yema, ni el cebollino ni los hojaldres.
Este es una de esas recetas que con muy pocos ingredientes nos da muy buen resultado. Y es que a veces, como ocurre en otras cuestiones de la vida, menos es más. Suelo preparar esta sopa cremosa en algún frío día de invierno en el que no me ha dado tiempo de preparar nada con antelación y me toca improvisar.
Eso sí, te tiene que gustar la cebolla. Es un plato potente de primero por lo que de segundo serviría algo de pescado como un lenguado menier (continuando con recetas francesas) o un lenguado al horno.
También puede servirte como base para una sopa de marisco. Solamente añadiendo unas almejas y gambas peladas una vez que la has triturado.