Preparar este solomillo de cerdo en salsa tradicional es muy sencillo y, además, te llevará poco tiempo. Un plato de carne que queda muy sabroso y nada seco; cocinamos la carne el tiempo justo para que quede tierna y en su punto, con una salsa llena de sabor y tan fácil de hacer. Es una receta fácil, rápida de preparar y, además, puedes dejarla hecha con antelación.
Sorprende a los tuyos con este platazo perfecto para celebrar y no deja de ser una receta económica. Sirve unas buenas raciones bien regadas con la salsa y el éxito está asegurado.

Ingredientes para el solomillo de cerdo en salsa tradicional
Los ingredientes para 4-8 personas son:
- 2 solomillos de cerdo (aproximadamente 1 kg) o 1 solomillo de cerdo (750 g)
- 1 cebolla grande
- 2 dientes de ajo
- 2 zanahorias (opcional, si se desea una salsa con más verduras)
- 1/2 vaso de vino blanco (100 ml de brandy, coñac o vino blanco)
- 2 cucharadas de harina fina de maíz o maicena
- 500 ml de caldo de carne o de pollo (200 ml)
- Aceite de oliva
- Sal y pimienta negra molida
- 2 hojas de laurel
- 3 ramitas de perejil (opcional)
- 300 g de champiñones (opcional)
Elaboración del solomillo de cerdo en salsa tradicional: Paso a paso
1. Preparar los ingredientes
Lo primero es preparar los solomillos de cerdo. Limpiamos los solomillos, quitando el exceso de grasa y los tendones; también podéis decirle a vuestro carnicero que os lo haga.
Pela y corta la cebolla en trozos no demasiado pequeños. Corta el ajo en láminas. Pica el perejil bien fino. Corta en láminas los champiñones, aunque puedes dejarlos enteros.
2. Cortar y sazonar el solomillo
Partimos los solomillos en medallones de 3 - 3,5 cm de grosor. Si quieres que salgan más grandes puedes cortarlos con un poco de inclinación en el cuchillo y al darle un corte «biselado» quedarán más grandes. También puedes cortarlos un poco más gruesos y aplastarlos luego para que también queden más grandes. Sazonamos con sal y pimienta negra molida al gusto por las dos caras.

3. Marcar el solomillo
En una cazuela amplia y con un buen chorro de aceite de oliva, doramos los solomillos a fuego vivo durante 2 minutos por cada lado. Tienen que quedar crudos por dentro. No eches muchos a la vez o bajarás la temperatura del fuego y la carne empezará a soltar agua y se cocerá, siendo imposible dorarla sin que se quede seca por dentro. Sacamos y reservamos los medallones de solomillo a un plato junto con los jugos que hayan soltado.
4. Preparar el sofrito de verduras
En la misma sartén o cazuela, si es necesario, añadimos un poco más de aceite de oliva. Echamos las verduras cortadas (cebolla, ajos y zanahorias si las usas). Añadimos una pizca de sal y dejamos a fuego bajo hasta que la verdura esté blandita. Deja que la verdura se poche y que se dore ligeramente. Ten en cuenta que este sofrito es lo que le va a dar todo el sabor a la salsa, por lo que es importante que no tengas prisa en esta fase.

5. Integrar la harina y el vino
Seguido añadimos la maicena o harina fina de maíz, mezclamos todo bien hasta que esté integrada. Vertemos ahora el vino blanco (o brandy/coñac) y dejamos que evapore el alcohol y reduzca a seco durante dos o tres minutos.
6. Cocinar la salsa
Añadimos el caldo y las hojas de laurel. Dejamos que hierva el conjunto hasta que la verdura esté bien cocida. Cuando la salsa lleve unos minutos cocinándose es el momento de probar cómo está de sal. Si hace falta, añade un poco más de sal y pimienta. Gracias a la harina la salsa irá engordando. Cuando esté con la consistencia que más te guste, prueba de sal y listo.
Salsa para carnes (gravy)
7. Triturar la salsa
Retiramos la salsa y las verduras de la cazuela y las trituramos bien en el vaso de la batidora hasta conseguir una salsa fina.

8. Finalizar la cocción del solomillo en salsa
Echamos la salsa de nuevo en la cazuela y ponemos al fuego. Añadimos el solomillo que teníamos reservado junto con los jugos que hayan soltado. Dejamos cocer 5 minutos a fuego bajo y tapado, hasta que el solomillo esté en su punto.
Si has decidido añadir champiñones, pon un chorrito de aceite en una sartén al fuego. Añade los champiñones, el ajo y el perejil, y la sal. Ten el fuego a tope y mueve de vez en cuando hasta que esté todo bien cocinado. Retíralos del fuego cuando empiecen a dorarse y añádelos a la cazuela junto con el solomillo y la salsa en los últimos minutos para que se calienten.
Sugerencias para acompañar
Puedes acompañar este plato con una guarnición de patatas, arroz, verduras o una ensalada para tener el menú completo. Algunas opciones:
- Patatas fritas: ¡seguro que si tienes peques en casa lo agradecerán!
- Patatas a lo pobre
- Arroz blanco: a los niños les encanta mezclado con la salsa.
- Judías verdes cocinadas en su punto (ni blandas ni duras) rehogadas en mantequilla con un ajito.
- Puré de patatas.
También puedes servir el solomillo entero. Solo tienes que dorar bien la carne por todos los lados y luego guisarla en la salsa como en la receta. Lo único es que, en este caso, mi consejo es que añadas un poco más de caldo y dejes que la carne se haga poco a poco en la salsa a fuego medio bajo.

Consejos para un solomillo perfecto
- Calidad de la carne: Lo único que nos hace falta para triunfar con esta receta es comprar solomillos de cerdo de calidad. Nosotros utilizamos puntas de solomillo, su carne es muy tierna y sabrosa.
- Corte y sellado: Para conseguir una carne jugosa, cortaremos los solomillos en medallones de aproximadamente tres centímetros de grosor y no debemos dorarlos en exceso, así la carne quedará melosa y con la textura perfecta: dorados por el exterior y en su punto de ternura en el interior.
- Anticipación: Puedes preparar el solomillo con antelación y, a la hora de servir, solo será calentar y listo. Queda bien de un día para otro; a la hora de recalentarlo, hazlo a fuego suave y no dejes que cueza apenas, solo calentarlo para que no te quede dura la carne.
- Alternativas: Utilizamos harina para enharinar los solomillos, pero si sois celíacos o no podéis consumir harina de trigo, se puede preparar con harina de arroz o maicena (diluida previamente en un poco de caldo frío).
- Congelar: Sí se puede congelar después de hecho, pero al calentarlo que no hierva si no se te seca la carne si lo cueces mucho.
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