Las lentejas son una legumbre sumamente versátil, ideal para echar en guisos y sopas, aunque también puede utilizarse en otros platos como hamburguesas veganas o ensaladas. Son un alimento que ha formado parte de nuestra vida desde la infancia, pero ahora comemos muchas menos. Las razones de este descenso pueden ser varias: una de ellas es el tiempo que se necesita para elaborar un plato de legumbres.
Con este pequeño truco de cocina puedes cambiar tu manera de ver el cocinado de estos alimentos tan ricos nutricionalmente y tan asequibles para todo el mundo. Disponer de legumbres de fácil preparación te ayuda a consumir cada semana los 2-3 platos de legumbres que se recomiendan para tener una alimentación saludable.

¿Se pueden congelar las lentejas remojadas?
La respuesta más sencilla a si se pueden congelar las lentejas cocidas es que sí, efectivamente pueden llevarse al congelador. Pero, si deseas tener lentejas por mucho más tiempo, entonces congélalas solo cocidas, o en su defecto, solamente hidratadas.
Las legumbres secas pueden conservarse durante meses, incluso un año, sin echarse a perder. Por tanto, son un buen fondo de despensa, aunque para cocinarlas hay que tener la previsión y el tiempo necesario para el remojo (12 horas) y la cocción. Las legumbres se conservan secas, es decir que casi no tienen agua. El agua, junto con la temperatura, es uno de los factores decisivos para que las bacterias proliferen y la comida se estropee. Así pues, unas legumbres cocidas, es decir llenas de agua otra vez, solo se conservarán unos días en la nevera. Pero al congelar garbanzos, lentejas o alubias cocidas, alargamos su uso hasta varios meses.
Una buena manera de ahorrar tiempo y tener legumbres disponibles a menudo es congelar garbanzos o alubias una vez hidratadas o remojadas. La mayoría de legumbres secas, excepto algunas lentejas, hay que ponerlas en remojo. Si ponemos más cantidad de legumbre a hidratar de la que necesitamos para cocinar, no hay ningún problema. Las escurrimos bien y las metemos en una bolsa o recipiente hermético y las congelamos tal cual. Cuando las necesites, las tendrás preparadas para cocer sin tener que pensar el día antes a ponerlas en agua.
Cómo Congelar Alimentos CORRECTAMENTE para MÁS SALUD y AHORRAR - Consejos IMPORTANTES
Pasos para congelar lentejas remojadas
Para congelarlas una vez cocidas, puedes separarlas en raciones para que al momento de descongelar y preparar el proceso sea menos complicado. Si deseas conservarlas en el congelador estando crudas, pero hidratadas, entonces lo que debes hacer es escurrir muy bien el agua y dejarlas secar.
Cuando vayas a cocinar legumbres pon en remojo el doble de las raciones que vayas a utilizar. Recuerda que son 12 h en agua.
Para congelar el resto de legumbres ya hidratadas haz lo siguiente:
- Coloca las legumbres en un colador grande y deja escurrir muy bien el agua de remojo.
- Una vez escurridas, pon las legumbres en una bandeja bien extendidas procurando que no se toquen.
- Cúbrelas bien con film de cocina y mete al congelador.
- Cuando las legumbres se hayan congelado, retira de la bandeja y ponlas en una bolsa de congelación. De esta forma, se quedan todos los garbanzos o judías sueltos y se pueden dosificar fácilmente.
- Cuando quieras legumbres, saca del congelador sólo las que necesites. Ponlas dentro de una bolsa y cierra bien. Después mete la bolsa en agua caliente hasta que se descongelen (se descongelan rápidamente).
- Luego, cocina las legumbres como siempre.
Con esta forma de guardar las legumbres ya no necesitarás comprar legumbres precocinadas para imprevistos. Las legumbres remojadas y congeladas te permitirán elaborar un plato aunque se te haya olvidado ponerlas en remojo la noche anterior, como ocurre en muchas ocasiones.

Congelar lentejas cocidas
Sí, también se pueden congelar las lentejas cocidas perfectamente. Pero como no todas las lentejas necesitan remojo, no tiene sentido congelarlas hidratadas. Si las queremos guardar una vez cocinadas, primero hay que limpiarlas bien bajo el grifo y cocerlas.
Para ello las pondremos en una olla con agua fría. Cuando hierva, bajamos el fuego y las dejamos cocinar lentamente hasta que estén tiernas. Las lentejas necesitan entre 30 minutos y una hora de cocción (dependiendo del agua y del tipo de lenteja) en una olla normal. Si usamos olla exprés, el tiempo se reduce a entre 10 y 20 minutos.
Si queremos conservar las lentejas cocidas en la nevera durante unos días, es mejor hacerlo cubiertas por su misma agua de la cocción. Para congelarlas, las escurrimos bien antes de ponerlas en una bolsa o recipiente hermético. Como en el caso de los garbanzos, es importante etiquetar cada bolsa con la fecha de congelación y el número de raciones o cantidad.
Una excelente alternativa para conservar tus lentejas en el congelador por más tiempo, es poniéndolas en bolsas selladas al vacío.
A continuación, una tabla comparativa sobre la duración de las lentejas según su estado de conservación:
| Tipo de conservación | Duración aproximada |
|---|---|
| Lentejas secas | Meses, incluso un año |
| Lentejas cocidas en nevera | Unos días |
| Lentejas cocidas congeladas | Varios meses |
| Lentejas remojadas y congeladas | Varios meses |
| Lentejas guisadas congeladas | Menor duración que las cocidas solas |
Congelar guisos de lentejas
Existe otra opción para congelar legumbres: en guiso. Congelar guisos de legumbres nos permite tener en el congelador platos listos para comer. Es una magnífica opción para tener comida casera aun cuando no tenemos nada de tiempo. La gran ventaja de congelar las lentejas guisadas, es que tendrás en la nevera varios platos listos para servir y comer, pero no serán tan duraderas. Para la sopa o estofado de lentejas, pasa igual. Puede congelarse, pero es posible que su duración no sea muy larga. En este caso, el sellado al vacío también es una gran opción.
Los guisos de legumbres se pueden congelar en recipientes herméticos una vez bien fríos. Pero, atención, siempre que estos guisos no incluyan ni patata ni harinas o féculas en la salsa.
Con todos estos trucos y consejos, podemos tener siempre a mano una buena ración de legumbres. Recuerda que las legumbres son uno de los platos estrella de la dieta mediterránea y nos aportan una gran cantidad de nutrientes y casi nada de grasa. Se recomienda comer entre tres y cuatro raciones a la semana en platos de cuchara, pero también en ensaladas, salsas o cremas.