Candidiasis intestinal: dieta y tratamiento para el equilibrio de tu microbiota

La candidiasis es una infección causada por un hongo llamado Candida Albicans, que suele crecer con facilidad en ambientes húmedos y cálidos. Puede aparecer en distintas zonas del cuerpo como la vagina, la boca, el intestino o la garganta. La llamada "candidiasis intestinal" o síndrome por sobrecrecimiento de la Cándida (COS) se ha popularizado para explicar síntomas como hinchazón, gases, digestiones pesadas, cansancio o "niebla mental". Hoy se sabe que el hongo Candida forma parte de la microbiota intestinal de muchas personas sanas.

En los últimos años se han publicado trabajos sobre micobioma intestinal que relacionan determinadas especies de Candida con aumento de inflamación, alteración de la barrera intestinal y cambios en la respuesta inmunitaria, sobre todo en algunas enfermedades digestivas y metabólicas. Sin embargo, los síntomas de candidiasis intestinal son poco específicos y pueden deberse también a otras causas digestivas, como el síndrome de intestino irritable o algunas intolerancias alimentarias.

Esta guía se centra en explicar de forma clara qué es la candidiasis intestinal, qué síntomas pueden hacer sospechar un sobrecrecimiento de la Cándida y qué pasos orientativos puede considerar la persona como tratamiento, siempre desde un enfoque prudente y supervisado por un profesional de la salud. Es importante recordar que no existe una definición única y universalmente aceptada de “candidiasis intestinal” como diagnóstico médico formal.

Esquema de las zonas del cuerpo afectadas por la candidiasis

Factores que favorecen la aparición de la candidiasis

La cándida es un hongo que forma parte de la microbiota de nuestro organismo, presente de manera equilibrada en la mucosa oral, vaginal y digestiva, especialmente la Candida albicans. Sin embargo, existen varios factores que pueden romper ese equilibrio microbiótico, provocando un aumento de la cantidad de cándida y, en consecuencia, una infección. Entre estos factores se incluyen:

  • La toma de antibióticos.
  • El embarazo.
  • Enfermedades que afectan al sistema inmunológico.
  • El estrés.
  • El consumo de anticonceptivos orales y otras hormonas sintéticas.
  • Los tratamientos de quimioterapia.
  • Una dieta inadecuada, con exceso de azúcares e hidratos de carbono o carencia de nutrientes como magnesio, vitaminas B6 y B12 o ácido fólico.

Si la candidiasis es recurrente y no está provocada por un factor externo, es crucial revisar los hábitos de vida. El estrés, por ejemplo, disminuye nuestras defensas, abriendo la puerta a enfermedades oportunistas como la candidiasis. En estos casos, además de intentar relajarse y disminuir el estrés, ciertos cambios en la dieta pueden ser de gran ayuda.

La relación entre el estrés y nuestro sistema inmunológico

La dieta en el tratamiento de la candidiasis intestinal

Una de las pautas más importantes para impedir la propagación de este hongo pasa por evitar alimentos que favorezcan su reproducción. Es fundamental combinar el tratamiento médico con una dieta específica para eliminar los alimentos que nutren a la cándida y evitar su crecimiento. Para ello, es recomendable seguir las indicaciones de un experto en nutrición. La dieta para candidiasis intestinal no tiene por qué ser extrema, pero exige rigor y debe asociarse al tratamiento convencional con medicamentos antifúngicos.

Alimentos a evitar

Los azúcares son el principal alimento de la candidiasis, por lo que es vital eliminarlos. Esto incluye no solo el azúcar refinado y los edulcorantes artificiales, sino también los endulzantes naturales que suban el índice glucémico (dátiles, azúcar de coco, azúcar integral de caña). Es esencial prestar especial atención a las etiquetas de los productos y evitar aquellos que contengan azúcares añadidos.

Además del azúcar, se deben evitar los alimentos con alto contenido en carbohidratos, levaduras y azúcares:

  • Azúcar y alimentos con azúcares añadidos: harinas refinadas, bollería industrial, galletas y ultraprocesados.
  • Lácteos: la mayoría de derivados lácteos como el yogur con edulcorantes o la leche, suelen contener azúcares fermentables y lactosa.
  • Bebidas estimulantes: café, refrescos con azúcar o té, ya que aumentan la acidez del organismo.
  • Alcohol: las bebidas alcohólicas generan un aumento de hongos en el intestino.
  • Carnes rojas o embutidos: especialmente las carnes cocinadas como salchichas y ahumados, que pueden ser ricas en histamina.
  • Exceso de sal: altera el pH del organismo y favorece el crecimiento del hongo cándida.
  • Levadura: panes, pizzas, dulces, galletas, bollería, levadura de cerveza, setas y productos que contengan levadura o vinagres (excepto el de manzana o umeboshi).
  • Verduras ricas en almidón o azúcar: zanahorias, patatas, boniatos, maíz, guisantes, remolacha, chirivía y calabaza (a valorar en cada caso).
  • Frutas muy dulces: zumos de fruta y fruta seca (dátiles, higos), reintroduciendo al cabo de dos o tres meses.
  • Alimentos con colorantes y conservantes.
Infografía: Alimentos prohibidos en la dieta anti-candidiasis

Alimentos permitidos y recomendados

Fortalecer el sistema inmune con alimentos antiinflamatorios y propiedades antibióticas que favorecen el equilibrio de la flora bacteriana de tu organismo es clave para controlar la infección. Una dieta adecuada para la candidiasis busca alcalinizar la sangre, lo que ayuda a mantener bajo control las bacterias, levaduras y hongos.

Entre los alimentos recomendados se incluyen:

  • Probióticos: yogur natural, kéfir, kombucha. También se emplean con frecuencia cepas de Lactobacillus y Bifidobacterium para ayudar a modular la microbiota y reforzar la barrera intestinal.
  • Grasas saludables: pescado azul (salmón, caballa, atún), aceite de oliva, aguacate o calabaza.
  • Frutas y vegetales:
    • Frutas bajas en azúcares: cerezas, manzana, frambuesas, fresas, arándanos o sandía. El aguacate, limón, lima y coco también son recomendados.
    • Verduras: todas las verduras de hoja verde, crucíferas y las que no contienen almidón, fécula o carbohidrato (cebolla, puerro, etc.). Se recomienda consumirlas en crudo o poco cocinadas, o en zumos y licuados (evitando zanahoria y remolacha). Aumentar el consumo de alcachofas, endivias, escarola, berros, espárragos, alfalfa, manzanilla, hinojo, comino, jengibre, albahaca, romero y piñones.
  • Proteínas: carne roja y blanca (preferiblemente ecológica y magra), pescado blanco a diario y azul tres veces por semana (eligiendo los pequeños como la caballa, salmonetes o boquerones), huevos de corral.
  • Cereales sin gluten: quinoa, trigo sarraceno, amaranto, arroz integral, mijo, teff, harina de frutos secos, de coco o de legumbres (excepto soja). Se pueden tomar tortitas de arroz (mezcladas con proteínas como tahini, hummus, jamón o tofu) o pan de almendras.
  • Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias blancas, rojas y negras, judías pintas y verdes (excepto guisantes). Se pueden cocinar con algas para mejorar su digestión.
  • Semillas y frutos secos crudos y sin sal: semillas de calabaza, sésamo, lino y girasol (evitar cacahuetes y pistachos si hay sensibilidad).
  • Hierbas y especias: menta, manzanilla, orégano, perejil, uva ursi, romero, tomillo, jengibre, canela, anís, cilantro, albahaca, ajo y cebolla.
  • Propóleo: rico en flavonoides que aumentan el sistema inmunológico e impiden el desarrollo de este hongo.
  • Aceites saludables: aceite de coco, oliva, sésamo, cáñamo, aceite de lino, aguacate.
  • Bebidas: agua, infusiones (especialmente de manzanilla), té verde, rooibos, agua de coco, agua con gas.

Tabla comparativa de alimentos

Alimentos MENOS favorables Alimentos MÁS favorables
Leche, yogures y queso Leches vegetales sin azúcar añadida
Trigo, cuscús, búlgur, avena, cebada, pasta de trigo y harinas refinadas de trigo, pan, pizza. (Trigos antiguos como espelta, centeno y kamut a veces, pero sin levadura) Quínoa, arroz integral, mijo, trigo sarraceno, teff, harina de frutos secos, de coco o de legumbres (pero no de soja), pan esenio o pan ácimo (sin levaduras), tortitas de arroz (pero no de maíz).
Levaduras (químicas, levadura madre o de cerveza). Levadura nutricional.
Azúcar, sacarina, maltosa, dextrosa, fructosa, maltodextrina, melazas, jarabe de agave, miel. Estevia y xilitol (probarlo en cada persona).
Soja, tempeh, miso, salsa de soja, tofu, leche de soja, lecitina de soja. Legumbres (garbanzos, lentejas, judías, azukis), excepto guisantes.
Fruta muy dulce (reintroducir al cabo de dos o tres meses), zumos de fruta y fruta seca (dátiles, higos). Aguacate, limón, lima, tomate, coco, fruta ácida y semi (manzanas o arándanos suelen ser bien tolerados).
Café, té (excepto el té verde), refrescos, alcohol y leche de vaca. Té verde, rooibos, infusiones, agua, agua de coco, agua con gas.
Carne roja muy grasienta o en exceso. Pollo ecológico, huevos ecológicos y carnes magras ecológicas (sin abusar).
Verduras cocinadas que contienen almidón, fécula o carbohidrato, como patatas, boniatos, maíz, zanahoria, guisantes, remolacha, chirivía y calabaza (a valorar en cada caso). Verduras de hoja verde, crucíferas y las que no contienen almidón, fécula o carbohidrato (cebolla, puerro…), o si lo tienen que sean en crudo en lugar de cocinadas (a valorar).
Champiñones y otros hongos. Germinados y brotes.
Alimentos con colorantes y conservantes. Hierbas y especias que reduzcan la inflamación y mejoren la digestión.
Vinagre de vino. Limón para aliñar.
Cacahuetes y pistachos (a valorar). Otros frutos secos y semillas.
Margarinas vegetales, aceites refinados y de mala calidad. Aceite de coco, oliva, sésamo, cáñamo, aceite de lino, aguacate.

Otras pautas generales para disminuir la cándida

Además de la dieta, existen otros aspectos que pueden ayudar a lidiar con la candidiasis:

  • Beber 2 litros de agua al día e infusiones libremente, sobre todo de manzanilla.
  • Comer cinco veces al día para evitar subidas de glucosa en sangre. Al menos tres de estas comidas deben llevar proteínas para regenerar la mucosa vaginal e intestinal.
  • Tener caldos de verduras preparados y beberlos durante el día (cebolla, puerro, ajo, col, coliflor, brócoli, coles de Bruselas y nabos, por ejemplo).
  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en nutrientes (antioxidantes, vitaminas y minerales).
  • Hacer combinaciones de alimentos correctas para tener buenas digestiones, evitar la fermentación y más gases, flatulencias y mala absorción de nutrientes. Por ejemplo: no mezclar en un mismo plato legumbres con carne ni con pescado, ni diferentes tipos de legumbres. Evitar mezclar legumbres con verduras flatulentas. No comer fruta de postre ni mezclar frutas dulces con ácidas. Los melones y las sandías deben comerse solos.
  • Un plato con exceso de grasas puede resultar difícil de digerir.
  • El agua y cualquier líquido se deben tomar fuera de las comidas, con al menos 30 minutos antes y 2 horas después, para no diluir los jugos gástricos.
  • Consumir solo alimentos "limpios", alcalinos y desintoxicantes, evitando procesados, refinados, edulcorantes, conservantes, pesticidas, fungicidas, hormonas o antibióticos.
  • Comer menos producto animal para evitar toxinas y depurar más rápidamente.
Esquema de las combinaciones de alimentos para una digestión óptima

Este cambio de dieta debe realizarse como mínimo durante 3 meses y debe estar asociado al tratamiento convencional con medicamentos antifúngicos. También se recomienda el uso de probióticos tanto orales como vaginales cuando lo indique un profesional médico. Aunque seguir la dieta para candidiasis puede ayudar a curar más rápido la infección, es fundamental seguir el tratamiento indicado por el médico, el cual consiste en el uso de antifúngicos en forma de comprimidos, óvulos vaginales o pomadas. La información aquí presentada tiene únicamente carácter divulgativo y no pretende medicar, pautar ni sustituir ninguna indicación médica o tratamiento profesional.

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