La Semana Santa es una época llena de tradiciones para los fieles católicos, una de las más conocidas es la de comer pescado y mariscos durante algunos días. Además, no solo se prohíbe el consumo de carnes rojas, sino que la Iglesia recomienda no comer carne de cerdo, cordero, pato, ganso y otras como ciervo, alce, reno, cabra y jabalí. La prohibición de comer carne para el Viernes Santo se debe a que ese día crucificaron a Jesucristo, por lo que es un día sagrado, en el que la idea es mostrar austeridad y abstinencia. Por ello, esta prohibición es una forma de penitencia.
No debemos confundir la Pascua con la Cuaresma. La Cuaresma son 40 días que se corresponden con el ayuno que Jesús pasó en el desierto y es en estas fechas cuando se evita la ingesta de carne. Estos días acaban exactamente la tarde del Jueves Santo. Entonces, ¿cómo se explica que el cordero tenga esa importancia en la gastronomía de la Semana Santa, no solo en España, sino en todo el mundo?
El cordero es un alimento típico de las fechas de Pascua. Bien es cierto que existe una estrecha relación en el ideario popular entre el concepto de celebración y la degustación de deliciosa carne de cordero. Sin embargo, la tradición de comerlo en Semana Santa tiene mucho que ver con la religión, la identificación de la cría ovina como un animal sagrado y con todo lo que bueno y puro relacionamos con este animal. La tradición de comer cordero después de Semana Santa está asociada al Domingo de Resurrección desde hace 700 años por dos razones: una proviene de la religión y otra por la naturaleza.

Origen religioso del cordero en Pascua
El cordero es un símbolo en la tradición y religión católica. Son muchas las alusiones bíblicas. Jesucristo es considerado el «Cordero de Dios» que vino a salvar el mundo. Según la Biblia, Jesús es llamado «el Cordero de Dios» y se dice que su sacrificio en la cruz fue por los pecados de la humanidad. El cordero asado es una representación de este sacrificio y se considera un plato sagrado durante la Semana Santa.
Según el Viejo Testamento, Dios mandó sacrificar corderos a los judíos antes de liberarlos de Egipto, y fue sangre de cordero lo que usaron esos mismos esclavos para pintar sus puertas, distinguirlas y que las plagas no entraran en ellas. Desde ese momento bíblico, el Pésaj hebreo (origen de la palabra “Pascua”) fue la fiesta más importante del calendario judío, en conmemoración precisamente del fin de su antigua esclavitud y en la que nunca faltaba el cordero. Los cristianos hablantes de lenguas romances suelen llamarla Pascua judía o Pascua hebrea para distinguirla de la Pascua de Resurrección celebrada por el cristianismo. Según el Nuevo Testamento, así lo hicieron también Jesús y sus discípulos.
Por ello, la tradición cristiana estableció un paralelismo entre el cordero que los judíos sacrificaban a Dios por Pascua (el Pésaj hebreo) y el sacrificio que Jesús vivió en la cruz. Este es el origen de por qué, en nuestra cultura, es habitual comer cordero en Pascua. La primera constancia de esto documentada aparece en el siglo XIV. La Pascua marca el final de la Semana Santa y se celebra el domingo. El cordero se sirve tras la “Semana de Pasión”, como celebración del final del sacrificio. Por tanto, comer lechazo, recental y pascual durante la Pascua tiene una vinculación directa con el premio que supone para el paladar degustar tan exquisito manjar, pero también tienen una gran carga simbólica. Una simbología que por distintos motivos, comparten las tres grandes religiones: musulmanes, judíos y cristianos.

La razón natural de la tradición
El Domingo de Pascua se celebra la resurrección de Jesús y se celebra el fin de un tiempo de esfuerzo y sacrificio: la Cuaresma. Estos cuarenta días recuerdan el paso de Jesucristo por el desierto. Seguro que te has preguntado más de una vez por qué cada año se celebra en distintas fechas la Semana Santa y la Pascua. También tiene su origen en la tradición cristiana. El Concilio de Nicea, que tuvo lugar entre el 20 de mayo y el 19 de junio de 325 después de Cristo, estableció que la Pascua se celebrara el primer domingo tras la luna llena del equinoccio primaveral, razón por la que no tiene fecha fija y cada año puede caer entre el 22 de marzo y el 25 de abril. De esta forma, la Pascua siempre coincide con el comienzo de la primavera y con la mejor época para comer carne de cordero.
En este periodo es cuando las ovejas que amamantan pueden pacer en pastos frescos, mejorando la calidad de su leche, y también la época en la que los corderos nacidos en invierno alcanzan la edad óptima para su consumo, el cordero pascual. He aquí la razón natural de esta tradición. Las tradiciones religiosas y el ritmo de la naturaleza hacen, además, que esta fecha sea la mejor época para consumir cordero. En esta época las ovejas que los alimentan se nutren de pastos frescos y naturales, por lo que influyen de forma considerable en el sabor y textura de la carne de cordero. Aunque hoy día, en Pascua, se apuesta más por consumir cordero lechal o recental.

El cordero en la gastronomía de Pascua
El cordero es un plato típico de Semana Santa en muchos países, y existen diversas formas de prepararlo según la región y las preferencias locales. En muchos países, el consumo de cordero en Semana Santa es una tradición que se ha transmitido de generación en generación. Es un plato que se ha convertido en un símbolo de la cultura culinaria de la Semana Santa en muchas regiones. Por ejemplo, en España, el cordero asado es una comida típica de Semana Santa en muchas zonas del país, como Castilla y León y Castilla-La Mancha. En Italia, el cordero al horno es una elección popular para el almuerzo de Pascua en muchas familias. La exigencia de los gustos actuales, más refinados de nuestro país, han ido sustituyendo los pascuales por los más tiernos lechales.
Aquí te presentamos algunas de las preparaciones más comunes:
- Asado: Es una preparación muy común en países como España, donde se cocina el cordero en un horno de leña o en una parrilla. El lechazo asado, ya sea por motivos religiosos o por lo delicioso que resulta al paladar, sigue siendo uno de los platos principales de la Semana Santa.
- Guisos y estofados: En países como México y otros de América Latina, el cordero se cocina en guisos y estofados, a menudo con chiles, cebolla, tomate y otros condimentos.
- Al horno con hierbas: El cordero puede cocinarse en el horno con hierbas y especias, como tomillo, romero, ajo y limón.
Ocurre lo mismo en otros países del arco mediterráneo, que mantienen el cordero pascual o recental dentro de las recetas tradicionales de la Semana Santa. Por ejemplo, los franceses son famosos por su

Además del lechal al horno, en nuestras cocinas hemos desarrollado infinidad de preparaciones, como en menestra, al chilindrón, guisado con verduras, en pepitoria, etc. Aquellas hierbas amargas, de las que hablaba el libro del Éxodo, también han sido sustituidas en nuestras mesas por ensaladas frescas de temporada. La carne asada y las salsas son un mundo por explorar. Algunas ideas incluyen salsa de romero, salsa de vino blanco, salsa de menta, salsa de castaña o salsa de manzana.
Caldereta de cordero
Propiedades nutricionales y sostenibilidad del cordero
Comer cordero en Pascua es una opción perfecta. Esta carne tiene grandes propiedades para nuestro organismo además de ser fuente natural de proteínas. El cordero nos aporta ácidos grasos Omega-3, hierro y vitaminas B1, B6 y B12. Esto se traduce en ayuda a nuestro sistema muscular y cardiovascular. Y sí, es un alimento bajo en grasas. Por ello, y siempre en su justa medida como todo en la vida, es una carne recomendada para dietas de adelgazamiento y también para cuidar nuestro colesterol y tensión.
En términos de macronutrientes, una porción de 100 gramos de cordero asado contiene alrededor de 250 calorías, 20 gramos de proteína y 18 gramos de grasa, de los cuales alrededor del 45% son grasas saturadas.
La carne de cordero es una carne