Existen libros de lectura intensa y libros de lectura ligera, y hay libros capaces de suscitar la reflexión tras su lectura y otros que no. No estamos aquí para decir qué categoría es mejor que otra pero sí estamos aquí para confirmar que, sin ninguna duda, Se acabó el pastel pertenece a la última.
Se acabó el pastel es la única novela de Nora Ephron, una de las más agudas y brillantes periodistas neoyorquinas. Este libro, publicado originalmente en 1983, es una narración en primera persona sobre los hechos acontecidos durante unas semanas cruciales en la vida de la protagonista. El tono es desenfadado e irónico, y la narración adquiere los tintes de una oralidad errática que acaba llegando ahí donde se propone.
El que no se anime a esta lectura por Nora Ephron -guionista de Cuando Harry encontró a Sally, comedia romántica por excelencia (inteligente, lúcida, entrañable, avanzada y divertidísima)- o por la promesa de un divertido y efímero momento lector, tal vez lo haga por la de un aún más grato momento de cotilleo: efectivamente, la autoficción se inventó mucho antes de lo que algunos nos quieren hacer creer. Los hechos que se relatan en Se acabó el pastel están basados en el episodio vital de la propia Nora Ephron cuando estuvo casada con Carl Bernstein, el pomposo periodista político que pasará a la historia por haber destapado la trama del Watergate y -muy a su pesar, gracias a esta novela- también por engañar a su mujer (embarazada de siete meses de su segundo hijo) con Margaret Jay, esposa del diplomático Peter Jay.
La protagonista, Rachel Samstat, es judía, neoyorquina y cocinera mediática en la televisión pública de finales de los 80. Es escritora de libros de cocina con más ingenio que recetas, vive en Washington y está casada con Mark, un afamado periodista político. Es feliz, tiene un hijo y está embarazada de siete meses cuando descubre que su marido está enamorado de Thelma, la esposa de un diplomático. Al parecer, todos, incluido el marido de Thelma, sabían lo que estaba sucediendo a espaldas de Rachel. Este descubrimiento marca el naufragio de un matrimonio aparentemente feliz.

La narración adquiere los tintes de una oralidad errática que acaba llegando ahí donde se propone. Ese efecto no es fácil de conseguir, como tampoco lo es mantener al lector pegado al papel. El texto está plagado de frases ingeniosas a pesar de lo amargo de la situación y de pinceladas proféticas, ya que la protagonista habla cuando los hechos ya han sucedido y ella ha podido gestionar la frustración y la pérdida.
Rachel abandona Washington y se refugia en la casa de su padre en Nueva York, vuelve a visitar a su psicoanalista y a frecuentar su antiguo grupo de terapia. Es víctima de un desopilante hold-up, se reconcilia fugazmente con su marido hasta que descubre que éste sigue viendo a Thelma, tiene un parto prematuro, vuelve a ver a su psicoanalista (maternal, heterodoxa, especializada en contar chistes judíos a manera de parábolas) y el matrimonio se acaba, pero la vida continúa.
Con esta obra, publicada originalmente en 1983 y adaptada al cine en 1986, Ephron demostró que su sagaz y cáustico talento también brillaba al servicio de la literatura. Pionera y maestra de las generaciones posteriores, las incitó desde varias disciplinas a no dejarse vencer ni por la rigidez de las convenciones sociales ni por los hombres sin escrúpulos: pese a las adversidades, la vida continúa.
Se acabó el pastel fue un resonante bestseller en Estados Unidos, donde fue considerado un roman à clef sobre la relación de Ephron con Carl Bernstein. La novela es una colorida crónica de costumbres de una cierta intelligentzia que vivió los trepidantes años sesenta y la guerra de Vietnam y que ahora está en su segundo o tercer matrimonio -una tribu a la que la narradora pertenece, conoce, ama y ridiculiza-.
El humor con el que está escrita la novela ha sido comparado con el de Woody Allen, Philip Roth y Erica Jong. Las reseñas destacan su calidad: «Una novela divertida y feroz» (José Luis Guarner, La Vanguardia) y «La viperina lengua de Nora Ephron llega a su esplendor en el libro de su matrimonio con el héroe del periodismo norteamericano» (Rosa Cullell, El País).
44. Se acabó el pastel - Nora Ephron
La novela fue adaptada cinematográficamente en 1986, dirigida por Mike Nichols y protagonizada por Meryl Streep y Jack Nicholson. Una adaptación de una novela de Nora Ephron, con el guión también de Nora Ephron, merece sin duda una oportunidad.
Nora Ephron, una de las más agudas y brillantes periodistas neoyorquinas, nos obsequia con un libro muy divertido, a veces agridulce. Falleció en 2012 a causa de una leucemia, pero su obra perdura, invitando a la reflexión y al disfrute.
| Título original | Heartburn |
| Autora | Nora Ephron |
| Género | Novela, Autoficción |
| Publicación original | 1983 |
| Adaptación cinematográfica | 1986 |
| Protagonistas de la película | Meryl Streep, Jack Nicholson |

Recomendable porque es divertida, está muy bien escrita y disecciona con maestría las miserias de las relaciones entre los seres humanos. La obra demuestra que, pese a las adversidades, la vida continúa.