San Cristóbal de Licia es una figura venerada tanto por la Iglesia católica como por la ortodoxa, considerado un mártir ejecutado durante el reinado del emperador romano Decio (249-251) o Maximino Daya (308-313), una confusión que se atribuye a la similitud de los nombres. Su veneración, aunque no ampliamente conocida en la iglesia occidental hasta la Baja Edad Media, se consolidó con el nombramiento de varias iglesias y monasterios en su honor a partir del siglo VII.
El nombre Cristóforo, que significa "portador de Cristo", es profético de su leyenda y sugiere que el personaje podría no tener un origen histórico preciso, pudiendo ser la misma figura que el egipcio san Menas. Su famosa leyenda, difundida principalmente en Occidente y posiblemente extraída de la mitología griega, relata cómo cargó a un niño desconocido a través de un río antes de que este se revelara como Cristo. Debido a este acto, San Cristóbal es considerado el santo patrón de los viajeros, y su efigie se lleva en medallas, brazaletes o figuras en vehículos como símbolo de protección.

San Lorenzo de la Parrilla: Un Pueblo con Historia y Devoción
San Lorenzo de la Parrilla es un pintoresco pueblo de la provincia de Cuenca, situado a solo 10 kilómetros al norte de la capital. El origen de su nombre es curioso: inicialmente llamado Parrilla por la abundancia de vides en la zona, a principios del siglo XVII se le añadió el apelativo de un santo patrono, San Lorenzo, quien, según la tradición, fue martirizado asado en unas parrillas. El pueblo pertenece al partido judicial de Cuenca y se encuentra a una altitud de 948 metros sobre el nivel del mar, en la comarca de Mancha Alta.
Paseando por el casco urbano de San Lorenzo de la Parrilla, el punto de partida ideal es la Plaza Mayor. Aquí se encuentra la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol, un imponente edificio del siglo XVI que fusiona los estilos barroco, gótico y renacentista. Junto a ella, destaca el Ayuntamiento, fácilmente reconocible por su balconada de madera, aunque su protagonismo es eclipsado por el Palacio de los Marqueses de Cañete, una casa solariega del siglo XVII que hoy alberga dependencias municipales, como la biblioteca.

El entorno natural que rodea San Lorenzo de la Parrilla es un verdadero tesoro para los amantes de la naturaleza. A poca distancia del pueblo, la Ermita de Nuestra Señora de Belvis combina patrimonio cultural y natural, siendo el lugar de la romería del municipio y ofreciendo merenderos y barbacoas. Además, el pantano de Alarcón, con sus paisajes y playas, es uno de los mayores atractivos de la zona para actividades al aire libre.
La Ermita de San Cristóbal: Centro de la Fe de los Transportistas
La Ermita de San Cristóbal, ubicada en las afueras de San Lorenzo de la Parrilla, es un lugar de culto dedicado al patrón de los conductores y viajeros. En su interior se encuentra la imagen de San Cristóbal, tallada en madera y vestida con sus atributos típicos: el Niño Jesús en brazos y el bastón que simboliza su papel como protector. Los fieles acuden a la ermita para rezar y encender velas, pidiendo la intercesión del santo en momentos de necesidad.

La Festividad de San Cristóbal en San Lorenzo de la Parrilla
La festividad de San Cristóbal, oficialmente el 10 de julio, es un evento de gran arraigo en San Lorenzo de la Parrilla. En 1998, por ejemplo, la celebración se trasladó al caluroso domingo 12 de julio, en una mañana llena de emociones para los transportistas locales. La Misa Mayor en honor a San Cristóbal se llevó a cabo en la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol, con los cantos de la Coral de Mujeres de la localidad.
En la iglesia, la figura de San Cristóbal se sitúa a un lado del altar mayor, rodeada por un arco de flores. Un detalle curioso es que el Niño Jesús lo lleva sobre el hombro derecho, a diferencia de la iconografía tradicional, debido a la concepción del taller valenciano donde fue realizada. Durante el Ofertorio de la Misa, miembros de la Hermandad del Santo, con su presidente a la cabeza, presentan objetos relacionados con los vehículos, como mapas de carreteras, volantes y latas de aceite multigrado.
La devoción es palpable entre los conductores y sus familias, así como en el pueblo en general, pues "todos le debemos mucho a San Cristóbal, son muchos kilómetros los que hacen conduciendo nuestros maridos e hijos, vecinos y amigos, mucho tiempo el que están fuera de casa y pocos, muy pocos, los accidentes que tienen", como expresaba una de las mujeres. Una copla emotiva a ritmo de jota, entonada por María Teresa, inunda la iglesia, y las mujeres responden con el estribillo:
«San Cristóbal bendito ayúdanos,
todos te lo pedimos de corazón
acompañales siempre en su camino
San Cristóbal bendito que vuelva conmigo»

La Procesión y la Bendición de Vehículos
Tras la ceremonia religiosa, la procesión con la imagen venerada, llevada a hombros por los camioneros, se dirige hacia su Ermita. Antes de llegar, junto al Bar San Cristóbal, una mesa altar a la puerta permite depositar las andas para que el párroco, Ildefonso, rocíe con agua bendita los vehículos allí congregados. Más de 150 vehículos, incluyendo camiones, coches, motos y tractores, participan en este acto, saludando su llegada y salida con bocinazos. "Es como si estuviéramos marchándonos o volviendo a casa, al pasar por delante de la ermita", comentaba Jaime, el vicepresidente de la Hermandad.
Una vez cumplida la bendición, la procesión continúa hasta la ermita. Allí tiene lugar la subasta de las andas, donde los camioneros pujan para tener el honor de devolver a San Cristóbal a su lugar de "retiro" por ese año. En 1998, el montante total de la puja alcanzó las 475.000 pesetas, ganada por Julián, Ángel, Jesús y Miguel Ángel.
«A ti San Cristóbal bendito,
hoy te pedimos tus manos
y que guíes el volante
de este pueblo parrillano…».
Con un leve trotecillo, los anderos suben la empinada cuesta hacia la ermita, mientras, en la llanura cercana, un "redondel" rojo anuncia la presencia de la plaza de toros, donde por la tarde continuará la fiesta de los conductores. Una vez en la Ermita, el Santo Patrón es recogido en su capilla.
La Hermandad de San Cristóbal
La Hermandad de San Cristóbal, según sus directivos en 1998, fue recompuesta después de la contienda civil y permite inscribirse como socio a cualquier persona que lo desee, tenga o no vehículo, siendo la devoción la única norma a seguir. Los directivos se eligen cada año en una reunión que tiene lugar el Sábado de Gloria, ya sea por deseo de los candidatos o por votación si hay varias propuestas. En 1998, Antonio era el presidente, acompañado por Jaime como vicepresidente, Pedro Miguel como tesorero y Emilio como secretario.
Las prioridades de la directiva incluyen la elaboración del programa de fiestas y la búsqueda de anunciantes para el folleto, logrando recaudar una importante suma. También se encargan de la contratación de grupos para la verbena, la compra de toros para la subasta (en la que se "vuelven a vender" a los socios para su lidia el domingo por la tarde) y las actividades lúdicas para niños, jóvenes y adultos. Las mujeres de los directivos colaboran muy directamente en la organización de todos estos detalles.