Salmorejo de Cerezas Calachan Adaptative: Una Explosión de Sabor y Color

La primavera y el verano son sinónimo de cerezas. Estas apetecibles frutas, con su tono entre morado y rojo subido -dependiendo de la variedad y el punto de madurez-, su pinta jugosa y su facilidad para comerlas en cualquier sitio, están en todo su esplendor ahora mismo. Es conveniente recordar que, además de para comerlas tal cual, funcionan perfectamente como ingrediente para recetas tanto dulces como saladas.

Las cerezas son saciantes y permiten eliminar líquidos, hidratan la piel, favorecen la recuperación muscular y ayudan a reducir la hipertensión arterial. Así, estas "caramelos de la naturaleza" ofrecen un sinfín de posibilidades culinarias, incluyendo la creación de versiones innovadoras de platos tradicionales, como el salmorejo.

Cesta de cerezas frescas y maduras

El Salmorejo: Un Plato con Historia y Evolución

El salmorejo cordobés es un plato de origen muy humilde que se elaboraba mucho antes de que, con el descubrimiento del Nuevo Mundo, Cristóbal Colón trajera a España el tomate. O sea que antes de esto solo llevaba pan duro majado en vinagre, aceite de oliva y ajo, y jamás encontró espacio en los libros de cocina de los reyes o la corte en general.

Hay dos momentos cruciales para el salmorejo tal como lo conocemos hoy. Uno cuando se introduce el tomate y proporciona el color rojizo (antes era una sopa o crema blanca), y un segundo momento cuando se inventó la batidora eléctrica, que sustituye el primitivo proceso de majar hasta el cansancio todos los ingredientes en un mortero. Referencias históricas mencionan que romanos y árabes, cada uno en su momento a su paso por Al Andaluz y otros sitios, elaboraron y consumieron el salmorejo blanco, caliente o frío.

Tradicionalmente, el salmorejo cordobés se ha preparado con miga de pan, ajo, aceite de oliva, sal y tomate.

Infografía: Evolución del salmorejo a través de la historia

Salmorejo de Cerezas y Remolacha: Una Versión Innovadora

Así nació el que probablemente sea el salmorejo menos canónico de la historia, al que a pesar de eso se le ha mantenido el nombre porque lleva pan, aceite para emulsionar, tomate y vinagre, y porque su consistencia es demasiado densa y potentorra para poder considerarlo una sopa. Esta versión propone una combinación de sabores que literalmente hace la boca agua.

Para potenciar el colorazo de la cereza y poder darle un poco más de cuerpo sin necesidad de poner todo el pan y el aceite que manda la tradición, se le añade un par de remolachas crudas (si no las encontráis así podéis usar las que vienen cocidas y envasadas al vacío).

Salmorejo de remolacha / Recetas de cocina

Ingredientes para 6 personas

  • 700 g de tomates muy rojos y carnosos, tipo pera
  • 500 g de cerezas maduras
  • 2 remolachas medianas (unos 150 g cada una) crudas, a poder ser
  • 150 g de pan de hogaza duro
  • 75 ml de aceite de oliva virgen extra (se recomienda de arbequina)
  • Vinagre de jerez o manzana al gusto
  • Sal
  • Pimienta
  • 100 g de queso tipo feta desmigado
  • 50 g de nueces peladas

Instrucciones de Elaboración, paso a paso

  1. Lavar y pelar los tomates -un corte en cruz y unos segundos de escaldado ayudan en la tarea- y deshuesar las cerezas. Pelar las remolachas y cortarlas en dados grandes.
  2. Procesar en una batidora americana o robot de cocina los ingredientes del paso uno (tomates, cerezas, remolachas) con el aceite, vinagre al gusto -lo suyo es que quede alegre-, un vaso de agua (200 ml) y un poco de sal. Si lo prefieres, puedes agregar el aceite, poco a poco, conforme vayas batiendo todos los ingredientes.
  3. Seguidamente, cuando todo se haya convertido en una única masa, añadir el pan cortado en trozos medianos (para que se empape más fácilmente). Dejar reposar unos minutos y volver a procesar hasta obtener una crema fina y espesa.
  4. Cuando los grumos hayan desaparecido, verter la crema en un recipiente y dejarlo reposar durante 2 horas en la nevera, hasta que esté bien fresco.
  5. A la hora de servir este salmorejo de cerezas y remolacha, puedes optar por presentarlo en cuencos o en vasitos, a modo de chupitos. Se sirve con un poco de queso feta desmigado, unas nueces picadas, un chorrito de aceite de oliva virgen extra y pimienta negra recién molida.
Salmorejo de cerezas y remolacha servido en cuencos con sus guarniciones

Guarniciones y Acompañamientos

Para esta receta se le puso queso feta y nueces como complemento porque el primero y las cerezas se llevan de muerte, y las segundas le aportarían un tropezón divertido a cada cucharada.

Sin embargo, si eres más tradicional, también resulta buena idea adornar el salmorejo con huevo duro y jamón serrano, salmón ahumado y cebollino, unos langostinos cocidos -o crudos, pasándolos un par de minutos por zumo de lima- y un poco de menta o parmesano y pasas.

Este salmorejo de cerezas se puede tomar como merienda o como entrante, o como sustituto de una cena ligera. De cualquier manera está delicioso.

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