Hay matrimonios muy bien avenidos y el que las berenjenas mantienen con las frituras es uno de ellos. Plato barato y sencillo donde los haya, las berenjenas rebozadas y fritas no exigen en la cocina y el resultado, cuando estén bien crujientes, es fabuloso.
Las berenjenas rebozadas crujientes son un verdadero manjar para los amantes de los sabores y texturas irresistibles. El resultado final son unas berenjenas rebozadas, crujientes por fuera y tiernas por dentro. Cada bocado es una explosión de sabor y textura, una combinación irresistible que te dejará con ganas de más.
Las berenjenas, con su riqueza en vitaminas y nutrientes esenciales, se convierten en el ingrediente principal de este plato. La humilde berenjena es uno de los cultivos más antiguos que se conocen, parece que con origen en la India. Como muchos ingredientes maravillosos, apareció en la Península Ibérica por obra y gracia de los invasores musulmanes en la Edad Media. La berenjena es un frutillo que se consume siempre cocinado; nunca la he probado cruda, pero si nadie la come así por algo será. Con el aceite de oliva la berenjena casa como el culo y el pañal, y resulta una hortaliza fantástica para consumir rellena.
Sin duda una de las claves de las recetas con berenjenas reside en la calidad de la berenjena. Las que llegan a los comercios a los que yo tengo acceso son, como mucho, mediocres. Las berenjenas pesan muy poco porque tienen una estructura porosa, esto hace que a la hora de freír absorba una gran cantidad de líquido. Para evitar que al freír nos quede gomosa por si entra el aceite es importante un rebozado perfecto y que las berenjenas no queden grasientas.
¿Te animas con la receta? Para quitarle el sabor picante-amargo de la berenjena prepara un cuenco grande con agua y media cucharada pequeña con sal. Lava bien la berenjena y sécala. Quítale el tallo y corta a lo largo en rebanadas gruesas (1 cm aproximadamente). Luego corta las rebanadas en bastoncitos del mismo grosor. Pon los palitos de berenjena en el cuenco y deja al menos media hora en el frigorífico. También puedes hacer las berenjenas en forma de bastoncitos, como yo, o puedes cortar rodajas de berenjenas y rebozarlas que también quedan muy ricas.
Lava las berenjenas y córtalas en rodajas finitas y con grosor similar. Lo ideal es que utilices una mandolina para mayor comodidad aunque con un cuchillo bien afilado también puedes conseguirlo. El grosor influye en el resultado final así que te recomiendo cortarlas ni muy finas ni muy gruesas para que se cocinen en poco tiempo pero no queden demasiado blandas y mantengan su forma. Las berenjenas se cortan en rodajas delgadas y se sazonan con sal y pimienta para resaltar su sabor.
Pon las rodajas de berenjena en un bol durante 30 minutos con cerveza, gaseosa o bien agua con un sobre de gaseosillas, las que se utilizan para preparar gaseosa en casa y para las masas como bizcochos y magdalenas. El motivo es que de esta forma chupan muchísimo menos aceite lo cual es genial. Yo en este caso he utilizado una gaseosilla que tenía por casa así que he puesto las rodajas en un bol con agua hasta cubrirlas y después he echado la gaseosilla. Al cabo de esos 30 minutos ponlas en un escurridor y lávalas con agua fría. Cerveza o gaseosa o polvos de gaseosillas para remojar las berenjenas y evitar que chupen aceite.
Para quitar el posible amargor que trae la berenjena, en un bol grande ponemos agua con 2 cucharadas de sal gorda colmadas. Las ponemos en remojo durante una media hora. Lo mejor para quitar definitivamente el amargor (si fuesen berenjenas de huerta, por ejemplo, las de mi tía Anita), es luego meterlas en leche, cerveza o agua con gas otra media. Aunque las que se suelen comprar en supermercado y frutería suelen venir de invernadero y son amargas. A lo mejor por la variedad de berenjena. Yo he probado varias veces el tema del amargor, y sólo me lo encuentro cuando vienen de la huerta de un familiar o amigo.
Casca los dos huevos, ponlos en un bol y bátelos como si fueran para tortilla. Preparamos 2 recipientes o platos, uno con la harina y el otro con los huevos ligeramente batidos con unas gotas de agua y una pizca de sal. Para rebozar las berenjenas debes poner harina en un plato y pasarlas por ella por ambos lados. Yo lo que hago es rebozar varias rodajas hasta tener una buena tanda para freír y las dejo en el plato de la harina. Justo antes de echarlas a freír deberás pasarlas una a una por el huevo batido, por un lado y por otro, y a continuación directas al aceite caliente. Luego, se rebozan pasándolas por harina y huevo batido, asegurándose de que queden perfectamente cubiertas.
En un plato hondo, coloca la harina de trigo. Coloca el pan rallado en un tercer plato hondo. En otro plato pon Panko o el pan rallado junto al orégano, la albahaca, unas vueltas de molinillo de pimienta negra, una pizca de sal, el ajo y la cebolla en polvo. El Panko es un pan rallado japonés que da una textura muy crujiente. Si no tienes Panko usa pan rallado. Si no tienes Panko (pan rallado japonés) puedes usar pan rallado casero o comprado. Lo bueno del panko es que el rebozado queda super crujiente, lo malo es que es caro y hay que hacer una buen fritura para que no absorba aceite. Si optas por usar pan rallado también te van a quedar de lujo.
También puedes probar otras opciones para el rebozada. Ahora mismo estoy pensando en los cereales hechos con copos de maíz como los que usé en este Pollo Super Crujiente y creo que debe quedar muy bien. También puedes probar un rebozado crujiente y fantástico, aunque menos tradicional para las berenjenas, hecho con masa madre de pan.
Puedes preparar un rebozado sin florituras o bien agregarle las especias o hierbas secas que quieras (en mi caso, añadí un poco de harissa para hacerlas picantes). Si quieres incluir especias, nada más sencillo que mezclarlas junto con la harina para darle un toque de aroma y color a las berenjenas: pimienta negra recién molida, pimentón, curry, comino… Si lo tuyo son las hierbas, como el orégano, el romero, el tomillo o la albahaca, puedes mezclarlas pero esta vez con el huevo batido para que las berenjenas las vayan cogiendo.
Calentar abundante aceite de oliva en una sartén a 170 ºC y vamos rebozando las rodajas. Bastarán unos dos minutos por cada lado de la berenjena, aunque nos podemos guiar también por el aspecto dorado exterior. Además, conviene no cocinar demasiadas rodajas a la vez para que el aceite no pierda temperatura y para que la berenjena no se pegue. Tengamos en cuenta que cuanto más gruesas sean, más tardarán en cocinarse. Si haces los bastoncitos muy gruesos tendrás que freírlos durante un rato más para que la berenjena se haga bien por dentro. Si son demasiado gruesos quizás se dore de más el rebozado si el aceite está demasiado fuerte.
Puedes freír las berenjenas en freidora o en sartén o cazo: En un cazo o sartén honda: añade abundante aceite. Pon el fuego fuerte y cuando el aceite esté bien caliente (sin que llegue a humear), echa las rodajas de berenjena de una en una y fríelas durante 3-4 minutos, procurando que se hagan por ambos lados y siempre en tandas pequeñas para que no baje la temperatura del aceite. Si tienes un termómetro de cocina podrás medir la temperatura del aceite y empezar a freír cuando llegue a 170ºC.
En una freidora, añade aceite hasta la señal de la propia freidora y prográmala para que se caliente hasta los 170ºC. Cuando haya llegado a esa temperatura ve echando las rodajas de berenjena rebozadas en harina y huevo de una en una y siempre en tandas pequeñas, y fríelas hasta que estén doradas por ambos lados. Ve vigilándolos e incluso sacando el cestillo para comprobar cómo van y sobre todo acuérdate de darles la vuelta, tardarán entre 3 y 4 minutos.
Conforme vayas sacando tandas de berenjenas, colócalas sobre un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite y échales sal aprovechando que aún están calientes. Prueba una berenjena y si ves que le falta sal añade una pizca de sal fina por encima de las berenjenas recién hechas. Sigue con el resto de tandas y cuando las tengas lo ideal es que pongas cada tanda en un plato de forma que no estén unas encima de otras para que el rebozado llegue crujiente a la mesa pero como a veces por cuestión de espacio no queda más remedio, ve colocando papel de cocina sobre las berenjenas que ya están hechas para poner encima las siguientes.
Para la fritura perfecta podéis seguir nuestros consejos, pero siempre es bueno tener un termómetro de cocina para medir la temperatura del aceite. Freír por tandas. Colocar las piezas fritas sobre una rejilla o sobre un papel de cocina arrugado, que deje espacios de aire alrededor del frito para que el vapor que desprende mientras se enfría pueda disiparse y no ablande la corteza conseguida. Si por el contrario se utiliza una pasta para rebozar, es decir, una mezcla de un líquido con harina, Mr. También aconseja sustituir la mitad del líquido por vodka… aunque esto yo no lo he probado nunca.
Servir y degustar. Lo ideal es servirlas al momento, recién hechas y calientes, que es cuando más ricas están con su rebozado bien crujiente y tiernas por dentro. Aún así, si sobran seguirán estando buenísimas aunque perderán el toque crujiente y puedes comerlas frías o también calentarlas, bien con un nuevo golpe de fritura de apenas unos segundos o bien colocándolas en una bandeja de horno y horneándolas a 200ºC hasta que se calienten de nuevo.
Colócalas en un plato sin olvidar haberles echado sal por encima y sírvelas a la mesa. Un acompañamiento ideal para estas berenjenas rebozadas es la miel de caña así que si a todos los comensales les gusta la combinación puedes regarlas por encima con miel o, si lo prefieres, servirla en un pequeño cuenco en la mesa con una cuchara para que cada comensal se sirva la cantidad que prefiera.
Las berenjenas rebozadas son perfectas para mojarlas en diferentes salsas. El guacamole, preparado con aguacate, tomate, cebolla y cilantro, es una opción perfecta para realzar el sabor de las berenjenas rebozadas. El hummus, este dip a base de puré de garbanzos, tahini, aceite de oliva y especias es una excelente opción para acompañar las berenjenas rebozadas. Una opción fresca y saludable es acompañar las berenjenas rebozadas con una ensalada verde.

En resumen, las berenjenas rebozadas crujientes son una opción culinaria versátil y deliciosa. Su sabor, textura crujiente y valor nutricional las convierten en un plato irresistible. No dudes en probar esta receta y disfrutar de las maravillas que las berenjenas rebozadas pueden ofrecerte.
Berenjenas rebozadas crujientes
Tiernas por dentro, crujientes por fuera y sin exceso de aceite, están de auténtico… ¡escándalo! Berenjenas rebozadas fritas y crujientes sin que te queden aceitosas.
Si te fijas en las imágenes, sobre todo en la foto principal de la receta, verás que la zona de la piel es por donde más trabajo le cuesta coger el rebozado.
Ingredientes para 4 personas:
- 2 berenjenas grandes
- Harina de trigo para rebozarlas
- 2 huevos L
- Abundante aceite para freír
- Sal
- Miel de caña, opcional y al gusto
Instrucciones:
- Retirar los extremos de las berenjenas y cortarlas en bastones de un centímetro de grosor.
- Colocarlas sobre una bandeja con papel absorbente y salarlas. Dejar reposar durante 20 minutos.
- Mientras, en un bol batir los huevos y mezclaros con la harina hasta que quede una pasta homogenea. Salpimentar.
- Retirar el exceso de humedad de las berenjenas con más papel absorbente.
- Introducirlas en el bol y mezclar para que se impregnen bien con el rebozado.
- Calentar el aceite en una sartén o cazo y freir las berenjenas en tandas hasta que estén bien doradas. Es importante introducirlas en el aceite una a una y no a montones para que no se peguen. Retirar en un plato con papel absorbente.
Tiempo: 30 minutos (más 30 de remojo)

Dificultad: Ninguna, solo necesitas ganas de freír.
Precio por persona: 0.6€

¿Más recetillas con berenjena? Venga, no seáis tan bobos como yo y no tardéis en haceros unas berenjenas rebozadas.
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