¿Quieres preparar un plato de lujo en 20 minutos? ¿Tienes una cena con los amigos y quieres triunfar? Un plato rico y sano, muy fácil de preparar y con el que lograremos que una pechuga de pollo jugosa y con un toque especial que recuerda a la cocina árabe.
Pollo Crujiente: La Base Perfecta
Para esta receta he optado por freír el pollo, ya que queda mucho más crujiente, y lo he rebozado con copos de maíz (cereales del desayuno - Corn Flakes). Espero que os animéis a preparar esta receta en casa.
Pon los copos de maíz en una bolsa, ciérrala y tritura los cereales. Echa los copos de maíz triturados en un plato hondo, añade una pizca de sal fina y de pimienta negra molida. Por último, pásalo al plato con los copos de maíz y reboza completamente el pollo.
Pon una sartén a calentar con al menos dos dedos de aceite y, cuando esté caliente, fríe el pollo por ambos lados durante unos 6 minutos en total, hasta que quede el rebozado bien dorado. Vigila que el aceite no esté demasiado caliente para que no se queme el rebozado.
Cuando el pollo esté bien frito, sácalo de la sartén y ponlo sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite. Y eso es todo.

Consejos para un Fritura Perfecta
Es muy importante controlar bien la temperatura del aceite. Hay que tener en cuenta que si la temperatura del aceite está muy alta, el rebozado se tostará enseguida y tendremos que sacar el pollo muy rápido para que no se queme, con el riesgo de que el pollo no quede bien cocinado.
Otra cosa a tener en cuenta es la cantidad de aceite que usamos al freír: cuanto más aceite, mejor, ya que la fritura es más uniforme y el rebozado queda más bonito. Las frituras en una sartén con tan solo un dedo de aceite quedan muy poco uniformes y poco apetitosas (suelen tener zonas muy marrones y otras más claras).
Alternativa al Horno
Si prefieres evitar la fritura, puedes preparar este pollo rebozado al horno sin ningún problema. Eso sí, no queda ni tan doradito ni tan crujiente como con la fritura y tiene un pelín menos de sabor, ya que las cosas fritas suelen quedar más sabrosas.
Para preparar el pollo en el horno, enciéndelo y ponlo a 200ºC con ventilador (220ºC con calor arriba y abajo). Coloca una rejilla en el centro del horno y sigue la receta hasta el punto 7 (incluido). Luego rocía el pollo con aceite en espray y ponlo en la rejilla.
Si en vez de rejilla quieres usar una bandeja, debes engrasarla bien para que no se pegue el pollo, o usar un papel de hornear. Debes tener en cuenta que al no usar la rejilla, la parte de abajo del pollo retiene humedad y el rebozado en esa zona no queda tan crujiente. Eso sí, recuerda lo que dije antes y no uses trozos demasiado gruesos.
El Toque Mediterráneo: Tomillo y Romero
Esta receta de pollo es muy sencilla: una pechuga de pollo a la plancha pero con todo el sabor campestre que aportan el tomillo y el romero, aportando a la receta un interesante sabor dulzón gracias a la miel.
Estos ingredientes le dan al pollo unos aires orientales, parecido al toque exótico de las recetas marroquís. Deberíais dejarlo marinar durante media hora en la nevera. Tapamos el bol con film transparente para que no pille olores. Recordad que con estos calores el pollo se puede estropear.
Mientras tanto, ponemos a hervir las patatas o las cocinamos en el microondas. Mi recomendación es hacerlas en el microondas, quedan genial.
Ya casi habrán pasado los 30 minutos de marinado del pollo y empezamos con la preparación del mismo. En una sartén grande calentamos dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Doramos sin que se cocine mucho, sólo para sellar la piel y conseguir que nos quede jugoso por dentro.
Una vez que las pechugas cambien de color, incorporamos la salsa que teníamos de la maceración del pollo a la sartén con todos los filetes. Dejamos que se cocine bien durante 5 minutos. Lo mejor es añadir unas cucharadas de agua para que tengamos un poco más de líquido.
Os aseguro que la salsa espesará y cogerá una consistencia un poco gelatinosa gracias a la miel. Esta salsa con un poco de pan está gloriosa, no dejaréis nada en el plato. Añadimos un poco de sal por encima, tipo Maldon en escamas le viene muy bien.
Este pollo a la miel con tomillo y romero es de los platos que entran fácil y se recuerdan mejor. No necesita técnicas raras ni ingredientes imposibles, solo un poco de mimo y ganas de disfrutar de una buena comida casera.

Ingredientes y Preparación Detallada
Salpimentar los filetes de pollo y condimentarlos con ajo y perejil picado. Pasarlos por huevos batidos, y luego, por pan rallado (de uno en uno).
Pelar las patatas, cortarlas en dados medianos y colocarlas en una asadera con papel vegetal. Condimentarlas con sal, aceite de oliva y tomillo.
Mientras se hornean las patatas, freír las pechugas rebozadas en una sartén con abundante aceite de girasol caliente.
Aparte, cortar la lechuga, el tomate y la cebolla de la manera que más les guste y poner estos ingredientes en una ensaladera. Agregar las aceitunas y las guindillas cortadas en rodajas finas.
Preguntas Frecuentes
Una de las preguntas más habituales es si se puede hacer esta receta con pechuga, y aunque es posible, el resultado queda más seco y menos jugoso. También suele surgir la duda de si se puede preparar con antelación, y la respuesta es sí, ya que de un día para otro el pollo gana en sabor.
El Pollo al Horno más Crujiente y Jugoso que Probarás: ¡con un Secreto Único!
El romero se suele usar sobre todo en los platos de carne, especialmente para condimentar aves de caza. Es importante emplearlo al final de la preparación del plato, pues así no perderemos las propiedades de sus aceites esenciales que son volátiles y se pueden perder si se introducen demasiado pronto en la carne.
