Pepe de los Jamones es más que un restaurante familiar; es un emblema de la hostelería murciana con casi medio siglo de trabajo y una pasión admirable. El único y auténtico Pepe De Los Jamones se erigió como un referente indiscutible, un lugar donde la calidad, la tradición y la cercanía crearon un hogar colectivo en el corazón del Barrio del Carmen en Murcia.
Los Orígenes de una Leyenda
La historia de José Baños Guillén, popularmente conocido como ‘Pepe de los Jamones’, es un testimonio de esfuerzo y constancia. Antes de fundar su propio establecimiento, Pepe forjó su oficio durante 18 años en La Venta de la Virgen. Tras la barra, Pepe era el «alma mater» de la Venta De La Virgen, donde llegó a partir 40 jamones en un solo día. En esa época, la falta de alarmas lo llevó a dormir muchas noches en el sótano para evitar robos, protegiendo su tesoro con celo.

El Nacimiento de un Ícono en el Barrio del Carmen
En 1976, José Baños y su mujer Antonia decidieron dar el salto y montar su propio establecimiento en el Barrio del Carmen. Fue en el número 64 del Paseo de Corvera, en pleno corazón carmelitano, donde Pepe de los Jamones abrió sus puertas. Desde ese momento, Pepe no se limitó a servir bocadillos: los inventó a su manera, con orgullo murciano y una convicción férrea en la calidad. Con trabajo y cercanía, levantó un negocio que se convirtió durante décadas en punto de encuentro para generaciones de murcianos y aún hoy sigue siéndolo.

Venta de Jamones en Murcia Pepe Madrigal Charcuteria
La Esencia Gastronómica de Pepe de los Jamones
En su propio establecimiento, José Baños escribió su leyenda cotidiana. Sin seguir modas ni rendirse a tendencias ajenas, construyó una identidad gastronómica propia, basada en la autenticidad y el sabor murciano. Su carta, decía, tenía nombre propio: pepitos y safaris, y sobre todo, el mítico SuperPepe.
Ingredientes de Calidad y Recetas Inconfundibles
- Pan rústico: Tostado al momento.
- Tomate de la huerta: En rodajas, nunca frotado.
- Aceite de oliva virgen extra: Un ingrediente innegociable, incluso cuando su precio se disparó.
- Chullas de tocino ibérico de Jabugo: Crujientes y aromáticas, el toque irrepetible de Pepe.
El SuperPepe, una especie de himno comestible, estaba coronado con olivas aliñadas, almendras y ese equilibrio perfecto entre sal, grasa y frescura que solo él sabía lograr. Pepe rechazaba hacer asiáticos salvo petición expresa, siempre defendiendo la autenticidad de sus creaciones. «No son catalanas, son murcianas», repetía con una sonrisa cada vez que alguien usaba el término equivocado, afirmando la identidad de sus bocadillos.

Más Allá de los Bocadillos
Más allá de los bocadillos, que superaban los 500 diarios en días punteros, su taberna respiraba tradición murciana en cada rincón. Los jamones colgados del techo como trofeos del tiempo, los callos con garbanzos que sabían a infancia, los michirones humeantes y postres hechos como los de casa, formaban parte de la experiencia.

Un Punto de Encuentro Familiar y Comunitario
En el bar de Pepe no había mesas anónimas, había clientes-amigos. Para Pepe, el verdadero lujo no estaba en el menú, sino en la barra compartida, en la conversación espontánea, en el «¿qué tal la familia?» antes del primer bocado. «Siempre alegre, optimista, trabajador y muy generoso», lo recuerdan quienes lo conocieron. Su frase, repetida mil veces como bendición laica -«Lo mejor de aquí sois vosotros»-, no era una fórmula de cortesía, sino la esencia de su proyecto: una taberna familiar, sí, pero abierta a todos, donde generaciones enteras desayunaron, almorzaron, celebraron y, también, lloraron.
Quienes crecieron junto a su establecimiento recuerdan con especial cariño las conversaciones con Pepe, su trato cercano y su forma sencilla de entender la vida y el trabajo. El local, ubicado en el Paseo Marqués de Corvera, se ha convertido en un punto de encuentro entre vecinos de todas las edades y en un símbolo de la zona sur de la ciudad.

El Legado de José Baños Guillén
Aunque en los últimos años su presencia física en el local se hizo más discreta, su espíritu continuó presente en cada detalle: en la selección rigurosa de los jamones -acariciaba las perchas como si fueran instrumentos musicales-, en la insistencia en los productos locales, en el respeto por las recetas de siempre. «No somos una simple taberna -decía en sus notas-, somos una familia». La elección de la materia prima y las visitas al origen de su elaboración siempre ha sido una máxima de su hacer.
Este domingo, la persiana bajada en el número 64 del Paseo de Corvera no fue solo un cierre habitual. Sobre el metal frío, un cartel breve y conmovedor anunciaba la ausencia definitiva de quien durante casi medio siglo convirtió un local en un hogar colectivo: José Baños Guillén, alma, fundador y voz inconfundible de Pepe de los Jamones, ha fallecido a los 80 años. La ciudad de Murcia ha perdido a una de sus insignias más queridas y castizas del barrio del Carmen. Este domingo, la familia de ‘Pepe de los Jamones’ le ha rendido un último homenaje con una misa celebrada en su recuerdo.