No hay nada como el aroma del pan recién hecho para empezar el día con buen pie. Preparar pan en casa puede parecer complicado, pero con esta receta de pan casero descubrirás lo sencillo que es conseguir unos panecillos tiernos y doraditos por fuera. Hacer pan casero está de moda y es que resulta muy gratificante y el resultado es ¡buenísimo! Si te estás iniciando en el mundo del pan, estos panes son para ti, muy fáciles, sencillos en su amasado y el resultado es realmente fantástico.
Estos “Panecillos tiernos de harina de trigo” son muy fáciles y se hacen muy rápido, teniendo en cuenta que hay que darles su mínimo tiempo de fermentación, pero tampoco es tanto. Tienen una miga muy blandita y rica, ideal para bocadillos. Empecé a hacer estos panecillos hace años para los bocadillos de mis niños, pero también son estupendos para poner en la mesa como acompañamiento de cualquier comida, cena o picoteo. Con ellos, conseguiremos unos bocadillos muy ricos y tiernos estupendos para los peques y los no tan peques.

Ingredientes para Panecillos Tiernos de Harina de Trigo
Esta receta rinde aproximadamente 8 panecillos de unos 100 g cada uno.
| Ingrediente | Cantidad | Notas |
|---|---|---|
| Harina de país o harina de fuerza | 500 g | Un poco más para espolvorear. |
| Leche | 100 g | Ligeramente templada a unos 30º. Puede ser sin lactosa, de avena, de soja o de almendras. |
| Agua | 200 g | Ligeramente templada a unos 30º. |
| Levadura seca de panadería | 6 g | O 18 g de levadura fresca. |
| Sal | 8 g | |
| Aceite de oliva virgen extra | 1 cucharada |
Preparación Paso a Paso
1. Activación de la levadura y mezcla inicial
Mezcla bien la leche, el agua (ambas ligeramente templadas a unos 30º) y la levadura en un cuenco amplio. Cubre con un film y guárdalo en un lugar abrigado (como el interior del microondas) durante 15 minutos para que la levadura se hidrate y se active. El agua que incorporamos debe estar entre 20º y 24º grados, lo podemos comprobar metiendo un dedo y no tenemos que notar ni frío ni calor.

2. Amasado de la masa
En un bol, vierte la harina tamizada con la sal. Haz un hueco en el centro a modo de volcán y vierte la mezcla líquida (leche, agua y levadura), y la cucharada de aceite. Mezcla primero con una cuchara de madera; cuando ya tenga aspecto de migas, retira la cuchara y mete la mano, amasa hasta ligar. Si queda muy pegajosa, puedes agregar un poco más de harina, pero no mucho más para que no quede muy seca. Enharinamos la encimera y volcamos la masa.
Amasa con ganas durante unos 5 minutos, cubre con el bol en el que habías amasado (o un paño de algodón), deja reposar 10 minutos y vuelve a amasar unos 7 u 8 minutos. Al principio es normal que se te pegue en las manos. Si te cuesta amasar con las manos, alterna periodos de 1 minuto de amasado con reposos de 10 minutos. Amasar relaja muchísimo.
TÉCNICA DE AMASADO A MANO.
3. Primera fermentación
Haz una bola con la masa, introdúcela en un bol aceitado, espolvorea harina, cubre con film y deja fermentar hasta que doble su volumen en un lugar abrigado (yo en el interior del microondas). En mi caso, con una temperatura de unos 20º, tardó una hora más o menos. Este es un paso crucial para obtener una miga tierna.

4. Formado de los panecillos
Recupera la masa, desgasifica, amasa para que pierda el aire. Pesa la totalidad y divide en unos 8 panecillos (pesan unos 100 g cada uno, aproximadamente). Forma una bolita con cada una de las partes plegando la masa sobre sí misma. Colócalos en una fuente de hornear cubierta de papel de hornear. Otra opción es hacer mini panecillos de 50g, obteniendo 16 unidades.
5. Segunda fermentación
Espolvorea harina sobre los panecillos ya formados y cubre con un film transparente. Deja fermentar entre 20 y 30 minutos en un lugar abrigado. Pasado el tiempo de la segunda fermentación, los panecillos habrán crecido bastante.

6. Horno y horneado
- Precalienta el horno a 250º con calor abajo. Coloca la rejilla en la segunda guía del horno (contando desde abajo) y en la parte inferior, pon una bandeja de horno vacía (esto es importante para generar vapor).
- Retira el film transparente de los panecillos. Con un cuchillo o una gillette, haz uno o dos cortes en cada panecillo para favorecer la expansión de la masa durante el horneado.
- Introduce la bandeja de los panecillos y un vaso de agua en la bandeja vacía que tienes abajo para que genere vapor. Cierra rápidamente la puerta del horno y hornea durante 6 minutos.
- A continuación, abre la puerta del horno un momento para que se vaya un poco el vapor (retira la bandeja de abajo en la que has puesto el agua). Ahora, enciende la función de calor arriba y abajo y baja la temperatura a 180º. Hornea 25 minutos aproximadamente o hasta que los veas doraditos.
7. Enfriado y conservación
Retira la bandeja del horno y pasa los panecillos a una rejilla. Deja enfriar completamente. Si no los vas a consumir todos, los puedes guardar en el congelador en bolsas aptas para ello y descongelarlos a temperatura ambiente cuando los vayas a necesitar.

Consejos y Sugerencias Adicionales
- Amasado con máquina: Puedes hacer esta receta en tu robot de cocina, Thermomix o Amasadora.
- Variaciones: Antes de meterlos al horno puedes pintarlos con huevo batido para que queden brillantes. Yo les he espolvoreado un poco de harina de arroz, pero también puedes hacerlo con harina de trigo para un toque más rústico. Si no dispones de molde de cupcakes, puedes hornearlos sobre una bandeja de horno.
- Panecillos a la sartén: Si prefieres preparar los panecillos a la sartén, pon un poco de sésamo en la base de la sartén y cocínalos, tapados, a fuego bajo durante 10 minutos por cada cara.
- Acompañamientos: Estos panecillos están ricos tanto para el desayuno como para la merienda y con cualquier ingrediente, dulce o salado: mantequilla, mermelada, aceite, tomate, jamón, queso. Sólo con unas gotitas de aceite de oliva virgen extra o con un poco de jamón y queso se convertirá en un auténtico manjar.
- Un café especial: Espera un momento, querrás acompañarlos de un café y la ocasión merece que éste sea un café especial, ¿no te parece? Puedes preparar un Mamaccino o cualquiera de estas otras modalidades de espresso a la italiana. Es sencillísimo: echa en una taza un poco de cacao, una pizca de canela y otra de nuez moscada. Vierte un espresso recién hecho y añade la leche caliente y espumada a tu gusto. Ahora sí, ¡a disfrutar de esos panecillos!
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