La cocina nos ofrece posibilidades casi infinitas, y la combinación de queso gratinado con bacon es una de las más irresistibles. Exploraremos el origen de la Tartiflette, un plato emblemático de la región de Saboya, en los Alpes franceses, que personifica esta deliciosa combinación. Aunque existen otras variantes, nos centraremos en la Tartiflette por su rica historia y su profundo arraigo en la gastronomía rústica de montaña.

Historia de la Tartiflette: Tradición y Modernidad
La Tartiflette es un delicioso gratinado de patatas, bacon, cebolla y, por supuesto, queso Reblochon, que se ha convertido en un referente de la cocina rústica de montaña. Aunque la versión actual de la tartiflette es relativamente reciente, sus raíces se encuentran en la rica historia de Saboya y su emblemático queso Reblochon. Su origen moderno data de la década de 1980, cuando fue inventada y divulgada por el Sindicato Interprofesional del Reblochon con la finalidad de promocionar este queso, pero su vínculo con la rica tradición culinaria de la región es indiscutible.
El nombre de la Tartiflette procede de "tartifla", que significa patata en arpitano de Saboya. Este plato es la versión moderna de un plato antiguo llamado «péla» elaborado casi con los mismos ingredientes. Rápidamente, la Tartiflette se hizo muy popular por toda Francia, sobre todo asociada al esquí en los Alpes. Actualmente se considera uno de los platos emblema de la cocina de Saboya.
El Origen del Queso Reblochon
El Reblochon es un queso de corteza lavada, originario de los Alpes franceses, concretamente de Saboya. Su historia se remonta al siglo XIII, cuando los granjeros debían pagar impuestos sobre la cantidad de leche que producían. Para evadir una parte de estos impuestos, realizaban un «segundo ordeño» clandestino que daba una leche más rica en grasa, utilizada para hacer el Reblochon. Durante siglos, el Reblochon se produjo en pequeñas cantidades en granjas alpinas, pero con el tiempo, su fama creció hasta convertirse en uno de los quesos más apreciados de Francia. El nombre del queso reblochon significa «volver a ordeñar la vaca», que era lo que hacían los campesinos a escondidas por la noche en el siglo XVI, para así poder disponer de un poco de leche a espaldas del dueño de las vacas.

El Papel de la Cocina Rústica en Saboya
Saboya, una región montañosa con inviernos largos y fríos, siempre ha sido famosa por su cocina sustanciosa y reconfortante. Los platos elaborados en esta zona suelen estar basados en ingredientes simples pero ricos en calorías, perfectos para el clima de montaña. La Tartiflette, aunque moderna, encaja perfectamente en esta tradición. Esta receta tiene su origen en la zona de Alta Saboya, una zona de montaña especialmente fría donde los campesinos entraban en calor con este tipo de platos.
Ingredientes Tradicionales de la Tartiflette
El éxito de una buena Tartiflette radica en la calidad de los ingredientes. Este plato es una celebración de ingredientes simples pero de alta calidad.
- Queso Reblochon: El protagonista indiscutible de la tartiflette es el queso Reblochon. Este queso de pasta blanda y corteza lavada tiene un sabor suave pero característico, con matices afrutados y terrosos que se intensifican al derretirse. El Reblochon se funde de manera uniforme, creando una textura cremosa que envuelve las patatas y el bacon.
- Patatas: Las patatas son la base de la tartiflette. Lo ideal es utilizar variedades firmes que no se deshagan durante la cocción, como la Charlotte o la Yukon Gold. Estas patatas absorben los sabores del queso y el bacon sin perder su textura.
- Bacon (Lardons): El bacon aporta un toque salado y ahumado que contrasta perfectamente con la suavidad del queso y las patatas.
- Cebolla y Ajo: La cebolla salteada con ajo añade profundidad de sabor al plato.
- Nata Espesa y Vino Blanco: La nata espesa se utiliza para dar aún más cremosidad a la tartiflette. Un chorrito de vino blanco seco es opcional, pero añade un toque especial.
- Hierbas y Condimentos: Aunque la receta básica no suele incluir muchas hierbas, algunas versiones modernas añaden tomillo o laurel para dar un toque aromático. Sal y pimienta negra molida son esenciales para sazonar.

Receta Paso a Paso de la Tartiflette
La elaboración de la Tartiflette consta de tres fases principales: la cocción de las patatas, sofreír la cebolla y dorar la panceta y, por último, el horneado.
Ingredientes:
- 1 kg de patatas para hornear (Monalisa, Charlotte o Yukon Gold)
- 200 g de panceta ahumada (bacon o lardons)
- 500 g de queso Reblochon (u otro queso que funda bien)
- 1 o 2 cebollas grandes
- 200 ml de crème fraîche (o nata líquida)
- 1 chorrito de vino blanco seco (opcional, como Apremont o Gamay de Savoie)
- 2 cucharadas de aceite de oliva o mantequilla
- Sal y pimienta negra molida al gusto
- 1 diente de ajo (para frotar la fuente)
Instrucciones:
- Cocinar las patatas: Pela las patatas o déjalas con piel. Lávalas bien y córtalas en rodajas de 1 cm de grosor. En una olla grande, mete las patatas cortadas y cúbrelas con agua fría. Añade una cucharadita de sal. Pon la olla al fuego y cuece las patatas hasta que estén tiernas (10-15 minutos). Las patatas estarán en su punto cuando al pinchar con un cuchillo, la punta del mismo entra sin mucho esfuerzo y al retirarla la patata se resbala sola. Cuando las patatas estén cocidas, escurre y reserva. Es importante no cocerlas en exceso para que no se deshagan.
- Preparar el bacon y la cebolla: Corta la panceta en tiras o taquitos. Pela y corta las cebollas en juliana (tiras finas). En una sartén, calienta el aceite de oliva o la mantequilla a fuego medio y sofríe las cebollas hasta que estén tiernas y transparentes. Retira la cebolla y reserva. En la misma sartén, dora la panceta sin aceite, pues será suficiente con la grasa que suelte. Cuando esté dorada, vuelve a añadir la cebolla a la sartén, salpimienta y añade un chorrito de vino blanco. Remueve bien y deja que el alcohol se evapore por un par de minutos. Retira del fuego y reserva.
- Montar la Tartiflette: Precalienta el horno a 180 ºC (350ºF) con calor arriba y abajo. En una fuente apta para horno, frota la base con un diente de ajo y luego unta un poco de mantequilla o crème fraîche. Coloca una capa de patatas cubriendo la base. Espolvorea con un poco de pimienta y sal (recuerda que el queso y el bacon ya son salados). Reparte encima de las patatas la mitad de la panceta con cebolla y la mitad de la crème fraîche o nata líquida. Coloca otra capa de patatas, dejando huecos, un poco más de pimienta y después forma una última capa con el resto de la mezcla de panceta y cebolla y la crème fraîche.
- Añadir el queso: Raspa con un cuchillo la corteza del queso Reblochon para eliminar la parte blanca y quítale la etiqueta de parafina roja o verde. Parte el queso por la mitad a lo largo y cubre bien toda la superficie con el queso, con la corteza hacia arriba. Esto permitirá que el queso se funda y se cuele entre los huecos de las patatas.
- Hornear: Hornea durante unos 30-35 minutos hasta que la superficie empiece a dorarse y el queso esté burbujeante. Al final, si se necesita un dorado más intenso, puedes poner el horno en posición grill un par de minutos, vigilando de cerca para que no se queme.
- Servir: Deja reposar unos minutos fuera del horno antes de servir, para que los sabores se asienten y se temple un poco. Esto ayuda a que el gratinado quede más firme.

La Tartiflette es un plato rico y contundente que se beneficia de maridajes que complementen su intensidad sin sobrecargar el paladar. Los vinos blancos de Saboya son el maridaje perfecto para la tartiflette. Un Apremont, con su acidez fresca y notas minerales, corta la cremosidad del plato y realza los sabores del queso y el bacon. Si no puedes encontrar vinos de Saboya, un Chardonnay sin mucha crianza en barrica o un Riesling seco también son excelentes opciones. Se puede comer sola o acompañada de una ensalada verde. Muchas veces se suele servir con un poco de charcutería.
TARTIFLETTE francesa tradicional de saboya I Petitchef
Variaciones y Adaptaciones Modernas de la Tartiflette
Aunque la receta tradicional es deliciosa tal y como es, chefs y cocineros caseros han creado diferentes versiones para adaptarse a gustos y dietas modernas.
- Tartiflette Vegetariana: Puedes hacer la Tartiflette sin bacon, sustituyéndolo por champiñones salteados o verduras de tu elección.
- Tartiflette con Otros Quesos: Si no tienes acceso a Reblochon, algunos sustitutos adecuados pueden ser el Brie, el Camembert, el Munster, el Emmental, el Gruyère, el Havarti o incluso un queso castellano o manchego semicurado.
- Tartiflette Ligera: Para aquellos que buscan una opción más ligera, puedes reducir la cantidad de nata o utilizar una versión baja en grasa. En caso de intolerancia a la lactosa, se puede sustituir la mantequilla por aceite y la nata por leche de coco, almendras o arroz.
- Tartiflette con Vainilla: Jordi Roca propone una variación interesante añadiendo semillas de vainilla al tocino cortado en taquitos para un toque de sabor novedoso.
Errores Comunes al Hacer Tartiflette y Cómo Evitarlos
- No Cocer Suficientemente las Patatas: Uno de los errores más comunes es no cocinar las patatas el tiempo suficiente antes de hornearlas. Deben estar tiernas pero firmes.
- Exceso de Nata o Queso: Es fácil dejarse llevar por el queso y la nata, pero un exceso puede hacer que el plato sea demasiado pesado o grasoso.
- No Dorar Suficientemente el Bacon y las Cebollas: El bacon y las cebollas deben dorarse lo suficiente para que desarrollen sus sabores.
- Exceso de Sal: No te pases con la sal. El queso y la panceta ya están salados.
Valor Nutricional y Conservación
La Tartiflette es un plato indulgente, rico en calorías y grasas, lo que lo convierte en una excelente opción para disfrutar de vez en cuando, especialmente en los meses fríos. Una porción típica de Tartiflette puede contener entre 500 y 700 calorías, dependiendo de la cantidad de queso y nata utilizados.
Para guardar las sobras, colócalas en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, lo mejor es hacerlo en el horno a 180°C (350°F) durante 15-20 minutos, o hasta que esté completamente caliente y el queso vuelva a burbujear. La Tartiflette se conserva bien en el refrigerador durante 2-3 días.
La Tartiflette en la Cultura Popular
La Tartiflette se ha convertido en un plato emblemático en las estaciones de esquí de los Alpes franceses. Durante los festivales de invierno en Saboya y Alta Saboya, la Tartiflette es una de las estrellas gastronómicas. Este plato es una parte esencial del patrimonio culinario de Saboya, que con su cremosidad irresistible y sus sabores profundos, ha conquistado corazones en Francia y más allá.
