Cómo preparar queso Brie frito sin rebozar: una delicia cremosa y sin complicaciones

Un queso cremoso, ¿a quién no le gusta un buen queso frito? La respuesta no es fácil… porque hay muchas opciones. Como regla general, se aconseja que tenga un buen nivel de grasa y que se derrita sin demasiada dificultad.

Aunque normalmente el queso frito se asocia con un rebozado crujiente, existe una variante que prescinde de él, concentrándose en el sabor y la textura del queso. Una de las opciones más destacadas es el queso Brie o Camembert.

Variedades de quesos para freír

Tipos de queso ideales para freír

Aunque tradicionalmente se usan quesos como el mozzarella, el queso cheddar o el queso gouda, también se pueden utilizar quesos más suaves como el Camembert o el Brie. Lo mejor es probar hasta descubrir cuál es nuestro preferido.

  • Queso Manchego: A la hora de freírlo tiene la ventaja de ser firme, lo que mejora el resultado. Se puede elegir semicurado o fresco.
  • Queso de Cabra: Su sabor y su capacidad para derretirse los hacen ideales para la receta.
  • Queso Brie o Camembert: Son perfectos para freír sin rebozar por su textura cremosa.
  • Cheddar: Mantiene su forma en la sartén.
  • Queso Fresco: Uno de los problemas con el que te puedes encontrar es con que acabe derretido en el fondo de la sartén si no se manipula correctamente.

Hay que tener en cuenta que un queso blando se fundirá a menor temperatura que otro más seco. También que quesos como el cheddar o el mozzarella fundirán mucho antes que, por ejemplo, un manchego curado o el queso parmesano.

Preparación del queso Brie para freír sin rebozar

Antes de comenzar es importante asegurarse que el queso Brie o Camembert está bien frío para que lo podamos manipular sin problema. Para ello, lo tenemos en la nevera o lo metemos en el congelador 20 minutos antes de comenzar.

Saca el queso del frigorífico y córtalo en trozos regulares. Para un queso blando, es mejor que las porciones sean un poco más gruesas, de unos dos o tres centímetros, para que resistan mejor el calor. Puedes cortar el queso en 12 porciones de igual tamaño y separarlas.

Corte de queso brie en porciones

El proceso de fritura

El aceite debe estar muy caliente, a entre 175 y 180 grados centígrados. Para saber si está ya caliente, se puede echar un poco de pan rallado en el aceite.

Calentamos abundante aceite en una sartén pequeña, sin pasarnos con la temperatura para que los triángulos de queso no revienten con el contraste. Si tu placa de inducción tiene nueve posiciones, puedes utilizar la número siete.

Freímos los triángulos de dos en dos, volteando una sola vez y procurando manipularlos lo menos posible. En cuanto tomen un poco de color, los retiramos y dejamos que escurran sobre papel absorbente. Fríe las porciones de queso en aceite caliente.

El queso se fríe en muy poco tiempo, un par de minutos por lado, aunque también dependerá de qué queso estemos usando: cuanto más fundente, menos tiempo le hará falta.

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Servicio y acompañamientos

El queso frito se sirve calentito, y se puede acompañar con salsas. Conviene comerlos calientes, pero no recién fritos, y acompañados de algo dulce que les aporte un contraste de sabor.

Para la salsa, puedes mezclar mermelada de frambuesa, mostaza y salsa inglesa, creando un acompañamiento perfecto para realzar el sabor del queso.

Queso frito con salsa de frambuesa

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