Las celebraciones de Año Nuevo llegan cargadas de supersticiones, deseos y rituales que cruzan fronteras. Entre doce uvas, brindis y fuegos artificiales, una costumbre destaca de manera especial: comer lentejas para atraer la prosperidad. Puede parecer un gesto simple, casi simbólico, pero detrás de este plato tan humilde se esconde una historia larga y fascinante.
Orígenes Antiguos y Simbolismo
El origen de esta tradición se remonta a la antigua Roma, donde las lentejas eran vistas como un signo de riqueza. Su forma pequeña, redondeada y ligeramente aplanada recordaba a las monedas, por lo que era habitual regalar una bolsita de lentejas al iniciar el año. Con ese gesto se deseaba que, simbólicamente, se transformaran en dinero real y que la fortuna acompañara a quien las recibía.
En la Antigua Roma existía la costumbre de regalar pequeñas bolsas de lentejas al inicio del año con la esperanza de que se transformaran en dinero con el tiempo. Esta práctica se orientaba a atraer abundancia económica.
Esta peculiar tradición se remonta a la Roma antigua. Las lentejas fueron una de las primeras legumbres cultivadas por el ser humano y entre los romanos era un producto muy apreciado y utilizado en cocina. Tienen una forma redonda y aplastada, parecida a la de las monedas y, por este motivo, esta legumbre se asociaba con la fortuna.
Como las lentejas aumentan de volumen al cocinarse, también representan crecimiento, expansión y multiplicación -valores asociados a la prosperidad.
La costumbre de asociar las lentejas con la buena fortuna no es nueva. Se remonta al Imperio Romano, donde se creía que estos pequeños granos, redondos y con forma de moneda, representaban riqueza. En esa época, los romanos tenían la tradición de regalar pequeñas bolsas de cuero llenas de lentejas durante las festividades del Año Nuevo, con la esperanza de que, en el nuevo año, se convirtieran en dinero o trajeran abundancia. Esa simbología visual se fue transmitiendo con el paso de los siglos.
En Génesis encontramos el primer clamor en torno a los sabores únicos de la lenteja. Esaú, primer hijo de Rebeca e Isaac, y hermano gemelo (mayor) de Jacob, era un cazador experimentado y aventurero. Un día, volviendo a casa hambriento de una de sus salidas, su hermano, Jacob, le cocinó un plato de lentejas a cambio de lo cual renunció a su primogenitura sin dudarlo. ¡De ahí la expresión “perder el alma por un plato de lentejas”!
La Lenteja en la Cultura y la Gastronomía
Si para Navidad hay ciertos platos característicos que varían de región a región, en cambio es una tradición reconocida en toda Italia la de comer lentejas el 31 de diciembre o el día de Año Nuevo. Ante todo, es importante conocer algunas de las características de la lenteja, del nombre científico Lens culinaris: se trata de una planta herbácea con ciclo anual que forma parte de la familia de las Leguminosae, así como las habas, los guisantes o los garbanzos. La lenteja es una planta bastante pequeña, que no crece más allá de los 40 centímetros y florece de Mayo a Julio.
En el pasado las lentejas siempre han sido consideradas «la carne de los pobres«, puesto que tenían un valor comercial decididamente bajo y eran relativamente fáciles de cultivar incluso en terrenos difíciles y climas áridos.
Como se ha mencionado antes, en Italia se producen algunas de las mejores variedades de lentejas: entre ellas son muy famosas las de Colfiorito en Umbría donde gracias a un terreno particular, adquieren calidad y sabor. Las lentejas de Colfiorito toman precisamente el nombre de la zona donde se producen: se trata de legumbres pequeñas, con diferentes coloraciones que van del rojo al amarillo al verde. Otra variedad muy conocida, que también ha obtenido la marca IGP son las lentejas de Castelluccio di Norcia, también en umbría. Una pequeña curiosidad relacionada con el lugar es que los campesinos de la zona, especialmente los más viejos, hacen ritos a principios de mayo contra todo lo que podría dañar los cultivos, es decir, sequía, fuego, saltamontes y tormentas. Otras lentejas muy conocidas son aquellas gigantes de Altamura: su característica es tener un color verde y de dimensiones notables, hasta casi 5 milímetros. Siguen siendo cultivadas rigurosamente a mano y su producción es implementada por una trilla que facilita las operaciones de «desbaste».
En países como Italia, es tradición servirlas junto al cotechino o al zampone, embutidos asociados a la idea de abundancia y celebración.
En la Edad Media y el Renacimiento, la costumbre evolucionó en Italia hasta convertirse en un alimento típico durante las celebraciones de fin de año. Tanto es así que este plato tradicional se llama lenticchie y se sirve a menudo con embutidos como cotechino o zampone, completando una comida festiva que combina sabor y superstición.
Hoy, la tradición de comer lentejas en Nochevieja sigue estando especialmente arraigada en Italia, donde incluso existen variaciones regionales de este plato popular. La combinación de lenticchie con cotechino (una salchicha de cerdo tradicional) es especialmente típica, y se cree que simboliza prosperidad y suerte financiera para el año entrante.
Pero esta costumbre no se queda solo en Italia. A través de la diáspora italiana, la tradición ha viajado y se ha adaptado en otras partes del mundo, especialmente en países latinoamericanos como Brasil, donde los inmigrantes italianos llevaron consigo la costumbre de comer lentejas en la cena de Nochevieja con la esperanza de atraer abundancia y prosperidad.
En otras culturas también existen prácticas similares en torno a alimentos que simbolizan dinero o abundancia (como los guisantes de ojos negros en el sur de Estados Unidos), lo que subraya una idea común: los alimentos redondos o multiplicadores se asocian con la riqueza y la buena suerte en el año nuevo.
El valor de las lentejas va más allá de la metáfora. Este alimento es sinónimo de nutrición, bienestar y sustento. Ricas en proteínas vegetales, fibra e hierro, las lentejas han sido históricamente un apoyo esencial en épocas difíciles.
En la transición al Año Nuevo 2024, las lentejas y el arroz se erigen como símbolos arraigados en rituales ancestrales, encendiendo esperanzas de prosperidad y fortuna en diversas culturas.
Una mesa elegantemente servida exhibe un plato humeante de lentejas adornadas con romero, acompañadas de embutidos, panettone, aceite de oliva y una botella de espumante, elementos típicos de la celebración de Año Nuevo en Italia. El ambiente festivo se acentúa con luces cálidas y copas de vino listas para el brindis. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Las lentejas son comunes en el Mediterráneo, eran parte de la dieta de los griegos y los romanos en la Antigüedad.
El cultivo de esta legumbre se remonta a más de diez mil años en la cuenca del éufrates. Su adopción masiva en Europa surgió tras crisis como la hambruna del año 441 a.C., cuando el pueblo romano recurrió a las lentejas como alimento esencial.
Rituales y Supersticiones Modernas
Si quieres aprovechar el ritual de los italianos, deberás comer un plato de lentejas en los primeros minutos del nuevo año. Es decir, debe ser tu último platillo del año viejo y el primero del nuevo para atraer toda la prosperidad y el dinero.
Para no quedarse sin dinero, la tradición dicta que la primera comida del año se compone de lentejas.
En algunos países latinoamericanos, se colocan lentejas crudas en bolsillos o en el centro de la mesa como amuleto, mientras que en otros se preparan sopas o guisos para compartir en familia.
El acto de consumir lentejas en la última noche del año se asocia principalmente con Italia, donde la costumbre se conoce como “lenticchie di Capodanno” y forma parte esencial de la cena de Nochevieja. Esta práctica se remonta a la Antigüedad clásica, especialmente al Imperio Romano, donde las lentejas eran un alimento valioso y simbólico. La explicación más difundida -y aceptada por antropólogos culturales y gastronomía histórica- es que las lentejas, por su forma redonda y achatada, se asemejan visualmente a las monedas antiguas. Esta asociación llevó a que se las considerara un augurio de riqueza y bienestar económico para el año entrante.
En Encyclopedia of Magical Herbs (Llewellyn Publications, 1985), el referente wicca Scott Cunningham, asocia este alimento con la prosperidad, la protección y la estabilidad financiera, además de su uso en rituales de abundancia. El autor explica que, al tratarse de una semilla vinculada al elemento tierra, las lentejas representan la materialización de los deseos, el crecimiento sostenido y la seguridad en el plano económico, por lo que suelen emplearse en ceremonias orientadas a atraer bienestar y equilibrio durante nuevos ciclos, como el inicio del año.
Otros rituales que puedes hacer con lentejas:
- Lanzar lentejas crudas al aire a la medianoche para simbolizar abundancia.
- Comer un puñado de lentejas justo al sonar las campanadas para atraer dinero.
- Guardar lentejas en la billetera o en un amuleto para atraer prosperidad durante el año.
- Incluso decorar la casa con lentejas, una forma simbólica de “sembrar” buena energía.
¿Por qué las lentejas se asocian con la abundancia? Las lentejas han sido consideradas desde la antigüedad como un símbolo de prosperidad y fertilidad. Su forma redonda recuerda a las monedas, mientras que su capacidad de multiplicarse al cocinarse refuerza la idea de crecimiento y abundancia.
El ritual se realiza exactamente a la medianoche, cuando termina el 31 de diciembre y comienza el 1 de enero. Este instante simboliza el cierre de un ciclo y la apertura de otro. Generalmente se utiliza un puñado de lentejas secas. Algunas personas prefieren colocarlas en una bolsita, mientras que otras las sostienen directamente en la mano. Al sonar las campanadas o el conteo final, las lentejas se lanzan hacia adelante, a la entrada de la casa o por encima del hombro derecho. El gesto representa “abrir el camino” para que la abundancia llegue durante el año.
Para atraer dinero: Las lentejas se lanzan hacia la puerta principal o se colocan en los bolsillos antes de la medianoche, visualizando estabilidad económica y oportunidades laborales.
Para atraer amor: Algunas personas combinan el ritual con prendas de color rojo o rosado y lanzan las lentejas mientras piensan en relaciones estables, armonía emocional o nuevos vínculos afectivos.
Para atraer viajes y nuevas experiencias: En este caso, las lentejas se avientan hacia afuera de la casa, simbolizando movimiento, caminos abiertos y experiencias en otros lugares.
Más allá de la creencia, aventar lentejas en Año Nuevo funciona como un acto simbólico que permite establecer intenciones claras para el año que comienza.
En España, cuando llega la noche del 31 de diciembre, los hogares se llenan de tradiciones. Entre las más clásicas están las uvas, que desaparecerán al compás de las campanadas. Sin embargo no es la única costumbre propia de estas fechas. En muchos hogares se ven lentejas como parte de la cena de Nochevieja. Aunque no es una costumbre tan universal como comer doce uvas, cada vez son más las familias que incluyen este plato en el menú, no solo por su sabor sino por lo que simboliza: buena suerte, abundancia y prosperidad económica para el año que entra.
Así lo continúan creyendo hoy en día en buena parte de Italia. Esta peculiar costumbre se ha mantenido a lo largo de los siglos con ciertas variaciones. Ya no se regala el bolso de cuero sino que las lentejas se comen y se ha instaurado hacerlo en Nochevieja porque se entiende que de esta manera se recibe el año con buena fortuna.
Imaginamos que al igual que a nosotros nos pasa con sus lentejas de fin de año, a los italianos les resultará de lo más curioso que en España tomemos 12 uvas con las campanadas.
En Perú, las lentejas aparecen en la mesa, en pequeños recipientes, y hasta en los atuendos de quienes desean que la fortuna los acompañe desde el primer minuto del año nuevo. La tradición peruana bebe de influencias mediterráneas y romanas, según recogió HuffPost, medio que rastrea el origen de esta costumbre hasta la antigua Roma.
Uno de los rituales más populares consiste en comer una cucharada de lentejas cocidas justo al sonar las 00:00 del 1 de enero. Este acto simboliza el deseo de que nunca falte alimento ni prosperidad durante los doce meses siguientes. Familias enteras se reúnen para compartir este pequeño banquete simbólico, confiando en que cada grano asegura un año de estabilidad económica.
Guardar granos de lentejas crudos en la billetera o el bolsillo derecho es otra práctica extendida entre los peruanos. Se cree que llevarlas consigo, a menudo en una bolsita amarilla o roja, garantiza que el dinero permanezca cerca y que las oportunidades financieras se multipliquen. Quienes siguen este ritual suelen conservar las lentejas durante todo el año, renovándolas cada 31 de diciembre.
Las lentejas en la mesa y los bolsillos representan un amuleto de abundancia y bienestar económico en la celebración de Año Nuevo - crédito iStock
A la medianoche, algunas personas optan por lanzar un puñado de lentejas crudas al aire como si fueran una “lluvia de abundancia”. Después de este gesto, recogen los granos del suelo para guardarlos como amuleto. Esta práctica busca atraer energía positiva y abrir el camino para que la riqueza fluya hacia el hogar.
Colocar lentejas crudas dentro del zapato es una cábala menos conocida, pero apreciada por quienes desean “caminar sobre la abundancia”. La creencia indica que este acto ayuda a avanzar hacia la estabilidad económica y que los pasos del nuevo año estarán guiados por la fortuna.
El regalo de pequeñas bolsitas con lentejas a familiares y amigos se ha vuelto un gesto común durante las celebraciones de Año Nuevo. Esta acción simboliza el deseo de compartir la prosperidad y asegurar que la fortuna alcance a todos los seres queridos. Entregar lentejas es una manera de extender el deseo de bienestar más allá del propio hogar.
Por último, muchas familias optan por colocar lentejas en platos o frascos de vidrio en el centro de la mesa, a veces mezcladas con arroz o monedas. Este adorno busca atraer la energía del dinero al hogar y mantener el flujo de abundancia durante todo el año.


El mundo da la bienvenida al Año Nuevo 2026 con luces y rituales ancestrales | AFP
Integrar las lentejas en la dieta es altamente recomendable. Consumirlas dos o tres veces por semana ayuda a cubrir necesidades de proteínas, mejora la digestión gracias a su fibra y contribuye a prevenir déficits de hierro, sobre todo si se combinan con alimentos ricos en vitamina C.
Así, detrás de un plato sencillo se esconde una tradición cargada de simbolismo. Celebra el Año Nuevo con unas deliciosas lentejas con chorizo.
