El pollo asado o al horno es una de las recetas de pollo más sencillas, económicas y además una de las más sabrosas. Uno de esos platos que forman parte de la gastronomía mundial, ya que en casi todas las culturas existe una receta de pollo al horno. Básicamente se trata de cocinar el pollo en sus propios jugos y grasa, acompañado o aderezado con hierbas aromáticas y/o vegetales. La forma ideal de cocinarlos es en los asadores rotatorios. Ya sabéis, esos en los que el pollo es atravesado por un hierro que lo hace girar, permitiendo así que sus jugos y su grasa se vayan extendiendo por toda la pieza. Existen múltiples variantes, esta versión es básica y muy fácil pero garantiza una carne jugosa, sabrosa y con una piel extra crujiente. El pollo asado, ya sea entero como el clásico pollo a l'ast o troceado como el que vamos a preparar a continuación, es uno de esos platos con los que, con un mínimo esfuerzo se obtienen excelentes resultados: el interior jugoso y la piel crujiente. Un plato al que nadie se puede resistir es al de este pollo asado con patatas. Crujiente, con una carne tierna y jugosa acompañado de unas patatas tiernas es todo un manjar que disfrutarás por un precio económico.
El pollo es muy utilizado habitualmente en nuestras casas, es económico, tiene una carne tierna, gusta a personas de todas las edades y es estupendo para cocinarlo entero asándolo al horno como en trozos, siempre encontraremos una receta con la que cocinar bien un pollo y triunfar. Cualquier receta de pollo triunfa a poco que nos empeñemos, podemos hacer una sencilla pollo en salsa cremosa, o el pollo asado con patatas y boniatos, todo un clásico de los domingos, sin embargo si hay peques en casa, adorarán las albóndigas de pollo por tiernas y sabrosas, el pollo sin duda es un acierto siempre.
Para que esté realmente rico, hay que adobar bien el pollo, no olvidemos que es una carne un poco sosa, así que hay que darle alegría. Esta receta que hoy comparto con vosotros se ha comido en casa de mis padres primero y en la mía después desde siempre, es el plato comodín, tanto vale para un día de diario como para Navidad, en mi casa es el plato fiesta de muchos domingo, a nosotros nos encanta.
¿Qué pollo debemos emplear? Os recomiendo un pollo de corral de mi tierra, Ourense. Os recomiendo que sea campero para que esté más jugoso y sabroso. Para que nos quede jugoso: mientras se va asando el pollo, en un cazo ponemos el aceite en frío con los dientes de ajo muy picaditos. Encendemos el fuego y freímos el ajo con cuidado de no quemarlo. Cuando el ajo esté ligeramente dorado, añadimos el brandy y el vino blanco y dejamos que se evaporen los alcoholes. Incorporamos el caldo de pollo, el jugo del limón y dejamos reducir el líquido unos minutos a fuego medio. Los pollos de Coren son criados en libertad en el campo gallego y alimentados básicamente con cereales, tienen un sabor y una jugosidad que los hacen diferentes del resto.
Preparación del Pollo Asado
Lo primero que vamos a hacer es sacar el pollo de la nevera y dejarlo colocado en una rejilla de horno sobre la que lo vamos a hornear, y con una bandeja de horno debajo. Yo tengo tanto bandeja como rejilla pequeñas y que me van perfectas para este pollo, pero podéis utilizar la bandeja y rejilla que suele venir con cualquier horno. Esto va a favorecer que consigamos una piel crujiente. Precalienta el horno a 180ºC con la resistencia de arriba y de abajo.
El pollo asado tradicional, que siempre se ha comido en mi casa, el mejor! jejejee. Precalentar el horno a 220º, colocando una cazuelita con agua en el fondo. Cortar la cebolla en juliana y colocarla a modo de cama repartida en una fuente.
Hacer un majado en el mortero, con los ajos, perejil y sal, añadir un chorrito de aceite y embadurnar bien el pollo. Colocarlo en la fuente. Exprimir el zumo de un limón por encima y el otro, colocar gajos repartiéndolos, así como las hojas de laurel. Echar un chorreón de vino blanco y llevar a hornear, pasada 1 hora, poner a hervir un poco de agua para desahacer la pastilla de caldo, regar el pollo, e ir dándole vuelta para que se dore por igual.
El primer paso es limpiar el pollo de posibles restos de grasa y vísceras que pueda tener. Pondremos especial cuidado en retirar las plumitas que le puedan haber quedado. En un mortero machacamos la pimienta negra y la sal. Con esta mezcla untamos bien el pollo por todas partes, tanto dentro como fuera. Cortamos el limón por la mitad y exprimimos un poco de su jugo por encima y dentro del pollo. En un vaso mezclamos el aceite con el tomillo. Con la ayuda de un pincel de cocina pintamos el pollo con la mezcla por dentro y por fuera. Colocamos el pollo en la bandeja de horneado y metemos las mitades de limones en su interior.
Prepara una bandeja de horno y úntala con un poco de aceite de oliva virgen extra, unos 30 ml. Salpimenta el pollo. Pon las piezas de pollo encima de la cama de patatas con cebolla y ajo. Lleva la bandeja al horno precalentado a 200 ºC, con calor arriba y abajo, y hornea durante 45 minutos. Pasado este tiempo, saca el pollo del horno y dale la vuelta para que la piel quede tostada por todas partes. Devuelve el pollo al horno y sigue cocinándolo otros 45 minutos. Para saber si el pollo está bien hecho, la carne debe desprenderse de su hueso, mientras todavía está jugosa.
Para conseguir una piel crujiente (de las que hace cras-cras al morderla), yo precaliento el horno a temperatura alta, 200ºC y horneo el pollo durante 1 hora y 15 min. a 190ºC. Los últimos 15 minutos quito el papel albal para tostar la piel y que quede súper crujiente. El toque final de horno a alta temperatura para conseguir color y textura crujiente en la piel es importante. Mirando de vez en cuando para que no se nos queme, porque lo queremos crujiente no churruscado.
El tiempo depende de cómo os guste, yo lo dejo dos horas porque en casa les gusta muy hechito. Así lo hace mi madre, y para mí, el más rico, y os lo he querido mostrar, espero que os guste!!!
Prepara una marinada: Recoge solo las hojas y pica el tomillo y el romero. Ponlos en un pequeño bol junto con el resto de ingredientes: pimienta negra recién molida, zumo de limón, aceite de oliva, agua, brandy y sal. Mézclalo todo bien. Retírale al pollo las posibles plumas que pueda tener (con unas pinzas de cocina es muy fácil) y recurre a un soplete o fuego para quemar pequeñas plumas que siga habiendo. Échale sal al pollo tanto por fuera como por dentro y masajéalo con tus manos (yo a veces para estas tareas me pongo guantes) para que la sal quede bien fijada a la piel. No se trata de pasarse de sal pero échale una buena cantidad, que se aprecie que está por todas partes. Masajea el pollo con aceite de oliva por fuera, de forma que quede bien impregnado. Ahora toca pintar el pollo con la marinada con ayuda de un pincel de cocina, tanto por dentro como por fuera por toda la piel.
En el interior del pollo introduce las ramitas de tomillo y romero y también la mitad del limón de forma que quede con la cáscara hacia la abertura del pollo, como si estuviera cerrándolo. Dale la vuelta al pollo para empezar a hornearlo con las pechugas hacia abajo. Vierte directamente en la bandeja de horno (¡nunca por encima del pollo!) 200 ml de agua. La regla a seguir para hornear el pollo es que debemos contar 30 minutos por cada 500 g de pollo. Como el mío pesaba 1,7 kg estimé entre 1 hora y media y 2 horas de horneado. Cuando el horno haya alcanzado los 180ºC introduce el pollo sobre la rejilla y con la bandeja debajo a una altura media o un poco por debajo, y deja que se cocine una hora con las pechugas hacia abajo y después dale la vuelta y sigue cocinándolo el resto del tiempo. Además cada 30 minutos riégalo con los jugos que están quedando en el fondo de la bandeja. Si en algún momento ves que se está dorando demasiado la piel para tu gusto y todavía le queda bastante tiempo de horneado puedes sacar el pollo un momento, taparlo por encima con papel de aluminio y seguir con el horneado. Si ves que apenas queda líquido en la bandeja inferior añádele otros 100 ml de agua siempre que lo necesite porque lo que quede es una salsita increíblemente deliciosa.
Mientras tanto podemos preparar la guarnición. Pelas las zanahorias y córtalas por la mitad, y pela también las cebollitas o chalotas y pártelas igualmente por la mitad. Preparamos las verduras para la guarnición. Cuando le falte una hora al pollo para que esté listo coloca las verduras en la bandeja del horno para que se cocinen con todos los jugos que está soltando el pollo. Suele ser en este momento cuando aprovecho para tapar el pollo con papel de aluminio porque mi horno lo dora bastante, pero como siempre digo cada horno es un mundo, así que puede que no necesites hacer esto si no se ha dorado apenas la piel. Lo sacamos todo del horno y colocamos las verduras en la bandeja. Así está mi pollo cuando todavía le falta una hora, así que decido taparlo con papel de aluminio para que no se dore la piel en exceso. Cuando le faltan apenas 10-15 minutos para terminar de hornearse (con mi pollo fue cuando llevaba 1 hora y media), destápalo si lo tenías tapado con papel de aluminio y sube la temperatura del horno hasta los 200ºC para que la piel se dore. Tardará alrededor de 10-15 minutos, vigílalo bien para cogerle el punto a tu horno y que la piel quede justo como te gusta, ya que en esto del tono dorado lo que para unos está suficientemente dorado para otros no lo está. Yo siempre busco que quede la piel crujiente, así que dejo que se dore bastante. Saca el pollo con la rejilla y la bandeja del horno y deja que repose todavía en la rejilla unos 10 minutos antes de trincharlo.
Como hacer Pollo al Horno asado con patatas y cebolla: Recetas Faciles y rapidas
Guarnición y Servir
Pelamos las patatas, las cortamos en rodajas y las repartimos por la bandeja. Con el horno previamente caliente a 190º C horneamos durante 1 hora y 15 minutos. Lo mejor es que lo hagáis en la bandeja del medio con temperatura arriba-abajo y aire. Tened cuidado porque cada horno es un mundo y el tuyo puede necesitar variar la temperatura. Lo mejor es tapar el pollo con papel de aluminio a media cocción, es decir, cuando el pollo lleve 30 minutos aproximadamente. Los últimos 15 minutos lo quitamos para tostar la piel y que quede súper crujiente.
Pon en la mesa la guarnición de zanahorias y cebollitas, los jugos en una salsera y por último sirve en los platos de los comensales las porciones de pollo asado. Si te sobra carne o salsa ni se te ocurra tirarlas ya que se pueden aprovechar de mil formas (congelarlo para otro día, croquetas, lasaña con pollo…), le va a dar a todo lo que toque un sabor espectacular. Es una delicia servir un pollo tan jugoso por dentro y con una piel tan crujiente, y además acompañado con la salsa de sus propios jugos y la guarnición de verduras es un plato de auténtico… ¡escándalo!
Lo servimos acompañado de las patatas asadas y un poco de ensalada. Perfecto para una comida de domingo, y recordad que quién va a trabajar es el horno, no vosotros. Os puedo asegurar que os quedará una carne muy melosa y con una costra súper crujiente. Un pollo al horno tierno y jugoso como el que hacía mi abuela en el pueblo.
De guarnición unas sencillas verduritas a la plancha o una buena ensalada también le van genial, sobre todo si incluyes esta receta en un menú con varios platos. Y por supuesto puedes hornear otras verduras o patatas a la vez que el pollo.
El pollo asado es un clásico que nunca pasa de moda, ideal para una comida familiar o una cena especial. Su piel crujiente y su carne jugosa lo convierten en un plato irresistible. Consideraciones antes de hacer la receta de pollo asado al horno con patatas: Uno de los platos más económicos, fáciles de hacer y que más contenta a todos es un pollo asado al horno con patatas. No da pereza invitar a la familia el domingo, que venga quien quiera, si no llega uno, se ponen dos pollos y más patatas, como es económico no se nos rompe el bolsillo y todos tan felices.
El pollo asado es una de las recetas de pollo más importantes que tenemos a nivel mundial y cada lugar tiene la suya. El pollo al horno es uno de esos platos que tenemos que saber hacer y conocer el secreto para que salga jugoso y con la piel crujiente, tenemos que lograr que no se seque. Vamos a asar un pollo entero en este caso, pero puedes hacerlo por partes.
La receta que siempre habéis querido preparar en casa y, sin embargo, os cuesta atreveros. ¿Quedará la carne tierna? ¿Conseguiré una piel dorada? Sigue el paso a paso de esta receta y te aseguro que te costará volver a comprar un pollo asado ya preparado. De guarnición no hay nada mejor que cocinar unas verduras en el horno en el propio jugo que va soltando el pollo, en este caso han sido unas zanahorias y unas chalotas.
Variaciones y Consejos
Puedes preparar una marinada a tu gusto. La de esta receta es todo un clásico pero puedes darle un toque muy especial utilizando especias como pimentón e incluso comino o curry, le dan un puntito exótico que le va genial al pollo.
No tengas miedo alguno de hornear el pollo, aunque no lo hayas hecho nunca antes. Simplemente horneándose a esa temperatura y tapándolo con papel de aluminio si se dora demasiado es difícil que se te reseque. Para que llegue en su punto a la mesa, cuando lo hayas horneado y justo antes de subirle la temperatura al horno puedes cortar un trocito de la pechuga que asoma por la zona cercana al cuello y ver si está bien hecha.
No se trata de pasarse de sal pero échale una buena cantidad, que se aprecie que está por todas partes. Masajea el pollo con aceite de oliva por fuera, de forma que quede bien impregnado. Ahora toca pintar el pollo con la marinada con ayuda de un pincel de cocina, tanto por dentro como por fuera por toda la piel.
Aromatiza con lo quieras: Lo bueno del pollo es que es una carne blanca, llena de proteínas pero con poco sabor y esto permite marinarlo con las hierbas aromáticas o especias que quieras. Usa un termómetro de carne: Si eres un cocinillas te recomiendo usar un termómetro de carne porque con este nunca se te va a pasar. En el interior puedes poner limón, cebolla, manzana o lo que quieras. Calcula el tiempo por el peso del pollo: En esta receta de pollo asado he usado uno de unos 1.8 kg y ha estado 1 hora y 40 minutos. Es una receta perfecta para Navidad si esta en plenas fechas por lo que aprender a asar un pollo es algo indispensable para conquistar a nuestros invitados.
Si te sobra carne o salsa ni se te ocurra tirarlas ya que se pueden aprovechar de mil formas (congelarlo para otro día, croquetas, lasaña con pollo…), le va a dar a todo lo que toque un sabor espectacular.
Si queréis que os quede jugoso: mientras se va asando el pollo, en un cazo ponemos el aceite en frío con los dientes de ajo muy picaditos. Encendemos el fuego y freímos el ajo con cuidado de no quemarlo. Cuando el ajo esté ligeramente dorado, añadimos el brandy y el vino blanco y dejamos que se evaporen los alcoholes. Incorporamos el caldo de pollo, el jugo del limón y dejamos reducir el líquido unos minutos a fuego medio.
Ingredientes
- 1 pollo de corral (de unos 1.600 g. aproximadamente)
- 1 limón
- 60 ml. de aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta negra recién molida
- Tomillo fresco
- Romero fresco
Para la Guarnición:
- 4 patatas medianas
- 1 zanahoria por persona
- 2 cebollitas francesas o chalotas por persona
Para la Marinada:
- 1 cucharada sopera de zumo de limón
- 1 cucharada sopera de brandy o coñac
- Hierbas frescas al gusto (tomillo, romero)
- 1 cucharadita de postre de pimienta negra recién molida
- Aceite de oliva
- Sal
