El Anthonomus eugenii, conocido como picudo o barrenillo del chile, es una plaga que afecta a los cultivos de pimiento y otras solanáceas. Aunque es especialmente importante en los cultivos de chile, también se alimenta de plantas Solanáceas pertenecientes a los géneros Capsicum y Solanum, incluyendo C. annuum y C. frutescens, así como frutos de berenjena, Solanum melongena. La presencia de esta plaga en los cultivos perjudica seriamente su rendimiento, ya que ataca los frutos desde el inicio de la fructificación hasta el final de la cosecha. Esto puede provocar desde la caída prematura de los frutos hasta la pérdida total de la cosecha.
El picudo del pimiento es considerado una plaga determinante desde 1996 tanto en pimiento dulce como picante. Hasta entonces, sus poblaciones habían sido inhibidas por los insecticidas utilizados contra B. tabaci. Sin embargo, debido a la resistencia adquirida, fue necesario establecer un programa de control específico, ya que la plaga empezó a afectar seriamente al rendimiento productivo, provocando incluso pérdidas del 100% de la cosecha. En este escenario, es perfectamente entendible que cualquier amenaza contra una de las principales fuentes de alimento y riqueza del país se convierta casi en una cuestión de estado.
Origen y Diseminación
El barrenillo del Chile es una plaga originaria de México que se ha propagado por América Central, el sur de Estados Unidos y algunos países de Europa. Su propagación e importancia ha hecho que la UE lo incluya en el Reglamento Delegado (UE) 2019/1702 como plaga prioritaria. Además de México, se ha extendido hacia el sur de EEUU, Sudamérica (El Salvador, Guatemala, Honduras y Costa Rica) y algunas islas del Caribe. Estas zonas se caracterizan por tener temperaturas elevadas y por la presencia permanente de hospederas silvestres, ya que el picudo no hiberna y necesita plantas hospederas alternativas cuando no hay chilares.

Morfología y Ciclo de Vida
El picudo del chile, también llamado barrenillo o Pepper Weevil, pertenece a la familia Curculionidae, la cual está conformada por más de 40,000 especies. Su cuerpo es muy duro y de un tamaño muy pequeño, generalmente de unos 2 a 3.5 mm de longitud. Los adultos presentan una tonalidad café claro al principio, hasta volverse de color gris, café rojizo o casi negro. Tienen como característica principal distintiva un “pico” el cual es más largo que la cabeza y el protórax, con un par de mandíbulas en el extremo que utilizan para perforar los botones florales y los frutos. Hacia la zona central del pico parten las antenas con un pequeño mazo en el extremo.
El barrenillo del chile presenta cuatro estadios biológicos de desarrollo: huevo, larva, pupa y adulto. El picudo adulto, después de emerger y alimentarse, comienza a copular. Las hembras ponen en promedio 341 huevos durante todo el período de oviposición. Las hembras únicamente necesitan copular una vez para ser fértiles toda su vida. Utilizan su pico para realizar perforaciones sobre tejidos inmaduros, y aprovechan las mismas para depositar sus huevos. Tras la deposición de huevos (un huevo por perforación), sellan los orificios con un fluido amarillento que se endurece rápidamente, aportando protección. Los huevos eclosionan a los cuatro días.

Estadios de desarrollo:
- Huevo: Suelen encontrarse en flores, botones florales y frutos. Por lo general, tienen forma ovalada, de superficie lisa, correosa y flexible, de color blanquecino al principio y amarillento al final. La forma del huevo es variable y puede adquirir las dimensiones de la cavidad que ocupe.
- Larva: Las larvas son rechonchas blanquecinas, con puntos grandes y negros, mandíbulas color café y ápodas. Cuando emergen dentro de un fruto inmaduro, se encaminan hacia el centro de la masa de semillas jóvenes. En cambio, cuando eclosionan dentro de la yema floral, se alimentan del polen inmaduro. La alimentación comienza de una a cuatro horas después de emerger. Pasan por tres estadios larvales, que dependiendo de la temperatura, duran alrededor de 7-8 días.
- Estadío larval 1: Cuerpo de 0.8-1.5mm de longitud y color blanco brillante.
- Estadío larval 2: Cuerpo de 1.3-2.6mm de longitud.
- Estadío larval 3: Cuerpo de aproximadamente 3.3mm de longitud y color gris blancuzco.
- Pupa: Al comienzo de la pupación, la larva forma una cavidad ovalada dentro de la fruta o yema floral y la cubre con sus excrementos, quedando en forma de celda. Su cuerpo se acorta, ensancha y adquiere un color blanco brilloso. Los primeros días los ojos tienen un tono amarillento y se van oscureciendo con el paso del tiempo. Después de 3-6 días, termina este estadio para dar paso a los adultos. Su forma es parecida a la del adulto pero de color blanquecino al inicio y más oscuro al final.
- Adulto: Los adultos emergen 2-4 días después de formada la celda pupal. Al principio presentan una tonalidad café claro, con un cuerpo oval de unos 2 a 3.5 mm de longitud, hasta volverse de color gris, café rojizo o casi negro. Su longevidad es variable y puede oscilar entre 1-3 semanas hasta incluso 10 meses, dependiendo de las condiciones climáticas y de la presencia de hospederas.

Daños al Cultivo
Los daños más importantes los producen las larvas cuando al eclosionar comienzan a alimentarse del fruto y de semillas tiernas. Los adultos se alimentan de hojas y botones florales y durante la oviposición ocasionan daños de nuevo en los botones florales y en los frutos tiernos. Tanto el pedúnculo como el cáliz comienzan a tomar un color amarillento o rojizo hasta marchitarse y caer. Los adultos llegan volando a los chilares en floración. Pueden proceder de plantaciones infestadas o incluso del propio chilar si no se destruyeron correctamente los restos vegetales de la campaña anterior.
El daño más importante se da por la pérdida del fruto, ya sea por haber caído al suelo o por los orificios de ovoposición y salida de los adultos. Por otro lado, las larvas se desarrollan en las yemas florales y los frutos jóvenes, por lo que el pedúnculo y el cáliz se tornan amarillos hasta marchitarse y caer. Algunos frutos infestados viran demasiado pronto quedando deformes y con reducido tamaño. Además, debido a la alimentación que ha llevado a cabo la larva, tienen las semillas y los tejidos placentales ennegrecidos, en los cuales puede desarrollarse Alternaria alternata.
La alimentación de las larvas dentro de la vaina madura produce gran daño a los centros. Éstos se tornan de color café y con apariencia mohosa, haciendo imposible su venta. El tallo de las vainas infestadas de larvas se vuelve amarillo y las vainas se tornan amarillas o rojas de manera prematura. Es común que se caigan los frutos antes de tiempo y probablemente éste sea el signo más obvio de infestación.

Hospederos del Picudo del Pimiento
Esta plaga permanece en una misma ubicación mientras hay alimento. Sin embargo, cuando éste escasea, se dispersan emigrando hacia otros chilares preferentemente u otras plantas hospederas. El picudo no hiberna por lo que requiere de fuente de alimento continuamente. Las especies hospederas incluyen hierba mora (Solanum nigrum), berenjena (Solanum melongena) y variedades dulces y picosas de chile.
| Género Hospero | Especie Hospera |
|---|---|
| Capsicum | C. annuum |
| Capsicum | C. frutescens |
| Solanum | Solanum melongena (berenjena) |
| Solanum | Solanum nigrum (hierba mora) |
Estrategias de Manejo y Control
El manejo del picudo se debe realizar a escala regional, estableciendo grupos (oficial, técnico y operativo) de seguimiento, en el que el papel de los productores de chile es fundamental. No se trata de encontrar una solución mágica, pues no la hay; ninguna medida por sí sola será suficiente para tener un éxito adecuado. Mientras cada productor de chile continúe combatiendo a este insecto de la manera convencional, la problemática va a continuar y se va a incrementar eventualmente, con el riesgo de llegar al grado de abandonar la siembra de chile.
Monitoreo
Su monitoreo debe ser constante y minucioso debido al gran daño que ocasiona. Debe comenzar antes de la siembra y aplicarse de manera periódica, de tal forma que permita la identificación oportuna del insecto para tomar acciones enfocadas al control. La inspección de los botones florales, el uso de trampas amarillas con feromonas de agregación y la inspección de plantas completas o exploración de daños son elementos a considerar para un monitoreo eficaz. Hay que tener en cuenta que por cada día que se dejan de efectuar acciones puntuales para el control de la plaga, se producen hasta seis huevos por adulto hembra, lo que indica la importancia de la detección oportuna. El monitoreo previene cuantiosas pérdidas económicas, por lo que en épocas de alta incidencia se debe realizar uno cada 2 ó 3 días y las trampas se deben cambiar cada 24 horas.

Control Cultural
El control cultural consiste en destruir cualquier fuente vegetal que pueda actuar como reservorio del insecto patógeno y estar en alerta frente a una nueva entrada del picudo. Es muy recomendable eliminar toda la maleza del terreno y perímetro, así como destruir los frutos caídos al suelo, que pueden actuar como reservorio de la plaga, con el objetivo de hacer desaparecer las poblaciones de larvas, pupas o adultos. Estos frutos se deben enterrar a 40cm como mínimo o colocarlos en bolsas de plástico transparente, exponiéndolas al sol durante un día. Mantener un período de tiempo la explotación en barbecho (no se recomiendan las siembras continuas) para interrumpir el ciclo de vida. Para ello, también es necesaria la eliminación de plantas que actúen como reservorio para evitar que el insecto encuentre refugio y alimento para sobrevivir y reproducirse, ya sea dentro de la explotación o en áreas colindantes.

Control Químico
El control químico está orientado a la eliminación de picudos adultos, ya que no se puede acceder a las larvas al encontrarse dentro de los frutos. Por esta razón, se debe controlar la plaga antes de que las hembras ovipositen. Es importante conocer que el período en el que el chile es más susceptible a ser infestado es desde el inicio de la floración hasta que el fruto se ha desarrollado aproximadamente la mitad de su tamaño final, debido a la preferencia del picudo por el tejido vegetal tierno. Además, si se tienen problemas de picudo en la primera floración, probablemente en las siguientes el porcentaje de daño resulte incrementado. Por esta razón, en zonas donde la plaga es habitual, se recomienda que el control químico comience incluso antes de la floración pero de manera racional (alternancia de materias activas y modos de acción) teniendo en cuenta la aparición de resistencias.
Se recomienda iniciar las aplicaciones de insecticidas cuando los niveles de infestación sean del 5% en botones y frutos, o cuando se encuentre un adulto por cada 200 plantas, inspeccionando un mínimo de dos yemas florales, botones o flores por planta, a partir de la etapa de inicio de floración y durante toda la fructificación. Es importante evitar el uso de insecticidas de baja eficiencia, así como mezclas de ellas; se deben emplear dosis recomendadas por el proveedor y evitar en la medida de lo posible aplicaciones preventivas sin previo muestreo, ya que se propicia la resistencia genética de esta y otras plagas. La aplicación debe estar dirigida a toda la planta y la cobertura debe ser en la totalidad de la planta, es decir, cubrir hojas (haz y envés), yemas florales y frutos. También tener en cuenta que la mayoría de los adultos están localizados en la tercera parte superior de la planta.
Parasitoides como aliados en tu manejo integrado del control del picudo del chile
Control Biológico
El control biológico del picudo del chile hasta el momento no ha resultado muy exitoso. Sin embargo, existen algunos autores que han documentado resultados con el uso de parasitoides, como Catolaccus hunteri Crawford. En México se han encontrado especies de avispas nativas, pertenecientes a unos nueve géneros. De estas especies, Triapsis eugenii (familia Broaconidae) encontrada en Nayarit, es el parasitoide más prometedor como agente de control biológico para el picudo de chile y tiene un nivel de parasitismo cercano al 30%.