Las pechugas de pollo son un gran aliado en la cocina, un alimento tan versátil que podemos combinarlo y prepararlo de diversas formas. Son una opción barata, rápida y sabrosa para arreglar un menú, ideales para una cena ligera o incluso como aperitivo en pequeños trozos. Además, son una carne con muy poca grasa, lo que las convierte en una excelente opción para mantener una dieta saludable.

Preparación Básica de Pechugas de Pollo
Para conseguir que las pechugas no queden como una suela de zapato tiene su truco. Si la cortas fina y la cocinas a temperatura ambiente, untada con un poco de aceite en una sartén bien caliente durante un par de minutos por cada lado más uno de reposo, debería estar lista para saltar a tu plato. Si no es así, devuélvela a la sartén y déjala un minuto más.
Si previamente las has marinado durante unas horas en hierbas o especias, ganarás enteros en sabor. También puedes optar por empanarlas para un resultado crujiente, usando pan rallado casero con un poco de ajo y perejil, cacahuetes o un queso bien curado.

Pechugas de Pollo al Horno: Jugosas y Aromáticas
Las pechugas de pollo al horno son muy fáciles de cocinar y siempre quedan deliciosas. Te traemos una idea sencilla, económica y perfecta como plato único, que seguramente incorporarás a tus menús familiares: unas pechugas al horno con guarnición. Para que estén todavía más gustosas, se riegan con una salsita hecha con nata y los propios jugos del asado, y se acompañan con una ensalada de arroz.
Pechugas de Pollo al Horno con Limón y Hierbas Aromáticas
- Limpiamos bien las pechugas, retirando las grasas y los tendones, y secamos con papel de cocina.
- Disolvemos la sal en el agua dentro de un recipiente amplio y sumergimos las pechugas, que queden totalmente cubiertas. Dejamos reposar en la salmuera entre 30 minutos y una hora. Si hace calor, mejor en la nevera.
- Transcurrido el tiempo de reposo, retiramos las pechugas de la salmuera y las secamos bien.
- Colocamos las pechugas en una fuente de horno, bien secas, y rociamos con el aceite de oliva virgen extra.
- Añadimos el zumo de limón, la mostaza y una pizca de pimienta negra.
- Espolvoreamos con el resto de especias (los dos tipos de pimentón, el comino y el ajo en polvo) y frotamos las pechugas por todos lados para que queden bien cubiertas.
- Introducimos la fuente con las pechugas en el horno, precalentado a 200ºC con calor arriba y abajo, y cocemos durante 25-30 minutos. Volteamos a media cocción para que se hagan de manera uniforme.
Estas jugosas pechugas de pollo con limón y hierbas aromáticas te encantarán porque tras una marinada se cocinan en muy poco tiempo, quedando especialmente sabrosas.

Pechugas de Pollo Hasselback con Caprese
La teoría es muy sencilla: aplicar a unas pechugas de pollo la técnica de las patatas hasselback con los sabores de la ensalada caprese.
- Precalentar el horno a 190ºC y preparar una bandeja o fuente adecuada para hornear.
- Secar las pechugas de pollo con papel de cocina y retirar posibles restos de grasa o piel.
- Con un cuchillo bien afilado, realizar unos cortes paralelos separados por, aproximadamente, 3-4 cm, sin llegar a atravesar por completo la carne.
- Colocar las pechugas en la bandeja, regar con un hilo generoso de aceite de oliva, salpimentar y añadir ajo granulado al gusto.
- Cortar los tomates lavados en rodajas que puedan encajar bien en los cortes. Es preferible usar tomates duritos, para que aguanten mejor la cocción.
- Cortar también en rodajas la mozzarella escurrida. Introducir rodajas de tomate y queso alternándolas en los cortes.
- Hornear durante unos 20-25 minutos, dependiendo del grosor de la carne. Si hemos reservado la mozzarella, rellenar los huecos de queso fundido con las rodajas y devolver al horno unos pocos minutos para que se empiece a fundir.

Pechugas de Pollo Rellenas: Un Toque de Originalidad
Seguramente hayas consultado muchas recetas de pechugas de pollo rellenas con queso y bacon o jamón york, pero ¿alguna vez has probado las pechugas rellenas de naranja, pimientos y queso de untar?
- En una sartén se pone un chorro de aceite de oliva bien caliente para sofreír las pechugas de pollo.
- En una olla aparte se pone a hervir los 250 mililitros de caldo de pollo. Cuando hierva, se pone el resto del queso de untar para que se derrita, removiendo a fuego medio; y salpimentamos.
- Por último, se aliñan las pechugas con la salsa de naranja y se espolvorea un poco de tomillo.
Esta es una receta muy nutritiva, completa y sencilla que no requiere de muchos ingredientes. Puedes hacer uso de la naranja o la manzana cortándola en tiras o gajos, y colocándola debajo del pollo para que suelte todo su jugo y sabor.
Receta | Pechuga de pollo rellena con salsa de naranja
Pechugas de Pollo en Salsa: Sabores Intensos
Pechugas de Pollo con Salsa de Queso
- Picamos la cebolla y los dientes de ajo.
- En una sartén amplia, se vierte un chorro de aceite y se pone el fuego fuerte para sellar las pechugas de pollo. Al sellar los trozos de pechuga nos aseguramos que los jugos queden en el interior, por lo que hay que sellarlos unos tres minutos en total.
- En la misma sartén, vertemos otro poco de aceite y agregamos la cebolla y el ajo picados. La cebolla y el ajo tienen que quedar blandos pero sin coger mucho color, ya que se cocinan a fuego suave.
- Pasado ese tiempo se añade la nata y el queso curado (rallado o en trozos pequeños para que se funda).
- A continuación, añadimos a la sartén el cubo de caldo concentrado disuelto en un vaso de agua caliente y removemos.
- Añadimos las pechugas de pollo para que se integren con la salsa de queso, cocinar unos 5 minutos más sin subir el fuego.
- Apagamos el fuego y se deja reposar un par de minutos.

Pechugas de Pollo con Salsa de Cacahuetes
Si no abusas de la salsa, podrás comer esta receta de pollo con salsa de cacahuetes y disfrutar su sabor. Comenzamos la receta limpiando bien las pechugas de pollo de grasitas y telillas y cuando las tenemos limpias las cortamos en tajadas o tacos de mediano tamaño.
- Ponemos una sartén a calentar al fuego y cuando esté caliente añadimos dos o tres cucharadas de aceite de oliva.
- Cortamos el calabacín en rodajas finísimas.
- Cuando la sartén esté bien caliente, salteamos en ella el pollo con las especias, el calabacín y el puñado de cacahuetes hasta que las tajadas de pollo hayan cambiado de color y los calabacines estén flexibles.
- En ese momento, incorporamos las dos cucharadas de mantequilla de cacahuete.
- Con una cuchara, vamos removiendo bien hasta que todas las tajadas de pechuga de pollo estén bien impregnadas de la mantequilla de cacahuetes y en ese momento agregamos la leche de coco y dejamos que cueza el conjunto durante unos minutos hasta que la salsa esté espesita y sabrosa. También podéis usar leche evaporada o nata líquida.
- Probamos de vez en cuando para ver si hay que añadir un poco de sal. Tras unos diez minutos la salsa estará en su punto, y las pechugas estarán listas para llevar a la mesa.

Pechugas Picantes al Limón
La idea de esta receta de pechugas picantes al limón es ahorrarnos el marinado previo que tan bien sienta al pollo, para tener el plato listo en media hora. Para ello, se cocina primero la carne a fuego alegre en la plancha, marcándolo por ambos lados, y después se añade agua, tapándolo, para terminar la cocción creando humedad en el interior.
- Si es posible, sacar el pollo de la nevera unos minutos para que se atempere y secar con papel de cocina.
- Precalentar el horno a 190ºC, lavar los limones (necesitaremos 1 o 2, según tamaño), exprimir el zumo y reservar uno para rallar la piel fina. Rallar o picar muy fino el ajo. Lavar y secar la lechuga.
- Batir en un cuenco tres cucharadas del aceite restante con el zumo de limón, la ralladura, el orégano, el ajo, los copos de chile y 1/2 cucharadita de sal. Reservar.
- Calentar una buena sartén o tipo skillet con el aceite restante, salpimentar el pollo y dorar a fuego medio-fuerte hasta que quede dorado por ambas caras, girándolos solo una vez; serán unos 5-7 minutos por cada lado.
- Agregar 60 ml de agua, tapar y mantener la cocción unos entre 5-10 minutos, según el grosor del pollo.

Pechugas de Pollo con Salsa Picante de Tomate
Esta receta nos pide el esfuerzo de no excedernos con la salsa, que por cierto es una delicia, o al menos no mojar pan para no disparar el aporte calórico. Con unas tajaditas de pollo y un poco de salsa sin pan, es suficiente para sentirse bien saciado, gracias al toque picante.
- Empezamos preparando el pollo, que cortamos en tiras gruesas.
- Freímos las tajadas de pollo a fuego fuerte hasta que se doren en el exterior y los reservamos mientras preparamos la salsa picante de tomate.
- En la misma sartén donde hemos dorado el pollo, añadiendo un poco más de aceite de oliva, freímos los ajos y los pimientos muy picados.
- Cortamos los tomates y los pasamos a la sartén y dejamos que todo se poche hasta que los tomates prácticamente se deshagan.
- Entonces añadimos el vino blanco y las guindillas y dejamos reducir.
- Cuando empieza a espesar, añadimos el concentrado de tomate y probamos para ver si está bien picante o necesitamos añadir más guindilla o más ajo.
- Cuando la salsa esté a nuestro gusto, retornamos los trozos de pollo a la sartén y dejamos que el conjunto cueza durante unos diez minutos para que los trozos de pollo tomen todo el sabor y queden bien jugosos.

Guarniciones para Acompañar tus Pechugas de Pollo
El pollo se puede adaptar a cualquier tipo de receta, es un alimento tan versátil que podemos combinarlo y prepararlo de diversas formas. Se puede acompañar con una amplia variedad de guarniciones ya sean dulces, saladas, amargas o agridulces.

Guarniciones Rápidas y Saludables
- Boniato y calabacín con crema de yogur especiado: Limpiar un boniato mediano por persona, frotando bien y cortarlo en tiras. Cortar medio calabacín en rodajas de unos 3 mm de grosor. Ponerlo todo en un bol con dos o tres cucharadas de aceite y dos dientes de ajo enteros pero golpeados, hierbas aromáticas al gusto, sal y pimienta. Hornear a 200º durante unos 20 minutos. Mientras, mezclar un yogur con curry en polvo o pasta, unas gotas de zumo de limón, sal y, si se quiere, un poco de chile o aromáticas frescas picadas.
- Ensalada de judías verdes, menta y rabanitos con vinagreta de mostaza: Quita las puntas de unos 200 g de judías verduras y pártelas por la mitad. Hazlas cinco minutos en agua hirviendo. Mientras, corta un puñado de rabanitos en láminas y pica unas hojas de menta. Haz una vinagreta con vinagre suave, sal, pimienta y mostaza antigua; remueve todo y finalmente añade el aceite. Enfría las judías en agua helada, mezcla con el resto de ingredientes, aliña y sirve.
- Champiñones Portobello, garbanzos y espárragos con parmesano: Saltea unos seis champiñones Portobello a cuartos con un poco de ajo, 100 g de garbanzos y unos ocho espárragos trigueros por ración. Añade un poco de pechuga troceada y sube el fuego durante tres minutos removiendo muy a menudo. Añade unas lascas de parmesano u otro queso curado, rectifica de sal y pimienta y sirve.
- Col china o escarola salteadas con aceitunas: Corta la col china en tiras horizontales y la escarola en floretes, desechando la base. Pon un poco de aceite en una sartén y dora unos ajos laminados, añade un poco de pimentón y pon la verdura. Saltea durante unos tres minutos y añade un chorro de vinagre de manzana, vino o Jerez. Cuando reduzca, añade unas aceitunas negras y emplata con la pechuga.
- Ensalada de zanahoria rallada con cuscús: La base es una simple zanahoria rallada, pero si le añades un poco de lombarda, pasas y una salsa de yogur y mostaza se convierte en una coleslaw. Si te decantas por un aliño de lima, aceite de sésamo y chile, acompañada de cilantro y unos cacahuetes, tienes una ensalada tailandesa. El cuscús puedes hidratarlo en frío con su mismo volumen de agua o caldo de pollo.
Guarniciones con Arroz
Un plato muy sabroso y rápido de cocinar es el pollo con arroz y curry. Si cocinas las pechugas a la plancha con un poco de cebolla pochada y hierves el arroz, únicamente tendrás que mezclarlo con una cucharadita de curry y te quedará un plato socorrido, sabroso y sano.
- Calienta 1 cucharada de aceite en una sartén, agrega el arroz y rehógalo 2 minutos.
- Luego, añade 400 ml de agua y cuécelo a fuego lento durante 12 minutos.

Guarniciones Cremosas
- Puré de patata y alcachofas: Prepara un puré de patata con tu receta favorita. Mientras tanto, quita las hojas exteriores de un par de alcachofas por persona hasta que la base esté completamente amarilla. Corta las puntas y pela ligeramente la base y el tallo; córtala en láminas y dórala en una sartén con dos dientes de ajos pelados y partidos por la mitad a lo largo. Cuando empiecen a coger color, pon un chorrito de agua y tápalo para que se genere vapor. Sírvelas sobre el puré con la pechuga al lado.
- Lentejas con calabaza y vinagreta de miel: Corta unos 200 g de calabaza en dados medianos y cocínala al vapor unos 10 minutos. Todavía caliente, mézclala con 100 g de calabaza, un poco de cebolla roja picada y una vinagreta con una cucharadita de miel.
Guarniciones Ligeras y Frescas
- Rollitos de lechuga con verduras y fideos de arroz: Usando una hoja de lechuga para envolver unos rollitos conseguimos un resultado parecido al de los säam vietnamitas, además de darle el único sentido posible a la lechuga iceberg. Acompaña la pechuga cortada en tiras con pepino, zanahoria, cebolla, unos fideos de arroz cocidos y tus aromáticas favoritas.
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